Es una pena que cuando estaba en mi trauma por esta banda aún no haya tenido blog. Les hubiera hecho un mejor post y más pasional. Bueno quizá lo habrían odiado, pero de cualquier forma al fin estamos aquí para rendir tributo a la banda llamada de ‘la mala suerte’.
Badfinger es una de las bandas de Apple (compania de The Beatles), Paul McCartney y George Harrison produjeron un par de discos de la banda, y hasta contribuyeron con/y en las composiciones. Al principio se hacían llamar The Iveys, adoptaron el nombre de Badfinger gracias a una composición beatle, ‘Bad finger Boogie’ luego llamada ‘ With a Little Help from My Friends’.
Luego de la separación de The Beatles, la crítica apostaba todo por Badfinger, la banda que iba a tomar la posta de los 4 de Liverpool. Pero muy a pesar de todos, y a pesar de sacar estupendos discos, nunca tuvieron la aceptación, ni la fama que se merecían. Irónicamente algunas de sus canciones como ‘Without You’ fueron un hit rotundo en voces de otros artistas.
La falta de éxito, y los problemas económicos e internos, llevó a los dos compositores principales (Pete Ham, Tom Evans) al suicidio. Un final trágico para una banda que se merecía más. Joey Molland guitarrista, cantante, compositor de la banda, sigue presentándose hasta estos días bajo el nombre de Badfinger.
Pero bueno, la discografía de Badfinger es una de las mejores que se pueden escuchar. Tan buena es que me costó mucho trabajo escoger el disco para compartirles esta ocasión. Luego de mucho meditar finalmente me decidí por el Straight Up; la obra maestra del power pop.
George Harrison & Pete Ham
Cualquiera de las canciones de este disco habría encajado perfectamente en algún disco Beatle, la calidad en cuánto a lírica, armonías, y melodías es perfecta. George Harrison luego de escuchar algunas de las canciones, pidió a la banda que por favor lo dejarán tocar (Day After Day), y luego terminó hasta produciendo el disco.
Mis dos canciones favoritas de Badfinger forman parte de este disco, dos canciones sublimes en todo sentido. Sólo escuchen ese trabajo en las guitarras. ¡Aquí nace el original Brit-Pop, señores!
Y como bonus track les dejo esta canción ya que poseo una foto muy rara de quien la escribió (Pete Ham) acompañado de quien la inspiró (Dixie Armstrong). Los dos eran pareja por aquella época.
En su nuevo disco Iggy deja atrás su torso desnudo, los gritos y el stage-dive, por un ternito blanco, un canturreo seductor, y un taburete.
Estamos ante el disco que seguramente es el más sorprendente de este año, estamos ante nada más ni nada menos que el disco de versiones de Iggy Pop. Bien, todos imaginamos que serían versiones de garage rock, proto punk, punk, post-punk, hard rock, etc, etc, etc. ¡Pero no! El buen Iggy nos sorprende mostrándonos su lado ‘chanson’, con un disco lleno de versiones de baladas francesas sesenteras y setenteras, además de grandes clásicos del mundo anglo, desde Serge Gainsbourg, Edith Piaf, hasta The Beatles y Yoko Ono, una novedad que me ha maravillado por completo y que no pueden desperdiciar la oportunidad de escuchar.
Siendo hoy el onomástico de Joey Ramone finalmente me he decidido por escribir sobre ésta, mi canción favorita de Ramones. Para la crítica, y esta vez tengo que estar de acuerdo con ellos, ésta es la mejor canción de Ramones. Y no se equivocan, para mí es así, tanto lírica como musicalmente es la perla en la discografía Ramone. Así que ¡vamos! Adentrémonos en el submundo de la historia detrás de esta canción.
Aunque la opinión general considera a Joey como el autor, según declaraciones de Mickey Leigh (hermano de Joey) el escritor principal fue Dee Dee Ramone, con la colaboración de Jean Beauvoir. La inspiración para escribirla nace de una visita de Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos por aquellos años, al cementerio de Bitburg en Alemania Occidental (gran aliado de E.E.U.U) en honor a las víctimas del nazismo, las víctimas del holocausto. Este hecho no fue bien visto para sus electores en norteamérica, y fue un hecho que dejó mal parado a Reagan mundialmente. ¿El problema? Pues en aquél cementerio no se encontraban solamente judíos, no, sino soldados de la SS. Joey Ramone, siendo judío, diría que le digustó mucho ver a Reagan visitando el cementerio como si nada, como un hecho de ‘perdonar y olvidar’. Pero cómo olvidar a esas seis millones de personas que murieron en el régimen nazi.
