Las Obras Emblemáticas del Teatro

♦ Oedipus Rex
by Sophocles

Gustave Moreau

Gustave Moreau “Oedipus and the Sphinx” 1864

Qué podemos decir, muy probablemente la obra de teatro más famosa de la historia, tanto así que hasta uno de los supuestos mayores traumas psicológicos de la humanidad lleva su nombre: el complejo de Edipo. En esta obra Sófocles indaga en uno de los cuestionamientos más antiguos de la humanidad, ¿qué nos mueve: el destino o el libre albedrío? En esta obra el fatalismo se lleva el trofeo.

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♦ Doctor Faustus
by Christopher Marlowe

Mi obra favorita de Marlowe es el Tamerlán y mi Fausto favorito es, por supuesto, el de Goethe, pero es crédito de Marlowe rescatar la historia del Doctor Fausto y ser el pionero en representarla sublimemente. Luego de él las representaciones de el Fausto se multiplicarían hasta llegar a la cumbre con el mencionado Goethe.

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♦ Hamlet
by William Shakespeare

He visto que en tiempos recientes Hamlet está siendo sustituida por Sueño de una Noche de Verano como la más relevante de Shakespeare, quizá sea así para la naciente hipstereada literal, pero no podemos negar que Hamlet es el gran paradigma del teatro occidental, tan simple y compleja es probablemente la obra de teatro definitiva.

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♦ Fuenteovejuna
by Lope de Vega

Difícil colocar solo una obra del siglo dorado español. Cervantes, Calderón de la Barca, Tirso de Molina y demás ceden su lugar a esta obra que marca un paradigma en el teatro dramático. Lope de Vega apela al morbo y la memoria al acudir a la crónica de un hecho que conmovió a la España medieval; todo un pueblo cansado de la opresión decide hacer justicia por mano propia y liberarse de su castigador, al acudir las autoridades al lugar y preguntar ‘¿Quién mató al Comendador?’  todo el pueblo respondió ‘Fuente Ovejuna lo hizo, señor’. Frase que quedaría en la memoria colectiva hasta nuestros días.

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♦ Le Malade Imaginaire 
by Molière

Difícil elegir una sola de Molière pero me quedo con El Enfermo Imaginario, obra inspirada en la Comedia del Arte que nos da lecciones de vida mientras nos hace reír sin parar, quizá El Avaro sea más paradígmica pero me quedo con ésta porque fue la última de Molière, quien moriría luego de colapsar en una representación de la obra. Haría eco la frase ‘murió haciendo lo que le gusta’.

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♦ The Importance of Being Earnest
by Oscar Wilde

La genialidad compendiada en una obra, Wilde le hizo saber al mundo su superioridad intelectual al lanzar la que quizá la obra que más perfectamente satiriza a la sociedad entera.

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♦ A Doll’s House
by Henrik Ibsen

Para George Bernard Shaw (gran ausente de esta lista) Ibsen era el verdadero genio del Teatro. Esta obra es de aquellos textos arquetípticos que tienden a encajar en cada generación. La ilusión del matrimonio perfecto, el existencialismo y el despertar de una mujer. Con el tiempo se ha convertido en un estandarte del feminismo positivo.

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♦ La Gaviota
by Antón Chéjov

Quizá la obra menos conocida de la lista pero uno de los grandes éxitos de Chéjov que seguramente habría pasado sin pena ni gloria de no ser por la incursión del gran Konstantín Stanislavski y su método que cambiaría por siempre el mundo de la actuación. Lea toda la historia acá.

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♦ Waiting for Godot
by Samuel Beckett

La magnum opus del Teatro del Absurdo, oda al nonsense, no se imaginan cuántos de sus programas favoritos se derivan de esta obra, Seinfeld le hace honor con delirio. La obra trata de dos hombres esperando a Godot, éste nunca llega y por ende no hay tema central, no hay trama, solo los dos hombres esperando en medio de diálogos y situaciones aparentemente sin sentido pero cargadas de genialidad. La primera vez que ve la obra saldrá rascándose la cabeza pero irremediablemente querrá repetírsela eternamente.

