Borges, Cortázar, El Minotauro, Mick Jagger y la Casa Tomada

Cortázar y Borges

Cortázar y Borges

Julio Cortázar media casi dos metros (1.93 cm, 6 ‘ 4) y Borges conoció a Mick Jagger, estos dos datos eran mi única motivación para empezar a escribir sobre estos dos astros, pero no quería eso, quería unirlos, encontrar un nexo así como hice con anterioridad con Cortázar y John Lennon mas no podía encontrar nada más aparte de su gusto por lo metafísico, esotérico, onírico y fantasioso, o quizá el hecho que comparten signo zodiacal: Virgo. Pero no, todo ínfimo nexo hablaba sobre sus diferencias políticas. Añoraba dar con alguna obra escrita conjuntamente por lo menos accidentalmente, alguna reunión clandestina grabada, un debate literario, pero no, no encontraba nada, quizá exista algo parecido pero yo no pude hallar nada. Sin embargo es un cuento el que sirvió como nexo entre los dos, uno muy famoso de Cortázar; La Casa Tomada, fue Borges el primero en publicarlo y así se dio el anecdótico encuentro que el mismo Borges relata en su prólogo del cuento de Cortázar “Cartas a mamá”, citando en un post anterior Borges y su opinión sobre varios autores.

Borges habla de Cortázar

‘Prólogo a “Cartas de mamá”
Hacia 1947 yo era secretario de redacción de una revista casi secreta que dirigía la señora Sarah de Ortiz Basualdo. Una tarde, nos visitó un muchacho muy alto con un previsible manuscrito. No recuerdo su cara; la ceguera es cómplice del olvido. Me dijo que traía un cuento fantástico y solicitó mi opinión. Le pedí que volviera a los diez días. Antes del plazo señalado, volvió. Le dije que tenía dos noticias. Una, que el manuscrito estaba en la imprenta; otra, que lo ilustraría mi hermana Norah, a quien le había gustado mucho. El cuento, ahora justamente famoso, era el que se titula “Casa Tomada”. Años después, en París, Julio Cortázar me recordó ese antiguo episodio y me confió que era la primera vez que veía un texto suyo en letras de molde. Esa circunstancia me honra. Muy poco sé de las letras contemporáneas. Creo que podemos conocer el pasado, siquiera de un modo simbólico, y que podemos imaginar el futuro, según el temor o la fe; en el presente hay demasiadas cosas para que nos sea dado descifrarlas. El porvenir sabrá lo que hoy no sabemos y cursará las páginas que merecen ser releídas. Schopenhauer aconsejaba que, para no exponernos al azar; sólo leyéramos los libros que ya hubieran cumplido cien años. No siempre he sido fiel a ese cauteloso dictamen; he leído con singular agrado Las armas secretas de Julio Cortázar y sus cuentos, como aquel que publiqué en la década del cuarenta, me han parecido magníficos. “Cartas de mamá”, el primero del volumen, me ha impresionado hondamente. Una historia fantástica, según Wells, debe admitir un solo hecho fantástico para que la imaginación del lector la acepte fácilmente. Esta prudencia corresponde al escéptico siglo diecinueve, no al tiempo que soñó las cosmogonías o el Libro de las Mil y Una Noches. En “Cartas de Mamá” lo trivial, lo necesariamente trivial, está en el título, en el proceder de los personajes y en la mención continua de marcas de cigarrillos o de estaciones del subterráneo. El prodigio requiere esos pormenores. Otro rasgo quiero indicar. Lo sobrenatural, en este admirable relato, no se declara, se insinúa, lo cual le da más fuerza, como en el “Izur” de Lugones. Queda la posibilidad de que todo sea una alucinación de la culpa. Alguien que parecía inofensivo vuelve atrozmente. Julio Cortázar ha sido condenado, o aprobado, por sus opiniones políticas. Fuera de la ética, entiendo que las opiniones de un hombre suelen ser superficiales y efímeras.
Buenos Aires, 1984’

A pesar de sus diferencias políticas motivadas por el Peronismo en Argentina, la relación entre ambos fue de profundo respeto, Cortázar veía a Borges con reverencia y lo consideraba un maestro, veía en él un guía que abrió las puertas para lo que vendría a ser llamado el ‘bOOm’ de la literatura latinoamericana. A continuación un extracto de la opinión cortazariana.

