Las Obras Emblemáticas del Teatro

♦ Oedipus Rex
by Sophocles

Gustave Moreau

Gustave Moreau “Oedipus and the Sphinx” 1864

Qué podemos decir, muy probablemente la obra de teatro más famosa de la historia, tanto así que hasta uno de los supuestos mayores traumas psicológicos de la humanidad lleva su nombre: el complejo de Edipo. En esta obra Sófocles indaga en uno de los cuestionamientos más antiguos de la humanidad, ¿qué nos mueve: el destino o el libre albedrío? En esta obra el fatalismo se lleva el trofeo.

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♦ Doctor Faustus
by Christopher Marlowe

Mi obra favorita de Marlowe es el Tamerlán y mi Fausto favorito es, por supuesto, el de Goethe, pero es crédito de Marlowe rescatar la historia del Doctor Fausto y ser el pionero en representarla sublimemente. Luego de él las representaciones de el Fausto se multiplicarían hasta llegar a la cumbre con el mencionado Goethe.

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♦ Hamlet
by William Shakespeare

He visto que en tiempos recientes Hamlet está siendo sustituida por Sueño de una Noche de Verano como la más relevante de Shakespeare, quizá sea así para la naciente hipstereada literal, pero no podemos negar que Hamlet es el gran paradigma del teatro occidental, tan simple y compleja es probablemente la obra de teatro definitiva.

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♦ Fuenteovejuna
by Lope de Vega

Difícil colocar solo una obra del siglo dorado español. Cervantes, Calderón de la Barca, Tirso de Molina y demás ceden su lugar a esta obra que marca un paradigma en el teatro dramático. Lope de Vega apela al morbo y la memoria al acudir a la crónica de un hecho que conmovió a la España medieval; todo un pueblo cansado de la opresión decide hacer justicia por mano propia y liberarse de su castigador, al acudir las autoridades al lugar y preguntar ‘¿Quién mató al Comendador?’  todo el pueblo respondió ‘Fuente Ovejuna lo hizo, señor’. Frase que quedaría en la memoria colectiva hasta nuestros días.

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♦ Le Malade Imaginaire 
by Molière

Difícil elegir una sola de Molière pero me quedo con El Enfermo Imaginario, obra inspirada en la Comedia del Arte que nos da lecciones de vida mientras nos hace reír sin parar, quizá El Avaro sea más paradígmica pero me quedo con ésta porque fue la última de Molière, quien moriría luego de colapsar en una representación de la obra. Haría eco la frase ‘murió haciendo lo que le gusta’.

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♦ The Importance of Being Earnest
by Oscar Wilde

La genialidad compendiada en una obra, Wilde le hizo saber al mundo su superioridad intelectual al lanzar la que quizá la obra que más perfectamente satiriza a la sociedad entera.

The Importance of Being Earnest PDF

 

♦ A Doll’s House
by Henrik Ibsen

Para George Bernard Shaw (gran ausente de esta lista) Ibsen era el verdadero genio del Teatro. Esta obra es de aquellos textos arquetípticos que tienden a encajar en cada generación. La ilusión del matrimonio perfecto, el existencialismo y el despertar de una mujer. Con el tiempo se ha convertido en un estandarte del feminismo positivo.

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♦ La Gaviota
by Antón Chéjov

Quizá la obra menos conocida de la lista pero uno de los grandes éxitos de Chéjov que seguramente habría pasado sin pena ni gloria de no ser por la incursión del gran Konstantín Stanislavski y su método que cambiaría por siempre el mundo de la actuación. Lea toda la historia acá.

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♦ Waiting for Godot
by Samuel Beckett

La magnum opus del Teatro del Absurdo, oda al nonsense, no se imaginan cuántos de sus programas favoritos se derivan de esta obra, Seinfeld le hace honor con delirio. La obra trata de dos hombres esperando a Godot, éste nunca llega y por ende no hay tema central, no hay trama, solo los dos hombres esperando en medio de diálogos y situaciones aparentemente sin sentido pero cargadas de genialidad. La primera vez que ve la obra saldrá rascándose la cabeza pero irremediablemente querrá repetírsela eternamente.

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♦ La Cantatrice Chauve
by Eugène Ionesco

Esta obra representa la cumbre del teatro contemporáneo, cumbre de la cual ha ido descendiendo en las últimas décadas. Ni el mismo Ionesco pudo etiquetarla. Esta obra se podría definir como anarquía teatral, una crítica y un sacudón a la cotidaneidad de la sociedad.

