Una vista al Joker (2019)

Siempre he pensado que las salas de cine distorsionan la real apreciación de un film; el verlo colectivamente, el ambiente que la iluminación y el audio crean, los mensajes subliminales son de absorción rápida, etc., estos factores hacen que un film terrible se vuelva pasable, un film malo se vuelva bueno, y un film Ok se vuelva sublime en los ojos de las masas.

El Joker de Todd Phillips es este último caso.

Desde que se anunció este film lo recibí con entusiasmo, ¿un film de origen del Guasón? Por dios, lo que todos los fans de DC habíamos estado esperando, por años se sostuvo el debate de cómo podría sobrevivir un film del Joker sin que Batman aparezca junto a él, ¿cómo podría sostenerse? La respuesta: Joaquín Phoenix.

Cuán genial habría sido un Joker en esta versión de Phoenix

Phoenix es un actor consagrado, sobre todo con personajes con dilemas psicoanalíticos, no era mi primera opción cuando pensaba en un sucesor de Heath Ledger, pero sí era un actor de le podría hacer justicia al personaje. Además que gracias a Heath Ledger y el Dark Knight (2008) se nos demostró que el payaso príncipe del crimen con un buen guión y motivación adecuada se puede adueñar de un protagónico en la gran pantalla sin problema.

Desde un inicio imaginé que esta película sería un thriller psicológico más que un film típico de DC o Marvel. Llegaron los trailers y la emoción aumentó más… de inmediato nos recordó a The Killing Joke de Alan Moore, por supuesto, ya se había dicho que iba a estar inspirado en este cómic pero verlo funcionar en la gran pantalla era emocionante. Llegaron las primeras proyecciones del film y las primeras críticas, todas positivas, claro. Excepto por aquella crítica ingenua o malintencionada que intentaba retratar el film como una apología al crimen y decían que iba a desencadenar una revolución delincuencial. Controversias de este estilo se las ha venido leyendo hace décadas para diferentes obras entre literatura, películas, juegos, y demás.

Finalmente, hace unos días pude ver la película que con gran emoción había estado esperando.

Mi emoción conforme veía el film se iba disipando, volvía a ver a los espectadores y veía su emoción, pensaba en la crítica abrumadoramente positiva que había leído y escuchado hace apenas unos días, ¿en verdad podría ser que todos estén equivocados o simplemente yo perdí mi capacidad de apreciar lo bueno?

Mientras el film seguía solo pensaba en lo mejor que podría haber sido, cuán desperdiciada está la capacidad actoral de Phoenix, más que desperdiciada en el film está de alguna forma ‘contenida’ por el guión.

Cuando llegó el climax de su metamorfosis pensé ‘no está lo suficientemente motivada’, por supuesto nos dan más de un motivo para ésta en el film: abusos en su infancia, incapacidad de encajar socialmente, incapacidad para relacionarse con otras personas, sus múltiples frustraciones, su madre y su pasado, pero el film hace ver que su principal catalizador para convertirse en el Joker es el haber sido humillado públicamente por un personaje que él admiraba. Ésto no me terminó de encajar durante el resto del film.

Recordaba las viñetas de The Killing Joke donde nos muestran un proto Joker totalmente venido abajo y aniquilado su espíritu, nos dan a entender el por qué todos esos eventos finalmente le hacen perder la razón y se transforma en el Joker. Fue algo gradual, un proceso completo de síntomas que venían presentes en esta persona desde hace muchos años y llegan a un climax justificado y comprensible.

Las últimas escenas del film nos recuerdan a ese Joker majestuoso del Dark Knight Returns de Frank Miller pero sin ese factor sorpresa. En aquella escena del DKR que la película hace homenaje vemos a un Joker que está supuestamente regenerado volverse completamente loco cuando -superficialmente- no nos lo esperábamos, fue un gran plot-twist, al contrario de las escenas del Joker que ya eran demasiado predecibles Incluso para alguien que jamás haya leído o visto el DKR.