Cortázar habla sobre Borges

Al escritor y periodista uruguayo Omar Prego Gadea le dice: “En principio soy -y creo que lo soy cada vez más- muy severo, muy riguroso frente a las palabras. Lo he dicho, porque es una deuda que no me cansaré nunca de pagar, que eso se lo debo a Borges. Mis lecturas de los cuentos y de los ensayos de Borges, en la época en que publicó El jardín de senderos que se bifurcan, me mostraron un lenguaje del que yo no tenía idea- Lo primero que me sorprendió fue una impresión de sequedad. Yo me preguntaba: ¿Qué pasa aquí? Esto está admirablemente dicho, pero parecería que más que una adición de cosas se trata de una continua sustracción. Y, efectivamente, me di cuenta de que Borges, si podía no poner ningún adjetivo y al mismo tiempo calificar lo que quería, lo iba a hacer. O, en todo caso, iba a poner un adjetivo, el único, pero no iba a caer en ese tipo de enumeración que lleva fácilmente al floripondio”.
‘Ya en esta opinión se vuelve clara la diferencia que, desde un punto de vista formal, habría entre los dos escritores: Cortázar, con su cálido y chispeante estilo coloquial, Borges con su precisión incisiva y ascética [Alina Diaconú]’. “La gran lección de Borges -continúa Cortázar- no fue una lección temática, ni de contenidos, ni de mecánicas. Fue una lección de escritura. La actitud de un hombre que, frente a cada frase, ha pensado cuidadosamente, no qué adjetivo ponía, sino qué adjetivo sacaba. Cayendo después en cierto exceso que era el de poner un único adjetivo de tal manera que usted se caiga un poco de espaldas. Lo que a veces, puede ser un defecto”, sentencia, en un reportaje reproducido por la revista La Maga, en 1994.’

Ahora vamos al cuento en cuestión, y un análisis filosófico del mismo por parte de José Pablo Feinmann en su programa Filosofía aquí y ahora.

Julio Cortázar – La Casa Tomada [Cuento]

Casa Tomada by Nora Borges

“Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.
Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos (…) Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio (…) Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar. Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios (…)
Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora. Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada”
Julio Cortázar.
Imagen: “Casa Tomada”, Nora Borges.

Filosofía aquí y ahora – La metáfora de la Casa Tomada

 

 

Encuentro entre Borges y Mick Jagger

Borges y Mick Jagger

Por supuesto, supongo varios de ustedes se preguntan sobre la veracidad de aquél encuentro entre Borges y Mick Jagger, pues éste ha sido relatado en diversas entrevistas por María Kodama, viuda de Borges, el corto y curioso encuentro, según Kodama, fue así:

“En Madrid, en el Hotel Palace, estábamos esperando que nos pasaran a buscar para ir a cenar cuando de pronto Mick Jagger se arrodilla al lado de Borges y le dice: “¡Maestro, yo lo admiro! ¡Leí toda su obra!”. “¿Quién es usted?”, respondió Borges. “Me llamo Mick Jagger”. “¡Ahh! ¡Uno de los Rolling Stones!”, dijo el escritor. Mick Jagger casi se desmaya y le pregunta: “¿Cómo maestro, usted me conoce?”. “Sí, lo conozco y conozco lo que usted hace gracias a María que me permitió descubrirlo”.

 

El Minotauro de Borges y Cortázar

 

Terminamos finalmente, para demostrar el desorden del título de este post, con el Minotauro, mito que, junto a la figura del Laberinto, fue un nexo absoluto entre ellos dos. Debemos recordar que Borges y Cortázar eran amantes de la mitología griega, los dos se expresaban muy bien sobre la literatura clásica. Cortázar topó el tema del Minotauro en su texto Los Reyes, donde hacía del minotauro un héroe romántico, un poeta incomprendido. Borges visitaría al minotauro en su Casa de Asterión, donde el minotauro es un ser atormentado esperando al ser que lo libere de su suplicio día tras día. Para terminar, como no podía ser de otra forma, disfrutemos de estos dos maravillosos textos:

Julio Cortázar – Los Reyes 

Jorge Luis Borges – La casa de Asterión 


Michel Foucault – “El sexo es bastante aburrido.” (Entrevista)

Foucault

Supongo muchos de ustedes ya están familiarizados con esta entrevista o la han leído en otros sitios. Hay pocas entrevistas que llenan e informan tanto, confieso que leo este texto cada mes así que finalmente me he decidido a ponerlo en el blog para no estar “cazando” links donde pueda encontrarla completa. Para aquellos que no la han leído les recomiendo hacerlo de inmediato, sobre todo si quiere tener otra perspectiva con respecto al sexo, este texto  puede convertirse en su primer paso a la desexualización de su ser, no confundir con asexualidad o anti sexualidad, simplemente dejar de poner al sexo en el pedestal que ha estado por tanto tiempo. Vemos que la Edad Media y la represión sexual provocada por la religión dio como resultado que la humanidad se enfoque e idealice el sexo como nunca se ha visto antes, trayendo consigo la sobrepoblación entre muchas otras cosas que analizaré en un futuro ensayo. Por ahora disfrutemos de Foucault.

