Cómo conseguían los antiguos griegos sus cuerpos esculturales

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Quizá el artículo más superficial que vaya a escribir pero en verdad es algo que me ha intrigado desde siempre. Desde pequeño al ver en libros las estatuas de aquellas majestuosas diosas y robustos dioses me preguntaba cómo eran capaces de alcanzar tal perfección corporal. Obviamente los escultores griegos y romanos exageraban varias partes para llegar al ideal físico divino, pero no podemos negar que para los antiguos griegos sí era posible conseguir esos cuerpos. 

Ahora vamos a ver el cómo lo hacían, directamente a los ejercicios que realizaban y la dieta que tenían para que una de sus resoluciones de año nuevo sea conseguir el cuerpo de un dios. 

Iniciamos con La Alimentación: 

La famosa triada mediterránea (trigo, aceite, y vino) al parecer tiene todas las de ganar si se la aplica correctamente, la dieta mediterránea de la antigua Grecia consistía básicamente en pan, carne, frutas, legumbres, vino, y por supuesto el aceite de Oliva.

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Pero la “superfood” de esta dieta era la cebada, la cual era casi exclusiva de los atletas y facciones militares. Pan y una especie de papilla a base de cebada era el secreto para la vigorosidad. Cuando ocasionalmente comían de más el pan de trigo eran llamados la atención por sus entrenadores ya que creían que la harina de este cereal hacía más pesados a sus atletas. 

Podríamos pensar que las proteínas de la carne producen músculos más fuertes y, por lo tanto, un mejor rendimiento deportivo, pero el vegetarianismo era sorprendentemente común entre los antiguos olímpicos: una comida típica de un atleta consistía en queso, higos y la mencionada papilla de cebada o pan de cebada.

Sin embargo una dieta para los atletas no fue obligatorio sino hasta el 600 A.C. También se establecieron pautas de estilo de vida, como por ejemplo el evitar la exposición al sol durante mucho tiempo y las relaciones sexuales antes de una competencia.

Más adelante vendría la introducción de la carne. Se dice que quien recomendó incluir carne en la dieta olímpica fue el mismísimo Pitágoras. La carne de cabra se decía era buena para los corredores y la carne de buey buena para los boxeadores, la carne de cerdo para los luchadores. Estas carnes eran consideradas dignas de los atletas, mas no así la de los peces los cuales eran considerados alimento de la plebe, aunque en el período Clásico se incluirían en la dieta como una exquisitez gourmet.  

La inclusión de carne en la dieta se popularizó también con el más grande atleta del pasado, el indiscutible rey de las olimpiadas ganando éstas por seis veces consecutivas: Milón de Crotona. 

Se dice que Milón de Crotona comía 20 minas (kilos) de carne, otras tantas de pan y bebía tres congios (litros) de vino. Si creemos ésto vemos que Milón habría consumido al menos 57,000 kcal (238,500 kJ) ¡por día! Intoxicación segura. 

Sin embargo muchos atletas intentando seguir el ejemplo del gran Milón de Crotona comían exceso de carne que los fulminaba en rendimiento e incluso llegaban a morir por el exceso. El médico Galeno acusaba a los atletas de su tiempo de «hartarse siempre de carne poco hecha». 

Aparte de esto también podemos ver que el agua fría estaba prohibida, al igual que las tortas extremadamente dulces. Los frijoles eran muy buenos o muy malos, dependiendo de a quién le preguntaras. Para muchos no era recomendable consumir frijoles hasta una semana antes de competir.

Otros consejos dietéticos antiguos para los atletas también incluían evitar el pan justo antes de la competencia y comer higos secos, que se pensaba ayudaban a desarrollar músculo y resistencia. En cuanto a la bebida, el vino era popular en la antigüedad griega tanto para beber como para cocinar. Incluso Hipócrates una vez presuntamente aconsejó a los atletas con músculos doloridos que se emborracharan una o dos veces. El vino era recomendado beberlo una o dos veces al día, como bebida vigorizante luego de cada sesión de ejercicios. 

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Ahora sí: El Ejercicio 

Esta impresionante dieta mediterránea no habría sido nada sin una rutina de ejercicios igualmente espectacular. Los atletas griegos ponían mucho énfasis en la resistencia. Para ejemplificar ésto invocaremos nuevamente a Milón de Crotona de quien nos cuentan que para aumentar su fuerza antes de cada olimpiada adoptaba un becerro y lo cargaba en hombros, conforme pasaban los años el becerro crecía hasta convertirse en un enorme buey y aún así Milón controlaba ese peso. Corría con el buey hasta el estadio y cuando llegaba se lo comía. 

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Para el entrenamiento vamos a centrarnos en el más rudo de todos, el entrenamiento espartano, ya que varias de las rutinas espartanas eran aplicadas por los atletas olímpicos. 