La escena final fue refrescante, una escena que esperábamos durante todo el film, llena de confusión y viendo al Joker en su máxima expresión. Esta última escena nos muestra al Joker en el Arkham State Hospital siendo cuestionado sobre su vida, éste responde mientras nos embarcamos en una serie de flashbacks y alucinaciones que nos hacen pensar si Arthur quizá se suicidó on stage luego de asesinar a Murray Franklin, o en algún momento posterior a aquel. Un buen final, vemos la conexión que tendrá con la futura y tan ansiada saga de The Batman.

Joker y el Drama Social.

Se ha dicho que el Joker retrata nuestra era, pero yo no lo vi así, o quizá el vivir en un país tercermundista no me hace apreciar esa ‘revelación’ a la hora de ver el film, para mí es una realidad que ha estado y está presente en todo el mundo: el hombre visto como un ser desechable, no surprise there.

También se ha dicho que el Joker retratado en este film es un retrato de la peligrosa comunidad Incel (involuntariamente célibes [sí, esto existe]); hombres heterosexuales que se consideran machos beta, perdedores totales, y que ninguna mujer les desea como pareja sexual, estos seres son propensos a la violencia debido a sus frustraciones y se dice que la mayoría de los Mass Shooters en USA son sujetos que de alguna forma se conectan con este movimiento o cumplen con el perfil de un Incel.

Pero aparte de esta comparación incel al film no se le encuentra otra razón por la cual la mass media haya explotado en temor contra ésta, el Joker no es más violento que Deadpool y por supuesto no más violento que cualquier narconovela. Así que chill-out, toda la película solo tiene tres escenas verdaderamente “fuertes”.

Joker vs Joker

El film como retrato de una persona mentalmente enferma y sus tribulaciones en la sociedad es Perfecto, nada que reprocharle, pero como encarnación del Joker se queda corto principalmente al faltarle dos características importantísimas que definen el personaje, esto es, el alto IQ que posee; una inteligencia superior al común, y su encanto. El encanto y magnetismo del psicópata narcisista.

Yo esperaba que la transformación a Joker se dé en un momento en que Arthur se dé cuenta que definitivamente no podría encajar por más que lo intente, un momento donde se daría cuenta que él es una suerte de entidad suprema y esto lo lleve a perder la razón, que elija el maquillarse de payaso de manera irónica ya que se da cuenta que es la única persona cuerda (en su retorcida visión del mundo, claro) y el maquillaje sea una suerte de burla a la humanidad. Jokes on us.

Esta característica estuvo presente en el Joker de Nicholson y Ledger, son unos genios tragados por su sombra, sus traumas sin superar, pero aún así capaces de dar una lectura precisa del mundo y la realidad en la que viven. Los bufones de la corte eran los seres más preparados del reino en cuanto conocimiento superficial, debían conocer sobre todo para poder burlarse de todos.

Phoenix hace un trabajo impecable pero su Joker no me hizo sentir simpatía por el personaje, sí mucha consideración y pena por alguien de sus condiciones, pero no lo pondría como avatar en mis redes sociales como he visto a la mayoría. Para eso ya tengo mis propias versiones del personaje.

Fausto Ribadeneira as Joker by Tatiana Iñiguez

El Joker de Phoenix lo tomo también como una especie de encarnación del documental Psycho de Michael Moore, una puesta en alerta sobre cómo el estado olvida al individuo y cómo una persona puede desencadenar en una revolución contra lo establecido.

Así que aún sigo poniendo a Ledger como el Joker definitivo, siguiendo con Nicholson, Mark Hamill, César Romero, and everyone else.

Trastornos Mentales del Joker de Phoenix

El rasgo más perturbador de este Joker es su PBA [afecto pseudobulbar (PBA por sus iniciales en inglés Pseudobulbar Affect)] desorden físico a causa de trauma craneal. A nivel neurobológico, la incontinencia afectiva afecta la señal nerviosa interrumpida dentro de su cerebelo, lo que impide que el paciente regule sus emociones.