Debido a este hecho explotaron protestas en Estados Unidos, todos gritaban: “Bonzo Goes to Bitburg”, frase que hace referencia a una de las películas asociadas con Reagan, una donde actúo: ‘ Bedtime for Bonzo’, y la secuela donde no actúo pero que es de la que se hace referencia: ‘Bonzo Goes to College’.
Por problemas con la disquera se le tuvo que aumentar el ‘My Brain Is Hanging Upside Down’ al título de la canción. Fue todo un éxito, en Europa sobre todo, pero como siempre este éxito no se veía reflejado comercialmente. Como os he dicho para la crítica ésta es la mejor canción, es sumamente poderosa, desde el intro al final está cargada de poder. La letra tiene un mensaje claro, ya no son simples historias adolescentes, los riffs de la guitarra de Johnny no siguen un sólo patrón, sino que nos regala muchas variantes, algo raro en una canción de Ramones, la batería (cortesía de Richie Ramone, baterista de la banda de 1983 a 1987) no es remate tras remate, sigue perfectamente la linea de bajo y mantienen una armonía única, y la voz de Joey, wow la voz de Joey, impactante, como un trueno suena en cada estrofa, a mi parecer, la mejor interpretación vocal que tuvo en Ramones.
Este será un post pequeño, rápido pero didáctico , una especie de vía rápida por la carrera de uno de mis artistas preferidos : Bob Dylan.
En mis años colegiales me resistía escuchar al buen Bob, por alguna razón creía que estaba completamente sobrevalorado y no entendía qué impacto pudo haber causado para que cada banda, o músico que yo escuchaba lo cite como influencia. El punto crucial llegó cuando leí una entrevista donde The Beatles alababan mesiánicamente a Bob Dylan, fue como darme cuenta que los dioses también tienen un dios.
El primer paso, obviamente, fue bajarme el disco de grandes éxitos. Como no le tenía mucha fe, escogí el de menor peso, y que tan sólo traía 20 canciones. De aquellas 20, más tarde me di cuenta, que 19 eran de su época folk. Un disco que no cubría, ni transmitía a Dylan casi nada. Además que por aquellos días para mi las guitarras eléctricas eran todo, me encontraba en mi fase de Nirvana, Guns N’ Roses, The Strokes, The White Stripes, etc; el folk no era algo que digería aún.
No comprendía canciones como ‘Blowin’ in the wind’, Mr. Tambourine Man, The Times They Are A-Changin’, recuerdo que las únicas que me gustaron fueron ‘Like a Rolling Stone’ por ser la “típica” la que todo el mundo conocía y que por default me iba a gustar, y ‘Knockin’ On Heaven’s Doors’, obviamente porque ya la había escuchado antes gracias a Guns N’ Roses. Mis impresiones fueron: Primero que no me gustaba la voz, no entendía como le podía gustar a la gente con semejante voz. Segundo que no entendía de qué diablos hablaba; por aquellos tiempos no era dado al surrealismo ni a las metáforas, entonces para mí eran simplemente letras sin ningún sentido. Luego de terminar todas las canciones del disco me prometí no volverlo a escuchar jamás, y lo puse en mi lista negra de la música. Así de contundente.
Pero los años pasaron, el colegio terminaba, mi pasión por la lectura me llevó a conocer nuevas formas de arte, mi melomanía me llevó de viaje por todas las décadas de la historia de la humanidad, me sentía suficientemente ‘maduro’ como para escuchar lo que sea.
Cada mañana suena alguna canción en mi cabeza, es una especie de despertador o soundtrack orgánico automático que tengo, y por aquellos días, de repente, cada mañana sonaba ‘Blowin’ In The Wind’, yo no comprendía por qué. Para mí Bob Dylan era algo que no iba a revisitar, simplemente era un artista que no llegó a gustarme y punto, el pasado pisado. Pero no, esta canción seguía visitándome cada mañana como uno de los fantasmas de Scrooge, aún así me negaba.
