De cuando la Tierra no tenía Luna

a163d1ef8ef5d0f6ee085d24298dc372

Hay que poner mucha atención a los dichos y refranes de las gentes del campo, recuerdo que entre los muchos dichos que me fascinaban escuchar estaba el ‘éstos existen desde antes que hubiera luna’ para referirse a un poblado muy antiguo de la región. Siempre que escuchaba aquello mi mente se ponía en acción y no entendía del todo a qué se referían, pensaba simplemente se trataba de alguna exageración suprema. 

Pero como la experiencia nos ha enseñado los dichos de las personas del campo y zonas rurales de cualquier parte del mundo encierran siempre una historia detrás, por más inverosímil o imposible que ésta parezca. 

A Ecuador estos dichos seguramente llegaron por los descendientes de los aborígenes Chibchas de Colombia quienes iniciaban sus relatos más milenarios con la frase: ‘en tiempos antiguos, cuando la luna aún no estaba en el cielo…’ tal como nos cuenta Alexander Von Humboldt en su Vues des Cordilléres de 1816.

Las primeras referencias que tenemos de una tierra sin luna viene además de los antiguos griegos. Aristóteles nos cuenta sobre los Pelasgos, habitantes de Arcadia diciéndonos que es un pueblo muy antiguo, de cuando la luna no existía, los llamaban los Proselenes (anteriores a la luna). Aristochius, Dionysius Chalcidensis, Mnaseas, Demócrito, Anaxagoras, Apollonio de Rodas, Hipólito, Lucio, Stephanus de Bizancio, incluso Plutarco en su Moralia tratan sobre los Pelasgos de Arcadia, aquellos que existieron antes del nacimiento de Jove y eran más antiguos que la Luna.

El filósofo italiano Giordano Bruno (s. XVI) también escribió en su De Immenso: (Bk IV, x, pp. 56-57): “Hay aquellos que creen que hubo en cierto tiempo, como nuestra mitología nos cuenta, donde la luna no existía. Los Arcadios se cree existieron desde antes de la creación de la luna.”

En el Templo astronómico de Kalasasaya ubicado en Tiwanaku (Bolivia) construido en el 13.000 AC nos muestra un calendario de un tiempo donde la luna no existía, y nos cuentan que la luna se puso en órbita en un tiempo específico hace miles de años antes de lo que llamamos prehistoria. También las representaciones esculpidas en las puertas del templo nos muestran que antes de la luna que conocemos hoy existió otro satélite más pequeño. En este punto entraría un poco la teoría de las 5 lunas de Hans Horbiger y las humanidades de Oro, Plata, Bronce que supuestamente existieron antes de la humanidad actual y que iban desapareciendo de la faz de la tierra conforme iban cayendo las lunas cual meteoritos. 

Las representaciones lunares del templo de Kalasasaya coincidirían cronológicamente con la primera representación de la luna, la cual podemos encontrar en China datada del 9.000 AC. Recordemos que el auge de la civilización Sumeria se dio en el 12.000 AC, ¿podría ser que la humanidad ‘aborigen’ como tal vivió hasta ese período de tiempo y luego llegaron los dioses sumerios -Annunakis (Enki y Enlil)- para trabajar en este planeta experimentando con la mezcla entre la humanidad aborigen y ellos dando origen al hombre moderno u homo sapiens sapiens, trayendo consigo además la luna para regular las condiciones de vida en el planeta aparte de usarlo como base? Teoría no muy descabellada en nuestra historia pero que en estos momentos sería tomada como una ridiculez. La teoría de los hermanos Annunakis Enki y Enlil trayendo la luna podría tener nexo también con el mito de la población africana Zulu quienes nos cuentan que la luna fue traída precisamente por dos hermanos alienígenas llamados Wowane y Mpanku. 