Otro de los cuadros que también padece Fleck es una ansiedad psicótica, la cual es el temor más primitivo, el cual se centra en el miedo a la identidad, un ejemplo de ello es la esquizofrenia. (SmashMex)

Nuestro Arthur también sufre de psicosis, delirios, trastorno depresivo mayor con características psicóticas, trastorno esquizoafectivo, Trastorno antisocial de la personalidad.

Ansia por reconocimiento, el que es quizá uno de los males más grandes de nuestra era. El culto a las celebridades y la crítica a los medios no es algo nuevo, eran elementos presentes en The King of Comedy…

Coda

Ése es precisamente otro de los temas que me arruinaron la experiencia Joker 2019; aquellas escenas homage a Taxi Driver y The King of Comedy, films protagonizados por Robert De Niro. Para quien ha visto estos films fue demasiado obvio hacia dónde se dirigía todo el guión y el factor sorpresa fue inexistente, más que un homenaje a estas películas se sintió como un Rip-Off; un remake de The King of Comedy protagonizado por un Guasón wannabe en lugar de los personajes de Robert De Niro.

Quizá, y muy probablemente, mi error fue ir a ver este film esperando ver al Joker de las Batman: Animated Series, con pizcas del Joker de Nicholson y Ledger, quizá me arruiné la experiencia de disfrutar por completo esta película ansiando que Arthur Fleck se transforme en estos Joker pop.

Tomaré esta película como el origen de Uno de los Joker, que creo es así como debe ser tomada en la visión del director. Este Joker vendría a ser, pues, una suerte de Vlad the Impaler, Armand de Anne Rice, o el Caín de Saramago hablando en términos vampíricos, este Joker es el primero de una estirpe de Jokers, el que originó e inspiró a los demás. El que originó todas las versiones de Joker que hemos visto, tememos y amamos, así que bienvenido a la saga de Jokers Arthur Fleck, esperemos verte nuevamente.


Grant Morrison: locura, caos y genialidad entre Batman, Hitler, y John Lennon

Grant Morrison, amo del caos, guionista, escritor, tarotista, alquimista, mago. Su obra lo hace uno de los escritores de cómics más interesantes y exitosos de esta era, luego de leer un poco sobre él o alguna de sus obras les dará ganas de salir corriendo en busca de hongos alucinógenos, LSD, o ayahuasca; intentar comprender la verdad del mundo y hasta empezar a practicar rituales de magia verde y roja.

Cada obra nos lleva por escenarios fascinantes, cada personaje adquiere una personalidad única dotados de la locura de su creador,  al tomar un personaje que no nace de su mente lo reinventa por completo dejando reminiscencias de anteriormente conocido. Un ejemplo de esto es una de sus primeras y más notables obras: Animal Man, original y olvidado de la primera era de Marvel, donde adopta una postura de lo más romántica casi convirtiéndose en el Miguel de Unamuno de los cómics, interactuando con el personaje , presentándose como su creador y diciéndole que va a asesinar a su familia para tener más ‘drama’, Morrison nos hace vivir en el cómic más que actuar como simples testigos, cumple con la noble misión del escritor que es hacernos soñar y en sus obras hacernos ver que todo es posible.

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El cambio dramático que sufren los personajes cuando son tratados por Morrison es evidente, tanto física como mentalmente, pero para bien, explotando todas sus cualidades e inventando unas nuevas que se adaptan perfectamente a ellos:

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Podríamos estar horas y horas conversando sobre sus grandiosas obras y las ideas que ha aportado a personajes míticos como Batman y Superman (les sugiero sobremanera leer todos, pero todos los cómics de Batman escritos por Morrison, y de Superman la majestuosa saga ‘All Star Superman’, muy posiblemente el mejor cómic de Superman jamás escrito). Pero esta vez nos vamos a enfocar en una de sus obras iniciales, aquellas no tan conocidas pero que sin embargo han marcado y ahora son poco más deseadas que algún bootleg de The Beatles o Bob Dylan, vamos a recordar aquella ocasión que Morrison le dedicó un cómic al ahora llamado infausto díscolo psicópata melancólico pintor frustrado nazi unitesticular; Adolf Hitler.

