El Sollozo del Don Juan

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Continuando con mis incursiones en la vida de otros personajes para convertirlos en obra esta vez veremos un poco de lo que iba a ser un pequeño sketch con Don Juan Tenorio como protagonista, esta vez viéndolo desde otro lado al que estamos acostumbrados, de rompecorazones a corazón partío, Don Juan conociendo a su Lilith, aquella que le ha hecho pagar sus pecados como habría deseado Tirso de Molina, aquella que le arrebató su orgullo, su ansia conquistadora, y ahora no le quedaba más que volverla letras para iniciar el olvido. 

Este personaje ha sido uno de mis favoritos en la literatura desde siempre, tan cautivante e indescifrable, es un arquetipo presente en la humanidad desde siempre, pero ha sido en años recientes cuando recién se le ha dado importancia. Quizá porque desde la aparición de Casanova los donjuanes ya no lograban pasar desapercibidos.

Don Juanismo

Tanto han llamado la atención que incluso existe Don Juanismo un síndrome no clínico que se ha convertido en sinónimo de la ninfomanía. Para Freud, por supuesto, se trataba de una mera fijación materna por parte del hombre y su búsqueda incesante de su madre en otras mujeres; teoría similar tenía Jung que veía al Don Juan como atado inconscientemente a su madre y la busca en sus parejas, añadiendo, más tarde, que el Don Juan simplemente se encuentra en búsqueda de su anima o esencia femenina. Para otros no se trata más que un complejo narcisista de un ser inseguro de sí mismo busca validar su vida con diferentes conquistas. 

¿Pero en qué se diferencia el Don Juanismo de la Ninfomanía? La principal diferencia es que el Don Juan no busca siempre una pareja sexual, el sexo no lo llena como se esperaría, e incluso varios analistas mencionan una cierta incapacidad en ese ámbito. Al Don Juan lo que lo llena es el placer de la conquista, el poner en marcha su estrategia y plan de ataque, el sentirse realizado cuando alguien le dice cuánto lo ama o cuánto había deseado conocer alguien como él, convertirse en el príncipe de cuento de hadas que cada mujer desea, y también en aquel bastardo que les dejará una lección de por vida incrustándose para siempre en sus mentes, hacerse inolvidable, coquetear un poco con la inmortalidad. 

¿Y a qué se debe este comportamiento? Pareciera más un resentido social en busca de venganza. ¿Qué debe suceder para que alguien se convierta en don Juan? ¿Es meramente una fijación incestuosa y ya? Pues no, yo voy más allá, al verdadero núcleo de la esencia don juanesca. Ante todo debemos tener en cuenta que aquellos que nacen con esta esencia son unos idealistas empedernidos, tienen diferentes concepciones a las convencionales, tienen su propio código en todo, son seres amorales que ven más allá de lo establecido socialmente,y, por sobre todas las cosas, tienen una concepción única del amor. El amor para ellos es una emoción pura, blanca totalmente, una luz que no puede mezclarse con lo oscuro, en este caso para ellos el amor no puede mezclarse con deseo. El deseo es una arma que usan contra las incautas personas que caen en sus redes, pero el amor y la búsqueda de éste siempre prevalece. Por eso pareciera que no puede parar en sus conquistas. 

¿Pero por qué el don Juan no puede mezclar amor con deseo? Aquí volvemos a psicología básica; la mayoría de estas personas se han iniciado sexualmente a edad temprana, ya sea consensuado o no, aquí radica el núcleo mismo del Don Juanismo. Al iniciarse sexualmente tan temprano hace que el sexo no sea protagónico como en las demás personas, lo que verdaderamente anhelan es ese amor puro e inocente, ese amor de niños de primaria. Pasan una vida intentando experimentar aquello, muy pocas veces lo logran lamentablemente. ¿Y por qué buscan eso? Porque al iniciarse tan temprano perdieron la oportunidad de enamorarse como niños, ya que ellos saben qué conlleva una relación de pareja, esa curiosidad por descubrir esto por sí solos les fue arrebatada, siempre un paso adelante a sus contemporáneos. Lo que anhela es encontrar alguien como él con esa visión de amor donde el deseo no tiene cabida y supera todo. Quizá una utopía y él lo sabe, se engaña a sí mismo para continuar en la búsqueda que él considera la más valiosa de la historia. 

El Don Juan es un ángel del amor en reversa, entrega parte de su esencia a quienes cree merecedores de ella, y convierte una vida en pesadilla a aquellas a quienes se entregó pero no lograron comprender su visión del amor. 

Es un paladín de la justicia en sus propios términos; al don Juan le gusta poner a prueba la conciencia y códigos morales de las personas, por eso entre sus presas predilectas se encuentran personas casadas o que claman estar comprometidas sentimentalmente a alguien. Si estas personas resisten su seducción el son Juan las respeta y termina por dejarlas en paz, ya que se alegra que el amor aún resista sus embates. Pero si al contrario ceden a él, el son Juan se transforma en el demonio, jugará a amarlas, será el mejor amante que este mundo ha conocido, dejará un impacto tan grande que jamás lograrán reponerse a él, y luego se marchará de la forma más cruel, en el cenit del amor que sienten por él. ¿Por qué hace ésto? En su retorcida mente él está dando una lección de vida, es un ángel del amor en reversa como se ha dicho, el paladín que hace pagar en vida lo que él considera un pecado, y el mayor pecado es mentirse a sí mismo diciendo amar a alguien, el don Juan no soporta esto y cobra venganza por aquel desvalido traicionado. 

El personaje y arquetipo de Don Juan es algo que siempre ha despertado la curiosidad de la humanidad, incluso eran asociados con el demonio en el medioevo. Estos seres cuya única pasión en la vida es la de seducir, van por el mundo rompiendo corazones, vacíos, incomprendidos, buscando siempre una nueva presa que logre llenarlos un poco, siempre lleno de preguntas, los soñadores más letales que existen. Creen que solo entregándose a la conquista lograrán develar los mayores misterios de la humanidad, qué mejor forma de viajar por el universo que indagar en todas las mentes y corazones que puedan, es la única forma que conocen para llegar a un objetivo que no tienen muy claro aún. Acaso recopiladores de información y sentimientos, siempre lanzados a la búsqueda de aquella musa que logre llenarlos un momento, que los haga sentir que su vida ha valido la pena. La musa siempre debe ser una que rompa su corazón, por lo menos que lo intente, al Don Juan le agrada sentir su corazón roto porque es la única forma en la que se siente vivo. Lamentablemente ésto no suele ocurrir con frecuencia y debe inventarse sus propias decepciones. Es un dios en la tierra, el único que logra comprender que toda esta vida es un sueño y un juego. 

Pues bien, ahora sí vamos a las letras, a este sollozo del Don Juan vendido su orgullo, aniquilado su ego, con la dignidad puesta en unos versos: 

Sollozo del Don Juan 

Habitación Vacía 

(Don Juan en un soliloquio compungido y confundido)

Cuántos corazones quedarán indelebles,

De cuántas musas se privará mi poesía,

adiós Lynette, Helena, Circe, y Afrodita,

y todas aquellas tras de ti que alguna vez fueron mías

El que no siente lo que dice habla mucho,

aquel que siente mucho, calla.

Qué hacer con el peso de todos esos amores,

el peso de todos esos corazones.

 Podría ser que el amor aún me espera,

disfrazado de una tierna flor esperando ser tomada

Podría ser que me espera una fruta madura

esperando ser mordida una vez más. 

El mundo se queda sin su hacedor de ilusiones,

sin su mejor rompecorazones,

Lloran miles de viudas la partida de aquél al que nunca tuvieron,

lloran por lo que nunca fue y por lo que nunca les pudo dar,

saladas lágrimas que él comparte por lo que le faltó de vida.

Adiós, adiós a todos los placeres,

a todas las niñas y mujeres.

Y a que se debe todo mi amargura, a qué se debe mi pena, y este adiós, incomprensible adiós, todo te lo debo a ti, versos de furia, poemas de odio, aunque no lo llamaría odio, porque no es odio de amor, ese odio es hermoso ciertamente, este odio que no es sería más una amargura por humillación, por haber herido el orgullo y el aprecio: 

Primer Acto:

Dos personajes que ya no existen, se los ha llevado las dudas y el temor

Un don juan enamorado abandona todo y la razón de ello no puede hacerlo.

Me dijiste:

-Déjame libre como el viento

no intentes detenerme

nunca he sido ni seré tuya

Mis alas no conocen de amores

solo pétalos dispersos

cuna de rencores

De Cleopatras y Victorias estoy hecha,

Julietas, Isoldes y Tisbes no me representan,

no soy tu damisela en peligro

soy la heroína del deseo en primavera

La lujuria es mi reina-

Tan triste es que la mayoría de versos que has inspirado han sido negativos, cosas que odio haber escrito, a ti, sobre todo, a quien tanto amé, cómo imaginar mi futuro con una ‘anti-musa’, con alguien que se convirtió en lo que siempre he odiado, te convertiste, nunca cambiaste, o jamás te llegué a conocer. Me dueles y me duele todo lo que pienso ahora sobre ti, ya no, al parecer este es el adiós, no cambiarás. No planeaba la infelicidad como modo de vida, sobre todo al estar contigo, acaso podremos romper la barrera, acaso podremos descongelar la emoción.

Aunque no me traiciones,

has traicionado mi corazón,

has traicionado mi ilusión,

rompiste todo lo que sentía,

cuánto odio has inspirado, cuánto

 

Lamento tanto escribirte todo esto,

lo lamento demasiado,

mejor sería que nuestros caminos

jamás se hubieran cruzado,

Estaría esperando el fin de mis días pacientemente,

ahora tengo toda una vida a mis espaldas,

una nueva vía de la que no tengo escapatoria,

amaría iniciar la nueva vida si fueras diferente,

si me dieras un refugio en lugar de palabras vacías

Sollozos del conquistador conquistado 

I

La lluvia, los remordimientos

y la poesía,

espejo de cristal infraqueable,

mares lejanos sin espuma

II

La poesía cruel de la desidia,

de la indiferencia,

aquella que no tiene musa

ni la encuentra

Odas al odio y la apatía,

carreteras sin salida,

espacios blancos llenos de letras,

abismos sin fin, la agonía

Despedidas tácitas,

mentiras avaras,

suspiros sin puerto,

las almas vacías

III

Egoísta perversa,

musa oscura,

espuma en la boca,

palabras de furia

Amargura de mis horas,

señora de arrabales

vuestro cuerpo compartes

a bufones, loras y fanfarrones

Desaparece de una vez,

en los glaciares del olvido,

despiadada usurpadora

de la felicidad y la poesía

IV

Dónde quedaron mis hermosas palabras,

los heroícos versos de aquel que sueña,

de aquel que lucha y llora

de aquel que imaginaba su amor perfecto

Me he marchado ya,

me he cerrado a las ilusiones,

ya no veo mil versos en un rostro hermoso,

He muerto antes de tiempo,

me arrebataron la vida,

cooperé en todo el proceso,

desdicha, oh tristeza

Por ti, por ti,

maligna fingidora,

egoísta mentirosa,

cuánto te quería

Me arranqué los ojos por ti,

le puse llave a mi corazón,

encerré mis sentimientos en tu retrato,

renuncié a mi cuerpo y a mis sueños

Nunca lo supiste entender,

culpable fui yo por creer

en tus palabras,

creías amarme

no tienes idea de eso

 

V

 

Yo por ti aceptaría el claustro,
tú jamás lo harías,
cuán egoísta eres,
espero no mezquines mi adiós.

Cuánta amargura me pesa,

me contamina,

corre por mis venas,

cómo podría ser esto amor

Soledad es lo que quiero,

volver a mis días conmigo

sin compañía hasta mi entierro.

VI

Mi última musa se ha marchado,

¡Inspírame un poema más,

una palabra y un verso!

¡Qué vuelva la luz divina que iluminaba mi vida,

y mi corazón inocente buscando su amor eterno!