Pasaron algunos días más y vía Lastfm (ya saben, la mejor ‘red social’ de la historia, aquella que es basada sólo en tu gusto musical pero que su popularidad ha bajado considerablemente gracias a facebook y twitter y que puede que esté muy próxima a desaparecer. Bueno ésa, le debo mucho, hasta amores, otro día les explico) conocí una persona con gusto musical muy parecido al mío, Jude era su nombre, fanático de The Beatles a muerte como yo, con conocimiento musical puedo decir que superior al mío, coincidíamos en casi todo menos en un solo artista: Bob Dylan.
Jude me decía -pero cómo no te puede gustar, quizá no lo has escuchado con atención. Y yo, muy sobrado, le decía no no, lo he escuchado un millón de veces, y no me gusta, tampoco entiendo como a alguien más le puede gustar. Eran eternos debates donde yo siempre gracias a mi terquedad ganaba. Pero bueno, llegó el día, vía msn Jude me pasó una canción que cambiaría para siempre mi perspectiva sobre Bob Dylan, y me transformaría en uno de los fanáticos más acérrimos de Bob. La canción era: Love Minus Zero/No Limit.
Mi expresión fue WOW! ¡Nunca había escuchado tanta poesía dentro de una sola canción! Este Dylan que se me mostraba aquí era completamente diferente al que yo había escuchado, fue una revelación. Se me puso la piel de gallina, y la tuve que repetir y repetir, pasé escuchando esa canción por una semana entera. No comprendía como no habían puesto ésta en el ‘grandes éxitos’. El momento me había llegado, desde ahí comenzaría mi Dylanmanía, me bajé toda su discografía, y escuchaba uno por uno los discos con un placer extremo. Me alucinaba leyendo las historias detrás de cada canción, y la inspiración que en otros artistas causaba, ¡finalmente lo comprendía! Al fin comprendía porque idolatraban tanto a este tipo.
Lo entendí completamente. Inspiró también en mi escritura, y en casi todas las facetas de mi vida. Cuando escuchas a Bob con pasión ya nada vuelve a ser igual. Algo en ti despierta, supongo que es diferente para cada uno, pero para mí fue así, sentí como si todo tenía sentido, era la pieza que faltaba en mi rompecabezas musical, ahora lo entendía todo: -ah, con qué a esto se referían The Beatles, ¡ah! Con que de esta canción sacaron tal y tal cosa The Clash, ¡ah! Con que gracias a esta canción Judas Priest se llama así, e infinitos ‘¡Ah!’, todo tiene sentido, la influencia de Bob Dylan ha estado presente en casi toda la música occidental desde 1963. Es algo indiscutible.
Uff, dije que el post iba a ser pequeño pero no contaba con mi astucia. Les terminé contando, sin razón, como llegué a Bob Dylan. ¿Sin razón? Bueno creo que tengo un punto, o un punto que me voy a inventar en estos momentos, y es que a cada persona que ame la música le llega su momento de adentrarse en el mundo de Bob, no hay como ser indiferentes ante él. Es como aquellos mal llamados melómanos que dicen que odian a The Beatles, o a Elvis Presley, o Little Richard, pues fuck off people! Sin artistas como ellos la música del siglo XX nunca habría evolucionado, cada banda del mundo entero está influenciada de alguna forma por The Beatles o Bob Dylan. The Beatles contribuyeron a la música, y Bob Dylan a la parte lírica. Así que los animo, si es que no han escuchado a Bob con detenimiento, o negarlo como yo lo hice alguna vez, a escucharlo con atención, con tranquilidad. Les garantizó que también llegarán a amarlo.
A tanto ha llegado mi fanatismo que hasta quise darle una especie de homenaje imitando una de sus portadas más famosas, ‘The freewheelin’ y lo hice, aquí está una foto, disculpad mi horripilancia, si quieren ver más, o empezar a hacer collages para el día de halloween pues aquí están más: The Freewheelin’ Photo Session
*Aplausos se escuchan a lo lejos* Gracias, gracias, pero aún no termino. La razón por la que empecé a escribir ésto fue porque una gran persona, con un perfecto gusto musical me ha pedido que la introduzca en el mundo de Bob Dylan. Así que intentaré hacerlo. Pondré algunas canciones, mis favoritas, o las que pienso podrán gustarles o digerir mejor, mm no no, mis favoritas mejor, bueno veremos que pasa. Recorreré cada uno de sus discos de estudio cronológicamente. Quizá me sale los bootlegs, veremos que pasa, así que empecemos. Ustedes escogerán con qué canción se quedan, o si se animan, mejor escuchen toda la discografía. Pondré una canción de cada disco, o sino nunca terminaré este post. Algunas canciones no estarán disponibles en internet así que sabrán disculpar si dejo algunos discos en blanco.