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♦ La Cantatrice Chauve
by Eugène Ionesco

Esta obra representa la cumbre del teatro contemporáneo, cumbre de la cual ha ido descendiendo en las últimas décadas. Ni el mismo Ionesco pudo etiquetarla. Esta obra se podría definir como anarquía teatral, una crítica y un sacudón a la cotidaneidad de la sociedad.

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Conspiración Shakespeare: La Teoría Marlowe

Shakespeare and Marlowe

El problema de los hombres excepcionales y geniales es que llegan a convertirse en leyenda, la inmortalidad tiene su precio: el mitificarse; se ha dudado de la existencia de hombres como Aquiles, el Buda Gautama… se dudaría incluso de la existencia de Alejandro Magno si es que ésta no estuviera tan documentada. Con el pasar de los años el folclor transformará a Hitler en una especie de ‘coco’ para asustar a los niños, pero pocos se preguntarán si en verdad existió un personaje tan terrible como dicen los cuentos. Un caso similar es el que ha sufrido nuestro amigo William Shakespeare (, desde su repentino e inexplicable éxito allá por 1593, se han creado suposiciones e hipótesis sobre la verdadera identidad de El Bardo (‘persona encargada de transmitir las historias, las leyendas y poemas de forma oral’. Shakespeare era llamado El Bardo de Avon por su oficio y lugar de nacimiento: Stratford on Avon, Reino Unido, 1564-id., 1616).

Rumores por acá, suposiciones por allá, revelaciones por acullá, la verdadera identidad de Shakespeare o la verdadera pluma detrás de los escritos, siempre ha estado envuelta en un velo de misterio. Desde los contemporáneos de Shakespeare quienes dudaban de la veracidad de su autoría al conocerse que él era un sujeto prácticamente iletrado, -Mark Twain estaba completamente seguro que el Shakespeare histórico,el actor, era totalmente incapaz de haber escrito las obras que se le atribuyen.- había abandonado la escuela a los 15 años, y el aprendizaje autónomo no era una opción por aquellos tiempos, ya que los libros y textos pertenecían casi exclusivamente a los establecimientos educativos, la realeza y el clero. Es así como a lo largo de la historia han surgido diversos nombres tales como William Stanley, Edward de Vere (muy relevante), e incluso un seudónimo del mismísimo Francis Bacon clamando ser la mano oculta detrás de la obra, todos estos nombres tienen su teoría, pero ninguna cumple con las expectativas, sobre todas éstas hay una teoría con argumentos tan claros, lógicos y fuertes que bien podría estar cambiando la historia de la literatura: La Teoría Marlowe.

La Teoría Marlowe clama que en realidad William Shakespeare existió, sí, fue un famoso actor de la Inglaterra medieval, pero no escribió ninguna de sus supuestas obras, no; él solo las firmaba con su nombre actuando como un chivo expiatorio, pero la persona detrás de todo, el genio de la pluma maestra y los versos blancos, fue Christopher Marlowe.

Christopher Marlowe

Christopher Marlowe

¿Christopher Marlo… qué? ¡Sí! Christopher Marlowe (bautizado el 26 de febrero de 1564 – † 30 de mayo de 1593), quizá lo recuerden por su obra más famosa: Doctor Faustus, célebre por ser la primera adaptación teatral del mito alemán, el primero que puso a Fausto sobre la palestra literaria. ¿Pero quién era este personaje? Pues bien, fue todo un rockstar de su tiempo: literato, bohemio, y hasta supuesto espía al servicio de la Corona Inglesa. A lo largo de su vida publicaría obras como la mencionada Doctor Faustus, Eduardo II, Tamburlaine, La Masacre en París, etc. Todas estas obras muy laureadas y que muy pronto lo convertirían en uno de los autores más respetados de toda Inglaterra. Sin embargo su personalidad rebelde lo llevaría a sinnúmeros de problemas con diferentes personajes, se haría de grandes enemigos, entre aquellos la mismísima Corona Inglesa. Se acusó a Marlowe de ateísmo, de homosexualidad, y de estar fraguando una conspiración contra la corona.