La Cantante Calva PDF


Visita al Diablo Mundo XXII: Christopher Marlowe – Tamerlán El Grande

tamerlan

Como sabemos la historia occidental siempre ha estado ‘europerizada’, muchos personajes y hechos de suma relevancia se han perdido en el tiempo simplemente por no pertenecer al canon de la historia europea. Grandes conquistas, imperios, caudillos, etc. de otros continentes han quedado relegados de la memoria colectiva. Al hablar de grandes conquistadores mundiales en la historia a la mayoría de gentiles solo tres personajes nos vienen a la mente: Alejandro Magno, Atila el Huno, y Genghis Khan. El primero es el arquetipo absoluto de líder, el más grande de la historia para muchos, dentro de los que me cuento. Sin embargo los territorios conquistados por Alejandro, aunque nos duela decirlo, no eran ni una cuarta parte de los de Genghis Khan, a quien muchas veces solemos calificar de bárbaro quien se hizo de todos sus territorios mediante la brutalidad, pero principalmente por el hecho de ser mongol y no europeo.

El pueblo musulmán ha sido principalmente estigmatizado a lo largo de la historia, pasando por alto sus grandes logros y personajes que tanto han influido en la cultura mundial. ¿Dónde quedó la historia de Tarik el gran conquistador de la península ibérica? ¿Dónde quedó el relato de los poderosos ejércitos liderados por sagaces sultanes que por poco conquistan a China y llegaron hasta el Japón? Entre muchos de los olvidados podemos contar a Belo, Nino, los grandes Califas, y, por supuesto, Tamerlán el Grande [1320–1405], de quien quizá nunca habría tenido noticia si no fuera por nuestro Christopher Marlowe.

Durante mucho tiempo Marlowe ha estado bajo la sombra de Shakespeare, sus aportes a la literatura son conocidos tan solo por los estudiosos o amantes de ésta. Su obra más famosa es la Tragedia del Doctor Fausto, primera adaptación dramatúrgica del famoso relato que Goethe llevaría a la sublimidad un par de siglos luego. Pero poco se conoce del resto de sus obras y mucho menos de sus tragedias. Por eso nuevamente agradezco a las “librerías underground” que me permiten acceder a este tipo de textos. Tamerlán el Grande [Tamburlaine the Great (1587)] obra de dos partes que nos habla del gran conquistador turco-mongol de la edad media. Es una de las mejores obras que han llegado a mi, no solo por ser un hito en la historia de la literatura y su consecuente influencia en ésta, sino por la calidad de composición, estructura y relato. Pocos relatos de corte histórico llegan a apasionar tanto como éste.

Territorio de Tamerlán

Marlowe inicia su relato presentándonos a un humilde pastor escita con ansia de poder, dueño de un discurso divino que logra seducir a cualquiera que escucha sus prudentes razones. Poco a poco nos vamos metiendo en la historia y enamorándonos de este personaje, quien deseaba restituir los territorios ganados por Genghis Khan -del que no descendía-, pero al que rendía gran homenaje y admiraba tanto como Alejandro a Aquiles.

Continuar la lectura de la obra no hacía más que apasionarme, tal como he mencionado. Como siempre mi curiosidad está al mando y me intrigó conocer al personaje histórico que sirvió de inspiración para la creación de esta obra, estaba seguro que se trataba de un relato libre de la vida de Genghis Khan o de algún general mongol olvidado, más no relevante. Cuan grande fue mi sorpresa al encontrarme con que este gran conquistador cuyas hazañas parecían tan de ficción había existido en verdad, me sentí un gran ignorante. Cómo pudo suceder que yo, siendo un gran amante de la historia en general, viví todos estos años ignorando la existencia de Tamerlán el Grande.

Por supuesto el Tamerlán de Marlowe difiere, a breves rasgos, del Tamerlán histórico, pero sublime es contemplar la helenización y romanización de tamaño personaje. Marlowe lo hizo a la perfección, del turco-mongol islámico/shamanista a apolónica figura rivalizando tan solo con Alejandro Magno. Los elogios y agravios se los hace a Júpiter antes que Alá, e incluso llega a quemar el Corán para probar que él es verdadero ‘azote de dios’ y ni el mismo Mahoma puede igualársele.

Tamerlán, Bayaceto enjaulado y los tres reinos

Tamerlán, Bayaceto enjaulado y los tres reinos by R. S. Sheriffs

Pensemos en el contexto temporal en que se da esta obra; el teatro rígido, torpe e ingenuo de la era Tudor estaba llegando a su fin, la nueva dramaturgia necesitaba una obra cumbre que sirviera de lumbre para la naciente era Isabelina. Marlowe trae de vuelta y populariza el verso blanco, que se contrapone a la rima; los actores son, entonces, más libres, para improvisar. Las tragedias y tragicomedias se apoderaban de las carteleras. La precisión histórica de los hechos o datos de un evento y personaje son sacrificados por el bien de la audiencia. Los personajes ahora sí eran eso, caracteres individuales con los cuales el público se podía identificar; recordemos que el teatro de aquella era reunía en sus salas a nobles y plebeyos.

El anglicanismo en Inglaterra se consolidaba dejando atrás el catolicismo romano casi por completo, es decir, una suerte de humanismo inglés estaba naciendo. Tamerlán es una de las primeras grandes obras teatrales donde vemos al hombre ser protagonista en absoluto, vemos a un individuo forjando su destino y desafiando a los dioses. El marcado antropocentrismo de la obra quizá se deba al supuesto ateísmo de Marlowe. La ambición y sacrílega actitud de Tamerlán sería, en cualquier otra obra, sujeto de castigo por parte de los dioses, pero aquí es recompensada.