Síndrome de Majin Buu

Por décadas se han usado los clásicos griegos para designar a diversos dilemas y trastornos de la mente humana (Complejo de Edipo, Aquiles, Electra, Orestes). Poco a poco los neo-clásicos literarios van entrando con fuerza, vemos como existe el Complejo de Peter Pan, Pulgarcito, Cenicienta, etc. Pero esta generación ya tiene sus propios clásicos, una generación que creció viendo televisión y pegados al ordenador ya tiene sus propios dioses y mitos. Series como Dragon Ball se han convertido en nuestra nueva mitología.

Dragon Ball es una serie rica en trastornos psicológicos, solo para mencionar algunos: el complejo de inferioridad de Vegeta; complejo de Lolita del Maestro Roshi; la vigorexia (adicción al ejercicio) de casi todo el cast, la ataraxia (ausencia de turbación) y el Trastorno Obsesivo Compulsivo de Goku; la ginefobia y venustrafobia (miedo a las mujeres) en Yamcha al inicio de la serie; la megalomanía en gran parte de los villanos; el complejo de Aristóteles (rebelión del hijo contra el padre, del discípulo contra el maestro) del Androide 17; el Complejo de Brunilda (mujeres que desean como pareja un superhombre) de Milk y Bulma; el Trastorno Bipolar de Kamisama, el chauvinismo exacerbado de los saiyan sobrevivientes, etc. Si realizamos un análisis psicoanalítico de cada uno de los personajes daremos con que los más o menos cuerdos son Pícoro y Mr. Satán, quizá a eso se debe su inexplicable popularidad.

A lo largo de la serie vemos la importancia del cambio, la evolución. El motif de Dragon Ball bien podría ser ‘transfórmate o mueres’, eso nos dice mucho de su autor, el cambiar para alcanzar algo y el proceso de adaptación como supervivencia. Ésta última es principalmente relevante para las transformaciones de personajes como Cell o Majin Buu.

Recordemos que Cell es un personaje que absorbe a dos personajes más débiles que él para alcanzar la supuesta perfección. Los absorbía pero su aspecto, comportamiento y personalidad no cambiaba, solo su actitud. Podríamos decir que Cell sufría de un complejo de superioridad y narcisismo exacerbado.

Pero el caso de Majin Buu es diferente, el absorbe porque siente carencia, absorbe por envidia de los poderes de alguien más. Al absorber a determinado personaje adquiere ciertos aspectos del mismo, como la personalidad, la vestimenta, e incluso el aspecto. Es aquí donde entra la alegoría de Majin Buu y su similitud con gran parte de la colectividad. Majin Buu es uno de los comensales privilegiados y exclusivos del Banquete Totémico propuesto por Freud.

He buscado en la terminología psicoanalítica una palabra que conceptualice este trastorno pero no la he encontrado. Podría decir usted que se trata de la Ecolalia y Ecopraxia, pero no, ya que éstas son las repeticiones INVOLUNTARIAS del lenguaje y los movimientos observados de otra persona. No existe algo similar, no que yo lo sepa por lo menos, si usted lo sabe no dude en decírmelo, pero mientras tanto le llamaremos a ésto el Síndrome de Majin Buu.

Definición y Etiología

Podríamos definirlo como un Trastorno Delirante; las continuas frustraciones sumadas a una baja autoestima provoca en el sujeto un deseo de transferencia, similar al Agalma lacánico, y una variante del mecanismo de Proyección de Freud. También se podría identificar como la “neurosis de transferencia” de Breuer. La “proyección de la sombra” de Jung pero a la inversa. Quizá el concepto que más se le parezca lo encontremos en la “identificación proyectiva” de Melanie Klein: mecanismo inconsciente de defensa que hace que partes del sí mismo se escindan y desprendan (cuerpo de Majin Buu) para ser proyectadas sobre otra persona (Pícoro, Gotenks, Gohan, Vegetto) introduciéndolas en el objeto, con el fin de tomar posesión de él y causarle daño.

Junto al deseo de transferencia y la proyección, el punto clave de este trastorno es la imitación, la cual, en este caso, es un factor intrínseco a la estructura psicótica donde lo que no logró inscribirse en el inconsciente, de algún modo, se imita. En la psicosis hay una compensación imaginaria, fantasmagórica, de algo de lo que el sujeto carece en su estructura. En el caso de Majin Buu el nivel de poder que tanto envidia, y en el caso de los seres que sufren este trastorno, las virtudes de la persona que tanto admiran.

Cuadro Clínico

Seguro usted conoce algún personaje que esté siempre yendo de aquí para allá presumiendo su “sabiduría” y adoptando varias tendencias cada mes. Un ser que busca absorber el conocimiento o la personalidad de otra persona para usarla como suya. Alguien que un día se cree pintor por juntarse con el pintor de la esquina, y otro día se cree filósofo por hablar con algún estudiante de la facultad de filosofía. Estas personas sufren de un trastorno de identidad, siempre están en busca de una nueva ideología que adoptar. La falta de identidad convierte a este ser en un personaje de relleno, sin opinión ni postura propia, un ser vacío que sigue algo o alguien por inseguridad. Al sentirse inferiores creen que luciendo y actuando como el ser que admiran lograrán la felicidad. Llegan a perder su ‘yo’ enmascarados en múltiples personalidades que nunca logran satisfacer su cometido.

La incapacidad de conectarse con el núcleo personal desencadenará en frustración, que luego se encargará de disparar largos episodios de depresión hasta llegar a un estado catatónico o posiblemente el suicidio. Con un tratamiento erróneo convertirían a esta persona en un fármaco-dependiente.

Majin Buu

Tratamiento 

Cero antipsicóticos y fármacos. La cura para este trastorno está en una introspección intensiva, no necesariamente con ayuda profesional. Iniciar un proceso de individuación. Intentar llenar el vacío interno tomando consciencia de las propias virtudes. Un viaje al inconsciente en busca del yo. Aprender a domar todos los ‘demonios’, todas las sombras, buscar el equilibrio en el interior. En casos extremos recomendaría experimentar con el LSD o alguna planta psicoactiva como la Ayahuasca o el Peyote, la dosis mínima y adecuada con mucho cuidado de no caer en un trastorno de despersonalización, por supuesto.

Conclusión

Majin Buu, un ser que buscaba el poder absoluto y para ésto absorbía a aquellos que consideraba poderosos, esta premisa la podemos aplicar a muchos de nosotros, aquellos que buscamos el conocimiento absoluto, y a veces sin darnos cuenta, buscamos absorber el conocimiento de alguien más en nuestro beneficio. En esta era donde la información nos inunda por doquier es fácil caer en este síndrome, el intentar abarcar todo para seguir evolucionando y perdernos en el camino. El representar un personaje que no somos y mostrar más de lo que sabemos. La clave está en encontrar el equilibrio, no perdernos en esta búsqueda. No caer en el snobismo. Sobre todo en esta sociedad donde las apariencias mandan debemos procurar mantenernos fiel a nuestra esencia.


Tardías Reflexiones Futboleras

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Este texto fue escrito en las vísperas de la final del mundial Brasil 2014, lamentablemente jamás tuve la oportunidad de publicarlo. Ahora que las aguas han calmado y puedo retomar un poco los textos, me animo a compartir esta oda al deporte más popular en nuestra América Latina.

Se puede filosofar sobre absolutamente todo, de las cosas más aparentemente banales se puede sacar lecciones y conclusiones fantásticas; de unos momentos en la ducha, la vista por la ventana de un bus, el vuelo de las aves, la caída de una ,manzana, etc.

En estos momentos de abstracción se saca historias de todo, y en estos momentos no hay mayor inspiración que el fútbol. Sí, el fútbol. Ah, en cada mundial que veo me aparecen mil teorías sobre la vida en cada partido. A pesar de que para los seudo intelectuales el fútbol es el opio del pueblo, y es algo que propio de los primitivos y rezagados mentales, es claro que los momentos mundialistas no dejan indiferentes a nadie.

En la antigua Grecia y Roma los cronistas creaban grandes epopeyas sobre los encuentros entre gladiadores, la ciencia también avanzaba, nuevas invenciones nacían inspiradas en los movimientos de los guerreros. La danza y la poesía se alimentaba de los mismos. La catarsis y la oportunidad de experimentar lo más cercano a la guerra hacía que los gladiadores fueran entes tan preciados en aquellas culturas.

Igual pasa con nosotros y el fútbol en esta era. Se puede sacar tanto de este juego tan denostado por los intelectualoides. Woody Allen decía sobre el baseball en Zelig [1983]: ‘Amo el baseball, sabes, no tiene por qué significar algo. Simplemente es hermoso de ver. ’ Gran frase, algunas cosas no tienen por qué significar nada ni tampoco intentar encontrarle algún significado, muchas de éstas perderían su encanto.

Hacerle un análisis psicológico a cada actor en cada jugada es una obsesión. Analizar los momentos, la táctica, la técnica, es un hermoso trabajo. El mundial pasado fue simplemente fascinante, por vez primera los goles pasaron a un segundo plano y se destacó más la táctica sobre el campo de juego, para los fanáticos del ajedrez cada partido suponía una estrategia diferente que bien podríamos aplicar con nuestros caballos, peones, y reinas. Por vez primera los comentarios, diálogos y debates no se centraban en las llegadas al arco, los goles, sino en las alineaciones; observábamos con ansia las posiciones de los defensas, centrales y carrileros, fantaseábamos con la manera en que llegarían los goles, si por extrema izquierda, centro, o derecha, cada jugador se convertía en una pieza de ajedrez; ‘¡no te adelantes, vuelve a tu posición, corre, regresa, vuela!’ ¡Jaque mate! No recuerdo un mundial tan lleno de emociones en el plano estratégico. Eso sí, el mundial más sublime aún me sigue pareciendo el de Alemania 2006, en nivel de juego, ha sido el mejor que he visto en mi vida [el primer mundial que recuerdo a breves rasgos es EEUU 1994].

Para muchos el fútbol es una terapia, el gritar “¡GOOOOL!” es querer decir, ‘¡estoy aquí, estoy vivo!’ Justificar su existencia, la única manera de sentir la sangre correr por sus venas, gritar un gol con toda pasión llega a convertirse en un acto desgarrador, no hay otro grito o desplazamiento lingüístico que se le compare, una exclamación colectiva que logra llevar a la serotonina, dopamina y la adrenalina a niveles similares a un orgasmo. Este fenómeno no se da en ningún otro caso. Claro que si vemos al fútbol como una religión [iglesia maradoniana], el estadio como una catedral, y sus hinchas como feligreses, el gritar ¡Gol! sería equivalente a decir un eufórico y fanático ¡Aleluya!

Si es usted uno de aquellos que ya está harto de las burlas y discriminaciones que los seudo intelectualoides hacen sobre su fanatismo futbolero, no olvide que se le puede encontrar el “lado intelectual” a todo, simplemente elucubre alguna teoría del porqué le gusta el fútbol o responda como Woody Allen y dejará a sus críticos estupefactos, tanto que de inmediato verán al balón como uno de los elementos indispensables de la cultura, se proclamarán hinchas del primer equipo ‘triunfador’ que conozcan y se tatuarán el escudo del mismo en el pecho, todo esto en un lapso de dos semanas luego de su estupefacción. Usted siga disfrutando de las jugadas, las tácticas, y los goles como lo ha venido haciendo hasta ahora.

Como podrán darse cuenta no soy un conocedor ni amante enfermo del fútbol, simplemente amo las cosas que me inspiran, aquellas que me enseñan algo. Para muchas personas el fútbol no es más que un alienante, un come cerebros, una de las maneras mediante las cuales controlan a la población. Lo mismo se podría decir de la música, y sin embargo una es considerada una forma de arte y la otra no. Nuevamente esto me hace afirmarme en aquella respuesta que di hace varios años en la escuela cuando me preguntaron ‘¿qué es arte?’ respondí: ‘Arte es todo’. Solo debemos observar con cuidado y sin prejuicios, daremos con ella fácilmente.


