El Conde de Lautréamont – Poésies I

Lautreamont

Es muy raro que haga esto, pero he decidido ceder mi espacio a otro autor, sí, lo siguiente que leerán es enteramente de otro autor, post necesario para la comprensión de uno subsecuente. Es raro por lo celoso y cuidadoso que soy con mi blog, siendo el autor de todas las entradas, claro, citando a muchos autores pero nunca dejándoles que hablen por mí páginas enteras, plagios inconscientes también deben existir muchos, pero como decía mi invitado de hoy: El plagio es necesario. Está implícito en la idea de progreso. Por supuesto espero no haber incurrido en aquello. Pero ¿quién es mi invitado se preguntan? Pues un viejo conocido del blog y de ustedes, todo un héroe de las letras, considerado en Francia hasta más importante que Rimbaud, sí, ¡adivinaron! Con ustedes El Conde de Lautréamont y su prólogo de Poésies I: 

 

Los gemidos poéticos de este siglo son sólo sofismas. Los primeros principios deben estar fuera de discusión.

Acepto a Eurípides y a Sófocles, pero no acepto a Esquilo.

No deis muestra de carecer. de la más elemental decencia y del mal gusto hacia el Creador.

Rechazad la incredulidad: me causaréis placer.

No existen dos clases de poesía; sólo hay una.

Existe una convención poco tácita entre el autor y el lector, por la cual el primero se denomina enfermo, y acepta al segundo como enfermero. ¡El poeta es quien consuela a la humanidad! Los papeles están arbitrariamente invertidos.

No quiero ser mancillado con el calificativo de presuntuoso.

No dejaré memorias.

La poesía no es la tempestad, tampoco el ciclón. Es un río majestuoso y fértil.

Solamente admitiendo la noche físicamente, se le ha llegado a aceptar moralmente. ¡Oh Noches de Young!, ¡cuántas jaquecas me habéis causado!

Se sueña sólo cuando se duerme. Son palabras como sueño, nada de la vida, paso por la tierra, la preposición tal vez, el trípode desordenado, quienes han infiltrado en vuestras almas esa poesía húmeda de languideces, semejante a la podredumbre. De las palabras a las ideas sólo hay un paso.

Las perturbaciones, las ansiedades, las depravaciones, la muerte, las excepciones en el orden físico o moral, el espíritu de negación, los embrutecimientos, las alucinaciones servidas por la voluntad, los tormentos, la destrucción, los trastornos, las lágrimas, las insaciabilidades, los servilismos, las imaginaciones penetrantes, las novelas, lo inesperado, lo que no hay que hacer, las singularidades químicas del buitre misterioso que acecha la carroña de alguna ilusión muerta, las experiencias precoces y abortadas, las oscuridades con caparazón de chinche, la monomanía terrible del orgullo, la inoculación de los estupores profundos, las oraciones fúnebres, las envidias, las traiciones, las tiranías, las impiedades, las irritaciones, las acrimonias, los despropósitos agresivos, la demencia, el spleen, los espantos razonados, las inquietudes extrañas que el lector preferiría no sentir, las muecas, las neurosis, las hileras sangrantes por las cuales se hace pasar la lógica acorralada, las exageraciones, la ausencia de sinceridad, las burlas, las vulgaridades, lo sombrío, lo lúgubre, los partos peores que los crímenes, las pasiones, el clan de los novelistas de tribunales, las tragedias, las odas, los melodramas, los extremos presentados a perpetuidad, la razón impunemente silbada, los olores de los cobardes, las desazones, las ranas, los pulpos, los tiburones, el simún del desierto, lo sonámbulo, turbio, nocturno, somnífero, noctámbulo, viscoso, foca parlante, equívoco, tuberculoso, eespasmódico afrodisíaco, anímico, tuerto, hermafrodita, bastardo, albino, pederasta, fenómeno de acuario y mujer bar-buda, las horas borrachas de desencanto taciturno, las fantasías, las acritudes, los monstruos, los silogismos desmoralizadores, las basuras, lo que no reflexiona como el niño, la desolación, el manzanillo intelectual, los chancros perfumados, las nalgas con camelias, la culpabilidad de un escritor que rueda por la pendiente de la nada y se desprecia a sí mismo con gritos alegres, los remordimientos, las hipocresías, las perspectivas vagas que os trituran con sus engranajes imperceptibles, los serios escupitajos sobre los axiomas sagrados, los piojos y sus cosquilleos insinuantes, los prefacios insensatos, como los de Cromwell, la señorita de Maum y de Dumas hijo, las caducidades, las impotencias, las blasfemias, las asfixias, los ahogos, las rabias ante esos osarios inmundos que hacen que enrojezca al nombrarlos, es hora de reaccionar ya contra lo que nos lastima y nos doblega tan soberanamente.

Vuestro espíritu es arrastrado continuamente fuera de sus casillas y, sorprendido en la trampa de las tinieblas, construido con arte grosero por el egoísmo y el amor propio.

El gusto es la cualidad fundamental que resume a todas las demás cualidades. Es el nec plus ultra de la inteligencia. A él sólo se debe que el genio sea la salud suprema y el equilibrio de todas las facultades. Villemain es treinticúatro veces más inteligente que Eugene Sue y Frédéric Soulié. Su prefacio al Diccionario de la Academia verá la muerte de las novelas de Walter Scott, de Fenimore Cooper, de todas las novelas posibles e imaginables. La novela es un género falso, porque describe las pasiones por sí mismas: la conclusión moral está ausente. Describir las pasiones no es nada; basta con nacer un poco chacal, un poco buitre, un poco pantera. No nos interesa nada. Describirías, para someterlas a una elevada moralidad, como Corneille, es otra cosa. El que se abstenga de hacer lo primero, siendo capaz de admirar y comprender a quienes les es dado hacer lo segundo, sobrepasa, con toda la superioridad de las virtudes sobre los vicios, al que hace lo primero.

Es suficiente que un profesor de segundo curso se diga: «Aunque me dieran todos los tesoros del universo, no querría haber escrito novelas parecidas a las de Balzac y Alejandro Dumas», para que, por eso sólo, sea más inteligente que Alejando Dumas y Balzac. Es suficiente que un alumno de tercero se haya convencido de que no hay que cantar las deformidades físicas e intelectuales, para que, por eso sólo, sea más fuerte, más capaz, más inteligente que Victor Hugo, si sólo hubiera escrito novelas, dramas y cartas.