A continuación algunos de mis pasajes favoritos de la obra:

Escena VII, Acto I, Tamerlán El Grande: Parte Primera. ‘La sed de reinar y dulzura de una corona que causaron el primogénito del celeste ops arrojará a su provecto padre de su trono y señoreará él el imperio celestial, me han movido a hacer armas contra su estado. ¿Qué mejor precedente que el potente Júpiter? La Naturaleza forjadora de los cuatro elementos que por la supremacía pelean en nuestros pechos, nos enseña a todos a tener ánimos ambiciosos. Nuestras almas, cuyas facultades son capaces de comprender la maravillosa arquitectura del mundo y medir el curso de todos los errantes planetas, incluso persiguiendo el conocimiento infinito y siempre moviéndose como las inquietas esferas, nos impele a nunca descansar hasta alcanzar el fruto más maduro de todos, esa perfecta dicha y única felicidad que es el dulce disfrute de una corona terrena.’

Escena II, Acto IV, Tamerlán El Grande: Parte Segunda. Theridamas (General de Tamerlán): ‘Bien hallada, Olimpia. Te buscaba en mi tienda, pero viéndola obscura y tenebrosa, sin que tu belleza estuviese para iluminarla, enfurecido corrí los campos buscándote, presumiendo que el amoroso Júpiter había enviado a su hijo, el alígero Hermes, para conducirte fuera de aquí. Mas ahora que te encuentro y mi temor se disipa, dime, Olimpia, si accederás a mis deseos.’

Escena III, Acto II, Tamerlán El Grande: Parte Segunda. Al morir Zenócrata, emperatriz de Tamerlán: [Precaución: esta escena puede reducirlo a lágrimas]: ‘¿Cómo? ¿Ha muerto? Techelles, desfunda tu espada y taja en dos mitades la tierra, para que desendamos a sus cavernas infernales, a fin de asir a las fatales hermanas por el cabello y arrojarlas al infierno a los triples abismos, por haberse llevado a mi bella Zenócrata. Casane y Theridamas, ¡a las armas! Levantad cureñas altas como las nubes y romped a cañonazos la armazón del cielo. Batid el brillante palacio del sol y arruinad todo el firmamento estrellado, porque Jove, enamorado, me ha arrebatado mi amor para convertirlo en la majestuosa reina de los cielos.

Ahora que algún dios te tiene entre los brazos, brindándote néctar y ambrosia, mírame, divina Zenócrata, enrabiado, impaciente, desesperado y loco, quebrando mi lanza acerada, con la que rompía los quicios mohosos del tiempo de Jano, dejando libres la muerte y la tiránica guerra para que marcharan a mi lado bajo mi sangriento estandarte. Y, si es que compadeces a Tamerlán el Grande, desciende del cielo y torna a vivir conmigo. ‘

Tamerlán llorando la muerte de Zenócrata by R.S. Sherriffs

Tamerlán llorando la muerte de Zenócrata by R.S. Sherriffs

Por último, tengo el honor de compartirles el texto, aunque es una pena que en las redes no se encuentre más que la primera parte, así que ahora es trabajo de ustedes el ir a su librería underground o mística más cercana, excavar entre pliegos de libros polvorientos y encontrar al buen Tamerlán.

Christopher Marlowe – Tamerlán El Grande (Parte Primera PDF)


Carl Jung y su análisis de Fausto

Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

Cuál es el misterio que Fausto oculta, por qué este mito o leyenda -historia real- ha causado tanto revuelo a lo largo de la historia, quizá aquella carga simbólica y sacrílega que traía consigo; el hombre que vende su alma al diablo en pos de sus deseos y el conocimiento, no por nada se convirtió en la obra cumbre del Romanticismo a manos de Goethe, por supuesto, éste basado en la leyenda original y en muchísimos otros textos como el Doctor Faustus de Marlowe.

Ha sabido provocar fascinación, sí, en todo campo, la psicología no le ha sido indiferente, pero hay un caso en particular que es el que trataremos hoy, el caso de un viejo conocido del blog, el buen Carl Gustav Jung. Se dice que la fascinación de Jung por lo ‘oculto’ vino precisamente de su primera lectura de ‘Fausto’ a la tierna edad de quince años. Confesaría que leer este texto constituyó una verdadera revelación: “Inundó mi alma como un bálsamo maravilloso” diría. Tal sería su encanto por la obra y su autor que al final de su vida estuvo convencido de ser la reencarnación de Goethe, no por el simple hecho de identificarse con él, ni varios paralelismos que él habían encontrado entre sus vidas, sino por una cadena de revelaciones oníricas donde se le mostraba muy clara esta posibilidad.