Jorge Luis Borges – Siete Noches [Conferencias]

Borges

El genio de Borges nos visita nuevamente, esta vez, venciendo su timidez y su incomodidad al expresarse en el idioma español, para dictarnos 7 conferencias que vienen directamente desde 1977. Junto al texto que recoge lo dicho en las mismas editado en 1980 editado en conjunto por Borges y Roy Bartholomew. El texto reza lo siguiente: ‘LAS CONFERENCIAS que, revisadas y con el título de Siete noches se reúnen en este volumen, fueron ofrecidas por Jorge Luis Borges en el teatro Coliseo de Buenos Aires en 1977: La Comedia, La pesadilla y Las mil y una noches el 1°, el 15 y el 22 de junio, El budismo, La poesía y La cabala el 6, el 13 y el 26 de julio, y La ceguera el 3 de agosto. El tema de la sexta fue decidido las vísperas, pues Borges desistió a último momento de hablar de los gnósticos de Alejandría, como había sido anunciado.’ Me he tomado el atrevimiento de tomar mis partes ‘favoritas’ de cada conferencia y postearla en cada video, pero por favor, no pierda la oportunidad de escuchar todo en palabras del mismísimo Borges, un tesoro literario.

La Divina Comedia

Se ha comparado a Milton con Dante, pero Milton tiene una sola música: es lo que se llamaen inglés “un estilo sublime”. Esa música es siempre la misma, más allá de las emociones de lospersonajes. En cambio en Dante, como en Shakespeare, la música va siguiendo las emociones. Laentonación y la acentuación son lo principal, cada frase debe ser leída y es leída en voz alta.Digo es leída en voz alta porque cuando leemos versos que son realmente admirables,realmente buenos, tendemos a hacerlo en voz alta. Un verso bueno no permite que se lo lea en vozbaja, o en silencio. Si podemos hacerlo, no es un verso válido: el verso exige la pronunciación. Elverso siempre recuerda que fue un arte oral antes de ser un arte escrito, recuerda que fue un canto.Si Dante hubiera coincidido siempre con el Dios que imagina, se vería que es un Dios falso,simplemente una réplica de Dante: En cambio, Dante tiene que aceptar ese Dios, como tiene queaceptar que Beatriz no lo haya querido, que Florencia es infame, como tendrá que aceptar sudestierro y su muerte en Ravena. Tiene que aceptar el mal del mundo al mismo tiempo que tieneque adorar a ese Dios que no entiende.

 

La Pesadilla

Ahora llegamos a la especie, a la pesadilla. No será inútil recordar los nombres de la pesadilla. El nombre español no es demasiado venturoso: el diminutivo parece quitarle fuerza. En otras lenguas los nombres son más fuertes. En griego la palabra es efialtes: Enaltes es el demonio que inspira la pesadilla. En latín tenemos el incubus. El íncubo es el demonio que oprime al durmiente y le inspira la pesadilla. En alemán tenemos una palabra muy curiosa: Alp, que vendría a significar el elfo y la opresión del elfo, la misma idea de un demonio que inspira la pesadilla. Y hay un cuadro, un cuadro que De Quincey, uno de los grandes soñadores de pesadillas de la literatura, vio. Un cuadro de Fussele o Füssli (era su verdadero nombre, pintor suizo del siglo dieciocho) que se llama The Nightmare, La pesadilla. Una muchacha está acostada. Se despierta y se aterra porque ve que sobre su vientre se ha acostado un monstruo que es pequeño, negro y maligno. Ese monstruo es la pesadilla. Cuando Füssli pintó ese cuadro estaba pensando en la palabra Alp, en la opresión del elfo. Llegamos ahora a la palabra más sabia y ambigua, el nombre inglés de la pesadilla: the nightmare, que significa para nosotros “la yegua de la noche”. Shakespeare la entendió así. Hay un verso suyo que dice “I met the night mare”, “me encontré con la yegua de la noche”. Se ve que la concibe como una yegua. Hay otro poema que ya dice deliberadamente “the nightmare and her nine foals”, “la pesadilla y sus nueve potrillos”, donde la ve como una yegua también. Pero según los etimólogos la raíz es distinta. La raíz sería niht mare o niht maere, el demonio de la noche. El doctor Johnson, en su famoso diccionario, dice que esto corresponde a la mitología nórdica —a la mitología sajona, diríamos nosotros—, que ve a la pesadilla como producida por un demonio; lo cual haría juego, o sería una traducción, quizá, del efialtes griego o del incubus latino.

 

Las Mil y Una Noches

Quiero detenerme en el título. Es uno de los más hermosos del mundo, tan hermoso, creo, como aquel otro que cité la otra vez, y tan distinto: Un experimento con el tiempo. En éste hay otra belleza. Creo que reside en el hecho de que para nosotros la palabra “mil” sea casi sinónima de “infinito”. Decir mil noches es decir infinitas noches, las muchas noches, las innumerables noches. Decir “mil y una noches” es agregar una al infinito. Recordemos una curiosa expresión inglesa. A veces, en vez de decir “para siempre”, for ever, se dice for ever and a day, “para siempre y un día”. Se agrega un día a la palabra “siempre”. Lo cual recuerda el epigrama de Heine a una mujer: “Te amaré eternamente y aún después”. La idea de infinito es consustancial con Las mil y una noches. Las mil y una noches no son algo que ha muerto. Es un libro tan vasto que no es necesario haberlo leído, ya que es parte previa de nuestra memoria y es parte de esta noche también.

 

El Budismo

Ahora llegamos a lo difícil. A lo que nuestras mentes occidentales tienden a rechazar. La transmigración, que para nosotros es un concepto ante todo poético. Lo que transmigra no es el alma, porque el budismo niega la existencia del alma, sino el karma, que es una suerte de organismo mental, que transmigra infinitas veces.

Deussen, discípulo de Schopenhauer, que quiso tanto al budismo, cuenta que se encontró en la India con un mendigo ciego y se compadeció de él. El mendigo le dijo: “Si yo he nacido ciego, ello se debe a las culpas cometidas en mi vida anterior; es justo que yo sea ciego”. La gente acepta el dolor. Gandhi se opone a la fundación de hospitales diciendo que los hospitales y las obras de beneficencia simplemente atrasan el pago de una deuda, que no hay que ayudar a los demás: si los demás sufren deben sufrir puesto que es una culpa que tienen que pagar y si yo los ayudo estoy demorando que paguen esa deuda. El karma es una ley cruel…

Tenemos que renunciar a la pasión. El suicidio no sirve porque es acto apasionado. El hombre que se suicida está siempre en el mundo de los sueños. Debemos llegar a comprender que el mundo es una aparición, un sueño, que la vida es sueño.

¿Qué es el nirvana? Buena parte de la atención que ha suscitado el budismo en el Occidente se debe a esta hermosa palabra. Parece imposible que la palabra nirvana no encierre algo precioso. ¿Qué es el nirvana, literalmente? Es extinción, apagamiento. Se ha conjeturado que cuando alguien alcanza el nirvana, se apaga. Pero cuando muere, hay gran nirvana, y entonces, la extinción.

 

La Poesía

Pensemos en una cosa amarilla, resplandeciente, cambiante; esa cosa es a veces en el cielo, circular; otras veces tiene la forma de un arco, otras veces crece y decrece. Alguien —pero no sabremos nunca el nombre de ese alguien—, nuestro antepasado, nuestro común antepasado, le dio a esa cosa el nombre de luna, distinto en distintos idiomas y diversamente feliz. Yo diría que la voz griega Selene es demasiado compleja para la luna, que la voz inglesa moon tiene algo pausado, algo que obliga a la voz a la lentitud que conviene a la luna, que se parece a la luna, porque es casi circular, casi empieza con la misma letra con que termina. En cuanto a la palabra luna, esa hermosa palabra que hemos heredado del latín, esa hermosa palabra que es común al italiano, consta de dos sílabas, de dos piezas, lo cual, acaso, es demasiado. Tenemos lúa, en portugués, que parece menos feliz; y lune, en francés, que tiene algo de misterioso.

En alemán, la voz luna es masculina. Así Nietzsche pudo decir que la luna es un monje que mira envidiosamente a la tierra, o un gato, Kater, que pisa tapices de estrellas. También los géneros gramaticales influyen en la poesía. Decir luna o decir “espejo del tiempo” son dos hechos estéticos, salvo que la segunda es una obra de segundo grado, porque “espejo del tiempo” está hecha de dos unidades y “luna” nos da quizá aun más eficazmente la palabra, el concepto de la luna. Cada palabra es una obra poética.

La poesía es el encuentro del lector con el libro, el descubrimiento del libro. Hay otra experiencia estética que es el momento, muy extraño también, en el cual el poeta concibe la obra, en el cual va descubriendo o inventando la obra. Según se sabe, en latín las palabras “inventar” y “descubrir” son sinónimas. Todo esto está de acuerdo con la doctrina platónica, cuando dice que inventar, que descubrir, es recordar. Francis Bacon agrega que si aprender es recordar, ignorar es saber olvidar; ya todo está, sólo nos falta verlo.

Bradley dijo que uno de los efectos de la poesía debe ser darnos la impresión, no de descubrir algo nuevo, sino de recordar algo olvidado. Cuando leemos un buen poema pensamos que también nosotros hubiéramos podido escribirlo; que ese poema preexistía en nosotros. Esto nos lleva a la definición platónica de la poesía: esa cosa liviana, alada y sagrada. Como definición es falible, ya que esa cosa liviana, alada y sagrada podría ser la música (salvo que la poesía es una forma de música). Platón ha hecho algo muy superior a definir la poesía: nos da un ejemplo de poesía. Podemos llegar al concepto de que la poesía es la experiencia estética: algo así como una revolución en la enseñanza de la poesía.

He hablado de los idiomas y de lo injusto que es comparar un idioma con otro; creo que hay un argumento que es suficiente y es que si pensamos en un verso, una estrofa española por ejemplo, si pensamos

quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan,

no importa que esa ventura fuera un barco, no importa el conde Arnaldos, sentimos que esos versos sólo pudieron haberse dicho en español. El sonido del francés no me agrada, creo que le falta la sonoridad de otros idiomas latinos, pero ¿cómo podría pensar mal de un idioma que ha permitido versos admirables como el de Hugo,

L’hydre-Universe tordant son corpe écaillé d’astres,

cómo censurar a un idioma sin el cual serían imposibles esos versos? En cuanto al inglés, creo que tiene el defecto de haber perdido las vocales abiertas del inglés antiguo. Sin embargo, ello posibilitó a Shakespeare versos como

And shake the yoke of inauspicious stars
From this worlduere flesh,

que malamente se traduce por “y sacudir de nuestra carne harta del mundo el yugo de las infaustas estrellas”. En español no es nada; es todo, en inglés. Si tuviera que elegir un idioma (pero no hay ninguna razón para que no elija a todos), para mí ese idioma sería el alemán, que tiene la posibilidad de formar palabras compuestas (como el inglés y aún más) y que tiene vocales abiertas y una música tan admirable. En cuanto al italiano, basta la [Divina] Comedia.

 

La Cábala

Pitágoras no dejó una línea escrita. Se conjetura que no quería atarse a un texto. Quería que su pensamiento siguiera viviendo y ramificándose, en la mente de sus discípulos, después de su muerte. De ahí proviene el magister dixit, que siempre se emplea mal. Magister dixit no quiere decir “el maestro lo ha dicho”, y queda cerrada la discusión. Un pitagórico proclamaba una doctrina que quizá no estaba en la tradición de Pitágoras, por ejemplo la doctrina del tiempo cíclico. Si lo atajaban “eso no está en la tradición”, respondía magister dixit, lo que le permitía innovar. Pitágoras había pensado que los libros atan, o, para decirlo en palabras de la Escritura, que la letra mata y el espíritu vivifica.