Alejandro Dumas hijo jamás pronunciará un discurso de distribución de premios en un liceo. No sabe lo que es la moral. Ésta no transige. Si la pronunciara, antes tendría que tachar de un plumazo todo lo que ha escrito hasta ahora, comenzando por sus absurdos prefacios. Reunid un jurado de hombres competentes: sostengo que un buen alumno de segundo es más fuerte que él en no importa qué, incluso en la sucia cuestión de las cortesanas.

Las obras maestras de la lengua francesa son los discursos de distribución en los liceos y los discursos académicos. En efecto, la instrucción de la juventud es la más bella expresión del deber, y una buena apreciación de las obras de Voltaire (profundizad en la palabra apreciación) es preferible a las obras mismas. ¡ Naturalmente!

Los mejores autores de novelas y de dramas desnaturalizarían a la larga la famosa idea del bien, silos cuerpos docentes, conservadores de lo justo, no mantuvieran a las generaciones jóvenes y viejas en el camino de la honestidad y el trabajo.

En su propio nombre, y a su pesar, si es preciso, vengo a renegar, con voluntad indómita y férrea tenacidad, del horrible pasado de la llorona humanidad. Si: quiero proclamar lo bello en una lira de oro, excepción hecha de las tristezas escrofulosas y de las jactancias estúpidas que descomponen, en su frente, a la poesía cenagosa de este siglo. Pisotearé con mis pies las estrofas agrias del excepticismo, que no tiene razón de ser. El juicio, una vez introducido en la eflorescencia de su energía, imperioso y resuelto, sin oscilar un segundo en las incertidumbres irrisorias de una piedad mal situada, como un procurador general, fatídicamente las condena. Hay que velar sin descanso sobre los insomnios purulentos y las pesadillas atrabiliarias. Desprecio y execro el orgullo y las voluptuosidades infames de una ironía, convertida en rémora, que desplaza la exactitud del pensamiento.

Algunos caracteres excesivamente inteligentes, no hay por qué invalidarlos con palinodias de dudoso gusto, se han arrojado a ciegas en los brazos del mal. El ajenjo, que no creo sabroso, sino nocivo, mató moralmente al autor de Rolla. ¡Ay de los golosos! Apenas había entrado en la edad madura el aristócrata inglés, cuando su arpa se quebró bajo los muros de Missolonghi, después de haber recogido a su paso las flores que encubren el opio de los tristes aniquilamientos.

Aunque superior a los genios corrientes, si hubiera encontrado en su tiempo a otro poeta, dotado como él de similares dosis de una inteligencia excepcional, y capaz de presentarse como su rival, habría sido el primero en confesar la inutilidad de sus esfuerzos para producir maldiciones disparatadas, y que el bien exclusivo sólo es declarado digno de apropiarse de nuestra estima por la voz de la totalidad de los mundos. El hecho es que no existió nadie que lo combatiera con ventaja. Esto es lo que nunca se ha dicho. ¡Cosa extraña!, incluso al hojear los libros y cuadernos de su época, a ningún crítico se le ocurrió poner de relieve el riguroso silogismo que precede. Y no es sino aquel que lo supere quien pueda haberlo inventado. Tan llenos estaban de estupor y de inquietud, más que de reflexiva admiración, ante obras escritas por una mano pérfida, pero que sin embargo revelaban las imponentes manifestaciones de un alma que no pertenecía al común de los hombres, y que se encontraba cómoda entre las últimas consecuencias de uno de los dos problemas menos oscuros que interesan a los corazones no solitarios: el bien, el mal. A cualquiera no le es dado abordar los extremos, sea en un sentido, sea en otro. Esto éxplica por qué -aunque se elogie, sin segunda intención, la inteligencia maravillosa que de-nota a cada instante, él, uno de los cuatro o cinco faros de la humanidad- se hacen en silencio numerosas reservas sobre las aplicaciones y el empleo injustificables que de ella se ha hecho a sabiendas. No hubiera debido recorrer los dominios satánicos.

La rebelión feroz de los Troppmann, de los Napoleón 1, de los Papavoine, de los Byron, de los Victor Noir y de las Charlotte Corday será mantenida a distancia de mi severa mirada. A esos grandes criminales., de títulos tan diversos, los aparto con un gesto. ¿A quién creen engañar aquí?, pregunto con una lentitud que se intetpone. ¡Oh caballitos de presidio! ¡Pompas de jabón! ¡Muñecos de tripa! ¡Cordones usados! Que se aproximen los Konrad, los Manfred, los Lara, los marinos que se parecen al Corsario, los Mefistófeles, los Werther, los Don Juan, los Fausto, los Yago, los Rodin, los Calígula, los Cain, los Iridion, las arpías a la manera de Colomba, los Ahrimán, los manitúes maniqueos, embadurnados de sesos, que guardan la sangre de sus víctimas en las pagodas sagradas del Indostán, la serpiente, el sapo y el cocodrilo, divinidades consideradas como anormales del antiguo egipto, los hechiceros y las potencias demoniacas de la Edad Media, los Prometeo, los Titanes de la mitología fulminados por los Júpiter, los Dioses Malignos vomitados por la imaginación primitiva de los pueblos bárbaros -toda la serie escandalosa de los diablos de cartón. Con la certeza de vencerlos, tomo la fusta de la indignación y de la concentración que sopesa, y espero a esos monstruos a pie firme, como su previsto domador.

Hay escritores denigrados, peligrosos bufones, truhanes de tres al cuarto, sombríos mistificadores, verdaderos alienados, que merecerían poblar Bicetre. Sus cabezas cretinoides, de las que se ha quitado una teja, crean fantasmas gigantescos que descienden en lugar de subir. Ejercicio escabroso; gimnasia especiosa. Pasa, pues, grotesco petimetre. Por favor, alejaos de mi presencia, fabricantes al por mayor de acertijos prohibidos, en los cuales no percibía antes, al primer golpe, como hoy, el secreto de la solución frívola. Caso patológico de un egoísmo formidable. Autómatas fantásticos: señalaos con el dedo uno a otro, hijos míos, el epíteto que los vuelva a su lugar.

Si existiesen, bajo una plástica realidad, en alguna parte, a pesar de su inteligencia probada, aunque engañosa, serían el oprobio, la hiel de los planetas que hábitarían, la vergúenza. Imagináoslos, por un instante, reunidos en sociedad con substancias que fueran sus semejantes. Sería una sucesión ininterrumpida de combates que no hubiera soñado los dogos, prohibidos en Francia, los tiburones y los cachalotes macrocéfalos. Serían torrentes de sangre en esas regiones caóticas llenas de hidras y de minotauros, de donde la paloma, asustada siempre, huye a todo vuelo. Sería un amontonamiento de bestias apocalípticas que no ignoran lo que hacen. Serían choques de pasiones, de irreconcilabilidades y de ambiciones, a través de los aullidos de un orgullo que no se deja leer, que se contiene, y cuyos escollos y bajos fondos nadie puede, ni siquiera aproximadamente, sondear.