Sería un 30 de mayo de 1593 que Marlowe se encontraba reunido con personajes relacionados con actividades delictivas y de espionaje, y tras una larga estancia de 8 horas, pasadas en su mayoría, encerrados en el aposento, después de la cena se produce una supuesta discusión sobre la cuenta y, a resultas de la misma, Marlowe muere cuando la daga que él mismo empuñaba, es desviada por su rival, le atraviesa el ojo y le llega al cerebro( wiki). Se dijo que Marlowe fue asesinado como castigo por su “epicureísmo y ateísmo”, también, y ésta es la versión más aceptada, que simplemente se trató de una riña entre ebrios. Marlowe tenía las de perder, de no ser “asesinado” en aquél bar, la corona iba a acusarlo de traición, torturarlo, para finalmente asesinarlo. Pero se dice que en realidad Marlowe no murió, sino que fingió su muerte y con ayuda de uno de sus compañeros espías huyó hacia Italia. Pero, ¿y el cuerpo? Pues se dice que usaron el cuerpo de  John Penry (ahorcado por escribir ‘literatura subversiva’). El cuerpo de Penry jamás fue encontrado. Desde el exilio, y nuevamente con la ayuda de un amigo, buscarían un personaje que acepte firmar sus obras como suyas para así seguir publicando sus textos, este sujeto era ni más ni menos que el actor William Shakespeare.

William Shakespeare

William Shakespeare

Conociendo todos los antecedentes, ahora procedamos a revisar los supuestos paralelismos entre estos dos personajes: 

  • Los dos vivieron en Londres al mismo tiempo.
  • Los dos se dedicaban a la misma actividad; dramaturgia, en los mismos teatros de Londres.
  • Trabajaban con las mismas personas; recordemos que los mismos actores se dividían en diversos grupos teatrales.
  • Los dos fueron conocidos como grandes escritores de mucho prestigio, en diferentes períodos temporales.

Y sin embargo, ¿cómo es posible que los dos más grandes escritores de la Inglaterra Isabelina jamás llegaron a conocerse? O por lo menos que no exista algún registro del encuentro entre ellos dos.

Ahora revisemos sus diferencias:

  • Como ya hemos mencionado, quizá el mayor contraste entre estos personajes, analizándolos históricamente, era el nivel de educación de cada uno: Shakespeare, el conocido actor, como mencionamos, tuvo poca experiencia académica abandonando los estudios a la edad de 15 años. Por el contrario Marlowe logró dos títulos, incluyendo un masterado en la Corpus Christi College de Cambridge.
  • Shakespeare nunca tuvo la oportunidad de aprender otros idiomas aparte de su inglés nativo. Sin embargo Marlowe sabía muchos, llegando a traducir a Ovidio.
  • Shakespeare no tuvo oportunidad de aprender protocolo militar, ni tampoco el protocolo de la vida cortesana que Marlowe sí tuvo, y que tan presentes son las referencias a éstas en las obras shakespereanas.
  • De acuerdo con los registros históricos, Shakespeare jamás dejó Inglaterra ni tuvo viajes por placer. Por el contrario Marlowe viajó por muchos países de Europa, siendo mucho más fácil para él el describir varios escenarios europeos que se encuentran en las obras de El Bardo, escenarios que serían muy difíciles de describir sin haber estado en los sitios en cuestión.

Similitudes entre sus estilos literarios: 

Primero debemos mencionar que Shakespeare, muy curiosamente, empezó a publicar sus trabajos precisamente el año de la “muerte” de Marlowe -1593- y que al contrario de éste, y a pesar de tener la misma edad, 29 años, El Bardo no poseía ninguna obra en su haber.