Señala Spengler en el capítulo de Der Untergang des Abenlandes consagrado a la cultura mágica que el prototipo de libro mágico es el Corán. Para los ulemas, para los doctores de la ley musulmanes, el Corán no es un libro como los demás. Es un libro (esto es increíble pero es así) anterior a la lengua árabe; no se lo puede estudiar ni histórica ni filológicamente pues es anterior a los árabes, anterior a la lengua en que está y anterior al universo. Ni siquiera se admite que el Corán sea obra de Dios; es algo más íntimo y misterioso. Para los musulmanes ortodoxos el Corán es un atributo de Dios, como Su ira, Su misericordia o Su justicia. En el mismo Corán se habla de un libro misterioso, la madre del libro, que es el arquetipo celestial del Corán, que está en el cielo y que veneran los ángeles.

La idea es ésta: el Pentateuco, la Tora, es un libro sagrado. Una inteligencia infinita ha condescendido a la tarea humana de redactar un libro. El Espíritu Santo ha condescendido a la literatura, lo cual es tan increíble como suponer que Dios condescendió a ser hombre. Pero aquí condescendió de modo más íntimo: el Espíritu Santo condescendió a la literatura y escribió un libro. En ese libro, nada puede ser casual. En toda escritura humana hay algo casual.

Pues bien; si a un cervantista se le ocurriera decir: el Quijote empieza con dos palabras monosilábicas terminadas en n: (en y un), y sigue con una de cinco letras (lugar), con dos de dos letras (de la), con una de cinco o de seis (Mancha), y luego se le ocurriera derivar conclusiones de eso, inmediatamente se pensaría que está loco. La Biblia ha sido estudiada de ese modo.

El En soph no obra, porque obrar es proponerse un fin y ejecutarlo. Además, si el En soph es infinito (diversos cabalistas lo comparan con el mar, que es un símbolo del infinito), ¿cómo puede querer otra cosa? Y ¿qué otra cosa podría crear sino otro Ser infinito que se confundiría con él? Ya que desdichadamente es necesaria la creación del mundo, tenemos diez emanaciones, las Sephiroth que surgen de Él, pero que no son posteriores a Él. La idea del Ser eterno que siempre ha tenido esas diez emanaciones es de difícil comprensión. Esas diez emanaciones emanan una de otra. El texto nos dice que corresponden a los dedos de la mano. La primera emanación se llama la Corona y es comparable a un rayo de luz que surge del En soph, un rayo de luz que no lo disminuye, un ser ilimitado al que no se puede disminuir. De la Corona surge otra emanación, de ésa, otra, de ésa, otra, y así hasta completar diez. Cada emanación es tripartita. Una de las tres partes es aquella por la cual se comunica con el Ser Superior; otra, la central, es la esencial; otra, la que le sirve para comunicarse con la emanación inferior.

Las diez emanaciones forman un hombre que se llama el Adam Kadmon, el Hombre Arquetipo. Ese hombre está en el cielo y nosotros somos su reflejo. Ese hombre, de esas diez emanaciones, emana un mundo, emana otro, hasta cuatro. El tercero es nuestro mundo material y el cuarto es el mundo infernal. Todos están incluidos en el Adam Kadmon, que comprende al hombre y su microcosmo: todas las cosas.

Lo resuelven diciendo que el universo es obra de una Divinidad deficiente, cuya fracción de divinidad tiende a cero. Es decir, de un Dios que no es el Dios. De un Dios que desciende lejanamente de Dios. No sé si nuestra mente puede trabajar con palabras tan vastas y vagas como Dios, corno Divinidad, o con la doctrina de Basílides de las trescientas sesenta y cinco emanaciones de los gnósticos. Sin embargo, podemos aceptar ía idea de una divinidad deficiente, de una divinidad que tiene que amasar este mundo con material adverso. Llegaríamos así a Bernard Shaw, quien dijo “God is in the making”, “Dios está haciéndose”. Dios es algo que no pertenece al pasado, que quizá no pertenezca al presente: es la Eternidad. Dios es algo que puede ser futuro: si nosotros somos magnánimos, incluso si somos inteligentes, si somos lúcidos, estaremos ayudando a construir a Dios.

He referido algunas leyendas pero quiero volver a lo primero, a esa doctrina que me parece atendible. En cada uno de nosotros hay una partícula de divinidad. Este mundo, evidentemente, no puede ser la obra de un Dios todopoderoso y justo, pero depende de nosotros. Tal es la enseñanza que nos deja la cabala, más allá de ser una curiosidad que estudian historiadores o gramáticos.
Como el gran poema de Hugo “Ce que dit la bouche d’ombre”, la cabala enseñó la doctrina que los
griegos llamaron apokatástasis, según la cual todas las criaturas, incluso Caín y el Demonio volverán, al cabo de largas trasmigraciones, a confundirse con la divinidad de la que alguna vez emergieron.

 

La Ceguera

Quiero pasar a un hecho que suele ignorarse y que no sé si es de aplicación general. La gente se imagina al ciego encerrado en un mundo negro. Hay un verso de Shakespeare que justificaría esa opinión: “Looking on darkness, wich the blind to do see”; “mirando la oscuridad que ven los ciegos”. Si entendemos negrura por oscuridad, el verso de Shakespeare es falso. Uno de los colores que los ciegos (o en todo caso este ciego) extrañan es el negro; otro, el rojo. “Le rouge et le noir” son los colores que nos faltan. A mí, que tenía la costumbre de dormir en plena oscuridad, me molestó durante mucho tiempo tener que dormir en este mundo de neblina, de neblina verdosa o azulada y vagamente luminosa que es el mundo del ciego.

No sabemos sí Homero existió. El hecho de que siete ciudades se disputaran su nombre basta para hacernos dudar de su historicidad. Quizá no hubo un Homero, hubo muchos griegos que ocultamos bajo el nombre de Homero. Las tradiciones son unánimes en mostrarnos un poeta ciego; sin embargo, la poesía de Homero es visual, muchas veces espléndidamente visual; como lo fue, en menor grado desde luego, la poesía de Oscar Wilde. Wilde se dio cuenta de que su poesía era demasiado visual y quiso curarse de ese defecto: quiso hacer poesía que fuera también auditiva, musical, digamos como la poesía de Tennyson o de Verlaine, a quienes él quería y admiraba tanto. Wilde se dijo: “Los griegos sostuvieron que Homero era ciego para significar que la poesía no debe ser visual, que su deber es ser auditiva”. De ahí el “de la musique avant toute chose” de Verlaine, de ahí el simbolismo contemporáneo de Wilde.

El escritor vive, la tarea de ser poeta no se cumple en determinado horario. Nadie es poeta de ocho a doce y de dos a seis. Quien es poeta lo es siempre, y se ve asaltado por la poesía continuamente. De igual modo que un pintor, supongo, siente que los colores y las formas están asediándolo. O que un músico siente que el extraño mundo de los sonidos —el mundo más extraño del arte— está siempre buscándolo, que hay melodías y disonancias que lo buscan.

Quiero concluir con un verso de Goethe. Mi alemán es deficiente, pero creo poder recuperar sin demasiados errores esas palabras: “Alles Nahe werde fern”, “todo lo cercano se aleja”. Goethe lo escribió refiriéndose al crepúsculo de la tarde. Todo lo cercano se aleja, es verdad. Al atardecer, las cosas más cercanas ya se alejan de nuestros ojos, así como el mundo visible se ha alejado de mis ojos, quizá definitivamente.

 

Epílogo

Terminada la tarea y puesto el título, Borges dijo: “No está mal; me parece que sobre  temas que tanto me han obsesionado, este libro es mi testamento”.

 Borges

Jorge Luis Borges – Siete noches [PDF]


Carl Jung y su análisis de Fausto

Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

Cuál es el misterio que Fausto oculta, por qué este mito o leyenda -historia real- ha causado tanto revuelo a lo largo de la historia, quizá aquella carga simbólica y sacrílega que traía consigo; el hombre que vende su alma al diablo en pos de sus deseos y el conocimiento, no por nada se convirtió en la obra cumbre del Romanticismo a manos de Goethe, por supuesto, éste basado en la leyenda original y en muchísimos otros textos como el Doctor Faustus de Marlowe.

Ha sabido provocar fascinación, sí, en todo campo, la psicología no le ha sido indiferente, pero hay un caso en particular que es el que trataremos hoy, el caso de un viejo conocido del blog, el buen Carl Gustav Jung. Se dice que la fascinación de Jung por lo ‘oculto’ vino precisamente de su primera lectura de ‘Fausto’ a la tierna edad de quince años. Confesaría que leer este texto constituyó una verdadera revelación: “Inundó mi alma como un bálsamo maravilloso” diría. Tal sería su encanto por la obra y su autor que al final de su vida estuvo convencido de ser la reencarnación de Goethe, no por el simple hecho de identificarse con él, ni varios paralelismos que él habían encontrado entre sus vidas, sino por una cadena de revelaciones oníricas donde se le mostraba muy clara esta posibilidad.

Para los versados en la obra de Jung es muy clara la presencia de la alquimia, otro tema de supremo interés para él. Podemos rastrear el nacimiento de esta pasión hasta ‘Fausto’, ya que se la conoce como ‘la primera obra alquímica moderna’, al estar influida por varios escritos de alquímicos famosos como Paracelso. Fausto es el arquetipo y símbolo del proceso de individuación del hombre moderno. El perfecto proceso alquímico, la piedra filosofal.

Recordemos que los últimos párrafos de la Segunda Parte de Fausto fueron los que causaron mayor impacto en Jung y sus teorías del eterno femenino:

Lo que es inalcanzable
se convierte en suceso.
Lo que es indescriptible
se ha realizado aquí.
Lo eterno-femenino.
nos permite avanzar.

El párrafo más controvertido de la obra, bueno, -uno de los…- pero que por años se ha intentado explicar su verdadero significado. Jung lo tenía claro, ‘lo eterno femenino que nos permite avanzar’ era simplemente la comunión entre los dos sexos que conviven en nosotros, la integración del hombre arcaico, de la materia, del mal y el ensalzamiento de lo femenino. Lo femenino en Fausto representado por Margarita, Helena, y María.

Vida, muerte y redención del Fausto, que es lo que vamos a ver en presente artículo. La redención de Fausto es visto como uno de los fines más nobles en la historia de la literatura, y aquí Jung se pregunta si es necesario el fin de redimirse para llevar a cabo las acciones y cómo ésto influye en la psique.

El arquetipo del héroe Faústico como muestra del hombre contemporáneo, los aspectos constructivos y destructivos de las polaridades fáusticas: luz y oscuridad, lo celeste y lo terreno, el saber y el poder, bien y mal, justicia e injusticia. La visión reductiva del psicoanálisis es puesta en duda gracias a esta obra.

Lo siguiente es un extracto del Vol. III, The Psychogenesis of Mental Disease by Carl G. Jung (The Collected Works. Copyright Bollingen Foundation. New York 1960.) donde Jung relaciona a Fausto de Goethe con los dilemas de la demencia precoz y las debilidades del por aquél entonces naciente psicoanálisis, así como el análisis de la psique. Leamos:

Carl Jung

Carl Jung

El número de investigaciones sobre la psicología de la demencia precoz ha crecido considerablemente desde que el anterior documento fue publicado por primera vez. . Cuando, en 1903, hice el primer análisis de un caso de demencia precoz , tuve una premonición de futuros descubrimientos en este campo. Desde entonces se ha confirmado esta premonición. En 1911 Freud, utilizando una avanzada técnica analítica basada en su amplia experiencia con los neuróticos, somete un caso de demencia paranoide a mayor investigación psicológica.  Esta fue la famosa autobiografía de  D. P. Schreber, ‘Memorias de mi Enfermedad Nerviosa’. En su investigación Freud muestra qué pulsiones infantiles y formas de pensamiento constituyen el sistema delirante. Los peculiares delirios que el paciente tuvo sobre su doctor, a quién él identificaba como Dios o una especie de dios, y algunas otras sorprendentes e incluso blasfemas ideas sobre Dios en sí, Freud fue capaz de reducir de una manera muy ingeniosa la relación infantil entre el paciente y su padre. Este caso también muestra las combinaciones cómicas y grotescas de las ideas descritas en el documento anterior. Lleva a Freud a señalar los fundamentos universalmente existentes sobre los cuales podemos decir que cada producto psicológico se desarrolla históricamente. No obstante este procedimiento analítico-reductivo no proporciona resultados tan esclarecedores en relación al rico y sorprendente simbolismo que los pacientes de este tipo muestran, resultados como los que nos habían acostumbrado a esperar usando este método en los casos de histeria. El método reductivo parece adaptarse mejor a la histeria que a la demencia precoz .