Para los versados en la obra de Jung es muy clara la presencia de la alquimia, otro tema de supremo interés para él. Podemos rastrear el nacimiento de esta pasión hasta ‘Fausto’, ya que se la conoce como ‘la primera obra alquímica moderna’, al estar influida por varios escritos de alquímicos famosos como Paracelso. Fausto es el arquetipo y símbolo del proceso de individuación del hombre moderno. El perfecto proceso alquímico, la piedra filosofal.

Recordemos que los últimos párrafos de la Segunda Parte de Fausto fueron los que causaron mayor impacto en Jung y sus teorías del eterno femenino:

Lo que es inalcanzable
se convierte en suceso.
Lo que es indescriptible
se ha realizado aquí.
Lo eterno-femenino.
nos permite avanzar.

El párrafo más controvertido de la obra, bueno, -uno de los…- pero que por años se ha intentado explicar su verdadero significado. Jung lo tenía claro, ‘lo eterno femenino que nos permite avanzar’ era simplemente la comunión entre los dos sexos que conviven en nosotros, la integración del hombre arcaico, de la materia, del mal y el ensalzamiento de lo femenino. Lo femenino en Fausto representado por Margarita, Helena, y María.

Vida, muerte y redención del Fausto, que es lo que vamos a ver en presente artículo. La redención de Fausto es visto como uno de los fines más nobles en la historia de la literatura, y aquí Jung se pregunta si es necesario el fin de redimirse para llevar a cabo las acciones y cómo ésto influye en la psique.

El arquetipo del héroe Faústico como muestra del hombre contemporáneo, los aspectos constructivos y destructivos de las polaridades fáusticas: luz y oscuridad, lo celeste y lo terreno, el saber y el poder, bien y mal, justicia e injusticia. La visión reductiva del psicoanálisis es puesta en duda gracias a esta obra.

Lo siguiente es un extracto del Vol. III, The Psychogenesis of Mental Disease by Carl G. Jung (The Collected Works. Copyright Bollingen Foundation. New York 1960.) donde Jung relaciona a Fausto de Goethe con los dilemas de la demencia precoz y las debilidades del por aquél entonces naciente psicoanálisis, así como el análisis de la psique. Leamos:

Carl Jung

Carl Jung

El número de investigaciones sobre la psicología de la demencia precoz ha crecido considerablemente desde que el anterior documento fue publicado por primera vez. . Cuando, en 1903, hice el primer análisis de un caso de demencia precoz , tuve una premonición de futuros descubrimientos en este campo. Desde entonces se ha confirmado esta premonición. En 1911 Freud, utilizando una avanzada técnica analítica basada en su amplia experiencia con los neuróticos, somete un caso de demencia paranoide a mayor investigación psicológica.  Esta fue la famosa autobiografía de  D. P. Schreber, ‘Memorias de mi Enfermedad Nerviosa’. En su investigación Freud muestra qué pulsiones infantiles y formas de pensamiento constituyen el sistema delirante. Los peculiares delirios que el paciente tuvo sobre su doctor, a quién él identificaba como Dios o una especie de dios, y algunas otras sorprendentes e incluso blasfemas ideas sobre Dios en sí, Freud fue capaz de reducir de una manera muy ingeniosa la relación infantil entre el paciente y su padre. Este caso también muestra las combinaciones cómicas y grotescas de las ideas descritas en el documento anterior. Lleva a Freud a señalar los fundamentos universalmente existentes sobre los cuales podemos decir que cada producto psicológico se desarrolla históricamente. No obstante este procedimiento analítico-reductivo no proporciona resultados tan esclarecedores en relación al rico y sorprendente simbolismo que los pacientes de este tipo muestran, resultados como los que nos habían acostumbrado a esperar usando este método en los casos de histeria. El método reductivo parece adaptarse mejor a la histeria que a la demencia precoz .

Si uno lee las recientes investigaciones de la escuela de Zurich, por ejemplo las obras de Maeder [“Psychologische Untersuchungen an Dementia-praecox-kranken” (1910)], Spielrein [“Uber den psychologischen Inhalt eines Falles von Schizophrenie” (1911)],  Nelken [“Analytische Beobachtungen uber Phantasien eines Schizophrenen” (1912)], Grebelskaja [“Psychologische Analyse eines Paranoiden” (1912)] , e Itten [“Beitrage zur Psychologie der Dementia praecox” (1913)] Se obtiene una poderosa impresión de la enorme actividad simbólica en la demencia precoz.  Aunque algunos de estos autores aún proceden esencialmente por el método analítico-reductivo, rastreando hacia atrás el complicado sistema de delirios hacia sus componentes más simples y generales. Uno no puede resistir la sensación de que este método no le hace justicia del todo a la profusión casi abrumadora de esta fantástica simbolización, iluminando lo que podrían ser otros aspectos.