Fuente: Le Nouvel Observateur, junio de 1984

Pregunta: ¿Sigue pensando que su primer volumen de la Historia de la sexualidad, publicado en 1976, es esencial para comprender cómo somos? 

M. Foucault: Bueno, actualmente me interesa más lo relacionado con las técnicas del yo que el sexo… El sexo es bastante aburrido.

P: A los griegos tampoco les interesaba demasiado ¿verdad?

M. Foucault: Desde luego que no. Para ellos esa no era una cuestión importante comparada con lo que decían sobre la alimentación o el régimen. Me resulta sumamente interesante el lento desplazamiento de interés que se produjo desde la alimentación (una preocupación omnipresente en Grecia) hacia la sexualidad. Durante los primeros siglos del cristianismo también la alimentación era un tema de mucha mayor importancia que el sexo. Por ejemplo las reglas monacales revelan que el problema que atraía más atención era el de la alimentación. Luego detectamos un progresivo desplazamiento del interés a lo largo de la Edad Media, de modo que a partir del el siglo XVII el tema prioritario es la sexualidad.

P: El segundo tomo de su Historia de la sexualidad (El uso de los placeres) trata casi exclusivamente el tema del sexo.

M. Foucault: Sí. En ese volumen he tratado de mostrar que en el siglo IV a. C. el código de restricciones y prohibiciones de los griegos es prácticamente el mismo que el de los primeros moralistas y médicos del Imperio Romano. Pero creo que la forma que tenían de integrar estas prohibiciones relativas al yo es totalmente diferente. En mi opinión, la razón es que el objetivo principal de esta ética era estético. En primer lugar, esta especie de ética era únicamente un problema de elección personal. En segundo lugar, estaba reservada a una minoría de la población; no se trataba en absoluto de imponer un modelo de conducta para todo el mundo. Lo que se intentaba era, en realidad, tener una existencia hermosa y dejar en la posteridad un recuerdo honorable de la propia vida. Desde luego, esta especie de ética no era una tentativa de normalización aplicable al resto de la población.

Leyendo a Séneca, a Plutarco y al resto de estos autores, me dio la impresión de que se planteaban un gran número de problemas relacionados con el yo (la ética del yo, las tecnologías del yo) A partir de ahí me surgió la idea de escribir otro libro que tratara distintos aspectos de las antiguas tecnologías paganas del yo. Se compone de diferentes escritos sobre el yo: el papel que tienen la lectura y la escritura en la constitución del yo, la experiencia médica del yo, etc.

Lo que más me sorprende de la ética griega es que se preocupaban más de su propia conducta moral o ética, y de la relación que mantenían consigo mismos y con los otros, que de las cuestiones religiosas. ¿Qué ocurre tras la muerte? ¿Intervienen los dioses, o no? Estos son asuntos de poca importancia para ellos, ya que no estaban relacionadas con su ética. Además, esta ética no iba ligada a un sistema legal. Las leyes que regulaban la conducta sexual no eran muy numerosas ni tenían demasiada fuerza. A los griegos lo que les interesaba era constituir una ética que fuera una estética de la existencia.

Pues bien, me pregunto si no se plantea en la actualidad un problema bastante similar, teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros no creemos ya que la ética esté fundada en ninguna religión, ni deseamos que exista un sistema legal que regule nuestra vida privada. Por otra parte, los actuales movimientos de liberación no logran encontrar principios sobre los cuales sustentar una nueva ética. Aunque tienen necesidad de una ética, no encuentran más que pretendidos conocimientos científicos acerca de lo que es el yo, el deseo, el inconsciente… Estos paralelismos son sorprendentes.

P: ¿Cree usted, entonces, que los griegos ofrecen una alternativa atrayente y plausible?