Si uno lee las recientes investigaciones de la escuela de Zurich, por ejemplo las obras de Maeder [“Psychologische Untersuchungen an Dementia-praecox-kranken” (1910)], Spielrein [“Uber den psychologischen Inhalt eines Falles von Schizophrenie” (1911)],  Nelken [“Analytische Beobachtungen uber Phantasien eines Schizophrenen” (1912)], Grebelskaja [“Psychologische Analyse eines Paranoiden” (1912)] , e Itten [“Beitrage zur Psychologie der Dementia praecox” (1913)] Se obtiene una poderosa impresión de la enorme actividad simbólica en la demencia precoz.  Aunque algunos de estos autores aún proceden esencialmente por el método analítico-reductivo, rastreando hacia atrás el complicado sistema de delirios hacia sus componentes más simples y generales. Uno no puede resistir la sensación de que este método no le hace justicia del todo a la profusión casi abrumadora de esta fantástica simbolización, iluminando lo que podrían ser otros aspectos.

Faust by Goya

Faust by Goya

Estamos agradecidos con el comentador de ‘Fausto’ (Goethe) cuando éste rastrea todo el múltiple material presentado en la Segunda Parte hasta sus fuentes históricas, o cuando da un análisis psicológico a la Primera Parte, mostrando el conflicto del drama desde el conflicto en el alma del poeta, y cómo este conflicto subjetivo está basado en esos problemas universales que no son ajenos a nosotros porque todos cargamos las semillas de éstos en nuestros corazones. Sin embargo estamos un poco decepcionados. No leemos Fausto para descubrir que todas las cosas en todas partes son “humanas, demasiado humanas”. Ya sabemos eso demasiado bien. Y alguien que aún no lo sabe solo debe salir al mundo y mirar a la vida sin prejuicios y con los ojos bien abiertos. Retornará convencido de la prevalencia y el poder del “todo es demasiado humano”, y con avidez recogerá su Fausto nuevamente, no con el fin de re-descubrir lo que acaba de dejar tras de sí, sino aprender cómo un hombre como Goethe se ocupa de estas banalidades humanas, y cómo redime su alma de la esclavitud hacia éstas.

Una vez que hemos descubierto quién es el “Proktophantasmist”, y a qué eventos históricos y figuras se refiere el simbolismo de la Segunda Parte, y cuán estrechamente imbricados está todo esto con la personalidad del poeta, nos damos cuenta que estos factores determinantes son menos importantes que la pregunta de qué significa el poeta por esta simbolización. El investigador que procede de manera reductiva, ve el significado final en todas estas generalidades humanas, y demanda lo desconocido a lo conocido, y lo complicado a lo simple. Nada más de una explicación de lo que debería reducir, me gustaría designar a este tipo de entendimiento “comprensión retrospectiva”. Hay otro tipo de entendimiento que no es analítico-reductivo por naturaleza, sino sintético o constructivo. Yo llamaría a ésto “entendimiento prospectivo”, y el método correspondiente, “método constructivo”. Es reconocido generalmente que el Método Científico Moderno de la explicación se basa enteramente en Principio de Causalidad. La explicación científica y explicación causal. Por lo tanto naturalmente nos inclinamos, cada vez que pensamos científicamente, a explicar todo causalmente, y tomar una cosa como explicada cuando se la reduce analíticamente a su principio de causa. En esta medida el método de Freud para la explicación psicológica es estrictamente científico.

Theodor von Holst, Fantasy Based on Goethe’s ‘Faust,’ 1834

Theodor von Holst, Fantasy Based on Goethe’s ‘Faust,’ 1834

Pero cuando aplicamos este método a Fausto, se hace evidente que se requiere algo más para una comprensión real. Incluso nos damos cuenta de que hemos perdido por completo el profundo sentido que el poeta se esfuerza por expresar. Lo que realmente queremos encontrar en ‘Fausto’ es cómo este hombre se redime a sí mismo como individuo, y cuando hayamos entendido eso, habremos comprendido el simbolismo de Goethe. Es cierto que podemos cometer el error de pensar que hemos entendido al propio Goethe. Pero seamos prudentes y modestos, simplemente digamos que nos hemos redimido con la ayuda de ‘Fausto’. Pienso aquí en esa definición convincente de Kant según la cual “la comprensión” significa “el conocer una cosa en la medida en que es suficiente para nuestro propósito.” Sin duda este tipo de conocimiento es subjetivo y, por lo tanto, no científica para los que se identifican explicación científica con la explicación causal. Sin embargo, la validez de esta identificación es claramente una cuestión de debate. Tengo que destacar mis dudas al respecto en el ámbito de la psicología.

Hablamos de entendimiento “objetivo” cuando hemos dado una explicación causal. Pero, en realidad, la comprensión es un proceso subjetivo, al que le atribuimos la cualidad “objetiva” simplemente para diferenciarlo de otro tipo de conocimiento que es también un proceso psicológico y subjetivo, y que llamamos “subjetiva”, sin más preámbulos. La actitud general de hoy otorga valor científico sólo para la comprensión “objetiva”, precisamente a causa de su validez general. Este punto de vista es incuestionablemente correcto siempre que no estamos preocupados con el proceso psicológico en sí, es decir, en todas las ciencias que no son la psicología. Cualquiera que entienda Fausto “objetivamente, desde el punto de vista causal, es – por poner un ejemplo drástico – como un hombre que intenta comprender una catedral gótica en virtud de su aspecto histórico, técnico, y mineralógico. Pero, ¿dónde está el sentido del maravilloso edificio? Dónde está la respuesta a esa pregunta fundamental: ¿Qué meta de redención buscó el hombre gótico en su trabajo, y cómo debemos entender su obra subjetivamente, dentro y a través de nosotros? Para la mente científica esto parece una pregunta ociosa , que en todo caso no tiene nada que ver con la ciencia.  Lo que es peor, entra en conflicto con el principio de causalidad, porque su intención es claramente especulativa y constructiva. La mente moderna ha derrocado el espíritu especulativo de la escolástica.

Faust and Marguerite ,1912

Faust and Marguerite ,1912

Si queremos entender algo psicológico, hay que tener en cuenta que todo el conocimiento está condicionado subjetivamente. El mundo no es solamente “objetivo”; también es cómo lo vemos. Por supuesto, es posible entender la psique objetiva, tal como es posible entender Fausto y la Catedral de esa manera. En este entendimiento objetivo radica todo el valor y la inutilidad de la psicología experimental actual y el psicoanálisis. Pero la mente científica, en la medida que piense causalmente, es incapaz del conocimiento prospectivo -solo entiende retrospectivamente. Como Ahriman, el demonio persa, tiene el don de la retrospectiva. Sin embargo este tipo de entendimiento es solo una mitad de la psique. La otra parte, la más importante, es la constructiva, y si no somos capaces del entender de forma prospectiva, entonces nada entenderemos. Si el psicoanálisis, siguiendo el ejemplo de Freud, debe tener éxito en establecer una conexión ininterrumpida y concluyente entre el desarrollo sexual infantil de Goethe y Fausto, o -seguir la teoría de Adler- entre la lucha infantil por poder del adulto Goethe y su trabajo, una tarea muy interesante que habría sido lograda, y deberíamos haber aprendido cómo una obra maestra puede ser reducida a sus elementos más simples. ¿Pero acaso creó Goethe a Fausto con tal fin? ¿Acaso él intentó que fuera entendida de aquella manera?

Debe quedar suficientemente claro que aunque este tipo de conocimiento es sin duda científico, pierde el punto central. Es el caso de la psicología en general. Entender la psique es causalmente entender solo la mitad de ella. Una comprensión causal de Fausto nos dice claramente cómo llegó a ser una obra maestra, pero no nos muestra su significado vívido. Ese significado solo existe cuando lo experimentamos en y a través de nosotros. En la medida en que nuestra vida real, la vida que vivimos ‘aquí y ahora’, es algo esencialmente nuevo y no solo la continuación del pasado, el principal valor de una obra de arte no reside en su desarrollo causal, sino en su efecto vívido sobre nosotros. Deberíamos despreciar una obra como Fausto si la considerásemos simplemente como algo que ha llegado a ser, ha sido y nada más. Fausto se entiende solo cuando se lo aprehende como algo que se vuelve vivo y creativo una y otra vez en nuestra propia experiencia.

Hasta aquí se menciona a Fausto, pero si quiere seguir leyendo sobre la psique y la acausalidad, haga click aquí.  Como es costumbre os dejo como ‘bonus track’ la Ópera Fausto de Charles Gounod (1859):


Visita al Diablo Mundo XVII: Georges Bataille – Historia del Ojo

Story of the Eye

Hasta siento un poco de pena por introducir a Georges Bataille (Billom, 1901 – París, 1962) en mi blog con este texto -ojo que no estoy desdeñando éste- y no con otro de aquellos que son verdaderamente fundamentales. Algo injusto en verdad, presentarlo con un ensayo erótico. Sí, erótico no sexual, ya que según Bataille el hombre, a diferencia de los animales, no tiene sexo simplemente con el fin de procrear, haciendo del coito un acto erótico, ‘El erotismo es asentir a la vida hasta en la muerte’ diría alguna vez. No soy tan fan de la literatura erótica, además desde que llegué a ver hentai japonés en mi adolescencia para mí ya no existen los tabúes ni nada que me escandalice, pero hay algo acerca de este texto, no solo porque está escrito por uno de los grandes filósofos del siglo XX, ni por que es considerado la obra maestra de la literatura erótica, tiene ese algo que logró atraparme desde el primer párrafo, fue lectura corrida sin parar, con muy pocos textos nos sucede ésto, terminarlo de una sola ‘tirada’, y no era el morbo lo que me hacía continuar leyéndolo, no, ni la manera cómo estaba escrito, recordemos que a pesar de todas sus virtudes Bataille era considerado un pésimo escritor, y eso nos da ánimos a quienes compartirnos aquella característica; quizá fue el ritmo, sí, el texto parece casi una melodía sexual, no es morbo pero sí curiosidad, los personajes se hacen tus amigos de inmediato, deseas saber qué les deparará la siguiente página, ¿acaso yo podría hacer lo mismo? Es la pregunta que más asaltará sus mentes, claro, a aquellos que han sido hilados por la perversión. A otros, la mayoría, provocará carcajadas y hasta repulsión, ¿pero acaso jamás vio la Biblia Negra, leyó una novela del Marqués de Sade o las cartas de Artaud? Ah, el bien Marqués, clara influencia de Bataille.

Study for Georges Bataille’s Story of the Eye by Hans Bellmer

Study for Georges Bataille’s Story of the Eye by Hans Bellmer

¿Pero qué hace que un filósofo, considerado como “un nuevo místico” por Jean-Paul Sartre o “un obseso” por André Breton, y “uno de los más grandes escritores del siglo” por Michel Foucault, escriba uno de los textos eróticos considerados de los más repulsivos en la historia? Qué lo mueve, la curiosidad por supuesto, la pulsión experimental, el naciente surrealismo y el popular psicoanálisis freudiano. Toma una pareja de adolescentes franceses, el joven narrador, su pareja Simone, acompañados de la tímida y reprimida sexualmente lolita con trastorno bipolar Marcelle, y el aristócrata voyeurista Sir Edmund y los transforma en una suerte de Bonnie y Clyde del erotismo explícito, las aventuras de estos jovenzuelos los lleva a España donde desencadenan los sucesos más hilarantes, sacrílegos y lascivos, como por ejemplo:

—Mire, le dijo Simone, las hostias están en el copón y en el cáliz se echa vino blanco. —Huele a semen, dijo ella, olisqueando las hostias. —Así es, asintió Sir Edmond, como ves, las hostias no son otra cosa que la esperma de Cristo bajo la forma de galletitas blancas. En cuanto al vino que se pone en el cáliz, los eclesiásticos dicen que es la sangre de Cristo, pero es evidente que se equivocan. Si de verdad fuera la sangre, beberían vino tinto, pero como sólo beben vino blanco, de-muestran que en el fondo de su corazón saben bien que es orina. 