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Sí, así como lo leen el cómic se titula ‘The New Adventures of Hitler’ y nos narra la historia de la supuesta estadía de éste en el hogar de su medio hermano Alois Hitler allá por 1912, en Liverpool, Inglaterra. Esta historia, ahora considerada un mito urbano, nace a partir de un manuscrito titulado Mi cuñado Adolf cuyo autor fue, obviamente, la cuñada de Hitler llamada Bridget Dowling donde narra la visita del futuro Führer.

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Morrison por supuesto le da un giro a toda la historia, y al ser escrita a finales de la década de 1980, absorbe y expone toda la controversia social que rondaba por aquellos años en UK, como ciertos guiños a la recientemente fallecida Margaret Thatcher, y hasta dejos de la cultura pop y musical inglesa mostrándonos a John Lennon y Morrissey viviendo en el clóset de Hitler y cantando cada vez que éste abre la puerta.

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Un cómic sui géneris por donde se lo vea y disfrute. Lastimosamente no he podido encontrar el cómic en su totalidad, nada más algunas páginas, pero los animo a buscarlo que seguro ustedes sí podrán encontrarlo. Para los interesados en Hitler y su aparición en cómics, les recomiendo visitar: Inglourious Basterd: The History of Hitler in Comics

Ya que topamos el tema Lennon, vamos con otra anécdota. Como hemos visto Morrison es un personaje en todo sentido, su vida es digna de las más disparatadas novelas de ciencia ficción y varias de sus asombrosas experiencias las podemos leer en sus cómics, la más reciente la podemos encontrar en ‘Los Invisibles’ donde narra su acercamiento al vudú y la magia oculta, un documento excepcional, no pueden dejar de leerlo, recuerden que el mismo Morrison certifica la veracidad de la mayoría de estas historias.

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Pues bien, entre sus pasiones como vemos está la magia y la música, como la mayoría de nosotros es un amante de The Beatles, sobre todo de John Lennon, esta idolatría por Lennon lo llevó un día a buscar convocarlo, mediante este método:

“He hecho magia para que John Lennon aparezca utilizando el método que incluí en el primer número de Los invisibles, eso era auténtico. Si tratas a Lennon como un Dios, funciona del mismo modo en que convocarías a cualquier otro Dios. Pones unos cuantos álbumes de los Beatles, coges una guitarra, tocas “Tomorrow never knows” e invocas a Lennon. Y , sorpresa, aparece Lennon con su cabezón. Inténtelo. No hacen falta drogas. A veces se emplean drogas, otras no. Lo que hacen es relajarte lo suficiente para que puedas aceptar esas cosas, permitir que las fronteras se difuminen un poco”.

Al parecer el método funcionó y el espíritu de John se le presentó y compuso una canción junto a Morrison, canción que podemos escuchar acá y viene con la anécdota completa (acompañado de Gerard Way de nuestra banda de adolescencia My Chemical Romance. Grant participó en los últimos videos de la banda actuando como villano, quizá el mejor legado de la ahora extinta banda):

Pero basta, mis palabras no son necesarias, déjense seducir por la vida de este personaje contada por él mismo en el siguiente documental:

Para terminar les dejo el libro que influyó notablemente en la creación de ‘Los Invisibles’ y llevó a Morrison por un mundo jamás pensado, un mundo que parecía ser de ensueño, y, que como vemos, si no puede ser controlado o no te alejas a tiempo, se puede convertir en tu mayor pesadilla.

Michael Bertiaux – the Voudon Gnostic Workbook [pdf]: http://bit.ly/138vIz4