Faust by Goya

Faust by Goya

Estamos agradecidos con el comentador de ‘Fausto’ (Goethe) cuando éste rastrea todo el múltiple material presentado en la Segunda Parte hasta sus fuentes históricas, o cuando da un análisis psicológico a la Primera Parte, mostrando el conflicto del drama desde el conflicto en el alma del poeta, y cómo este conflicto subjetivo está basado en esos problemas universales que no son ajenos a nosotros porque todos cargamos las semillas de éstos en nuestros corazones. Sin embargo estamos un poco decepcionados. No leemos Fausto para descubrir que todas las cosas en todas partes son “humanas, demasiado humanas”. Ya sabemos eso demasiado bien. Y alguien que aún no lo sabe solo debe salir al mundo y mirar a la vida sin prejuicios y con los ojos bien abiertos. Retornará convencido de la prevalencia y el poder del “todo es demasiado humano”, y con avidez recogerá su Fausto nuevamente, no con el fin de re-descubrir lo que acaba de dejar tras de sí, sino aprender cómo un hombre como Goethe se ocupa de estas banalidades humanas, y cómo redime su alma de la esclavitud hacia éstas.

Una vez que hemos descubierto quién es el “Proktophantasmist”, y a qué eventos históricos y figuras se refiere el simbolismo de la Segunda Parte, y cuán estrechamente imbricados está todo esto con la personalidad del poeta, nos damos cuenta que estos factores determinantes son menos importantes que la pregunta de qué significa el poeta por esta simbolización. El investigador que procede de manera reductiva, ve el significado final en todas estas generalidades humanas, y demanda lo desconocido a lo conocido, y lo complicado a lo simple. Nada más de una explicación de lo que debería reducir, me gustaría designar a este tipo de entendimiento “comprensión retrospectiva”. Hay otro tipo de entendimiento que no es analítico-reductivo por naturaleza, sino sintético o constructivo. Yo llamaría a ésto “entendimiento prospectivo”, y el método correspondiente, “método constructivo”. Es reconocido generalmente que el Método Científico Moderno de la explicación se basa enteramente en Principio de Causalidad. La explicación científica y explicación causal. Por lo tanto naturalmente nos inclinamos, cada vez que pensamos científicamente, a explicar todo causalmente, y tomar una cosa como explicada cuando se la reduce analíticamente a su principio de causa. En esta medida el método de Freud para la explicación psicológica es estrictamente científico.

Theodor von Holst, Fantasy Based on Goethe’s ‘Faust,’ 1834

Theodor von Holst, Fantasy Based on Goethe’s ‘Faust,’ 1834

Pero cuando aplicamos este método a Fausto, se hace evidente que se requiere algo más para una comprensión real. Incluso nos damos cuenta de que hemos perdido por completo el profundo sentido que el poeta se esfuerza por expresar. Lo que realmente queremos encontrar en ‘Fausto’ es cómo este hombre se redime a sí mismo como individuo, y cuando hayamos entendido eso, habremos comprendido el simbolismo de Goethe. Es cierto que podemos cometer el error de pensar que hemos entendido al propio Goethe. Pero seamos prudentes y modestos, simplemente digamos que nos hemos redimido con la ayuda de ‘Fausto’. Pienso aquí en esa definición convincente de Kant según la cual “la comprensión” significa “el conocer una cosa en la medida en que es suficiente para nuestro propósito.” Sin duda este tipo de conocimiento es subjetivo y, por lo tanto, no científica para los que se identifican explicación científica con la explicación causal. Sin embargo, la validez de esta identificación es claramente una cuestión de debate. Tengo que destacar mis dudas al respecto en el ámbito de la psicología.

Hablamos de entendimiento “objetivo” cuando hemos dado una explicación causal. Pero, en realidad, la comprensión es un proceso subjetivo, al que le atribuimos la cualidad “objetiva” simplemente para diferenciarlo de otro tipo de conocimiento que es también un proceso psicológico y subjetivo, y que llamamos “subjetiva”, sin más preámbulos. La actitud general de hoy otorga valor científico sólo para la comprensión “objetiva”, precisamente a causa de su validez general. Este punto de vista es incuestionablemente correcto siempre que no estamos preocupados con el proceso psicológico en sí, es decir, en todas las ciencias que no son la psicología. Cualquiera que entienda Fausto “objetivamente, desde el punto de vista causal, es – por poner un ejemplo drástico – como un hombre que intenta comprender una catedral gótica en virtud de su aspecto histórico, técnico, y mineralógico. Pero, ¿dónde está el sentido del maravilloso edificio? Dónde está la respuesta a esa pregunta fundamental: ¿Qué meta de redención buscó el hombre gótico en su trabajo, y cómo debemos entender su obra subjetivamente, dentro y a través de nosotros? Para la mente científica esto parece una pregunta ociosa , que en todo caso no tiene nada que ver con la ciencia.  Lo que es peor, entra en conflicto con el principio de causalidad, porque su intención es claramente especulativa y constructiva. La mente moderna ha derrocado el espíritu especulativo de la escolástica.