Acaso la tierra sin luna es simplemente un recuerdo de los primeros homínidos que aún caminaban semi erguidos o en cuatro patas, al ir irguiéndose contemplaron el firmamento finalmente y vieron la majestuosidad de Selene. El mencionado pueblo Zulu posee la leyenda de Los Chitauris (Annunakis) y también nos da pistas del gran recuerdo de la humanidad primordial antes de la llegada de los dioses: “En tiempos antiguos, cuando el cielo azul no era visible porque estaba cubierto por una condensa niebla, la gente no podía ver el brillo del Sol ni disfrutar de su calor, excepto como una bola de luz blanca y tenue que se movía lentamente por el cielo, ya que había una espesa bruma que provocaba una llovizna eterna. Esta lluvia caía como un rocío constante y perpetuo. Tampoco se podían ver las estrellas, solo se veían los enormes árboles que creían en la llana superficie. No había desierto, solo selvas y bosques por todo el planeta. El mundo de entonces estaba cubierto por grandes bosques, grandes selvas, y por seres humanos que vivían en paz y armonía con el planeta, los animales y las plantas.”

Los relatos del pueblo Zulu son en verdad fascinantes, y aquí claramente podemos ver cómo era el planeta del cual la historia oficial nos cuenta solo existían los dinosaurios o los primeros mamiferos. Estos “humanos” que recuerdan los tiempos de una tierra sin luna son los aborígenes terrícolas originales antes de los dioses. Como podemos leer en el relato no se hace mención alguna de luna, pero sí del sol y su silueta. 

En el judaísmo y la cábala nos hacen dar cuenta de la importancia de la Luna desde el Génesis. La cábala nos cuenta que Adán rendía culto a la luna, también la tradición arcana nos cuenta que el mismísmo Yahvé tuvo que hacerle ofrendas a la luna por haberle ofendido. El culto a la luna de Adán lo vamos a conectar a la leyenda Zulu y Sumeria del origen del hombre actual y de la luna. El culto a la luna siempre ha sido en honor a la diosa madre, en todas las leyendas y mitos es la luna quien sirve como el símbolo de la fertilidad y maternidad, interpretando las leyendas mencionadas nos damos cuenta que la Luna no sería más que la base científica donde mezclaron los genes de los homínidos terrícolas y los genes annunaki en el vientre de Ninhursag (posteriormente llamada Innana, Ishtar, Artemisa), la diosa madre. Sería lógico pensar entonces los primeros hombres híbridos rendían homenaje al hogar de su madre, la luna.

Adán como el ‘hijo de la luna’ original es corroborado por el erudito árabe medieval Abubacer señalando las antiguas tradiciones de atribuir la adoración de la primera luna a Adán, diciendo: “Ellos [los sabeos (originarios de Saba)] dicen que Adán nació de hombre y mujer, al igual que el resto de la humanidad, pero lo honraron grandemente, decían que había venido de la Luna, que él era el profeta y apóstol de la Luna, y que él había exhortado a las naciones a que sirvieran a la Luna. También contaron acerca de Adán que cuando salió de la Luna y procedió de la zona de la India hacia Babilonia, trajo muchas maravillas con él.

Pero volvamos a la Luna como tal. Enumerar las ventajas de tener una luna sería interminable, por supuesto existen las obviedades como las noches más largas, días de tan solo seis horas de duración, vientos mucho más fuertes, mareas incontrolables, pero el principal aporte es mantener nuestro eje estabilizado en precisamente 23°, gracias a esto tenemos las 4 estaciones y un clima parcialmente equilibrado. Vemos que la ausencia de una luna también explicaría las eras glaciares. La gran recopilación sobre mitología mesopotámica llamado La Biblia nos cuenta sobre eso en su libro Génesis 1:4 “Dios separó la luz de las tinieblas y formó el día y la noche”, “E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas”. Es decir nos cuenta que la creación de las luminarias equilibraron el eje del planeta creando el día y la noche.

Son muy interesantes los datos que nos da La Biblia, también en el mismo Génesis nos encontramos que al principio este planeta se transformó en un planeta de agua completamente. Quizá una de las tantas inundaciones universales que ha sufrido este planeta a lo largo de su existencia. 

