San Cristóforo y un guión incompleto

spinettaclown

Luis Alberto Spinetta 

Hace algún tiempo me encargaron escribir guiones para obras de Teatro y fue una experiencia que disfruté mucho, el construir todo palabra por palabra, escena por escena, un trabajo muy arduo que, gracias a la ayuda de verdaderos dramaturgos y actores de las tablas, llegó a buen puerto. Los actores improvisaban los guiones basados en las escenas y sobre todo en la música que escogía para determinado acto. Fue esta parte en particular la que amé hacer; elegir la música que acompañaría el humor y la emoción de cada escena. Lamentablemente no puedo subir los guiones que escribí por una cláusula contractual, pero bueno, siento que no era algo que me pertenecía mucho a mí tampoco, ya que los actores construyeron mucho más a partir de la idea. Lo que sí voy a hacer es subir dos obras que tenía pensadas pero que por cuestión tiempo no pude terminarlas, una basada en Scott Walker y la otra en Luis Alberto Spinetta

Son simples bosquejos y esquemas de lo que podrían haber sido grandes obras, y bueno aún lo podrían ser si vuelvo a ellas o alguno de ustedes también le nace terminarlas. Pongo estos bosquejos, verdaderos esqueletos de obra, para que no se pierdan en el archivo de un polvoriento cpu y pueda volver a ellas más adelante. 

La primera es lo que iba a ser una Obra de Títeres llamada San Cristóforo, basada en los temas de Spinetta. Ahora que vuelvo a leerlo recuerdo que tenía toda la obra en la mente con todas las escenas que serían armonizadas por cada tema. pero ahora no recuerdo mucho y es una lástima, por suerte la lista de personajes está salvada. Mi San Cristóforo tenía la intención de contar la obra de Spinetta con sus canciones por supuesto, pero dándole vida a los personajes tan coloridos que creó, aparte de Cristóforo, como Pototo, Starosta, el Capitán Beto, la famosa Muchacha Ojos de Papel, Ludmila, Wendolín, etc. 

Lo que quedó fue solo la idea, el inicio, las canciones que elegí de toda la discografía spinetteana y que amenizarían la obra. Una lástima que no haya llegado más allá pero que lo veo muy viable ya que me interesa crear algo con títeres, así que volveré pronto a ella. 

San Cristóforo, la obra de Spinetta

Almendra

(Inicio de la historia)

Muchacha (Ojos de papel) = interés amoroso de Cristóforo
Tema de Pototo = (hijo de Cristóforo y Muchacha) títere rojo rechoncho
Plegaria para un niño dormido = hijo de Cristóforo y Muchacha
Ana no duerme = baile de títeres
Rutas Argentinas = viaje de Cristóforo

Pescado Rabioso

(Vida familiar de Cristóforo, Pototo, y Muchacha)

Hola, pequeño ser 

Todas Las Hojas Son Del Viento 
Despiértate nena
Por

(Cristóforo y Muchacha se separan)

A Starosta, El Idiota
Bajan

Spinetta

(Lecciones paternales de Cristóforo a Pototo)

Canción para los días de la vida (títeres personificando todo lo mencionado en el tema)
Barro tal vez
Wendolín (Niña del salón de Pototo, dueña de su corazón)

(Reencuentro entre Cristóforo y Muchacha, muerte de Muchacha)

¿No Ves Que Ya No Somos Chiquitos?
Seguir Viviendo Sin Tu Amor
Toda La Vida Tiene Música Hoy

Invisible

(Viaje de Cristóforo y Pototo, recuerdos de Muchacha)

El Anillo Del Capitán Beto
Que Ves El Cielo (Muchacha danzando en el cielo mientras Cristóforo y Pototo la recuerdan)

(Pototo llega a la mayoría de edad y elige su propio camino)
Durazno Sangrando
Suspensión 

Spinetta – Páez

(Viaje de Pototo, adultez, encuentro espiritual)

Instan-táneas

No seas fanática 

Spinetta Jade

No te busques en el Umbral 

Ludmila (musa de Pototo)

(Muerte de Cristóforo)

Viaje y Epílogo
Rezo por voz = escena junto a Charly García

Spinetta y los Socios del Desierto

(Cristóforo Asciende)

San Cristóforo

Spinetta

(Cristóforo y Muchacha cuidan y vigilan a Pototo desde el más allá)

Yo miro tu amor

El Lenguaje del Cielo 

Hombre de Luz

(Iris, hija de Pototo y Ludmila)

¡Qué hermosa estás! 