Faust and Marguerite ,1912

Faust and Marguerite ,1912

Si queremos entender algo psicológico, hay que tener en cuenta que todo el conocimiento está condicionado subjetivamente. El mundo no es solamente “objetivo”; también es cómo lo vemos. Por supuesto, es posible entender la psique objetiva, tal como es posible entender Fausto y la Catedral de esa manera. En este entendimiento objetivo radica todo el valor y la inutilidad de la psicología experimental actual y el psicoanálisis. Pero la mente científica, en la medida que piense causalmente, es incapaz del conocimiento prospectivo -solo entiende retrospectivamente. Como Ahriman, el demonio persa, tiene el don de la retrospectiva. Sin embargo este tipo de entendimiento es solo una mitad de la psique. La otra parte, la más importante, es la constructiva, y si no somos capaces del entender de forma prospectiva, entonces nada entenderemos. Si el psicoanálisis, siguiendo el ejemplo de Freud, debe tener éxito en establecer una conexión ininterrumpida y concluyente entre el desarrollo sexual infantil de Goethe y Fausto, o -seguir la teoría de Adler- entre la lucha infantil por poder del adulto Goethe y su trabajo, una tarea muy interesante que habría sido lograda, y deberíamos haber aprendido cómo una obra maestra puede ser reducida a sus elementos más simples. ¿Pero acaso creó Goethe a Fausto con tal fin? ¿Acaso él intentó que fuera entendida de aquella manera?

Debe quedar suficientemente claro que aunque este tipo de conocimiento es sin duda científico, pierde el punto central. Es el caso de la psicología en general. Entender la psique es causalmente entender solo la mitad de ella. Una comprensión causal de Fausto nos dice claramente cómo llegó a ser una obra maestra, pero no nos muestra su significado vívido. Ese significado solo existe cuando lo experimentamos en y a través de nosotros. En la medida en que nuestra vida real, la vida que vivimos ‘aquí y ahora’, es algo esencialmente nuevo y no solo la continuación del pasado, el principal valor de una obra de arte no reside en su desarrollo causal, sino en su efecto vívido sobre nosotros. Deberíamos despreciar una obra como Fausto si la considerásemos simplemente como algo que ha llegado a ser, ha sido y nada más. Fausto se entiende solo cuando se lo aprehende como algo que se vuelve vivo y creativo una y otra vez en nuestra propia experiencia.

Hasta aquí se menciona a Fausto, pero si quiere seguir leyendo sobre la psique y la acausalidad, haga click aquí.  Como es costumbre os dejo como ‘bonus track’ la Ópera Fausto de Charles Gounod (1859):


Conspiración Shakespeare: La Teoría Marlowe

Shakespeare and Marlowe

El problema de los hombres excepcionales y geniales es que llegan a convertirse en leyenda, la inmortalidad tiene su precio: el mitificarse; se ha dudado de la existencia de hombres como Aquiles, el Buda Gautama… se dudaría incluso de la existencia de Alejandro Magno si es que ésta no estuviera tan documentada. Con el pasar de los años el folclor transformará a Hitler en una especie de ‘coco’ para asustar a los niños, pero pocos se preguntarán si en verdad existió un personaje tan terrible como dicen los cuentos. Un caso similar es el que ha sufrido nuestro amigo William Shakespeare (, desde su repentino e inexplicable éxito allá por 1593, se han creado suposiciones e hipótesis sobre la verdadera identidad de El Bardo (‘persona encargada de transmitir las historias, las leyendas y poemas de forma oral’. Shakespeare era llamado El Bardo de Avon por su oficio y lugar de nacimiento: Stratford on Avon, Reino Unido, 1564-id., 1616).

Rumores por acá, suposiciones por allá, revelaciones por acullá, la verdadera identidad de Shakespeare o la verdadera pluma detrás de los escritos, siempre ha estado envuelta en un velo de misterio. Desde los contemporáneos de Shakespeare quienes dudaban de la veracidad de su autoría al conocerse que él era un sujeto prácticamente iletrado, -Mark Twain estaba completamente seguro que el Shakespeare histórico,el actor, era totalmente incapaz de haber escrito las obras que se le atribuyen.- había abandonado la escuela a los 15 años, y el aprendizaje autónomo no era una opción por aquellos tiempos, ya que los libros y textos pertenecían casi exclusivamente a los establecimientos educativos, la realeza y el clero. Es así como a lo largo de la historia han surgido diversos nombres tales como William Stanley, Edward de Vere (muy relevante), e incluso un seudónimo del mismísimo Francis Bacon clamando ser la mano oculta detrás de la obra, todos estos nombres tienen su teoría, pero ninguna cumple con las expectativas, sobre todas éstas hay una teoría con argumentos tan claros, lógicos y fuertes que bien podría estar cambiando la historia de la literatura: La Teoría Marlowe.

La Teoría Marlowe clama que en realidad William Shakespeare existió, sí, fue un famoso actor de la Inglaterra medieval, pero no escribió ninguna de sus supuestas obras, no; él solo las firmaba con su nombre actuando como un chivo expiatorio, pero la persona detrás de todo, el genio de la pluma maestra y los versos blancos, fue Christopher Marlowe.