Fase Folk/Protesta: Los inicios del buen Bob, donde la mayoría de canciones estaban inspirados en sus héroes folk de antaño, y las letras se convirtieron en estandartes e himnos en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
Fase Electro/Folk/Rock: Inspirado en The Beatles, Bob deja atrás su pasado “protesta” y se encamina al nacimiento del folk-rock. Este cuarteto son los discos más aclamados por la crítica. La fase más conocida de Bob. Another Side of Bob Dylan 1964
Fase ‘What the fuck is this shit?’ Lo dijo la Rolling Stone. Una serie de discos (y un soundtrack) que para mí siguen siendo los más infravalorados en la discografía de Bob.
Self Portrait 1970
New Morning 1970
Pat Garrett & Billy the Kid 1973
Dylan 1973
El Regreso a las listas. Para muchos la mejor fase de Bob, y creo que mi favorita también. Los discos de 1974 a 1976 son únicos:
Fase: Adiós 70′s, hola coros femeninos, hola cristianismo. Desde aquí empieza el Bob Dylan cristiano, cosa que les costó muchas críticas y parodias, hasta de John Lennon.
Street Legal 1978
Slow Train Coming 1979
Saved 1980
Shot of Love 1981
Reencuentro, o no me encuentro, fase ochentera/noventera. Quizá la fase más dura de Bob, la venta de sus discos empieza a decaer, su imagen ante la crítica también y su voz se empieza a ir poco a poco. Lo que más me gusta destacar de esta fase es la época con los Traveling Wilburys (investiguen). Infidels 1983
Empire Burlesque 1985
Knocked Out Loaded 1986
Down in the Groove 1988
Oh Mercy 1989
Under the Red Sky 1990
Good as I Been to You 1992
World Gone Wrong 1993
Bob Dylan contemporáneo. Para mí el Time Out of Mind sugiere un regreso al Bob de antaño, recordándonos su majestuosa fase setentera. Marcó un ‘revival’ tanto comercial como personal. Bob Dylan, el legendario, ha vuelto.
Time Out of Mind 1997
“Love and Theft” 2001
Modern Times 2006
Together Through Life 2009
Christmas in the Heart 2009
Y como mensaje final, y un ataque para mi yo de antaño, una lección de vida.
Hoy se cumplen ya dos años desde que el gran Gustavo Cerati entró en estado de coma. En toda latinoamérica se le ha rendido homenaje este día, y no podía faltar aquí también, un corto y pequeño homenaje a uno de los más importantes músicos que ha parido estas tierras.
Cuando me hablan de Gustavo Cerati de inmediato mi corazón canta y me viene a la mente un disco, una canción, una palabra: Bocanada. Disco que podemos considerar como el verdadero primer verdadero esfuerzo solista de Gustavo, ya que el “Amor Amarillo” de 1992 aunque muy bueno, se lo tomó más como un respiro, un juego. Pero al Bocanada le pone ‘alma y corazón’, es un desahogo de sus miedos y sus placeres. Un disco que no fue hecho para las masas, sino como una terapia y un regalo para sí mismo. Un álbum, que al principio fue difícil de digerir para la crítica, pero que hoy por hoy es considerado como uno de los mejores del rock latino.
Hay canciones que llegan a trascender fronteras, se convierten en canciones del mundo, su historia se pierde con el tiempo, pero el canto y las notas que la conforman siguen existiendo. Este es el caso de ‘Vasija de Barro’, canción universal que tiene su origen en mi patria: Ecuador, pero que aún los ecuatorianos ignoran por completo ésto.
Incluso yo, aunque siempre había escuchado a mis abuelos tocarla, y es un clásico siempre presente en los conciertos de ‘clásicos ecuatorianos’, empecé a dudar de la autenticidad de la historia que reza que esta canción ‘nos pertenece’. Pues hace unos días me puse a buscar la historia de la canción ‘vasija de barro’, para mi sorpresa no encontré casi nada, en Wikipedia no existía absolutamente nada sobre ésto, ni en las páginas de los diferentes ministerios de Ecuador. (O quizá no busqué a fondo).