Los párrafos no son lo que parecen, ocultan infinitas metáforas que para muchos pasan inadvertidas, muy probablemente hasta por el mismo autor. El uso de los ojos, huevos y testículos para fines masturbatorios de Simone, y los diversos fluidos que protagonizan las viñetas, claramente inspirados en las obras surrealistas (El Perro Andaluz de Dalí y Buñuel, anyone? Aunque publicado posteriormente al libro) dan para miles de interpretaciones psicoanalíticas y filosóficas, hasta el mismísimo Roland Barthes se aventuró a darle una. A nosotros también nos queda darle la nuestra y quizá acertemos. A pesar de las lineas explícitamente sexuales que componen el texto, también contiene muchas frases que lo invitarán a la reflexión, y hasta otras que lo cautivarán:

Esa noche se nos ocurrió la idea de masturbarnos, pero permanecimos infinitamente abrazados, unidas nuestras bocas, jamás nos había ocurrido.

Georges Bataille

Georges Bataille

Este libro, aunque desdeñado por muchos, se ha convertido en una gran referente para la cultura pop en general. Mención especial le hacemos a Björk, quien ha mencionado en reiteradas ocasiones que éste es su libro preferido y uno de los textos que más han influenciado su vida, hasta le sirvió de inspiración para la creación del video de Venus as a Boy:

Deje que su lado más salvaje salga a flote, explore sus más profundos deseos, viaje junto a estos personajes por los párrafos que lo harán reír, sonrojar, vomitar y orgasmear.

A muchos el universo les parece honrado; las gentes honestas tienen los ojos castrados. Por eso temen la obscenidad. No sienten ninguna angustia cuando oyen el grito del gallo ni cuando se pasean bajo un cielo estrellado. Cuando se entregan ‘a los placeres de la carne’, lo hacen a condición de que sean insípidos. Pero ya desde entonces no me cabía la menor duda: no amaba lo que se llama ‘los placeres de la carne’ porque en general son siempre sosos; sólo amaba aquello que se califica de ‘sucio’.

Georges Bataille – Historia del Ojo [PDF]

 


La Olvidada Influencia Pisciana en el Psicoanálisis: Eduard von Hartmann, Otto Gross, Wilhelm Stekel, Viktor Tausk

Otto Gross & Carl Jung

Otto Gross & Carl Jung

Nuevamente este tipo va a escribir sobre los signos, ¿acaso no entiende que eso es algo irreal, absurdo y que el hecho que varias personas compartan un mismo signo zodiacal no influye en absoluto? Oh sí, ya los escucho diciendo eso, pero calma calma, no quiero convencerlos en creer en el horóscopo, sino a darle la oportunidad a pensar que algunas de las características de los signos del zodiaco están presentes en cada persona, es decir, el signo zodiacal influye notablemente en la persona, pero bueno, a esto le dedicaremos un post, ensayo, artículo, aparte.

El psicoanálisis abrió las puertas que se habían cerrado con la des-acreditación y satanización de la metafísica y la alquimia; personajes tan notables en el mundo del psicoanálisis como Carl Jung, Géza Róheim, Otto Rank, y Karl Abraham utilizaron la teoría psicoanalítica para explicar los mitos, leyendas y tradiciones populares, en mi caso usaré esta teoría en el zodiaco, siempre me ha parecido que los signos del zodiaco y sus características son una suerte de proto-psicología, estoy seguro que alguien más ya ha trabajado en algo similar pero no he tenido noticia de alguna obra o autor que lo haya tratado con seriedad.

El día de hoy nos reunimos, mis hermanos, para conocer la influencia de personajes nacidos bajo el signo de Piscis en el psicoanálisis, pero por qué precisamente personajes nacidos bajo el signo de Piscis se preguntarán, pues simplemente porque yo pertenezco a aquél signo y debía encontrar algún punto en común entre todos estos personajes, así de fácil. Así que deje de lado su anti-zodiaquería un momento y dele una oportunidad a la lectura informativa.

El azar que tanto odiaba Einstein, o el principio de Sincronicidad que pregonaba Jung, me han llevado a encontrarme con estos personajes cuya influencia y aportes al mundo de la psicología son altamente desconocidos y hasta ignorados, varios de los cimientos de lo que conforan el psicoanálisis fueron obra de estos personajes, por supuesto deben existir muchos otros piscianos cuyo trabajo aportó al psicoanálisis, pero hoy nos centraremos tan solo en cuatro. Como siempre intentaré ser claro y breve en la revisión de la vida y obra de cada uno de ellos.

Eduard von Hartmann

 

Eduard von Hartmann

Karl Robert Eduard von Hartmann (23 de febrero de 1842 – 5 de junio de 1906) llamado el filósofo del inconsciente, una lesión en la rodilla hizo que en su juventud se alejara de la carrera militar y empezara a estudiar filosofía. Desde joven se iniciaría en los estudios y escritos sobre Immanuel Kant, Arthur Schopenhauer, y Hegel, también metafísica,religión, política y la naciente psicología. La fama le vendría con su primer texto Die Philosophie des Unbewussten (La Filosofía del Inconsciente, 1869), este libro causó furor y recibió numerosas re-ediciones, y fue gracias a este libro que nacería su reputación de ‘pesimista’, algo que lo acompañaría hasta el fin de sus días.

La relevancia de Hartmann en el mundo del psicoanálisis radica en sus investigaciones relativas a la percepción, la asociación de ideas, la inteligencia, la vida emocional, el instinto, los rasgos de personalidad, el destino individual, ‘el papel del inconsciente en la lengua, la religión, la historia y la vida social.’ Además de ser la gran inspiración para muchos nóveles entusiastas de la psicología ávidos por identificar conceptualmente las nuevas ideas, entre éstos se encontraba el mismísimo Sigmund Freud quien al leer La Filosofía del Inconsciente adoptó para sí varias de las ideas de von Hartmann, sobre todo, como podrán intuir, la palabra ‘Inconsciente’. Carl Jung era un ávido lector de Hartmann y lo consideraba una de sus mayores influencias.

Según la teoría de Harmann, el inconsciente se compone de razón (luego denominada idea) y voluntad, y el conflicto entre éstas es lo que mueve al hombre y al mundo. Según Hartmann el inconsciente se divide en 3 tipos:

1) El inconsciente absoluto, que constituye la sustancia del universo y es la fuente de las otras formas de inconsciente;

2) El inconsciente fisiológico, que opera en el origen, desarrollo y evolución de los seres vivientes, incluido el hombre;

3) El inconsciente relativo o psicológico, que yace en el origen de nuestra vida mental consciente.

E identifica etapas del inconsciente que son:

1. Inconsciente: razón y voluntad, o racionalismo e irracionalismo, estaban unidos en un todo, este todo era un principio espiritual que aprehendía todo lo que subyace en la existencia. Hartmann explica que con la decadencia del hombre, la razón y la voluntad se separaron, la voluntad empezó a actuar como impulso ‘ciego’, y se convirtió en el determinante absoluto del inconsciente.

Para entender esto debo mencionar que para Hartmann, al contrario de la doctrina de Schopenhauer, este mundo es tan bueno como puede ser, pero su existencia es peor que su no existencia. El mal en este mundo es algo necesario, e intentar buscar el bien absoluto es una tarea sin sentido, ya que el mal desaparecerá cuando desaparezca la existencia en sí.  Hartmann identifica a la voluntad, abandonada totalmente por la razón, como la gran causante de la creación del mundo. Al mismo tiempo, nos dice, la voluntad engendra una necesidad psicológica en el hombre, necesidad que provoca todos sus males, pesares, desgracias y dolores.

2. Cósmico: La etapa cósmica inició con el origen de la vida consciente, cuando el hombre empieza a luchar por metas idealistas tales como la felicidad. De acuerdo con Hartman la humanidad vive en esta etapa, una etapa donde la voluntad irracional y la mente racional compiten. Una etapa donde la civilización avanza a la par con la miseria, y es solo hasta que la decadencia y la miseria lleguen al tope que la humanidad podrá pasar a la tercera etapa; un triunfo Hegeliano donde la razón primará sobre la voluntad.

Para alcanzar la tercera fase, el triunfo Hegeliano, es necesario que el ser humano supere individualmente la tentación de renunciar a su vida, entre otras formas de egoísmo, con la ayuda del pensamiento racional, es decir, extinguir la voluntad. El objetivo, según Hartmann, es que la humanidad alcance la evolución social gradual, en lugar de perseguir una supuesta felicidad ilusoria e imposible en el futuro inmediato. A pesar de, como vemos, su eminente optimismo, Hartmann ha sido considerado un pesimista cuyas visiones han contribuido a las diversas corrientes filosóficas del siglo XX, tanto como a la psicología, y hasta el nihilismo.

Otto Gross

Otto Gross

 “La psicología del inconsciente es la filosofía de la revolución…

es decir, está llamada a convertirse en ello, al ser el fermento de la subversión dentro de la psique y el instrumento de liberación de la individualidad atada por el propio inconsciente” -Otto Gross

Recuerdo haberme topado con Gross navegando por las redes en busca de piscianos, de inmediato su look tan bohemio hizo que me pusiera a leer sobre él, ¡no podía creer que era un psicoanalista bohemio! Me pareció uno de los prototipos piscianos definitivos. Esto sucedió una tarde que investigaba sobre Jung y Los Arquetipos y precisamente unos minutos antes de ver A Dangerous Method de David Cronenberg, nuevamente la sincronicidad Jungniana se hizo presente y Gross aparecía en aquel film magistralmente interpretado por Vincent Cassel quien opacó totalmente las actuaciones de Viggo Mortensen (Freud) y Michael Fassbender (Jung). Al terminar de ver el film no pensaba en otra cosa que investigar a fondo la vida de este ser que me había fascinado tanto, de inmediato ideé este post y no ha sido sino hasta hoy que lo estoy llevando acabo.

“En Gross he experimentado muchos aspectos de mi propia naturaleza, a menudo me parecía mi hermano gemelo, excepto por la demencia precoz” Así describía Carl Jung en una carta a Sigmund Freud el impacto que Otto Gross le provocó mientras estaba bajo su cuidado. Gross, como buen pisciano, hizo que Jung abriera su mente a todo y dejara de lado los tabúes. Pero no fue solo ésto lo que Gross hizo por Jung, también le inspiró lo que sería una de sus mayores contribuciones al campo de la psicología: los conceptos de Introversión y Extroversión, basado en los conceptos de “restricted but deep consciousness” y “wide but superficial consciousness” [más tarde se conocería como “inferiority with shallow consciousness” and “inferiority with contracted consciousness”] de Gross. (Vol. III, The Psychogenesis of Mental Disease, of The Collected Works. Copyright Bollingen Foundation. New York 1960.)

Luego sería desestimado tanto por Freud como por Jung, el genio incomprendido y sus grandes aportes a la cultura, tanto como su nombre y persona, permanencen ocultos en la memoria del tiempo, pero he aquí unos pequeños párrafos de su historia.