  • En la obra de Shakespeare existen cientos de líneas “duplicadas” o tomadas de los trabajos de Marlowe, quizá como referencia, plagio, inspiración u homenaje. Procederé a citar a la buena wikipedia:
  • El primer poema publicado por Shakespeare, Venus and Adonis se basa en un tema mitológico y, se considera, inspirado en Ovidio. Se desconoce, y se duda, que Shakespeare hubiera adquirido una formación clásica. Por el contrario, Marlowe escribió un poema similar: Hero and Leander, tradujo a Ovidio y se conoce su formación académica en el arte clásico.
  • Los dramas de ambos autores guardan similitudes de forma y de fondo. Marlowe es el primero que utiliza el verso blanco en sus dramas, característica que utilizará posteriormente Shakespeare en los suyos. Eduardo II (de Marlowe) puede considerarse el antecedente del teatro histórico de Shakespeare. En una y otras obras se supone de su autor, un elevado conocimiento de la historia de Inglaterra y se habría recurrido a las mismas fuentes.
  • J. M Robertson afirmó que la pluma de Marlowe se aprecia con claridad en Ricardo III y, en menor medida, en Enrique V, La comedia de las equivocaciones, Julio Cesar y Romeo y Julieta.

Doctor Faustus

Calvin Hoffman ha encontrado similitudes casi literales en diversos versos de ambos autores:

  • En el Fausto de Marlowe, cuando éste contempla a Helena de Troya aparece: “Was this the that launched a thousand ships?” Y en Troilus and Crecida de Shakespeare aparece como: “She is a pearl / Whose price hath launched above a thousand ships.”
  • En El Judío de Malta de Marlowe podemos leer: “I… hold there is no sin but ignorance.” Y en Twelfth Night de Shakespeare:”I say there is no darkness but ignorance.”
  • También, Marlowe escribió: “Holla, ye pampered jades 0f Asia. / What, can ye draw but twenty miles a day…” Y Shakespeare en Enrique IV escribiría: “And Hollow pampered jades of Asia, / Which cannot go but thirty miles a day;”

Los hechos decisivos: 

  • Si Shakespeare y Marlowe fueron contemporáneos y vivieron en el mismo lugar, frecuentaron las mismas personas, debería existir algún registro de su encuentro, sin embargo no existe testimonio alguno del encuentro entre ellos dos.
  • El “asesinato” de Marlowe da todos los indicios de haber sido una asesinato falso y preparado para su huida de Inglaterra, a pesar que existe varios testimonios “veraces” y publicaciones en la prensa comentando su muerte.
  • La falta de experiencia de Shakespeare tanto cultural como académica le habrían sido un gran impedimento a la hora de crear obras tan magníficas como las que le son atribuidas.
  • No existe ningún documento escrito o firmado oficialmente por Shakespeare, excepto su testamento. La mayoría de documentos que se conocen están firmados bajo el nombre de William Shaxpere, no Shakespeare.
  • Este testamento, curiosamente, menciona varias de sus posesiones, pero no aparece ningún libro o texto en él, ni legó a nadie las obras en las que supuestamente trabajaba por aquellos tiempos.
  • Las obras de Shakespeare siguieron apareciendo luego de su muerte, supuestamente eran manuscritos encontrados recientemente.
  • Todo parecería indicar que Marlowe fingió su muerte y siguió escribiendo publicando su obra bajo el nombre del actor William Shakespeare, quien probablemente recibía cierta suma de dinero por tal favor.

Todo el caso parece una de las obras de Marlowe o Shakespeare indeed, tiene todos los elementos para ser una obra maestra, ahora solo está en nosotros el seguir investigando o esperando que algún día la verdad de este caso salga a la luz completamente. Mientras tanto sigamos disfrutando de las obras de este o estos dos personajes, que al fin y al cabo su obra ya ha trascendido a sus autores y tienen vida propia.

Como Bonus Track les dejo un pequeño documental en inglés sobre Shakespeare, Francis Bacon, Los Rosacruces y la teoría que menciona que el nombre ‘William Shakespeare’ en realidad era meramente un seudónimo, nombre que apareció tan solo dos semanas luego de la supuesta muerte de Marlowe. Todo visto desde un punto de vista más arcano, mitológico y esotérico, como tanto amamos.

El nombre William se deriva de Hwyll, el nombre en galés del dios de la luz, llamado Apolo por los griegos, y Helm, que significa casco. En otras palabras, William es una referencia al casco de oro de Apolo, casco por los que Apolo y su homólogo femenino, Atena eran conocidos, junto con sus “agitantes” lanzas. . . El casco de Atena se conoce como el casco de la invisibilidad, ya que tiene fama de conceder una protección invisible al usuario. Qué mejor seudónimo para alguien que iluminaba con su conocimiento y sin embargo debía permanecer ‘invisible’ a los ojos de la ley.