Pero bueno por suerte encontré la historia detrás de la canción (en http://ecuadornoticias.org), pero no cualquiera, no, sino una contada por el mismísimo autor de la música: Gonzalo Benítez, parte del dúo Benítez-Valencia quienes fueron los primeros en entonarla. La transcribiré aquí:
Texto extraído del libro: “Gonzalo Benítez: Tras Una Cortina De Años.”
Me encontré en la calle Guayaquil con el Oswaldo Guayasamín y nos invitó, pues, a una reunión en su casa para el viernes siete de noviembre de 1950 a las siete de la noche; pero recién podíamos ir después de la Radio a las nueve y media. “A la hora que quieras”, me dice, “y por favor invítale al Valencia”.
Así que fuimos a donde el Oswaldo, pero no tenía la casa de ahora sino que vivía donde el papá, al frente de la Basílica. Llegamos como a las diez y media y les encontramos ya medios avanzados. Fuimos con una guitarrita mía que después rompió el Valencia en una reyerta. No ve que le prestaba mi guitarra para sus serenatas; así, que él se había defendido con la guitarra y me entregó el mango no más…
En la fiesta había unos 80 invitados entre poetas, pintores y alumnos de la Escuela de Bellas Artes de La Alameda. Ahí nos pidieron que cantemos y después del canto ya se hicieron grupos, así es que me fui a donde tomaban menos y el Valencia se fue a donde estaban dándole duro.
Ahí le veo al Jorge Carrera Andrade que estaba ilusionado con un cuadro del Oswaldo llamado El Origen. El cuadro estaba todavía fresco y hasta me manché los dedos. En la pintura había una vasija de barro y, dentro de esta, unos esqueletos pequeños, de niños. El Oswaldo explicó que los Incas enterraban a sus familiares dentro de la vasija junto con alimentos. Se impresiona el Jorge Carrera y le vemos que se va a la biblioteca, coge un libro y en la contratapa escribe una estrofa:
Yo quiero que a mí me entierren
como a mis antepasados
en el vientre oscuro y fresco
de una vasija de barro.
Nos impresionó a nosotros también… Cuando en eso coge el libro el poeta Hugo Alemán y debajo escribe otra estrofa:
Cuando la vida se pierda
tras una cortina de años
vivirán a flor de tiempo
amores y desengaños.
Y para susto de todos coge el libro el pintor Jaime Valencia que escribe un cuarteto muy lindo:
Arcilla cocida y dura
alma de verdes collados
barro y sangre de mis hombres
Sol de mis antepasados.
Entonces cogí el libro porque dije a mí me toca poner alguna cosita, cuando en eso me arrancha el Jorge Enrique Adoum y me dice: “Ve vos después cantarás”. Cogió el libro, corrigió cosas y puso la cuarta estrofa:
De ti nací y a ti vuelvo
arcilla, vaso de barro
con mi muerte yazgo en ti
de tu polvo apasionado.
Terminado eso, se dieron las vueltas, nadie sabía quién iba a poner música, qué se iba a hacer con la letra. Serían las doce y media. Cuando le veo al Jorge Carrera Andrade que se acerca donde mí con el libro. Entonces me dice: “Vea Gonzalo, esto con música tiene que ser una belleza”. Pensé y le dije: “Bueno”, así es que cogí la guitarra.
¿Y ahora qué hacía? El Potolo estaba dándole al chupe* y era muy difícil concentrarse con la bulla de la gente, pero como ya le acepté, bajé unas gradas con luz que había al fondo, agarrado la guitarra y el libro. Me demoré cerca de una hora y, cuando ya estuvo, regresé y encontré a mi compañero Valencia medio dormido en un sillón.
Total que le levanto y le digo: “Primero oíme cantar”. No le gustó y me dice: “Pero vos le has puesto un ritmo cadencioso“. Le digo: “No, porque la música tiene que estar de acuerdo al sentido de la letra”. “No, me dice, ponéle ritmo de albazo”. Le dije que no, porque el ritmo de danzante es telúrico. No acepto que le cambies.