Christopher Marlowe

Christopher Marlowe

¿Christopher Marlo… qué? ¡Sí! Christopher Marlowe (bautizado el 26 de febrero de 1564 – † 30 de mayo de 1593), quizá lo recuerden por su obra más famosa: Doctor Faustus, célebre por ser la primera adaptación teatral del mito alemán, el primero que puso a Fausto sobre la palestra literaria. ¿Pero quién era este personaje? Pues bien, fue todo un rockstar de su tiempo: literato, bohemio, y hasta supuesto espía al servicio de la Corona Inglesa. A lo largo de su vida publicaría obras como la mencionada Doctor Faustus, Eduardo II, Tamburlaine, La Masacre en París, etc. Todas estas obras muy laureadas y que muy pronto lo convertirían en uno de los autores más respetados de toda Inglaterra. Sin embargo su personalidad rebelde lo llevaría a sinnúmeros de problemas con diferentes personajes, se haría de grandes enemigos, entre aquellos la mismísima Corona Inglesa. Se acusó a Marlowe de ateísmo, de homosexualidad, y de estar fraguando una conspiración contra la corona.

Sería un 30 de mayo de 1593 que Marlowe se encontraba reunido con personajes relacionados con actividades delictivas y de espionaje, y tras una larga estancia de 8 horas, pasadas en su mayoría, encerrados en el aposento, después de la cena se produce una supuesta discusión sobre la cuenta y, a resultas de la misma, Marlowe muere cuando la daga que él mismo empuñaba, es desviada por su rival, le atraviesa el ojo y le llega al cerebro( wiki). Se dijo que Marlowe fue asesinado como castigo por su “epicureísmo y ateísmo”, también, y ésta es la versión más aceptada, que simplemente se trató de una riña entre ebrios. Marlowe tenía las de perder, de no ser “asesinado” en aquél bar, la corona iba a acusarlo de traición, torturarlo, para finalmente asesinarlo. Pero se dice que en realidad Marlowe no murió, sino que fingió su muerte y con ayuda de uno de sus compañeros espías huyó hacia Italia. Pero, ¿y el cuerpo? Pues se dice que usaron el cuerpo de  John Penry (ahorcado por escribir ‘literatura subversiva’). El cuerpo de Penry jamás fue encontrado. Desde el exilio, y nuevamente con la ayuda de un amigo, buscarían un personaje que acepte firmar sus obras como suyas para así seguir publicando sus textos, este sujeto era ni más ni menos que el actor William Shakespeare.

William Shakespeare

William Shakespeare

Conociendo todos los antecedentes, ahora procedamos a revisar los supuestos paralelismos entre estos dos personajes: 

  • Los dos vivieron en Londres al mismo tiempo.
  • Los dos se dedicaban a la misma actividad; dramaturgia, en los mismos teatros de Londres.
  • Trabajaban con las mismas personas; recordemos que los mismos actores se dividían en diversos grupos teatrales.
  • Los dos fueron conocidos como grandes escritores de mucho prestigio, en diferentes períodos temporales.

Y sin embargo, ¿cómo es posible que los dos más grandes escritores de la Inglaterra Isabelina jamás llegaron a conocerse? O por lo menos que no exista algún registro del encuentro entre ellos dos.

Ahora revisemos sus diferencias:

  • Como ya hemos mencionado, quizá el mayor contraste entre estos personajes, analizándolos históricamente, era el nivel de educación de cada uno: Shakespeare, el conocido actor, como mencionamos, tuvo poca experiencia académica abandonando los estudios a la edad de 15 años. Por el contrario Marlowe logró dos títulos, incluyendo un masterado en la Corpus Christi College de Cambridge.
  • Shakespeare nunca tuvo la oportunidad de aprender otros idiomas aparte de su inglés nativo. Sin embargo Marlowe sabía muchos, llegando a traducir a Ovidio.
  • Shakespeare no tuvo oportunidad de aprender protocolo militar, ni tampoco el protocolo de la vida cortesana que Marlowe sí tuvo, y que tan presentes son las referencias a éstas en las obras shakespereanas.
  • De acuerdo con los registros históricos, Shakespeare jamás dejó Inglaterra ni tuvo viajes por placer. Por el contrario Marlowe viajó por muchos países de Europa, siendo mucho más fácil para él el describir varios escenarios europeos que se encuentran en las obras de El Bardo, escenarios que serían muy difíciles de describir sin haber estado en los sitios en cuestión.

Similitudes entre sus estilos literarios: 

Primero debemos mencionar que Shakespeare, muy curiosamente, empezó a publicar sus trabajos precisamente el año de la “muerte” de Marlowe -1593- y que al contrario de éste, y a pesar de tener la misma edad, 29 años, El Bardo no poseía ninguna obra en su haber.