Pero no se me impondrán más. Sufrir es una debilidad, cuando uno puede impedirlo y hacer algo mejor. Exhalar los sufrimientos de un esplendor no equilibrado, es demostrar, ¡oh moribundos de las marismas perversas!, todavía menos resistencia y valor. Con mi voz y mi solemnidad de los grandes días, te llamo de nuevo en mis desiertos hogares, gloriosa esperanza. Ven a sentarte junto a mí, envuelta en tu manto de ilusiones, sobre el trípode razonable de los apaciguamientos. Como un muelle que se desecha, te arrojé de mi morada, con un látigo de cuerdas de escorpiones. Si deseas que esté persuadido de que has olvidado, al regresar a mi casa, las penas que, bajo el indicio de los arrepentimientos, te causé en otro tiempo, trae contigo entonces, cortejo sublime -¡sostenedme, que me desmayo!-, las virtudes ofendidas y sus imperecederas reparaciones.

Constato, con amargura, que no quedan más que algunas gotas de sangre en las arterias de nuestras tísicas épocas. Desde los lloriqueos odiosos y especiales, patentados sin.garantía de un punto de referencia, de los Jean-Jacques Rousseau, de los Chateaubriand y de las nodrizas con bragas de niño de pecho Obermann, a través de los demás poetas que se han revolcado en el fango impuro, hasta el sueño de Jean-Paul, el suicidio de Dolores Veintimilla, el Cuervo de Alían, la Comedia Infernal del polaco, los ojos sanguinarios de Zorrilla, y el inmortal cáncer. Una Carroña, que pintó antaño, con amor, el amante mórbido de la Venus hotentote, los dolores inverosímiles que este siglo ha creado para sí mismo, en su querer monótono y repugnante, lo han vuelto tísico. ¡Larvas absorbentes en su letargo insoportable!

Vamos, música.

Sí, buenas gentes, soy yo quien ordena quemar, sobre una badila enrojecida al fuego, con un poco de azúcar amarilla, el pato de la duda con labios de vermut, que derramando, en una lucha melancólica entre el bien y el mal, lágrimas que no llegan del corazón, sin máquina neumática, hace en todas partes el vacío universal. Es lo mejor que podéis hacer.

La desesperación, nutriéndose con un propósito decidido de sus fantasmagorías, conduce imperturbablemente al literato a la abrogación en masa de las leyes divinas y sociales, y a la perversidad teórica y práctica. En una palabra, hacer que predomine el trasero humano en los razonamientos. ¡Vamos, dadme la palabra! Uno se vuelve malo, lo repito, y los ojos toman el tinte de los condenados a muerte. No retiraré lo que adelanto. Quiero que mi poesía pueda ser leída por una muchacha de catorce años.

El verdadero dolor es incompatible con la esperanza. Por muy grande que sea ese dolor, la esperanza aún se alza a cien codos más arriba. Por tanto, dejadme tranquilo con los buscadores. ¡Abajo las patas, abajo, perras ridículas, pretenciosos, presumidos! Lo que sufre, lo que diseca los misterios que nos rodean, ya no espera. La poesía que discute las verdades necesarias es menos bella que la que no las discute. Indecisiones a ultranza, talento mal empleado, pérdida de tiempo: nada será tan fácil de comprobar.

Cantar a Adamastor, Jocelyn, Rocambole, es pueril. No porque el autor espere que el lector sobreentienda que perdonará a sus héroes, sino porque se traiciona a sí mismo y se apoya sobre el bien para hacer pasar la descripción del mal. En nombre de esas mismas virtudes que Frank ha desconocido, nosotros queremos soportarlo, oh saltimbanquis de los malestares incurables.

¡No hagáis como esos exploradores sin pudor, espléndidos de melancolía a sus ojos, que encuentran cosas desconocidas en sus espíritus y en sus cuerpos!

La melancolía y la tristeza son ya el comienzo de la duda; la duda es el comienzo de la desesperación; la desesperación es el comienzo cruel de los diferentes grados de la maldad. Para que os convenzáis de ello, leed la Confesión de un hijo del siglo. La pendiente es fatal, una vez que uno se arroja por ella. Es seguro que se llaga a la maldad. Desconfiad de la pendiente. Extirpad el mal de raíz. No estimuléis el culto de adjetivos tales como indescriptible, inenarrable, rutilante, incomparable, colosal, que mienten desvergonzadamente a los sustantivos que desfiguran: son perseguidos por la lubricidad.

Las inteligencias de segunda clase, como Alfredo de Musset, pueden llevar tenazmente una o dos de sus facultades mucho más lejos que las facultades correspondientes de las inteligencias de primera clase, Lamartine, Hugo. Estamos en presencia del descarrilamiento de una locomotora fatigada. Es una pesadilla que sostiene la pluma. Sabed que el alma se compone de una veintena de fácultades. ¡Habladme de esos mendigos que llevan un~sombrero estupendo junto a sus sórdidos harapos!

He aquí un medio de constatar la inferioridad de Musset frente a los dos poetas. Leed delante de una muchacha, Rolla o Las Noches, Los Locos de Cobb, o si no, los retratos de Gwynplaine y Dea, o el relato de Terámenes de Eurípides, traducido en versos franceses por Racine padre. La muchacha se sobresalta, frunce las cejas, alza y baja las manos, sin fin determinado, como un hombre que se ahoga; los ojos lanzarán fulgores verdosos. Leedle la Oración para todos, de Victor Hugo. Los efectos son diametralmente opuestos. La clase de electricidad no es la misma. Ella ríe a carcajadas y pide más.

De Hugo sólo quedarán las poesía sobre los niños, entre las que hay muchas muy malas.

Pablo y Virginia ofende a nuestras más profundas aspiraciones a la felicidad. Antaño, este episodio que rezuma oscuridad desde la primera a la última página, sobre todo el naufragio final, me producía rechinar de dientes. Me revolcaba por la alfombra y daba patadas a mi caballo de madera. La descripción del dolor es un contrasentido. Hay que hacer ver todo por la parte bella. Si esta historia fuese contada como una simple biografía, no la atacaría. Cambia en seguida de carácter. La desgracia se vuelve augusta por la voluntad impenetrable de Dios, que la creó. Pero el hombre no debe crear la desgracia en sus libros. Es querer considerar a toda costa sólo un lado de las cosas. ¡Oh qué maniáticos chillones sois!