Shake Spear: Shake= agitar, Spear = Lanza: ‘Lanza que se agita alejando el dragón de la ignorancia.’


Visita al Diablo Mundo XIII: De cómo Cardenio unió a Shakespeare y Cervantes

Cervantes, Cardenio, Shakespeare

Una anécdota ya muy conocida por el público en general y que sin embargo no podía dejar de mencionarla aquí para aquellos que aún no se han enterado. Así es, tal como lo lee en el encabezado, un personaje unió a los dos más grandes autores de la historia, pero antes, déjeme divagar un poco: recuerdo haber leído Don Quijote y Hamlet prácticamente al mismo tiempo, y aún hoy el recordarlo me trae lágrimas a los ojos; sabía que en ese momento estaba leyendo las mejores obras jamás escritas, de los mejores autores de la historia. Nunca una obra me había seducido tanto como Hamlet, ni ninguna otra me había hecho reír tanto como Don Quijote, y es, precisamente, un personaje de Don Quijote quien logró la mencionada unión entre estos dos autores.

Este personaje no es Don Quijote, no es Sancho, no es Dulcinea, ni Rocinante; es un personaje que lamentablemente jamás es mencionado en las producciones cinematográficas o resúmenes de esta obra, es una lástima, ya que una de las historias que más cautivan en la magnum opus de Cervantes es la historia de Cardenio, sí, Cardenio “El Roto”, estoy seguro que todos los que han leído El Quijote (primera parte) se quedaron totalmente prendados del descorazonado y traicionado Cardenio quien se refugia en las montañas luego de varios sucesos que le hacen perder la razón. Pues bien, no fuimos los únicos, la historia de Cardenio logró seducir al mismísimo William Shakespeare quien había leído al Quijote en 1612 (siete años después de su publicación en España) y de inmediato se puso a trabajar en ‘La Tragedia de Cardenio’ junto al que fue su colaborador en sus últimos años de vida, y un entusiasta de las novelas de Cervantes, John Fletcher.

Cardenio

Existen indicios que la obra fue puesta en escena por la compañía teatral de Shakespeare, King’s Men, un par de veces y luego el manuscrito original perecería en el incendio que afectó al teatro Globe en 1613. Desde entonces ‘La Tragedia de Cardenio’ se transformó en una obra perdida. Y ésto no es simplemente un mito urbano como aquel supuesto encuentro entre Carlos Gardel y Frank Sinatra en 1934 (?), no no, es un hecho que Cervantes y Shakespeare jamás se encontraron físicamente pero sí llegaron a unir sus geniales mentes contando la historia de Cardenio, haciendo de ésta la obra literaria perdida más relevante de la historia.

Sin embargo en 1727 un sujeto llamado Lewis Theobald ponía en escena ‘Doble Mentira’ (Double Falshood [sic]) obra que según él era el resultado final de la unión de tres manuscritos y proclamaba que uno de esos manuscritos era ni más ni menos que la obra perdida de Shakespeare: ‘La Tragedia de Cardenio’, por supuesto la mayoría del público fue totalmente escéptico y desde entonces la obra se transformó en materia de estudio para los entusiastas literatos. Por más de dos siglos se trató a la obra de Teobald como un fraude, sobre todo porque de los tres supuestos manuscritos jamás se volvió a saber. Fue recién en 2007 que el director de la Royal Shakespeare Company, Gregory Doran, confesaba al mundo que logró autentificar la obra de Theobald e identificarla como una original de Shakespeare, luego de un “espléndido trabajo detectivesco” del profesor Brean Hammond, de la Universidad de Nottingham. La noticia causó revuelo en el mundo: ¡oh, sorpresa!, los eruditos proclaman que la obra en realidad está escrita por Shakespeare y Fletcher y que Theobald solo adulteró unas cuantas partes para ajustarla a las usanzas dramatúrgicas del siglo XVIII.