Para soñar

(Epílogo)

Río cómo loco

Cantata De Puentes Amarillos

 

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Flaco Spinetta y Charly García 

 


Origen Órfico del Teatro

theater

No acostumbro hacer esto pero esta vez reciclaré un fragmento de otro artículo –El Orfismo– y le daré su espacio propio que tanto se merece. Unos párrafos pequeños pero cargados de información relevante para todos aquellos amantes de la mitología, la historia, y, sobre todo, del teatro.

Espero éste sea el inicio de una pequeña saga dedicada al teatro, tema al que no he vuelto en tiempos recientes. Vuelvo al teatro por decepción de ver en lo que está convirtiendo, en mi país por lo menos. La esencia misma de la puesta en escena ha sido olvidada en favor de dar un “espectáculo”, palabra que se traduce como “hacer reír y nada más”. Se ha perdido la verdadera función del teatro; ni el cine ni las novelas pueden comparársele.

Ésta es la parte donde aplicaré mi técnica de ficha nemotécnica de alumno holgazán; varias ideas y puntos en desorden.

Desde hace algunos meses he tenido esta especie de sueños reveladores y viajes en el tiempo y al inframundo, una especie de Orfeo onírico, ha sido algo verdaderamente fascinante y algo a lo que no le puedo encontrar explicación apropiada.

El inframundo que visto es algo parecido al de Dante de la Divina Comedia junto a una pintura de William Blake, solo recuerdo visitarlo y conversar con personajes oscuros a los que no logro recordar. Luego de esto salgo de viaje a diversas eras, he estado en el antiguo Egipto, la antigua Grecia, la Edad Media, mi infancia, las vidas de otras personas. Todos escenarios singulares y vivencias que serán recopiladas, espero, en algún texto futuro.

Hace unos días pensaba en la escritura de este texto y me soñé nuevamente en la forma de Orfeo onírico, esta vez en la antigua Grecia, diversos personajes y vivencias, pero lo que más recuerdo es el brillo de una palabra escrita sobre una roca: Alétheia.

No sabía el significado de esta palabra y estaba seguro que jamás la había visto, al despertar me puse a investigar y me encontré con que Alétheia es la diosa griega de la verdad, equivalente a la Veritas romana, también significa el lugar de la verdad.

Los Órficos en su eterna búsqueda del verdadero significado de la vida desarrollaron el concepto de Alétheia:

Alétheia: la verdad, lo verdadero, aquello que está oculto.

Etimológicamente este concepto Órfico de Alétheia dio nacimiento a la palabra théatron, que luego se convertiría en Theater (inglés) y Teatro (español), con las raíces:

Theos (Dios): para los antiguos griegos aquello que sientes al observar el florecimiento de una flor, una puesta de sol, el saberte y sentirte amigo de alguien, o cuando reconoces el amor, aquella sensación es Theos.

Thea (Diosa): Lugar donde se ve a la diosa/es, ver lo oculto.

Etimológicamente significa participar de los misterios y ver lo divino.

El teatro griego, como sabemos, nació en los rituales religiosos, específicamente en los rituales órficos. Del rito se pasó al mito, y luego, a través de la mímesis, la tragedia y comedia. El público pasó de participar en el rito a ser un observador de la tragedia. El teatro, fungía así, como método didáctico y catártico. Los primeros rituales consistían en danzas a los dioses santificando el tributo o sacrificio, el cual casi siempre era un carnero (aquí podemos ver la influencia de las eras solares, una cabra simbolizaba al período en que se encontraban, la era de Aries.) y representaba a la humanidad, el escenario consistía de un carnero en un extremo, y un dios al otro, los danzantes en el centro. Representaba, así la transición de ser un carnero: sacrificio a los dioses, a convertirse en dios, todo la esencia del teatro es transformación, arte de la curación.

El Teatro nace así como la transición del carnero (humano) a lo divino. Del placer al éxtasis. Te da las lecciones para que puedas crecer y avanzar en tu proceso de transformación. Ésa es la verdadera esencia del teatro, lamentablemente esta carga catártica se ha ido diluyendo con el tiempo, debemos intentar rescatar su función y origen para que éste siga evolucionando de buena manera y no en la manera grotesca que intentan algunos.