No reneguéis de la inmortalidad del alma, de la sabiduría de Dios, de la grandeza de la vida, del orden que se manifiesta en el universo, de la belleza corporal, del amor a la familia, del matrimonio, de las instituciones sociales. Dad de lado a los escritorzuelos funestos: Sand, Balzac, Alejandro Dumas, Musset, Du Terrail, Féval, Flaubert, Baudelaire, Leconte y la Huelga de los Herreros.

No trasmitáis a los que os leen más que la experiencia que se desprende del dolor, y que no es el dolor mismo. No lloréis en público.

Hay que saber arrancar bellezas literarias hasta en el seno de la muerte; pero esas bellezas no pertenecen a la muerte. La muerte no es en ese caso más que la causa ocasional. No es el medio, es el fin, que no es la muerte.

Las verdades inmuntables y necesarias, que dan gloria a las naciones, y que la duda en vano se esfuerza por pertubar, comenzaron con las edades. Son cosas que no se debería tocar. Los que quieren introducir la anarquía en la literatura, con el pretexto de novedad, caen en un contrasentido. No se atreven a atacar a Dios y atacan a la inmortalidad del alma. Pero la inmortalidad del alma es también tan vieja como los cimientos del mundo. ¿Qué otra creencia la reemplazará, si es que debe ser reemplazada? No siempre será una negación. Si se recuerda la verdad de donde han surgido todas las demás, la bondad absoluta de Dios y su ignorancia absoluta del mal, los sofismas se hundirán por si mismos. Se hundirá al mismo tiempo la literatura poco Poética que se apoyó sobre ellos.

Toda literatura que discute los axiomas eternos está condenada a no vivir más que de sí misma. Es injusta. Los novissima verba hacen sonreír considerablemente a los muchachos sin pañuelo de cuarto. No tenemos derecho a interrogar al Creador sobre lo que sea.

Si sois agradecidos, no hay que decírselo al lector. Guardarlo para vosotros mismos.

Si se corrigieran los sofismas en el sentido de las verdades correspondientes a esos sofismas, sólo sería verdad la corrección, mientras que la pieza así retocada tendría derecho a no llamarse falsa. El resto estaría fuera de la verdad con trazas de falso, por consiguiente nulo, y considerado, forzosamente, como no a venido.

La poesía personal realizó su tiempo de truhanerías relativas y de contorsiones contingentes. Tomemos de nuevo el hilo indestructible de la poesía impersonal, bruscamente interrumpida desde el nacimiento del filósofo malogrado de Ferney, desde el aborto del gran Voltaire.

Parece bello, sublime, bajo pretexto de humildad o de orgullo, discutir las causas finales y falsear las consecuencias estables y conocidas. ¡Desengañaos, porque no hay nada más necio! Reanudemos la cadena regular con los tiempos pasados; la poesía es la geometría por excelencia. Desde Racine, la poesía no ha progresado un milímetro. Ha retrocedido. ¿Gracias a quién? A las Grandes Cabezas Blandas de nuestra época. Gracias a los afeminados, Chateaubriand, el MohicanoMelancólico; Sénacour, el Hombre con Faldas; JeanJacques Rousseau, el Socialista Arisco; Anne Radcliffe, el Espectro Chiflado; Edgar Poe, el Mameluco de los Sueños de Alcohol; Maturin, el Compadre de las Tinieblas; George Sand, el Hermafrodita Circunciso; Théophile Gautier, el Incomparable Especiero; Leconte, el Cautivo del Diablo; Goethe, el Suicidado por Llorar; Sainte-Beuve, el Suicidado por Reír; Lamartine, la Cigúeña Lacrimógena; Lermontoff, el Tigre que Ruge; Victor Hugo, la Fúnebre Estaca Verde; Misckiéwickz, el Imitador de Satán; Musset, el Petimetre Sin Camisa Intelectual; y Byron, el Hipopótamo de las Junglas Infernales.

La duda ha existido en todo tiempo como minoría. En este siglo está en mayoría. Respiramos la violación del deber por los poros. Eso sólo se ha visto una vez, y no se volverá a ver.

Las nociones de la simple razón están de tal manera oscurecidas en la hora presente, que lo primero que hacen los profesores de cuarto, cuando enseñan a escribir versos latinos a sus alumnos, jóvenes poetas con la boca humedecida de leche materna, es revelarles por medio de la práctica el nombre de Alfredo de Musset. ¡Os pido demasiado! Los profesores de tercero, además, dan en sus clases a traducir en verso griego dos sangrantes episodios. El primero es la repugnante comparación del pelícano. El segundo, la espantosa catástrofe que le sucedió a un labriego. ¿Para qué mirar el mal? ¿No está en minoría? ¿Por qué hacer inclinar la cabeza de un alumno sobre asuntos que, a falta de haber sido comprendidos, hicieron perder la suya a hombres como Pascal y Byron?

Un alumno me contó que su profesor de segundo daba todos los días en su clase a traducir dos carroñas en verso hebreo. Esas llagas de la naturaleza animal y humana hicieron que estuviera enfermo durante un mes, que pasó en una enfermería. Como no nos conocíamos, me hizo llamar por su madre. Me contó, aunque ingenuamente, que sus noches eran turbadas por sueños persistentes. Creía ver a un ejército de pelícanos que se abatían sobre su pecho y lo desgarraban. A continuación se iban volando hacia una choza en llamas. Se comían a la mujer del labriego y a sus hijos. Con el cuerpo ennegrecido por las quemaduras, el labriego salía de la casa y entablaba con los pelicanos un atroz combate. Todo se precipitaba luego sobre la choza, que se derrumbaba. De la elevada masa de escombros -eso nunca fallaba- vela salir a su profesor de segundo, sosteniendo su corazón en una mano y en la otra uná hoja de papel en donde se descifraba, con rasgos de azufre, la comparación del pelícano y la del labriego, tal como Musset mismo las ha compuesto. No fue fácil, en un principio, pronosticar la clase de enfermedad. Le recomendé que guardara cuidadoso silencio y de que no hablara de ello a nadie, sobre todo a su profesor de segundo. Le aconsejé a su madre que se lo llevara algunos días a su casa, y le aseguré que todo pasaría. En efecto, me preocupé de ir todos los días durante algunas horas, y todo pasó.