En 2011 la Royal Shakespeare Company puso en escena una versión de Double Falshood titulada “Cardenio, Shakespeare’s ‘lost play’ re-imagined”. Llevándola así a la categoría de verdadera obra Shakespereana, aunque para el mundo siempre será una versión ‘no oficial’, por lo menos hasta que se encuentre algún manuscrito de la obra original que estoy seguro aún existe.

De cuando Shakespeare leyó a Cervantes

Shakespeare y Cervantes

Situémonos un poco en la era de estos dos personajes, principios del 1600, Siglo XVII, España, aunque en decadencia, mantenía su hegemonía como primera potencia, estaba liderando el pleno auge del Barroco y era el claro referente en el mundo de las artes, sobre todo literario. El rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia recientemente había hecho las paces con España, el influjo cultural español, que por entonces se hacía eco mundialmente, entró a Inglaterra sin impedimento alguno, es por esto que como podemos ver Shakespeare llegó a leer y saber quién era Cervantes, mientras que el español quizá murió sin saber del dramaturgo inglés.

Ahora imagine cómo fue aquel encuentro entre Shakespeare y El Quijote. Aquí seré lo más romántico posible, ya que adoro imaginar cómo, cuándo, la hora, y hasta en qué posición Shakespeare leía a Cervantes, imaginen aquella escena por favor, ahora estámpela para siempre en su alma. Pero, pero, pero, ¡pero!, lo más probable es que nuestro amigo entusiasta de las novelas de Cervantes: John Fletcher (quien utilizó ideas mostradas en el Quijote, ya sea temas y personajes en 13 de sus obras) haya sido el que le recomendó a Shakespeare montar esta obra. Sí o no, quién sabe, yo por lo menos me quedaré con la imagen de William Shakespeare leyendo al Quijote algunas tardes y noches en los descansos de los ensayos, y riendo a carcajadas con las ocurrencias de Sancho, conmoviéndose con Cardenio, enamorándose de Dulcinea, y alucinándose por la genialidad de Don Quijote.

Ahora imaginemos la concepción de la obra original, ‘La Tragedia de Cardenio’, un emocionado Shakespeare acaba de leer la obra y totalmente fuera de sí va y convence a John Fletcher de empezar la escritura de Cardenio cuánto antes. Shakespeare la escribía en el ocaso de su vida, probablemente escrita después de La tempestad. Como sabemos el estilo de Shakespeare difería casi por completo del de Cervantes. Shakespeare en su calidad de productor tenía muy buen tino para los negocios, así que sabía muy bien cómo extraer lo mejor del personaje o la historia para poner en escena lo que más mueva al público y resulte más lucrativo. Quizá aquí seré un poco duro, pero debo decir que los personajes que Cervantes crea en el Quijote, -y ojo, exclusivamente en el Quijote- poseen mucho más corazón que los presentados por el Bardo:

En la tragedia de Cardenio, Cervantes logra magistralmente capturar la esencia misma de la literatura y elevarla a un punto divino, en la historia se nos cuenta como un hombre cayó presa de una pasión desmedida por una mujer que él jamás había visto simplemente por un poema donde se describía y ensalzaba la belleza y bondades morales de ésta. A todos nos ha pasado algo así, o eso espero; enamorarnos de la musa de un poeta o de un personaje de un libro tan solo por lo que el autor nos hace ver de ella o él, el amor platónico en su nivel más puro.

Seguro que Shakespeare también logró capturar mucho de aquello, pero recordemos que a él no le interesaba seguir las fuentes fidedignamente, a él le interesaba lo que iba a funcionar en el escenario y lo que más atraería a la gente, es fascinante imaginar las transformaciones y caminos que hizo tomar a los personajes. Cardenio hizo que Shakespeare dejara atrás las tragedias y empezara a darle rienda suelta a su lado cómico, un dato muy ignorado en estas épocas. Con Cardenio la comedia se instala a placer en tierras inglesas.

Muchos opinan que es mejor mantener a esta obra en el olvido y como un mito, ya que dicen que quizá el resultado de la fusión de estos dos genios podría llevarnos a una decepción por todas las expectativas puestas en ella, y a aquellos yo les digo que cómo diablos se les ocurre pensar eso, estamos hablando de la fusión de los dos más grandes, así la obra haya consistido en mantener a los actores de pie frente al público sin decir una sola palabra, aún así la seguiríamos considerando una genialidad, sí, es aquello de sobrevalorar a nuestros autores predilectos, pero les digo, con Shakespeare y Cervantes no existen sobrevaloraciones, existen hechos y nada más.