M. Foucault: Por supuesto que no; no busco soluciones fáciles. Un problema no se resuelve acudiendo a las soluciones que se propusieron en otros tiempos y para otras gentes. Mi intención no es hacer una historia de las soluciones, y por eso no puedo aceptar el término “alternativa”. Más bien, lo que trato de hacer es hacer es una genealogía de los problemas y de las problematizaciones. Aunque mi actitud no es apática, sino que conduce a un activismo que no excluye el pesimismo.

P: Sin embargo, aunque la vida de los griegos no fuera perfecta, parece ofrecer una alternativa seductora al permanente autoanálisis del cristianismo.

M. Foucault: Bueno, la ética griega estaba relacionada con una sociedad puramente masculina, donde existía la esclavitud; una sociedad en la que las mujeres eran seres sexualmente inferiores y en la que, si estaban casadas, debían cumplir con su función de esposas.

P: La mujer estaba dominada, pero el amor homosexual, sin duda, estaba menos problematizado que ahora.

M. Foucault: Eso no es tanto como parece. En la cultura griega existe una abundante y destacada literatura sobre el amor de los muchachos, y los historiadores han visto en ello la prueba de que los griegos lo practicaban. Pero eso prueba también que esa clase de amor suscitaba problemas. En efecto, si no hubiera ningún problema, los griegos habrían hablado de él en los mismos términos que al hablar del amor heterosexual. Ocurría que se consideraba inadmisible que un joven destinado a convertirse en hombre libre pudiera ser dominado y utilizado como un objeto para placer de otro. Una mujer o un esclavo podían hacer el papel de pasivos, ya que ello formaba parte de su naturaleza y de su estatus social. Todas estas reflexiones filosóficas sobre el amor de los jóvenes prueban que los griegos no podían integrar esta práctica con normalidad en el ámbito de su yo social. Ni tan siquiera podían llegar a imaginar que existiera la posibilidad de una reciprocidad de placer entre el muchacho y un hombre adulto. Así, Plutarco, por poner un ejemplo, cuando dice que el amor a los muchachos es problemático no es porque considere que ese tipo de amor sea contra natura. Lo que dice es: “No puede haber reciprocidad en las relaciones físicas entre un muchacho y un hombre”.

P: Hay algo que señala Aristóteles acerca de la cultura griega que usted no ha mencionado, pero que a mi me parece muy importante: el tema de la amistad. En la literatura clásica la amistad es el lugar del reconocimiento mutuo. Al leer tanto a Aristóteles como a Cicerón, parece que la consideran la virtud más elevada, pues es desinteresada y duradera, no tiene precio, y no niega el placer.

M. Foucault: El uso de los placeres es un libro sobre ética sexual, no sobre el amor, la amistad o la reciprocidad. Es significativo que Platón, cuando trata de fundir la amistad con el amor hacia los muchachos tenga que desechar las relaciones sexuales. La amistad es recíproca, cosa que no ocurre con las relaciones sexuales: en las relaciones sexuales uno tiene que ser activo o pasivo, penetrar o ser penetrado. Donde hay amistad es difícil que existan relaciones sexuales; una de las razones por la que los griegos sintieron la necesidad de justificar filosóficamente este tipo de amor es que no se concebía la reciprocidad física. En el Banquete, Jenofonte nos dice que Sócrates señalaba que en las relaciones entre un adulto y un muchacho, este no es más que el espectador del placer del hombre; aún más, que es deshonroso para el muchacho sentir cualquier tipo de placer en la relación con el adulto.

Lo que quisiera plantear, entonces, es lo siguiente: ¿somos capaces de tener una ética de los actos y de su placer que considere el placer del otro? ¿Es el placer del otro algo que pueda ser integrado en nuestro propio placer, sin referencia a la ley, al matrimonio o a cualquier otra obligación? (…)

P: ¿Y cual era el concepto que tenían los griegos de desviación?

M. Foucault: Según su ética sexual la diferencia no estaba en preferir a los mujeres o a los hombres, ni en hacer el amor de una u otra forma. Era más bien una cuestión de cantidad, y de actuar como activo o como pasivo; en ser esclavo de los propios deseos o maestro de ellos.

P: ¿Y si alguien hacía tanto el amor que su salud podía resentirse?

M. Foucault: Eso era lo que ellos llamaban “la hybris”, el exceso. No se planteaban el tema de la desviación, sino el del exceso o la moderación.

P: ¿Y qué hacían los griegos con gente?

M. Foucault: Eran consideradas personas de mala reputación.

P: ¿Pero intentaban curarlos o llevarlos al buen camino?