Es preciso que la crítica ataque la forma, jamás el fondo de vuestras ideas, de vuestras frases. Arregláoslas.
Los sentimientos son la forma de razonamiento más incompleta que se pueda imaginar.

Todo el agua del mar no bastaría para lavar una mancha de sangre intelectual.

(Poésies, 1870)

Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont


Deconstruyendo a Jacques Derrida

Jacques Derrida
“Orfeo ya no canta, escribe.”
—  Jacques Derrida

Jacques Derrida (El-Biar, Argelia francesa 15 de julio de 1930 – París, 8 de octubre de 2004), forma parte de mi trilogía filosófica favorita de la segunda mitad del siglo XX, junto a Gilles Delleuze y Michael Foucault. Los filósofos de aquél Mayo del 68 francés diríamos, aunque no existen pruebas de su total participación en este movimiento, sí podemos encontrarlo como estandarte de ciertas esferas de aquellos jóvenes que gritaban “Sabemos lo que no queremos, pero no sabemos lo que queremos”.- Se lo suele asociar con el postestructuralismo y el posmodernismo y las corrientes filosóficas de  Friedrich HegelFriedrich NietzscheEdmund Husserl,Sigmund Freud y Martin Heidegger. En este post trataremos sus conceptos más conocidos de una manera muy general, expondré los conceptos en su mínima expresión, podríamos decir que es un Derrida for Dummies, solo intento despertar su curiosidad e informarle un poco de las ideas de este gran filósofo.

Deconstrucción:

La deconstrucción es un método analítico o estrategia que busca desenmascarar y desmantelar la realidad establecida en sus componentes o elementos más básicos e intentar encontrar las fallas de la misma y así profundizar en el conocimiento sobre ésta. Escapar de la ingenuidad de la realidad preestablecida. El término es la traducción que propone Derrida de la palabra en alemán Destruktion, que Heidegger propone en Ser y Tiempo. 

¿Por qué ‘deconstruir’ y no ‘destruir’? es lo que se pregunta siempre el nobel lector de Derrida, pues bien él lo ponía de la siguiente forma: “Al destruir, pierdes forma y fondo; al deconstruir, ganas nuevas formas al revisar el fondo”. Así se resume uno de los conceptos más complejos en la historia de la filosofía.

Différance:

Différance un no-concepto y neografismo de la palabra francesa différence (diferencia). Se refiere a la imposibilidad, según Derrida, de simbolizar algo textualmente porque desborda la representación. Por ejemplo, la palabra Différance y Différence se diferencian una de la otra por la letra ‘A’ mas no en su pronunciación ya que en francés son homófonas. Usa la différance para manifestar la soslayación e inaccesibilidad del significado de lo verdadero o real; todo inconceptualizable. Una crítica a la estructuración del lenguaje. Para un mayor insight en este no-concepto le invito a leer esta Conferencia pronunciada por el mismo Derrida en la Sociedad Francesa de Filosofía, el 27 de enero de 1968.

Falogocentrismo: 

Otro neologismo con origen en la Deconstrucción, une los conceptos de logocentrismo (poder del conocimiento) y falocentrismo (poder del hombre), base fundamental, según Derrida, de la razón patriarcal preponderante. Pero dejemos que el mismo Jacques nos lo explique:

‘La unidad entre logocentrismo y falocentrismo, si existe, no es la unidad de un sistema filosófico. Por otra parte, esta unidad no es patente a simple vista: para captar lo que hace que todo logocentrismo sea un falocentrismo hay que descifrar un cierto número de signos. Este desciframiento no es simplemente una lectura semiótica: implica los protocolos y la estrategia de la deconstrucción. Debido a que la solidaridad entre logocentrismo y falocentrismo es irreductible, a que no es simplemente filosófica o no adopta sólo la forma de un sistema filosófico, he creído necesario proponer una única palabra: falogocentrismo, para subrayar de alguna manera la indisociabilidad de ambos términos.’ (Entrevista de Cristina de Peretti)

Leyendo estas lineas he recordado una anécdota no muy conocida de Derrida, un comentario con respecto a una ilustración medieval de Sócrates y Platón:

Derrida, Platón, Sócrates

Analice la ilustración, no es convencional, se trata de un chascarrillo medieval: Sócrates anotando lo dictado por Platón, en lugar de Platón contando historias de Sócrates. “La tarjeta,” diría Derrida, “me pareció, mm cómo decirlo- obscena […] veo a Platón teniendo una erección a espaldas de Sócrates. Veo una erección interminable y desproporcionada deslizándose lenta y tibiamente por la pierna derecha de Sócrates […] Imaginen el día en que seremos capaces de enviar esperma por medio de una postal.  [… y finalmente Platón] desea emitir su esperma para sembrarla en toda la tierra, enviar esta carta fértil a todos.” Ahí tienen un ejemplo muy hermoso y gráfico de Deconstrucción.

Jacques Derrida and his cat, Logos. Photo by Sophie Bassouls/Sygma/Corbis

Nuestra amiga internet siempre está sorprendiéndonos, y mientras pensaba este post me he topado con un video de la Filosofía de Jacques Derrida aplicado al anime Neon Genesis Evangelion, una serie que da para muchísimas interpretaciones tanto sociológicas, filosóficas, religiosas, psicológicas, entre otras, a pesar que su creador (Hideaki Anno) proclama que la serie es una oda al ‘nonsense’ y es completamente ridículo encontrarle algún sentido, algo parecido a lo que hizo John Lennon con I am the Walrus, sin embargo, al igual que pasó con el himno beatle, los fans y críticos alrededor del mundo y a lo largo de la historia no han dejado de buscar significados ocultos en esta obra. En el video se analiza la serie desde el contexto ‘no hay nada fuera del texto; toda comunicación es textual, por lo tanto no hay nada fuera del texto, todo es el texto.’ inspirado en lo que Roland Barthes expone en La Muerte del Autor, es decir, la obra prevalece a su autor, y estará libre a ser interpretada de cualquier forma.


El Orfismo

Orfeo

Orfeo es uno de los personajes de la mitología griega que más pasiones ha despertado a lo largo de la historia. Su tragedia, y toda la filosofía que encierra, han cautivado a generaciones enteras haciéndolo uno de los personajes más populares de la mitología junto a Hércules, Thor, y Horus.

Sin embargo, en la Grecia Arcaica, el mito de Orfeo no era solo celebrado por los grandes románticos amantes de la música y la poesía, no, no; el mito de Orfeo pasó a convertirse en religión ya que trajo a nuestra civilización la idea más revolucionaria de la historia: la existencia de un alma y la inmortalidad de ésta.