 

Fragmentos donde se cuenta la Historia de Cardenio, en Don Quijote de la Mancha, Primera Parte.

Cardenio y Don Quijote

Capítulo 23. Don Quijote y Sancho deambulan por Sierra Morena y encuentran un viejo equipaje abandonado con dinero y un libro en el que hay escritas quejas de enamorado despechado. Poco después, se les cruza corriendo un hombre asilvestrado. Luego ven una mula muerta. Deducen que tanto el equipaje como la mula pertenecieron al personaje y van a buscarlo. Un cabrero les da más pistas: se trata de un hombre que llegó a la sierra seis meses antes para, según sus palabras, hacer penitencia. También cuenta que le dan accesos de locura, atacando a los pastores mientras maldice contra un tal Fernando. Poco después aparece y don Quijote le da un largo abrazo. El narrador nos advierte que le vamos a llamar “el Roto” (hoy seudónimo del dibujante gráfico español Andrés Rábago), debido a su aspecto andrajoso.

Capítulo 24. El Roto se identifica como Cardenio, de noble familia andaluza (nombre inspirado por Cervantes en la noble familia andaluza de los Cárdenas). Y relata su triste historia:

Enamorado de una bella dama llamada Luscinda, ha de marcharse a servir al duque Ricardo, justo cuando iba a concertarse su boda. En su destino, se hace amigo de Fernando, el hijo del duque, que se confiesa enamorado de una labradora; a la cual no obstante olvida tras recibir sus favores. Cardenio viaja a su tierra con Fernando, y éste conoce a Luscinda.

En ese momento se produce una discusión entre Cardenio y don Quijote acerca del argumento del Amadís de Gaula, Cardenio enloquece, pelean y se va.

Capítulo 27. El cura y el barbero, que han llegado a la sierra en busca de don Quijote, escuchan cantar unos versos. Se trata de Cardenio, que sigue viviendo en los bosques, y que les cuenta el resto de su historia:

Fernando, enamorado de Luscinda, aleja a Cardenio con una excusa. Luscinda escribe a Cardenio contándole que Fernando ha pedido su mano y se van a casar. Cardenio acude y es testigo, escondido, de la boda, tras la cual Luscinda se desmaya. Cardenio huye y se pone a hacer penitencia en los campos.

Capítulo 28. Cardenio, el cura y el barbero encuentran a una bella dama disfrazada de varón, que les cuenta que es Dorotea, una labradora de familia rica, vasallos del duque Ricardo, a la cual don Fernando requirió de amores, hasta prometerle matrimonio y desvirgarla. Luego Fernando se fue y se casó con Luscinda. Dorotea relata que al ir en busca de Fernando para pedirle explicaciones, en la ciudad le contaron que tras la boda, el marido encontró en el escote de Luscinda una carta en la que decía que era de Cardenio y nunca lo sería de Fernando, aunque daba el sí por obediencia a sus padres. Cuando Luscinda despertó de su desmayo, huyó. Dorotea se escondió con un vasallo en los bosques, que la intentó violar, pero ella lo despeñó de un empujón. Un ganadero al que Dorotea sirvió como varón, al descubrir que era mujer, también la quiso violar, pero ella escapó y por eso andaba por allí.

Capítulo 29. Cardenio le descubre su identidad a Dorotea y le propone ayudarla, para que ambos acaben con sus respectivas parejas primigenias. Luego llega Sancho, al cual hacen creer que Dorotea es la princesa Micomicona, dentro de su plan para llevar a don Quijote a su aldea.

Capítulo 36. En los capítulos anteriores, Cardenio y Dorotea se unen al grupo que acompaña a don Quijote. A la posada donde se alojan todos, llega un grupo de personas que resultan ser don Fernando, Luscinda y su séquito. Todos se reconocen, y Fernando acaba admitiendo su error y volviendo con Dorotea. Todos lloran, incluso Sancho, pero en este caso porque se da cuenta de que la princesa Micomicona no es tal, y se va a quedar si las mercedes que de ella esperaba. Fernando cuenta que tras querer matar a Luscinda, y ella huir de casa de sus padres, la localizó en un convento, del que la traía por la fuerza.