Y como él siempre decía que es hincha del Aucas y que nunca pierden, cuando mucho empatan, le dije que yo era de la Liga y que ahora sí él iba a perder, ni siquiera a empatar. Así que le fui obligando y, como tenía buen oído, aprendió rápido.
Ensayamos para hacer el dúo y cuando cantamos la gente se emocionó tanto que se han pasado cantando hasta las seis de la mañana. Yo me salí como a las dos, porque como no chupaba… Ahí nació la Vasija de barro, que ahora es cantada en todo el mundo. Yo mismo no creía.
Parte II
Para que quede como documento, les pedí a los que escribieron que firmen y yo también dibujé un pentagrama y escribí los primeros compases. Entonces le dije a Valencia que firme también, como él estaba cantando…Y así quedó.
Incorporamos la canción al repertorio de las audiciones y seis años después, todavía nadie quería grabar esa pieza, ¿qué tal?
Así que fui donde Gustavo Müller de Discos Nacional a decirle: “Tengo una canción muy bonita”, y le canté la Vasija de barro. No me dio ni la hora. No llegué ni a la segunda parte porque me dio coraje. “No, no”, me dice, “eso no es comercial, eso no se va a vender”. ¡Qué cosa más equivocada en que estaba! Hasta que ya no le quise ni oír y me salí. Pero me dije: “A este tengo que ganarle”.
Incluso el Potolo se resistía a cantar y me decía: “Más bien cantemos estotra canción porque esa ya está en desuso”. Ahí me daba iras. Me fui a mi casa -en la calle Imbabura, más arriba de la 24 de Mayo-, recorté un cartoncito y me puse a pintar una vasija de barro, le puse los pedacitos de hueso y le hice una portada de disco poniéndole Vasija de barro en letras grandes, porque hasta ese momento no tenía título la canción.
Volví para convencerle a Gustavo Müller. Fui con mi dibujito y cuando me recibe le digo: “Verá, le he traído este dibujo”, y me dice: “Bonito está. A ver, ¿cómo es la canción? Cántele porque no le oí bien”.
Dúo Benítez Valencia & Cantinflas
Le canté otra vez y pregunta: “¿Con qué instrumentos podemos grabar esto?”. Le digo: “Con los mismos que tenemos”. “Entonces cite a ensayo a los músicos”. Así que reuní una orquesta de diez músicos. Al piano estaba Lucila Molestina de Pólit; en la flauta, Eduardo Di Donato; y dirigió la orquesta Manuel Espín (padre de Enrique Espín Yepez) y él mismo hizo los arreglos. Entonces hizo la grabación Gustavo Müller que sabía grabar muy bien y era profesor de sonido. Salió un disco con ocho temas y luego en un “estandar play”. Esto sucedió en 1956.
Cuando salió a la venta el disco, fui al almacén y oigo una bulla grande y cuando pregunto, me dicen que abrieron a las ocho de la mañana y a las once ya no había ni un disco. Se agotó el tiraje y estaban apuraditos en hacer una edición mayor. Así fue.
Esta canción se volvió representativa de la música ecuatoriana. Pero antes había otra canción: Guayaquil de mis amores; era lo que se conocía en el exterior, porque fue grabada el año 30 en Nueva York por el dúo Ecuador (Ibáñez-Safadi). Algunos piensan que esa fue la primera grabación ecuatoriana, pero el año 25 las hermanas Fierro ya habían grabado en Radio El Prado de Riobamba. El año 32 comenzó a grabar Carlota Jaramillo en Radio El Prado. En ese tiempo había también el dúo quiteño Páez-Villavicencio, hasta que apreció el dúo Benítez-Ortiz. Después vino el resto.
Comenzaron a aparecer “compositores” de la música de la Vasija de barro. Hasta hubo un señor de Riobamba, que había mandado una partitura diciendo que era su música. Lamentablemente para ellos, mandaron después de que apareció el disco. Cuando grabamos, el Gustavo Müller nos exigía poner autor de la música y pusimos Benítez-Valencia, pero esa música es hecha por mí solito y en la forma como les conté. Incluso los derechos de autor también le reconocieron al Potolo Valencia.
Ahora no tengo idea cuántas versiones habrá de la canción, pero, sin presunción de nada, le digo que esa música me salió bien y como dicen los chilenos, al tiro. Me parece una música muy adaptable para interpretación de solista, dúo, trío o coro.