Otto Hans Adolf Gross (17 de marzo de 1877 en Gniebing, Feldbach, Estiria, Austria – 13 de febrero de 1920 en Berlín, Alemania) amante de las esposas de sus amigos y de las primas, hermanas, y tías de éstas, un bohemio aventurero, un anarquista que manifestaría su inconformidad en cada ámbito de su vida. Hijo del jurista Hans Gross (1847-1915), uno de los fundadores de la criminología y precursor de la dactiloscopía), con su padre siempre tuvo una relación saturneana, siempre luchando por encontrar su propio sitio en el mundo y salir de la sombra de su famoso padre, podemos rastrear el núcleo de su rebeldía en la relación con éste. También, por supuesto, el núcleo de su filosofía pro-matriarcal y anti-patriarcado. Educado por tutores y en colegios privados. Su padre notó el desequilibrio mental de su hijo y lo envío a la escuela de medicina, se recibe de médico en 1899 y emprende un viaje a Sudamérica (1900) en busca de su propia identidad y experiencia, es en este tiempo donde experimenta con diversas sustancias como cocaína, opio, morfina, volviéndose adicto casi al instante.

Vuelve a Europa y su padre se da cuenta que su hijo ha perdido el control completamente, Otto se pasa sus días a base de morfina y cocaína refugiado en todos los rincones bohemios que pueda encontrar mientras da cátedra de sus conocimientos y recita a Nietzsche. Su padre lo persigue y finalmente logra que entre en la Clínica M Burghölzli, donde trabajaba Carl Gustav Jung bajo la dirección de Eugen Bleuler, para que reciba tratamiento y desintoxicación. En este ocasión Jung no atendió a Gross quien sale libre de esta primera visita muy brevemente.

Sus andanzas bohemias le abrió las puertas a varios círculos de intelectuales, entre los que se encontraban los discípulos de Stefan George (1868-1933) y de Ludwig Mages (1872-1956), asambleas y tertulias que Jacques Le Rider describía así: “El nietzscheanismo tomaba allí la forma de una metafísica del «eros cosmogóñico» en el que se ponía de manifiesto la nostalgia de un dionisismo (ver Orfismo) arcaico inspirado en las investigaciones mitológicas de Johann Jakob Bachofen sobre el «matriarcado» de las culturas anteriores al surgimiento del racionalismo griego. Gross se vio seducido por estas creencias y se acercaría al psicoanálisis a través de este culto, y preconizando el inmoralismo sexual. En 1903 conocería las teorías psicoanalíticas de Freud y quedaría fascinado por éstas, se inclina por el psicoanálisis y se convierte en uno de los mayores pregoneros freudianos, publica textos sobre psicoanálisis y de inmediato llama la atención de la Escuela de Viena quienes lo reclutan de inmediato al verse necesitados de ‘arios’ para poder propagarse mejor por toda Europa. Recordemos que por aquellos años el antisemitismo preponderaba, y Freud, al ser judío, no era aceptado por completo, por esto necesitaba personajes que no fueran judíos, fue así como también fue reclutado Carl Gustav Jung.

‘En 1914, publica en la revista Zentralblatt, inspirándose en Sabina Spielrein, la amiga de Freud y de Jung (que la tuvo en análisis), que había empezado a hablar de la oposición entre el yo y la sexualidad, y a considerar que la naturaleza instintiva del hombre se divide entre la pulsión de autoconservación y la pulsión de conservación de la especie, “Lo simbólico de la destrucción”. En la família el niño no tiene otra opción que quedarse solo o adaptarse; así su voluntad de conservación se transforma en voluntad de poder del yo adaptado a la sociedad. Los dos componentes del instinto de conservación, no querer ser violado / no querer violar, entran en contradicción, resultando un conflicto interior entre la voluntad de poder (sadismo) y el abandono de sí (masoquismo) que explica lo simbólico de la destrucción ligada a la sexualidad. Este conflicto interior es el resultado del prejuicio social sobre la superioridad de lo masculino, del orden familiar patriarcal. En “Tres estudios sobre el conflicto interior”, de 1920, Gross desarrolla extensamente esta interpretación.’ (Fuente: Psicoanálisis heterodoxo de Otto Gross). En 1919, en “La concepción fundamentalmente comunista de la simbólica del paraíso” Gross afirma que la sociedad se ha ido construyendo a partir de un error fundamental: el pecado original. Y ese pecado cuya consecuencia es la pérdida de la libertad de la vivencia sexual consistió en la creación humana de un nuevo canon de valores y normas: el abandono del libre matriarcado y el pasaje a una sociedad patriarcal, basada en el principio de autoridad. El hombre, al crearse nuevos valores y normas, se eleva al rango de Dios, y se hace su propio dueño. Incapaz de abarcar las consecuencias, dicta la ley usurpando competencias divinas. Este tema lo trataremos en su totalidad más adelante en un post diferente.

Freud veía en Gross un virtuoso de las teorías psicoanalíticas, en su segunda terapia de desintoxicación, y esta vez al mano de Jung, Gross logró influir en éste de una manera que jamás imaginó, gracias al  transfert entre él y Gross, pudo conocer su lado ‘oscuro’, su ‘sombra’, y así pudo poner en perspectiva sus teorías. Jung le formuló dos diagnósticos sucesivos: neurosis obsesiva y demencia precoz. Ernest Jones más tarde le diagnosticaría esquizofrenia, luego hasta sería analizado por otro pisciano presente en esta lista, Wilhelm Stekel, sin mayores resultados. Otto, al contrario de Stekel, no aceptaba maestro alguno, los problemas con su padre lo hacían un rebelde que no veía autoridad en personalidad alguna, pronto iba a dejar de ver a Freud como un mentor e iba a rebelarse contra esta nueva figura paterna en su vida. Freud, llegado este punto, diría sobre Gross: “Lamentablemente, no hay nada que decir de él; ha caído, y sólo le hará mucho daño a nuestra causa”. El virtuoso del psicoanálisis cesó de serlo a los ojos de Freud, ahora solo veía a un disidente, promiscuo y amoral, que pronto se convertiría en un peligro para el futuro del psicoanálisis. Incluso pese a ser ‘expulsado’ del círculo vienés, y perder el respaldo de su ‘maestro’, siguió practicando el psiconálisis bajo la etiqueta de ‘Freudiano’. Sus terapias, como todo con respecto a él, también eran controvertidas, fue acusado en dos ocasiones de incitar al suicidio a dos de sus pacientes, y luego de inclinarse por el anarquismo y cumplir su sueño de habitar en la comunidad utópica de Ascona, es perseguido por la policía acusado “actividades subversivas”. En 1914, apenas iniciaba la Gran Guerra,  Otto se enlista y ejerce como médico del ejército austro-húngaro en diferentes destinos. A su regreso a Berlín inicia un ambicioso proyecto junto a Franz Jung y al pintor Georg Schrimpf, una revista llamada Die freie Strasse, una introducción a la Revolución que se fraguaba en Alemania. Finalmente es encontrado en un almacén abandonado casi congelado y al borde de la inanición, moriría en el sanatorio berlinés de Pankow el día 13 de Febrero de 1920 a causa de una neumonía.

Su filosofía de vida y sus aportes a la psicología enmarcarían los inicios de la contracultura, influyó en el movimiento Dadaísta, inspiró una de las obras más famosas de la literatura universal: El Proceso de Franz Kafka, y las teorías de Wilhelm Reich que comparten similitudes con las de Gross. Sus puntos de vista unidos a los de Jung, cambiarían la forma de ver a la psicología, convirtiéndola en una ciencia espiritual. Sus ideales de liberación sexual que florecerían en la década de 1960, teniendo su clímax en el flower power y en las protestas del ’68’. El héroe del anarquismo cultural, habría sido magnífico tener un representante así de peculiar en la ‘izquierda’ psicoanalítica, no habría tenido par, todas aquellas teorías fusionadas con el naciente dadaísmo, la revolución del amor libre y poligámico en plena década de 1920, otra hubiera sido la historia del siglo XX sin lugar a dudas, quizá no estábamos listos para el progresismo disoluto de Otto Gross, quizá en otra dimensión ya es un dios del caos.

Para saber más de la vida y obras de este fascinante personaje le recomiendo los extractos de Otto Gross: Más allá del diván. Apuntes sobre la psicopatología de la civilización burguesa.

Wilhelm Stekel

Wilhelm Stekel

“Yo era el apóstol de Freud y él era mi Cristo.” Así se definía Stekel (Austria, Marzo 18, 1868 – Junio 25, 1940) en su autobiografía, el alguna vez llamado discípulo más distinguido de Freud por todos sus aportes a éste, no ha logrado pasar la prueba del tiempo, y si alguna vez es recordado es por algún entusiasta de la historia del psicoanálisis o algún ávido lector de las fuentes de La Interpretación de los Sueños, y si se lo recuerda en la historia del psicoanálisis será por sus desavenencias con Freud, el haberse inventado pacientes e historias clínicas para probar sus teorías, o aquella anécdota de la vez que propuso llevar cuyes a la Asociación Psicoanalítica Vienesa para probar sus experimentos psicoanalíticos.

La palabra clave para referirnos a los métodos de Stekel es instinto. Ernest Jones -otra figura destacable de los primeros años del psicoanálisis, describiría a Stekel como “un psicólogo naturalmente dotado con un toque instintivo inusual para la detección de material reprimido “. Este instinto y su capacidad inventiva fue lo que hizo que se ganara el aprecio y admiración de Freud. Stekel fue de aquellos que trataron al anteriormente mencionado Otto Gross.

Stekel se convirtió en discípulo ferviente de Freud luego de leer La interpretación de los sueños y aún más cuando éste lo curara de su impotencia sexual. “He engrandecido a un Pigmeo, pero no me he fijado en un gigante que tenía al lado”; así halagaba Freud a Stekel luego de la separación de Alfred Adler de la Sociedad Psicoanalítica, Stekel sería, pues, por un tiempo el mimado de Freud, lo denominaba su “colega”, citaba sus aportes e incluso lo reconocía como aquél que le permitió la comprensión del simbolismo onírico.

Sin embargo esta relación llegaría a romperse, comenzó enfriándose por un tercero: Carl Gustav Jung el llamado a ser el príncipe del psicoanálisis y heredero absoluto de Freud había entrado en escena, Freud nombró a Jung como presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional provocando la furia de Stekel. Para calmar ánimos Freud nombró a Stekel presidente de la Zeitschrift für die Anwendung der Psychoanalyse auf die Geisteswissenschaften (Revista de Psicoanálisis), mas el daño estaba hecho, y desde aquel día Stekel se distanció de Freud y se dedicó a provocar constantemente a su maestro, Ernest Jones sobre ésto diría: “…una de las cosas que posiblemente fastidiaban bastante a Freud era la costumbre que había tomado Stekel de citar en las reuniones de la Sociedad analítica episodios y tendencias de su propia vida, que, por lo que Freud sabía de él, por haberlo analizado, eran falsos. Al mismo tiempo dirigía a Freud una mirada desafiante como para animarlo a desmentirlo, con la consiguiente violación del secreto profesional”. 

Se dice que Stekel logró capturar y aplicar en terapia la esencia de las ideas freudianas mejor que el mismo Freud y cualquier otro de sus pupilos, el éxito de Stekel en sus terapias aplicando el método Freudiano era algo que molestaba sobremanera al siempre inseguro Freud y a todos sus fieles seguidores.  A lo largo de su vida tuvo diversos problemas con sus colegas, a parte de Freud, se cuenta su rivalidad con el pisciano que veremos a continuación Viktor Tausk, quien fue el que acusó a Stekel de mitómano y lo acusó de inventar casos como respaldo de sus hipótesis.