Revisemos el mito de Orfeo:

Orfeo era un músico excepcional, cautivaba y conquistaba a hombres, mujeres, y dioses por igual gracias a sus hermosas melodías. Se le atribuye el invento de la lira y de la cítara. Descendió al Hades (el infierno) en busca de su esposa Eurídice, muerta por la picadura de una serpiente al huir de la persecución de Aristeo (Hijo de Apolo, rival de Orfeo). Orfeo, cuya música tenía el poder de influir sobre las plantas, las piedras y los hombres, consiguió que los dioses aceptaran devolverle a su esposa pero con una condición: que partiese él primero sin volver su cabeza hasta haber traspasado las puertas del infierno. Pero al estar cerca de la salida del Hades, Orfeo volteó a verla pensando que ya estaban fuera, pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, y aún tenía un pie en el camino del inframundo, así que se desvaneció en el aire, y esa vez para siempre.0

Luego de perder a su esposa hace un juramento de castidad y se dedica a cultivar las artes del conocimiento, todos los días rechazaba mujeres que pretendían acceder a su lecho, estas mujeres (Bacantes tracias) humilladas por la fidelidad que le guardaba a su esposa, despedazan a Orfeo esparciendo sus miembros y su cabeza y su lira fueron arrojadas al río Hebro.

Orfeo y Eurídice by Gustave Moreau

La versión que deriva del Orfismo dice que Orfeo fue fulminado por Zeus al haber revelado a un grupo de iniciados lo que había visto en el Hades.

Entre muchísimas más, cualquiera de estas teorías de muertes órficas entrevén un fondo moral y filosófico que daría material para mil tesis.

Se dice que Orfeo fue un personaje histórico real, más que un músico prodigioso, un profeta, un nuevo Prometeo al cual se le adjudica haber enseñado a la humanidad las artes de la medicina, la escritura, la agricultura, la magia, y contribuir a los avances en la astrología. Se cuenta que viajó por todo el mundo y llegó a visitar Egipto y Mesopotamia, se familiarizó con la cultura de aquellos pueblos, incluyendo textos babilónicos y la Torah. Luego pasaría a formar parte de la tripulación de Jasón y los Argonautas, cumpliendo un rol fundamental al acallar los terribles cantos de las sirenas con su lira. Pero eventualmente un halo de misterio y divinidad le envolvió hasta finalmente convertirse en leyenda, como siempre sucede a lo largo de la historia con los personajes que asombran al mundo. Gran ejemplo de esto es Alejandro Magno, si no existiesen registros históricos de su existencia y de sus hazañas, lo consideraríamos un guerrero legendario a la par de Hércules y Aquiles.

Como sabemos Tracia era un pueblo indoeuropeo, conservó varias de las tradiciones hindúes por largo tiempo antes de su completa helenización, por ejemplo conservaba costumbres claramente budistas como extrañas a ojos griegos, como la de llorar cuando nacía un niño, por todo lo que tendría que sufrir, y el hacer bromas y reír cuando enterraban a alguien, porque éste no volvería a sufrir, y se dirigiría a una vida feliz y eterna, sin padecer los sufrimientos de la Tierra. Así que nos da todo para pensar que Orfeo, su mito, ideología y consecuentes rituales vienen directamente de la India.

Los paralelismos que encontramos con el budismo son indiscutibles, sobre todo la idea de la transmigración de las almas y la reencarnación.

Características del Orfismo

  • La religión órfica aparece en Grecia entre los siglos VI y II a.C.
  • Nace en el seno de la religión de Dioniso.
  • De las religiones más antiguas entre los griegos, trajo la nueva concepción de la reencarnación, sobre todo el concepto del alma inmortal.
  • El Orfismo trataba de explicar el origen del hombre y la causa de sus sufrimientos, los cuales eran atribuidos a su doble naturaleza, dionisíaca y titánica.
  • La transición órfica, la racionalización de lo que le rodea, busca darle una explicación lógica, es lo que se llama el paso del mito (la explicación no científica) al logos (la explicación racional).
  • Propone liberar al alma del cuerpo, no dejarlo sucumbir ante las pasiones.
  • Los rituales y prácticas órficas eran la única forma de poner fin al ciclo de reencarnaciones y así liberar el alma.
  • El Orfismo proponía sacrificios y plegarias para expiar las culpas de los vivos y de los muertos y así evitar los castigos en el Hades. Esta doctrina sería adoptada por el futuro cristianismo.
  • Aquellos que eran especialmente devotos de estos rituales y poemas frecuentemente practicaban el vegetarianismo y la abstinencia sexual, y evitaban comer huevos. Esta costumbre llegó a ser conocida como “Vida Órfica” (Orphikos bios).?
  • Creían que las almas podían reencarnar en cualquier era y en cualquier ser, así nacía el precepto de no derramar sangre humana ni animal, ya que también en formas animales puede latir un alma humana (e incluso la de un pariente).π
  • Era mesiánica, profetizaban la llegada de un nuevo Dioniso destinado a restaurar la plenitud de la cosmovisión original.
  • Doctrina de salvación.
  • El orfismo unía creencias procedentes del culto al dios Apolo, con otras relacionadas con la reencarnación.
  • Creían que el alma se mantiene únicamente si se conserva su estado puro. Por ello usaron a Dioniso como un elemento purificador y figura central de sus creencias.
  • Orfeo, por su parte, con sus cualidades de pureza sexual, su facultad de profetizar lo que ocurriría después de la muerte y sus dotes musicales, aportaba otra figura central para el anclaje de las creencias órficas.
  • El orfismo influyó las filosofías e ideologías de Pitágoras, los neo pitagóricos, Tales de Mileto, Platón, Anaximandro, y el cristianismo.
  • El cuerpo es la cárcel del alma. Esta premisa influenciaría toda la base de lo que luego sería el cristianismo y, consecuentemente, toda la ideología de la edad media.
  • Transmigración de las Almas.
  • Los Orfistas creían que el alma que no lograba purificarse debía reencarnar.
  • El orfista era visto como un individuo marginado, un hombre errante, un intelectual de diversas ciencias y doctrinas, de peculiar ascetismo (con preceptos estrictos como el no comer carne ni derramar sangre animal o vestir telas de lino).
  • Fragmentos escritos muestran las creencias sobre el más allá. Láminas de oro que dan instrucciones a los muertos y la manera de comportarse en el inframundo:
  • Se debe tener cuidado de no beber del Leteo (“Olvido”), sino de la piscina de Mnemosyne (“Memoria”).
  • También nos muestran una frase con la cual debemos presentarnos ante los guardianes del inframundo:
  • Soy un hijo de la tierra y el cielo estrellado. Estoy muerto de sed y estoy muriendo, ¡rápido, denme de beber agua fría del lago de la Memoria!