Capítulos 37 a 47. Continúan las aventuras de don Quijote en la posada, en compañía de Sancho, el cura, el barbero, Cardenio, Fernando, Luscinda y Dorotea. La historia de Cardenio ha concluido, pero estos cuatro últimos personajes siguen apareciendo, cómplices del cura y el barbero para llevar a don Quijote de vuelta a su aldea.

La Tragedia de Cardenio, Argumento de Double Falshood

Doble Falsehood, Theovald

Ahora la supuesta obra de Shakespeare, refundida por Theobald, comienza cuando el duque Ricardo llama a Cardenio a su corte para ayudar a su primogénito Pedro por recomendación de su segundo hijo Fernando. Cardenio está enamorado de Luscinda, pero debe marcharse. Luscinda promete fidelidad a Cardenio, pero queda compungida.

Fernando corteja a Dorotea, una dama de bajo linaje, que le rechaza. Luego Fernando cuenta que tras el rechazo, violó a Dorotea, pero ahora ama a Luscinda y por eso ha mandado de viaje a Cardenio. Justifica la traición de su amistad por “la feroz disputa de la virtud contra el deseo”. Es el mismo caso que en Los dos hidalgos de Verona.

Dorotea, que se siente culpable por haber perdido su virginidad, recibe una carta de despedida de Fernando y entristece. El padre de Luscinda ofrece su mano encantado a Fernando, pero Luscinda protesta y afirma pertenecer a Cardenio. Luego el padre de Cardenio habla con el de Luscinda para pedirle el consentimiento del matrimonio de los enamorados, pero el padre de Luscinda cuenta la falsedad de que su hija ya no quiere a Cardenio. Este pasaje no aparece en el Quijote.

Luscinda envía una carta a Cardenio, que decide visitarla disfrazado. Irrumpe en la ceremonia de casamiento, pero es sacado de la casa por los criados, tras ser reconocido. Luscinda se desmaya, incumpliendo su promesa de clavarse un puñal. En el Quijote, Cardenio asiste a la boda pero no la interrumpe ni la frustra.

Cardenio huye y enloquece. Luscinda huye también. Dorotea va en busca de Fernando, disfrazada de varón y acompañada de un criado. Entra al servicio de un ganadero que al descubrir que es mujer intenta violarla, pero Pedro le interrumpe y no lo consigue. Pedro y Fernando van a raptar a Luscinda del convento donde se ha escondido, transportándola en un ataúd. Cardenio y Dorotea frecuentan las mismas montañas y acaban reconociéndose. El traductor considera que la canción que interpreta Dorotea es un añadido dieciochesco, por lo que practica la gran chapuza de sustituirla por un fragmento de los versos que recita Cardenio en el Quijote.

Al final, Shakespeare, Fletcher, o Theobald, le dan un vuelco a la historia, el desenlace que todos esperábamos: los dos personajes con más fuerza –Cardenio y Dorotea- tendrían una unión más lógica y feliz, así como la pareja formada por Fernando y Luscinda merecerían seguir juntos por sus devaneos.

Cardenio, Luscinda, Fernando, Dorotea

Lamentablemente no he podido encontrar Doble Falshood en pdf, pero lo invito a leer, como no, y como siempre lo hago, a leer el mejor libro jamás escrito, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y entre en el mundo dónde no solo se enamorará de Cardenio, sino que al terminar la obra considerará a todos aquellos personajes sus amigos de por vida. Nos despedimos con el hermoso lamento de Cardenio:

¿Quién menoscaba mis bienes?
………Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
………Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
………Ausencia.
De este modo, en mi dolencia
ningún remedio me alcanza,
pues me mata la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
………Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
………Fortuna.
¿Y quién consiente en mi duelo?
………El cielo.
De este modo, yo recelo
morir deste mal extraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
………La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
………Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
………Locura.
De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.

Miguel de Cervantes
(El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, 1605)