M. Foucault: Bueno, existían ejercicios para que uno aprendiera a gobernarse a sí mismo. Epicteto afirmaba que uno debería poder mirar a una joven hermosa o a un muchacho bello sin sentir deseo por ella o por él. Para conseguir esto era preciso convertirse en maestro de uno mismo.

En la sociedad griega existía una corriente de pensamiento que promovía la austeridad sexual; era esta una creación de gentes cultivadas que deseaban dar a su vida belleza e intensidad. Algo parecido ha ocurrido aquí desde el siglo XIX cuando, para alcanzar una vida más bella la gente ha tratado de liberarse de la represión sexual inculcada por la sociedad desde la infancia. En Grecia, probablemente Gide hubiera sido un filósofo austero.

P: Así que, para alcanzar una existencia hermosa los Griegos eran austeros, mientras que nosotros buscamos la realización personal en la ciencia psicológica.

M. Foucault: Eso es. Contamos con todo un tesoro de procedimientos, técnicas, y conceptos que han sido creados por la humanidad. No es que podamos reactivarlos, pero al menos podemos emplearlos como instrumentos para analizar la realidad actual y cambiarla. Desde luego, no podemos elegir el mundo griego en vez del nuestro, pero comprobar que algunos de nuestros principios éticos estuvieron ligados en cierto momento a una estética de la existencia puede constituir un análisis histórico útil. Durante siglos hemos estado convencidos de que existían relaciones analizables entre la ética personal que rige nuestra vida cotidiana y las grandes estructuras políticas y socio-económicas. Hemos pensado que no podíamos cambiar nada de nuestra vida sexual o familiar sin que eso trastocara la economía, el sistema democrático, etc. Considero que deberíamos desembarazarnos de esa idea de que existe una relación necesaria entre la ética y las estructuras sociales, económicas o políticas. Esto no significa, naturalmente, que no existan relaciones, pero se trata de relaciones variables.

P: Entonces, ¿qué tipo de ética podemos construir ahora que sabemos que entre la ética y las otras estructuras existe una coagulación histórica y no una relación necesaria?

M. Foucault: Lo que me sorprende es el hecho de que en nuestra sociedad el arte se haya convertido en algo que no concierne más que a la materia, no a los individuos ni a la vida, que el arte sea una especialidad hecha sólo por los expertos, por los artistas. ¿Por qué no podría cada uno hacer de su vida una obra de arte? ¿Por qué esta lámpara o esta casa puede ser un objeto de arte pero mi vida no?

P: Entonces, si el hombre ha de crearse a sí mismo sin recurrir al conocimiento ni a reglas universales ¿en qué difiere su planteamiento del existencialismo de Sartre?

M. Foucault: Creo que desde un punto de vista teórico, Sartre, a través de la noción moral de autenticidad, retoma la idea de que debemos ser nosotros mismos, es decir, convertirnos en nuestro verdadero yo. Pero podríamos ligar su pensamiento teórico con el concepto de creatividad, y no con el de autenticidad. Si el yo no nos viene dado, llegamos a una consecuencia práctica: debemos constituirnos a nosotros mismos, fabricarnos, crearnos como si fueramos una obra de arte. (…)

Foucault


Deconstruyendo a Jacques Derrida

Jacques Derrida
“Orfeo ya no canta, escribe.”
—  Jacques Derrida

Jacques Derrida (El-Biar, Argelia francesa 15 de julio de 1930 – París, 8 de octubre de 2004), forma parte de mi trilogía filosófica favorita de la segunda mitad del siglo XX, junto a Gilles Delleuze y Michael Foucault. Los filósofos de aquél Mayo del 68 francés diríamos, aunque no existen pruebas de su total participación en este movimiento, sí podemos encontrarlo como estandarte de ciertas esferas de aquellos jóvenes que gritaban “Sabemos lo que no queremos, pero no sabemos lo que queremos”.- Se lo suele asociar con el postestructuralismo y el posmodernismo y las corrientes filosóficas de  Friedrich HegelFriedrich NietzscheEdmund Husserl,Sigmund Freud y Martin Heidegger. En este post trataremos sus conceptos más conocidos de una manera muy general, expondré los conceptos en su mínima expresión, podríamos decir que es un Derrida for Dummies, solo intento despertar su curiosidad e informarle un poco de las ideas de este gran filósofo.