Orfeo

Elementos del Orfismo

El Orfismo concibe al hombre dualmente, bien y mal son representados como los elementos titánicos y dionisíacos, se contrapone el cuerpo y el alma.

El elemento bueno, Dionisíaco: lo divino o alma.

El elemento malo, Titánico: el cuerpo.

Esta doctrina nace del mito del nacimiento de Dioniso:

Dioniso, de niño, es destrozado y devorado por los Titanes. Atenea sólo salvó su corazón, Zeus se lo traga y después engendra de nuevo a Dioniso. Zeus destruye a los Titanes con el rayo y de sus cenizas surge el género humano. De la mezcla de las cenizas de los Titanes y la tierra surgieron luego los seres humanos, que albergan en su interior un componente titánico y otro dionísiaco. Los hombres nacemos, pues, cargados con algo de la antigua culpa, y debemos purificarnos de ella en esta vida, evitando derramar sangre de hombres y animales, de modo que, al final de la existencia, el alma, liberada del cuerpo, casi tumba y cárcel, pueda reintegrarse al mundo divino del que procede.¿

Dualismo Cuerpo/Alma la premisa que influyó a Platón.

La influencia del orfismo en la Grecia clásica se hace presente gracias a Platón, quien en la República nos habla del juicio al que se somete el alma tras la muerte del cuerpo:

Dijo que cuando su alma salió del cuerpo, anduvo caminando con una gran multitud, y que llegaron a una misteriosa región en la que había dos aberturas, una al lado de otra en la tierra, y, por encima de éstas y frente a ellas, otras dos en el cielo, y que en medio había sentados unos jueces que senteciaban en cada juicio que los buenos marcharan a la derecha y por la abertura del cielo con la sentencia que sobre ellos había recaído escrita en la frente, y que los injustos seguian el camino hacia la izquierda y abajo, llevando también ellos las señales de la suerte que les había cabido…

       Dijo también que había visto cómo por cada una de las aberturas del cielo y de la tierra penetraban las almas después de haber sido juzgadas, mientras que por el otro par de aberturas salían, por la de la tierra, las almas cargadas de palidez y polvo, y que de la segunda, procedentes del cielo, salía una segunda procesión de almas limpias y puras, y que las que de tiempo en tiemo iban llegando parecían haber hecho un largo viaje, y que alegremente se dirigían a una pradera donde acampaban como para celebrar una fiesta, saludándose unas a otras, mientras que las que habían salido de la tierra preguntaban a las otras cómo se estaba allí, y las que procedían del cielo, a su vez, preguntaban también cómo les había ido a las otras. Y unas a otras se contaban sus respectivas historias, con llantos y lamentos las unas, al recordar sus muchos y terribles sufrimientos y cuanto habían visto bajo tierra durante aquel viaje que duraba mil años, mientras que las del cielo hablaban de sus delicias y visiones de una belleza que no pueden expresar las palabras…

      (…) por todo el mal que a otros habían hecho y por todo el daño que habían causado se les había impuesto una pena diez veces mayor, y la medida que se aplicaba era por períodos de cien años, de forma que en el supuesto de que ésta fuera la duración de la vida humana, el castigo equivalía a diez veces el crimen…

Platón, República X , 614 b

Orfismo y la teoría de reencarnación en la Filosofía Griega

william blake underworld

Las principales fuentes sobre la reencarnación en la antigua Grecia llegan con Pitágoras y Heródoto principalmente. Heródoto consiguió la mayor parte de su discurso de la reencarnación basado en su estudio de la cultura egipcia, un estudio escaso, donde no explica mucho, simplemente fue uno de los tantos puntos que mencionaba para dejar en claro su fascinación por la cultura egipcia. Así que no podemos decir que él haya sido el principal impulsor de esta idea.

Del otro lado tenemos a Pitágoras, quien aprendió sobre la reencarnación de un mentor en la tradición órfica.

Como mencionamos, los órficos también veneraban a Dioniso, personaje que era conocido como un nuevo Dios trayendo nuevos misterios, y su origen era la India (donde fue escondido de Hera).

Esto, aparte del mito, lo podemos saber por su etimología:

-Dio: Zeus [Dios]

-Nūsos: aquel que proviene de Nysa (Monte Nysa, lugar de nacimiento de Dioniso y antiguo nombre para referirse a los territorios de la India)

Nũsa también es una palabra arcaica para referirse a los árboles, lo cual no extraña dado que que los acólitos y el culto de Dioniso está asociado con los seres de los bosques y los árboles en general.

El Propompoi (el grupo de las Ménades y Bacantes, los sátiros y ninfas, las musas, las gracias, los Coribantes) es en gran medida un símbolo de los entes y las criaturas de origen hindú y que conformaban la corte de Dioniso.

prompoi

Orfeo, que fue al Hades en busca de su esposa Eurídice, enseñó que el alma inmortal está atrapada o aprisionada en el cuerpo mortal, pero puede volar libremente con la gracia de los dioses (especialmente Dioniso), moviéndose entre la libertad y el cautiverio en un ciclo relacionado con las Parcas.

Y a través de auto-purificación (los ritos mistéricos de Eleusis [ritos a Démeter: hermana/esposa de Zeus y Perséfone: hija de Démeter y esposa de Hades]) y el favor de Dioniso, Perséfone y Deméter – Liber, Libera, y Ceres, como se les llama en la Liberalia (las Bacanales de la Antigua Roma en honor del Padre Liber, un antiguo dios de la fertilidad y del vino, y su esposa Libera) – el alma puede alcanzar la inmortalidad y la felicidad eterna. Tal vez esto significa el arribo a los Campos Elíseos (paraíso, nirvana), o tal vez algo más, lamentablemente la parte de esta historia y aquellos ritos se ha perdido en el tiempo.

Orfismo seculado2 en las escuelas de misterios de Eleusis en la época de Pitágoras. Algunos sugieren que Sócrates estaba implicado, y que esto estuvo relacionado con su suicidio forzado, estas nuevas ideas  amenazaban el sistema de vida y el más allá que se había establecido antes de la llegada de Dioniso.