Y cuánta razón tenía Gonzalo, podríamos decir que esta canción es la ‘Yesterday’ ecuatoriana si se quiere, por la cantidad de versiones que existen de ella. Pero ninguna mejor que la original. Aquella que evoca tantos recuerdos, esta canción, les digo mis amigos, ya pertenece al ADN del ecuatoriano, y quizá del mundo.
Y el dolor. Hoy en 1998 ‘La Voz’ nos abandonaba, moría a causa de un paro cardíaco. Frank Sinatra dejaba este mundo para pasar a formar parte del coro de la eternidad.
Un día como en 1960 se daba uno de los sucesos más destacables en la historia de la música: Elvis Presley volvía a la palestra pública luego de 3 años de ausencia a causa de estar cumpliendo el servicio militar. Y lo hacía de la mejor manera, en el show de otro héroe de la música; Frank Sinatra.
Esto es algo muy curioso, ya que Frank era un crítico de esta ‘nueva’ música llamada rock n’ roll, llegando a tildar al rock como falso, y cantado por delincuentes. Pero el regreso de Elvis era algo que no podía dejar pasar. El plot del show es bastante clever: Frank hace un recorrido cronológico por los “acontecimientos más importantes” que Elvis se perdió en sus dos años de servicio militar, junto a participantes de lujo como la hija del mismísimo Frank; Nancy Sinatra, con Joey Bishop, y Sammy Davis, Jr. logran un espectáculo que para aquellas épocas era algo típico, pero que verlo en estos días es algo verdaderamente maravilloso.
Para un Elvis que creía que su carrera estaba terminada, el presentarse en el show de Sinatra fue quitarse un gran peso de encima. El público lo recibió con los brazos abiertos y empezó nuevamente su galáctico ascenso al podio de los grandes de grandes, y luego a alcanzar el título de el Rey del Rock N’ Roll. Pero la delicia de este especial, además de escuchar la grandiosa voz de Elvis, es escucharla junto a la de Frank Sinatra, voz que para muchos es la mejor del siglo XX. Ver interactuar a Elvis, con Frank, y Nancy es algo que no tiene precio.
Y con gran entusiasmo os anuncio que en youtube he encontrado el especial completo, una joya televisiva que no pueden dejar pasar. Así que veamos:
Hace unas semanas aparecía el disco de The Dandy Warhols, y fue imposible no preguntarse en qué andaba el buen Anton Newcombe, amigo y rival de los Dandy. Pues me puse a averiguar y me encontré con que él también preparaba el lanzamiento de nuevo material bajo el nombre de The Brian Jonestown Massacre. Hoy finalmente he podido conseguir el disco, escucharlo en paz, y me ha encantado.
Desde el principio te mete en una atmósfera de oriente, y guiños a sonidos asiáticos, y hasta nórdicos como la magnífica ”Viholliseni Maalla” que cuenta con vocales en finlandés cortesía de Eliza Karmasalo, o “Seven Kinds Of Wonderful” que parece una oda a la torre de Babel.
Pareciera que Anton se ha conseguido una máquina del tiempo y se ha trasladado a la década de 1960 para conseguir inspiración. A más de ésto, pareciera que ha acompañado a The Beatles en su viaje a India, y se ha reunido un poco con el buen Jerry García, y ha pedido algunos tips a Brian Jones. Este disco bien podría haber sido uno de los mejores de 1967. Todo es experimentación, psicodelia, y ‘sonidos del mundo’.
Otro disco que está entre los claros nominados para disco del año, enteramente disfrutable, y refrescante. Bien por Anton, esperamos que tenga buenas ventas para que siga produciendo joyas como ésta.
Forrest Gump es la película que todo el mundo ama, al menos la mayoría. Un film que nos ha cautivado desde su aparición y que cuenta con uno de los mejores soundtrack ever. Un popurrí con algunas de las mejores canciones estadounidenses de la década de 1960.
Aparte de la estupenda actuación de Tom Hanks, las canciones son parte fundamental de la película, llevándose en algunas escenas el papel de protagonista. Como la escena donde suena San Francisco de Scott McKenzie, desde que la escuchas en el film es imposible volverla a escuchar sin asociarla con éste.
O aquella escena donde Jenny enseña a bailar a Forrest al ritmo de Sweet Home Alabama:
No tengo nada más que decir sobre ésto. Más que Download and Enjoy!