Los hombres espartanos eran soldados desde la edad de 13 a 60 años, e incluso a las mujeres se les enseñaba física y gimnasia. El entrenamiento en varones iniciaba desde los 7 años. 

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Los antiguos griegos no tenían máquinas de ejercicios para mejorar su condición física, por lo que tenían que usar lo que estaba disponible. Utilizaron ejercicios de peso corporal como flexiones o pullups. Los antiguos griegos utilizarían la resistencia en sus métodos de entrenamiento de fuerza mediante el uso de piedras, troncos, animales o entre sí para ayudar a aumentar su fuerza.

Si a usted ya se le metió el bichito del juego y está pensando cómo entrenar como los griegos clásicos acá van otros tips.

Con la ayuda de flexiones y pullups en nuestras rutinas ayudaremos a fortalecer la parte superior del cuerpo, que era lo más importante para los griegos, el esculpir los hombros y la espalda sobre todo, como los mamíferos mayor dotados de testosterona como los toros. Cortar o dividir troncos y tirar troncos también es una forma efectiva de entrenar todo el cuerpo. También algo de crossfit como el tirón de llantas, el peso muerto, el empuje de un automóvil o el transporte de objetos pesados a un destino cercano son unos pocos ejemplos de cómo podríamos aplicar el entrenamiento de la Antigua Grecia en nuestros días. 

Quienes deseen entrenar en un gimnasio pueden entrenar con pesas intensas similar a los antiguos griegos usando pesos libres e incorporando levantamientos de potencia en nuestro entrenamiento, tal como power cleans, hang cleans, sentadillas, peso muerto y press de banca.

Por último veremos el entrenamiento que realizaron los actores de la película 300 quienes tuvieron un entrenamiento exhaustivo de 4 meses para conseguir moldear los cuerpos lo mejor que pudieron, no olvidemos que el maquillaje ayudó mucho pero no podemos negar que consiguieron resultados espectaculares en poco tiempo. 

Los actores entrenaron durante cuatro meses con intensidades de entrenamiento similares a las que se habrían utilizado durante los tiempos espartanos, incluidos ejercicios pliométricos (saltos a desniveles) y sprints (carreras cortas a máxima velocidad). e intenso entrenamiento con pesas. Utilizaron equipos como pesas, kettlebells (pesa rusa, similar a una bala de cañón con agarradera) y balones medicinales. Al final de los cuatro meses de entrenamiento, los actores fueron invitados a completar el entrenamiento de graduación “300” que incluyó la realización de los siguientes ejercicios en orden secuencial: 25 pullups, 50 pesos muertos en 135 lbs., 50 flexiones, 50 saltos de caja en una caja de 24 pulgadas, 50 limpiadores de piso en 135 lbs., 50 kettlebell y prensas a 36 lbs. y 25 pullups. La combinación de todas las repeticiones para todos los ejercicios totalizan 300 repeticiones. Todo un entrenamiento bestial que tuvieron Leonidas y compañía. 

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Le recuerdo que estas rutinas sirven tanto para hombres como para mujeres. Ahora sí, leído todo ésto podemos iniciar nuestro camino hacia el ideal de belleza de los dioses.Inicie saliendo a trotar todas las mañanas para ganar resistencia, cambie los hábitos alimenticios que considera perjudiciales y empiece a incluir los alimentos que se han incluido en este post. Quizá no logremos la perfección de nuestros cuerpos pero sí un mucho mejor estado de salud y nos sentiremos conectados con nuestros antepasados. 


El Ejército Gay de Tebas: el más valeroso de la historia. 

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Me sigue sorprendiendo mucho que en estos tiempos aún exista intolerancia ante la homosexualidad. La intolerancia extrema como para llegar a asesinar a alguien porque simplemente no comparte tu inclinación sexual.

Me es inevitable pensar que quizá yo tuviera algún grado de esta intolerancia si de pequeño no hubiera leído la historia de Filipo II de Macedonia vs. El Batallón Sagrado de Tebas.

Este batallón tenía una particularidad, estaba conformado por 150 parejas de homosexuales, es decir, 300 amantes que se defendían a capa y espada.

Los orígenes del batallón se remontan a Epaminondas, rey Tebano cuyo objetivo era conquistar la Hélade para unificarla nuevamente como una sola nación que luego llamaríamos Grecia. Epaminondas tenía claras tendencias homosexuales y también mucha sapiencia militar por sus años de servicio, así que cuando le tocó armar un ejército por supuesto unió sus dos pasiones formando un destacamento de hombres que mantenían una estrecha relación entre sí.

Pronto se convirtió en un escuadrón de élite llamado “El Batallón Sagrado de Tebas”.

Junto a éste nacería también una nueva definición para la pareja homosexual en el mundo griego; a diferencia de “erómenos (amado, menor)” y “erastés (amado, mayor)”, ellos se denominaban “heniochoi” (conductor) y “paraibatai” (compañero). El conductor era el de mayor edad y guiaba a su compañero más joven en la batalla.