Hay partes de él en el Fedro, la República. El alma a la deriva en una especie de limbo, el “reino de Perséfone” de Píndaro, antes de tomar otro cuerpo, y, finalmente, morir de forma permanente en el más allá de los héroes.

También me ha llamado la atención que la cultura Celta comparta mucho de estas ideas, y los paralelismos y coincidencias que existen entre ciertos seres de la mitología celta y los acólitos de Dioniso. Es probable que gran parte de las ideas de reencarnación originadas en la India y Egipto pasaran desde Grecia a las culturas celtas, así, muchos creen que las tierras orientales mencionadas en las leyendas celtas, desde la cual los Tuatha De Danann (“gente de la diosa Danu” ¿Danu? ¿La diosa mencionada en el Rigveda hindú? ¿Démeter? ¿Danuvio? ¿Dio? ¿Dioniso, eres tú? [Se dice que ellos introdujeron el uso de los carros de caballos y el culto druida en Irlanda3.]), navegaron hacia Irlanda, debieron haber sido las tierras griegas o hindúes. También se decía que Los antepasados ​de los Danann, los Nemedianos o Fir Bolg (significa literalmente personas sagradas) fueron a Grecia para luego regresar a Irlanda como los Tuatha de Danann. Pero esa es otra historia, ¿cómo llegamos del Orfeo a Nemedianos celtas fir bolgeses? Los desvaríos escribanos y la sinapsis histórica, sin dudas.

El Orfismo y el Teatro

sacrificio de Noé

Ésta es la parte donde aplicaré mi técnica de ficha nemotécnica de alumno holgazán; varias ideas y puntos en desorden.

Desde hace algunos meses he tenido esta especie de sueños reveladores y viajes en el tiempo y al inframundo, una especie de Orfeo onírico, ha sido algo verdaderamente fascinante y algo a lo que no le puedo encontrar explicación apropiada.

El inframundo que visto es algo parecido al de Dante de la Divina Comedia junto a una pintura de William Blake, solo recuerdo visitarlo y conversar con personajes oscuros a los que no logro recordar. Luego de esto salgo de viaje a diversas eras, he estado en el antiguo Egipto, la antigua Grecia, la Edad Media, mi infancia, las vidas de otras personas. Todos escenarios singulares y vivencias que serán recopiladas, espero, en algún texto futuro.

Hace unos días pensaba en la escritura de este texto y me soñé nuevamente en la forma de Orfeo onírico, esta vez en la antigua Grecia, diversos personajes y vivencias, pero lo que más recuerdo es el brillo de una palabra escrita sobre una roca: Alétheia.

No sabía el significado de esta palabra y estaba seguro que jamás la había visto, al despertar me puse a investigar y me encontré con que Alétheia es la diosa griega de la verdad, equivalente a la Veritas romana, también significa el lugar de la verdad.

Los Órficos en su eterna búsqueda del verdadero significado de la vida desarrollaron el concepto de Alétheia:

Alétheia: la verdad, lo verdadero, aquello que está oculto.

Etimológicamente este concepto Órfico de Alétheia dio nacimiento a la palabra théatron, que luego se convertiría en Theater (inglés) y Teatro (español), con las raíces:

Theos (Dios): para los antiguos griegos aquello que sientes al observar el florecimiento de una flor, una puesta de sol, el saberte y sentirte amigo de alguien, o cuando reconoces el amor, aquella sensación es Theos.

Thea (Diosa): Lugar donde se ve a la diosa/es, ver lo oculto.

Etimológicamente significa participar de los misterios y ver lo divino.

El teatro griego, como sabemos, nació en los rituales religiosos, específicamente en los rituales órficos. Del rito se pasó al mito, y luego, a través de la mímesis, la tragedia y comedia. El público pasó de participar en el rito a ser un observador de la tragedia1. El teatro, fungía así, como método didáctico y catártico. Los primeros rituales consistían en danzas a los dioses santificando el tributo o sacrificio, el cual casi siempre era un carnero (aquí podemos ver la influencia de las eras solares, una cabra simbolizaba al período en que se encontraban, la era de Aries.) y representaba a la humanidad, el escenario consistía de un carnero en un extremo, y un dios al otro, los danzantes en el centro. Representaba, así la transición de ser un carnero: sacrificio a los dioses, a convertirse en dios, todo la esencia del teatro es transformación, arte de la curación.

El Teatro nace así como la transición del carnero (humano) a lo divino. Del placer al éxtasis. Te da las lecciones para que puedas crecer y avanzar en tu proceso de transformación. Ésa es la verdadera esencia del teatro, lamentablemente esta carga catártica se ha ido diluyendo con el tiempo.

Conclusión 

Es probable que los territorios más allá de las columnas de Hércules de las que hablaba Platón, no fueran territorios ubicados en el océano atlántico, para los griegos esos territorios no existían, claro que quizá muchos sí lo conocían, pero es probable que la fantástica civilización a la que se refería Platón sea la civilización de dioses de la que nos habla el Majábharata y el Bhagavad Gita (texto sagrado hinduistas), y por supuesto ese conocimiento llegó a él gracias a las leyendas contadas en los misterios órficos. Lo mismo con los celtas, los druidas, los esenios, los supuestos años perdidos de Jesús, su supuesto viaje a la india, se pudo llegar a ese conocimiento gracias a diversas sectas del movimiento órfico, ésa es la clave de toda nuestra historia.

Como se menciona en los misterios órficos, los de Adonis, Mitra, los gnósticos, etc. el hombre nace con una chispa divina, y es su misión encontrarla y expandirla para llegar a su propia divinidad, a su dios interno. En términos órficos concluiríamos que es nuestro destino ser dioses ya que descendemos de lo divino, el destino final del hombre es el de estar junto a los dioses nuevamente, esto solo se logra con la purificación absoluta del alma.

Orfeo

0. Ovidio: Las metamorfosis, X, 8 – 85.  Mito de Orfeo y Eurídice.
1. Wikipedia, History of Theater
2. Seculado: palabra, al parecer, inventada por este servidor porque le sonaba bonito. Significa ‘inmerso’, ‘parte de’. No confundir con ‘secular’ ni ‘secularización’.
3. Wikipedia, Historia de los Tuatha Dé Danann.
4. Orfismo también es el nombre de un movimiento pictórico relacionado con el cubismo y el surrealismo. La pareja Robert y Sonia Delaunay fueron sus principales exponentes.
?. Artículo sobre la constelación de la Lira. Pausanias: Descripción de Grecia, IX, 30, 5 -6.
¿π∑.Wikipedia, Orphism.