  • En la obra de Shakespeare existen cientos de líneas “duplicadas” o tomadas de los trabajos de Marlowe, quizá como referencia, plagio, inspiración u homenaje. Procederé a citar a la buena wikipedia:
  • El primer poema publicado por Shakespeare, Venus and Adonis se basa en un tema mitológico y, se considera, inspirado en Ovidio. Se desconoce, y se duda, que Shakespeare hubiera adquirido una formación clásica. Por el contrario, Marlowe escribió un poema similar: Hero and Leander, tradujo a Ovidio y se conoce su formación académica en el arte clásico.
  • Los dramas de ambos autores guardan similitudes de forma y de fondo. Marlowe es el primero que utiliza el verso blanco en sus dramas, característica que utilizará posteriormente Shakespeare en los suyos. Eduardo II (de Marlowe) puede considerarse el antecedente del teatro histórico de Shakespeare. En una y otras obras se supone de su autor, un elevado conocimiento de la historia de Inglaterra y se habría recurrido a las mismas fuentes.
  • J. M Robertson afirmó que la pluma de Marlowe se aprecia con claridad en Ricardo III y, en menor medida, en Enrique V, La comedia de las equivocaciones, Julio Cesar y Romeo y Julieta.

Doctor Faustus

Calvin Hoffman ha encontrado similitudes casi literales en diversos versos de ambos autores:

  • En el Fausto de Marlowe, cuando éste contempla a Helena de Troya aparece: “Was this the that launched a thousand ships?” Y en Troilus and Crecida de Shakespeare aparece como: “She is a pearl / Whose price hath launched above a thousand ships.”
  • En El Judío de Malta de Marlowe podemos leer: “I… hold there is no sin but ignorance.” Y en Twelfth Night de Shakespeare:”I say there is no darkness but ignorance.”
  • También, Marlowe escribió: “Holla, ye pampered jades 0f Asia. / What, can ye draw but twenty miles a day…” Y Shakespeare en Enrique IV escribiría: “And Hollow pampered jades of Asia, / Which cannot go but thirty miles a day;”

Los hechos decisivos: 

  • Si Shakespeare y Marlowe fueron contemporáneos y vivieron en el mismo lugar, frecuentaron las mismas personas, debería existir algún registro de su encuentro, sin embargo no existe testimonio alguno del encuentro entre ellos dos.
  • El “asesinato” de Marlowe da todos los indicios de haber sido una asesinato falso y preparado para su huida de Inglaterra, a pesar que existe varios testimonios “veraces” y publicaciones en la prensa comentando su muerte.
  • La falta de experiencia de Shakespeare tanto cultural como académica le habrían sido un gran impedimento a la hora de crear obras tan magníficas como las que le son atribuidas.
  • No existe ningún documento escrito o firmado oficialmente por Shakespeare, excepto su testamento. La mayoría de documentos que se conocen están firmados bajo el nombre de William Shaxpere, no Shakespeare.
  • Este testamento, curiosamente, menciona varias de sus posesiones, pero no aparece ningún libro o texto en él, ni legó a nadie las obras en las que supuestamente trabajaba por aquellos tiempos.
  • Las obras de Shakespeare siguieron apareciendo luego de su muerte, supuestamente eran manuscritos encontrados recientemente.
  • Todo parecería indicar que Marlowe fingió su muerte y siguió escribiendo publicando su obra bajo el nombre del actor William Shakespeare, quien probablemente recibía cierta suma de dinero por tal favor.

Todo el caso parece una de las obras de Marlowe o Shakespeare indeed, tiene todos los elementos para ser una obra maestra, ahora solo está en nosotros el seguir investigando o esperando que algún día la verdad de este caso salga a la luz completamente. Mientras tanto sigamos disfrutando de las obras de este o estos dos personajes, que al fin y al cabo su obra ya ha trascendido a sus autores y tienen vida propia.

Como Bonus Track les dejo un pequeño documental en inglés sobre Shakespeare, Francis Bacon, Los Rosacruces y la teoría que menciona que el nombre ‘William Shakespeare’ en realidad era meramente un seudónimo, nombre que apareció tan solo dos semanas luego de la supuesta muerte de Marlowe. Todo visto desde un punto de vista más arcano, mitológico y esotérico, como tanto amamos.

El nombre William se deriva de Hwyll, el nombre en galés del dios de la luz, llamado Apolo por los griegos, y Helm, que significa casco. En otras palabras, William es una referencia al casco de oro de Apolo, casco por los que Apolo y su homólogo femenino, Atena eran conocidos, junto con sus “agitantes” lanzas. . . El casco de Atena se conoce como el casco de la invisibilidad, ya que tiene fama de conceder una protección invisible al usuario. Qué mejor seudónimo para alguien que iluminaba con su conocimiento y sin embargo debía permanecer ‘invisible’ a los ojos de la ley.

Shake Spear: Shake= agitar, Spear = Lanza: ‘Lanza que se agita alejando el dragón de la ignorancia.’