Así es como Plutarco nos daba una maravillosa definición de este ejército:

“Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible, ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros.”

Para Plutarco el éxito del ejército consistía en el orgullo del combatiente ante la vista de su amado, pero por supuesto también influía ese valor que infundía defender al ser amado y el temor de perderlo.

Durante treinta y tres años se mantuvo como pieza clave de la infantería griega. Fue el único ejército que pudo vencer a Esparta de forma continua, y a los demás ejércitos griegos también, logrando así Epaminondas sus objetivos sustituyendo a Esparta a la cabeza de la Hélade y redibujando el mapa político de Grecia.

Hasta que llega Filipo II de Macedonia en su campaña por la conquista de Grecia, y he aquí la única y última derrota de la escuadra de élite en la Batalla de Queronea.

Otras polis se unieron a Tebas contra Filipo y su campaña. Luego de cruenta batalla los demás ejércitos griegos escapaban, solo el batallón con sus 300 hombres se mantuvo en pie brindando singular combate ante un atónito Filipo. Lamentablemente eran superados sobremanera en número, uno a uno iban cayendo, en su rostro se veía el coraje inquebrantable, aun resignados a la parca jamás mostraron temor ni se rindieron al enemigo, no hubiera sido algo digno.

Cuenta la leyenda que en su agonía los soldados se buscaban entre los caídos para exhalar su último aliento junto al ser  amado. Morían tomados de las manos, abrazados, o en un último beso.

Esta escena provocaría la admiración de Filipo, quien diría:“Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente”Luego les rendiría homenaje con pira fúnebre y contaría que esos hombres tebanos fueron los más valerosos que jamás había enfrentado.

La historia de los Tebanos también pasaría a oídos de Alejandro el Magno, una de sus historias favoritas de infancia.

Sin la influencia de esta leyenda seguro no habría tenido la mente abierta desde pequeño y quizá me dejaba llevar por los comentarios de la sociedad. Pero fue gracias a los 300 de Tebas que comprendí que jamás debía juzgar o discriminar a alguien por su inclinación sexual, ya que esto en ningún caso les resta honra o valor. Qué estupidez más grande que aún hoy se piense lo contrario y se siga estigmatizando el amor entre seres del mismo sexo. En verdad con el pasar de los años se siente que la inclusión a los homosexuales va en retroceso, sobre todo en las Américas, una pena que el recuerdo de estos hombres tebanos que tan valerosamente entregaron sus vidas junto al ser amado haya caído en el olvido, pero ea, que los rescatemos y contemos su proeza de ahora en adelante.


Música de Culturas Antiguas

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¿De dónde vino esa melodía, acaso ya la escuché antes? ¿La estoy inventado, creando, o simplemente reversionando? Son las preguntas que la mayoría de compositores o “compositores” (como yo) nos hacemos a la hora de crear una canción, siempre está aquella eterna interrogante de si estamos creando o copiando inconscientemente, recordemos el famoso caso del mismísimo Paul McCartney cuando creó la canción ‘Yesterday’, él estaba seguro que esa canción ya existía y la fue cantando por todas las tiendas de discos para ver si alguien la reconocía, pero no existía, la canción fue creación pura (claro, una fusión de standards, pero creación al fin).

Aquellas melodías que vienen a la mente de repente, y sin saber de dónde ni cómo, es un fenómeno muy peculiar, es algo increíble, al escuchar varias de estas composiciones de culturas de antaño me he dado cuenta que varias de estas melodías alguna vez han venido a mi mente sin haberlas escuchado jamás; la música también es arquetíptica, aquellas melodías de la antigua Grecia danzan en nuestras mentes nacemos con música, somos receptores y transmisores de la danza misma de los astros, la melodía universal. La lira de Orfeo se manifiesta a cada momento en nuestras almas, es algo que debemos dejar salir en un tarareo, un silbo, un canto, una composición, acaso se trata de un mensaje estelar, o simple inspiración divina, es algo que siempre me preguntaré.

Por ahora disfrutemos de estas hermosas composiciones, traídas a nosotros desde el centro mismo de la existencia:

Pierre Amédée Marcel-Béronneau, Orpheus, 1897

Pierre Amédée Marcel-Béronneau, Orpheus, 1897

Música del Antiguo Egipto

Música de la Antigua Grecia

Música de la Antigua Sumeria, Egipto, y Grecia

Música de la Antigua Roma

Música de la Antigua India

Música Tradicional Persa

Música de la Antigua China (Inicia al minuto 9:00)

Música Tradicional Árabe

Música Secular Bizantina

Música Tradicional Celta

Música Tradicional Escandinava

Música de la temprana Edad Media

Música Barroca Española