Deconstrucción:

La deconstrucción es un método analítico o estrategia que busca desenmascarar y desmantelar la realidad establecida en sus componentes o elementos más básicos e intentar encontrar las fallas de la misma y así profundizar en el conocimiento sobre ésta. Escapar de la ingenuidad de la realidad preestablecida. El término es la traducción que propone Derrida de la palabra en alemán Destruktion, que Heidegger propone en Ser y Tiempo. 

¿Por qué ‘deconstruir’ y no ‘destruir’? es lo que se pregunta siempre el nobel lector de Derrida, pues bien él lo ponía de la siguiente forma: “Al destruir, pierdes forma y fondo; al deconstruir, ganas nuevas formas al revisar el fondo”. Así se resume uno de los conceptos más complejos en la historia de la filosofía.

Différance:

Différance un no-concepto y neografismo de la palabra francesa différence (diferencia). Se refiere a la imposibilidad, según Derrida, de simbolizar algo textualmente porque desborda la representación. Por ejemplo, la palabra Différance y Différence se diferencian una de la otra por la letra ‘A’ mas no en su pronunciación ya que en francés son homófonas. Usa la différance para manifestar la soslayación e inaccesibilidad del significado de lo verdadero o real; todo inconceptualizable. Una crítica a la estructuración del lenguaje. Para un mayor insight en este no-concepto le invito a leer esta Conferencia pronunciada por el mismo Derrida en la Sociedad Francesa de Filosofía, el 27 de enero de 1968.

Falogocentrismo: 

Otro neologismo con origen en la Deconstrucción, une los conceptos de logocentrismo (poder del conocimiento) y falocentrismo (poder del hombre), base fundamental, según Derrida, de la razón patriarcal preponderante. Pero dejemos que el mismo Jacques nos lo explique:

‘La unidad entre logocentrismo y falocentrismo, si existe, no es la unidad de un sistema filosófico. Por otra parte, esta unidad no es patente a simple vista: para captar lo que hace que todo logocentrismo sea un falocentrismo hay que descifrar un cierto número de signos. Este desciframiento no es simplemente una lectura semiótica: implica los protocolos y la estrategia de la deconstrucción. Debido a que la solidaridad entre logocentrismo y falocentrismo es irreductible, a que no es simplemente filosófica o no adopta sólo la forma de un sistema filosófico, he creído necesario proponer una única palabra: falogocentrismo, para subrayar de alguna manera la indisociabilidad de ambos términos.’ (Entrevista de Cristina de Peretti)

Leyendo estas lineas he recordado una anécdota no muy conocida de Derrida, un comentario con respecto a una ilustración medieval de Sócrates y Platón:

Derrida, Platón, Sócrates

Analice la ilustración, no es convencional, se trata de un chascarrillo medieval: Sócrates anotando lo dictado por Platón, en lugar de Platón contando historias de Sócrates. “La tarjeta,” diría Derrida, “me pareció, mm cómo decirlo- obscena […] veo a Platón teniendo una erección a espaldas de Sócrates. Veo una erección interminable y desproporcionada deslizándose lenta y tibiamente por la pierna derecha de Sócrates […] Imaginen el día en que seremos capaces de enviar esperma por medio de una postal.  [… y finalmente Platón] desea emitir su esperma para sembrarla en toda la tierra, enviar esta carta fértil a todos.” Ahí tienen un ejemplo muy hermoso y gráfico de Deconstrucción.

Jacques Derrida and his cat, Logos. Photo by Sophie Bassouls/Sygma/Corbis

Nuestra amiga internet siempre está sorprendiéndonos, y mientras pensaba este post me he topado con un video de la Filosofía de Jacques Derrida aplicado al anime Neon Genesis Evangelion, una serie que da para muchísimas interpretaciones tanto sociológicas, filosóficas, religiosas, psicológicas, entre otras, a pesar que su creador (Hideaki Anno) proclama que la serie es una oda al ‘nonsense’ y es completamente ridículo encontrarle algún sentido, algo parecido a lo que hizo John Lennon con I am the Walrus, sin embargo, al igual que pasó con el himno beatle, los fans y críticos alrededor del mundo y a lo largo de la historia no han dejado de buscar significados ocultos en esta obra. En el video se analiza la serie desde el contexto ‘no hay nada fuera del texto; toda comunicación es textual, por lo tanto no hay nada fuera del texto, todo es el texto.’ inspirado en lo que Roland Barthes expone en La Muerte del Autor, es decir, la obra prevalece a su autor, y estará libre a ser interpretada de cualquier forma.