La ruptura definitiva entre Freud y Stekel llegaría precisamente por Tausk y la Zeitschrift, nuevamente Ernest Jones nos platica el episodio: “Ocurría que Stekel y Tausk, por alguna razón se odiaban mutuamente y en la última reunión de la temporada 1911-1912 (mayo 30 de 1912) tuvo lugar entre ellos una escena muy desagradable. Pues Freud, si bien alguna vez había dicho de Tausk que era una “bestia salvaje”, tenía una opinión muy elevada de su capacidad y precisamente entonces quería que se encargara de la sección bibliográfica del Zentralblatt, que se hallaba muy descuidada. Stekel se puso inmediatamente a la ofensiva, declarando que no permitiría la aparición de una sola línea de Tausk en su Zentralblatt. Freud le recordó que la revista era el órgano oficial de la Asociación Internacional y que tales pretensiones estaban fuera de lugar. Pero Stekel había tomado una actitud arrogante y no estaba dispuesto a ceder. Su éxito en el terreno del simbolismo le daba la sensación de haber superado a Freud…. Freud escribió a Bergmann, el editor, solicitándole el reemplazo de Stekel como encargado de la revista. Pero también le escribió Stekel, y el asombrado editor replicó que las cosas quedarían tal cual hasta completarse el tomo en curso después de lo cual se proponía interrumpir del todo la publicación de la revista. Entretanto, en la reunión del 6 de noviembre, fue anunciada la decisión de Stekel de retirarse de la Sociedad de Viena. “

“Freud tenía el complejo de la horda primitiva. Él es el viejo, temeroso de sus discípulos.” decía Stekel, a lo que Freud respondía: “Stekel es un hombre sin escrúpulos, sin consideración para con los demás, de ambiciones de lo más mezquinas, del tamaño de un guisante”. 

Stekel se convertía así en el segundo disidente de la escuela Freudiana después de Adler. Luego de su partida fundaría su propia escuela criticando los análisis interminables de los Freudianos, y propuso un modelo de cura psicoanalítica basado en los principios de la técnica activa, técnica que fundó los cimientos de la terapia moderna.

Sketel acusaba constantemente a Freud de haberle robado sus ideas y no darle al reconocimiento que merecía, finalmente éste reconoce el aporte de Sketel, aunque no de tan buena gana, en un agregado de 1925 al capítulo VI de La Interpretación de los Sueños:

 “Este autor Stekel, que quizás ha traído al psicoanálisis tantos prejuicios como beneficios, aportó gran número de traducciones simbólicas insospechadas; al principio no hallaron crédito, pero después en su mayoría se corroboraron y debieron admitirse. No menoscaba el mérito de Stekel la observación de que la reserva escéptica de los otros no era gratuita. En efecto, muchos de los ejemplos en que apoyó sus interpretaciones no eran convincentes, y se sirvió de un método dudoso desde el punto de vista científico. Stekel descubrió sus interpretaciones simbólicas por vía de la intuición, en virtud de una facultad que le es propia, de comprensión inmediata de los símbolos. Pero un arte así no puede presuponerse en todos los individuos, su modo de operar no puede ser sometido a la crítica y, por tanto, sus resultados no pueden exigir credibilidad” 

Al igual que Jung y Abraham, Stekel también tenía sus teorías extravagantes, como por ejemplo demostrar la importancia psicológica de los apellidos y la influencia (elección de carreras, matrimonio, etc) de éstos en las personas, decía que la única cura para la impotencia es el matrimonio con amor: “Es la única cura terapéutica de la impotencia. El amor es el único amo del instinto.” (Stekel, W., L’homme impuissant, Gallimard, Paris, 1950, p. 332.).

Sostuvo que la masturbación y el coito interrumpido son en general inofensivos y cuestionó la existencia de las neurosis como tal. Obligó a Freud a aceptar que la ansiedad podría tener raíces psicológicas y lo obligó a inventar una nueva categoría de diagnóstico: histeria de angustia, para estos casos. Stekel, sin embargo, fue más allá y afirmó que toda la ansiedad tenía una etiología psicológica; los estados de ansiedad surgen de un conflicto psicológico, que podría o no ser sexual. En su opinión, la homosexualidad era una neurosis y no constitucional. El concepto de anulación fue totalmente de Stekel, y él también concibió la idea de la “gran misión histórica”​​. En los sueños, descubrió la importancia del simbolismo de la muerte, que Freud posteriormente adoptó en su ensayo de 1922 ‘Traum und Télépathie’.

Fue un escritor prolífico, produjo cincuenta libros (muchos de ellos al público en general como buen divulgador científico), cientos de artículos de prensa y numerosos artículos científicos. La parte más importante del trabajo psicoanalítico de Stekel está contenida en sus diez volúmenes Störungen des Trieb-und Affektlebens (Alteraciones de los impulsos y las emociones). El primer volumen fue de Condiciones de ansiedad nerviosa y su tratamiento (1923). Fue seguido por volúmenes sobre la masturbación y la homosexualidad, la frigidez en las mujeres, impotencia en los hombres, infantilismo psicosexual, las peculiaridades de la conducta, el fetichismo, el sadismo y el masoquismo, y, finalmente, dos volúmenes sobre la compulsión y la duda. Otros libros académicos que merecen especial mención son Die Sprache des Traumes (El lenguaje de los sueños, 1911), Die Träume der Dichter (Los sueños de poetas, 1912), La interpretación de los sueños (1943), y la Técnica de la Psicoterapia Analítica (1939 ). El más conocido de sus libros populares fue su Primer for Mothers (1931). Todos estos textos muy influyentes en la época y que ahora no son más que simples citas a pie de página.

Pero el fin llegaría, moriría de la forma más común entre los piscianos; suicidio, de entre todos los signos es piscis quien al parecer no teme irse por este método y hasta lo considera el más digno. Stekel enfermo de diabetes y sabiéndose afectado de gangrena en un pie, se suicidó en Londres el 25 de junio de 1940, en una habitación de hotel, con una fuerte inyección de insulina: la entrada de los nazis en París y la perspectiva de que la peste negra se apropiara de la totalidad de Europa lo habían hundido en la melancolía, quizá su único lamento al irse fue no haber podido reconciliarse con su maestro nuevamente.

Como curiosidad cabe mencionar que su frase: La marca del hombre inmaduro es que quiere morir noblemente por una causa, mientras que la marca del hombre maduro es que quiere vivir humildemente por una” es mencionada en The Catcher in the Rye de J. D. Salinger, célebre entre otras cosas, por ser el libro favorito de Mark David Chapman; el verdugo de John Lennon.

Viktor Tausk

Viktor Tausk

Viktor Tausk (Marzo 12, 1879, Žilina, Eslovaquia – Julio 3, 1919, Viena, Austria) uno de los más promisorios discípulos y colegas de Freud llamado a ser otro de los príncipes herederos del psicoanálisis, cosa que hubiera ocurrido si Tausk lograba derrotar sus complejos y si Freud no lo hubiera abandonado por considerarlo unheimlich (siniestro, inquietante) y un peligro para el futuro del psicoanálisis. Es en este caso donde nos podemos dar cuenta que Freud varias veces adoptaba el papel de Cronos; devoraba a sus hijos (estudiantes, discípulos) absorbía (robaba) su conocimiento (ideas), envidiaba sus capacidades y luego los desechaba e intentaba hundirlos para que jamás puedan tomar el papel de paladín del psicoanálisis, Freud deseaba pasar a la historia como el único ‘mesías psicoanalítico’ y no permitiría que sus discípulos intenten superarlo y robarle aquel título, como vemos, la historia se encargó de cumplir su deseo.

Viktor, la manifestación puntual de la teoría edípica; amor y odio ante su padre biológico, ambivalencia que, por transferencia, pasarían a Freud. Es así como, al igual que Stekel, ve en Freud su maestro, su guía, y haría de todo para alcanzar su aprobación, el no alcanzar esto le provocaría una de las mayores frustraciones de su vida, una vida llena de tormentas en vasos de agua y tribulaciones que Tausk era incapaz de manejar.

Finalmente, agobiado por todos sus problemas, sufriría del típico síndrome de pisciano desmotivado; vería todas las puertas cerrarse, y al no contar con el apoyo de que necesitaba, decidiría acabar con su vida una mañana del jueves 3 de julio de 1919, estrangulándose con un cordón de cortina y disparándose un balazo en la sien. A esta sazón Freud escribiría una carta a Lou Andreas-Salomé (musa, compañera, y amante de Tausk) donde diría: “El pobre Tausk, que su amistad ha distinguido durante cierto tiempo, se suicidó de la manera más radical. Había vuelto cansado, minado por los horrores de la guerra-, se había visto en la obligación de tratar de restablecerse en Viena en las circunstancias más desfavorables de una existencia arruinada por la entrada de las tropas; trató de introducir una nueva mujer en su vida, tenía que casarse ocho días más tarde… pero decidió otra cosa. Sus cartas de adiós a la novia, a su primera mujer y a mí mismo son igualmente afectuosas, dan testimonio de su perfecta lucidez, no acusan a nadie sino a su propia insuficiencia y a su vida frustrada, y por lo tanto no arrojan ninguna luz sobre su acto supremo.” También añadiría lacónicamente: “Confieso que no lo echo verdaderamente de menos. Hacía ya mucho tiempo que lo consideraba inútil e incluso una amenaza para el futuro.”

Lou Andreas–Salomé, mucho más benigna y sensible ante el tema diría: “Me imagino que su muerte debió ser el voluptuoso coronamiento de verse a la vez convertido en agresor y víctima…”. Algo que el mismo Tausk ya había mencionado en una carta del primero de marzo de 1906 que iba dirigida a su esposa: “Soy independiente puesto que nadie depende de mí, y no puedo ser esclavo, ya que no soy amo”. La eterna dicotomía del poder y antipoder presente en nuestras vidas. La misma Salomé, al principio de su idilio con Tausk escribiría: “Desde el principio yo sentí en Tausk esa lucha de la criatura humana, y fue eso lo que me tocó más profundamente. Animal, hermano mío, tú.”

La influencia de Tausk en el psicoanálisis ha sido largamente olvidada. Entre sus principales aportes podemos encontrar estudios sobre la masturbación, los conceptos expuestos por Freud en “Duelo y Melancolía” (1915) fueron ideas originales de Tausk. Quizá su legado más conocido sea su artículo póstumo Acerca de la génesis del aparato de influir en el curso de la esquizofrenia (1919) donde nos habla de un tipo de delirio paranoico en particular donde algunos pacientes clamaban que sus síntomas y delirios de esquizofrenia se debían a una máquina, presumiblemente de origen extraterrestre o ‘infernal’, que afectaba el comportamiento de estas personas. Ahora a esta clase de delirios se los llama “delirios pasividad” o “fenómenos pasividad”.

Acerca de la génesis del aparato de influir en el curso de la esquizofrenia (extracto)

El aparato de influir esquizofrénica es una máquina de la naturaleza mística. Los pacientes son capaces de dar sólo vagas insinuaciones de su construcción. Consta de cajas, manivelas, palancas, ruedas, botones, cables, baterías y similares. Los pacientes se esfuerzan para descubrir la construcción del aparato por medio de sus conocimientos técnicos, y parece que con la popularización progresiva de las ciencias, todas las fuerzas se sabe que la tecnología se utilizan para explicar el funcionamiento del aparato. Todos los descubrimientos de la humanidad, sin embargo, se consideran inadecuados para explicar los maravillosos poderes de esta máquina, por lo que los pacientes se sienten perseguidos. Los efectos principales de la máquina influir son los siguientes:

  1. Esto hace que el paciente vea imágenes. Cuando este es el caso, la máquina es generalmente una linterna mágica o cinematógrafo. Las imágenes aparecen en un solo plano, en las paredes o vidrios de las ventanas, ya diferencia de las alucinaciones visuales típicos no son tres dimensiones.
  2. Se produce, así como las supresiones, pensamientos y sentimientos por medio de ondas o rayos o fuerzas misteriosas que el conocimiento del paciente de la física es insuficiente para explicar. En tales casos, la máquina se denomina a menudo ‘-aparato de sugerencia.’ Su construcción no se puede explicar, pero su función consiste en la transmisión o “drenar” de los pensamientos y sentimientos de uno o varios perseguidores.
  3. Produce fenómenos motores en el cuerpo, las erecciones y poluciones, que tienen la intención de privar al paciente de su potencia masculina y debilitarlo. Esto se logra por medio de la sugestión o por radiografías corrientes de aire, la electricidad, el magnetismo, o.
  4. Se crea sensaciones que, en parte, no se puede describir, porque son extrañas al propio paciente, y que en parte son detectadas como eléctricas, magnéticas, o debido a corrientes de aire.
  5. También es responsable de otras apariciones en el cuerpo del paciente, tales como erupciones cutáneas, abscesos, u otros procesos patológicos.