¿Significaría que la ausencia de una luna provocó la gran inundación universal? Es lo más probable, y es probable que aquel recuerdo primordial que tenemos sea de cuando los Elohim bíblicos llegaron al planeta a exterminar toda la vida aborigen en él e iniciar su propia especie. El diluvio universal no fue más que una de las consecuencias climáticas que se encontraron estos dioses y para prevenir estas inundaciones constantes crearon la Luna.

Es imposible dilucidar cómo sería la vida en nuestro planeta sin una luna, no podemos adivinar si nuestra vida como la conocemos sería posible sin una luna. Científicamente lo es, pero solo piense que científicamente es imposible que las abejas vuelen por ejemplo, siempre habrá cosas que rompan por completo la lógica. 

Lo que quiero decir es que la vida en una tierra sin luna es totalmente posible, y en verdad nos ayudaría a explicar el gran tamaño de las bestias prehistóricas y también aquellas razas gigantes de humanos que tanto nos cuentan las leyendas. Lo más seguro es que los gigantes sean proselenes como los Pelasgos. Este último punto nos lo confirmaría el historiador Theodorus quien cuenta que la luna apareció tan solo un poco antes de la guerra de Hércules contra los gigantes. Como alguna vez mencioné en un artículo de este blog el título de Hércules o Heracles era una distinción militar, vemos que se refería a un grupo o ejército de élite que existió por muchas generaciones, así que quizá fue una guerra mundial en su tiempo entre la vieja vs. la nueva humanidad. 

Los orígenes de la luna nos lo cuentan de diferentes formas, la teoría más aceptada es que al formarse nuestro sistema solar dos planetas en formación chocaron, de los restos de éstos nacen el planeta tierra y la luna. Otra teoría nos cuenta que la luna es un planetoide que se quedó junto a nuestro planeta atraído por la fuerza de gravedad. Teorías muy válidas en verdad. 

Pero tenemos también las teorías conspiratorias que nos cuentan que un satélite como la luna es naturalmente imposible; el grado preciso en que está ubicada, la redondez de la misma y de su elipse, la distancia a la que está del planeta, es como que la hubieran colocado tanto como un escudo antiasteroides como un dispositivo supremamente avanzado que ayuda a mantener la vida en este planeta como lo conocemos. Incluso otros claman que es el verdadero órgano de control de seres estelares que tratan a este planeta como una granja de hormigas. 

Existe la teoría de la luna hueca, la luna hecha de titanio al puro estilo de la Death Star de Star Wars. Quizá la luna es una enorme caja de resonancia que servía para amplificar la señal recibida desde las pirámides de Egipto hacia el universo entero. Y ésta sigue recibiendo señales y amplificando, quizá es un dispositivo traductor de señales universales, traduce las señales como música. Existe una anécdota de la misión del Apolo 10 quienes claman que al llegar a la luna escucharon música, pero un ritmo que jamás habían escuchado y no podían explicar. La Nasa guardó este secreto por décadas. ¿Por qué ocultar esta información? ¿Acaso fue simple ocultación de hechos para que la población no piense que la luna esté habitada y entre en una paranoia colectiva que nos habría llevado a una guerra civil total? Es posible, o quizá saben algo más. Recordemos que desde nuestras visitas a la Luna desde la década de 1970s solo han existido misiones esporádicas y muchas han sido para estallar explosivos masivos en ésta.

Sea cual sea su origen no podemos negar que nuestra compañera astral es demasiado conveniente, quizá siempre estuvo ahí y la vimos cuando las tinieblas de la mente y el tiempo se dispersaron. El que esta tradición de tierra sin luna esté presente en toda civilización es lo que nos hace sospechar, claro, eso si no tomamos en cuenta la teoría de una civilización única y global, y así explicaríamos las extrañas ‘coincidencias’ entre muchas culturas antiguas, pero ésa es otra historia que retomaremos en otro post.  

tumblr_oauz79zrgd1ukzte5o1_500