Borges y su opinión sobre varios autores

Borges

No he tenido suficiente de las opiniones de Borges, sus 7 noches no han hecho más que despertar mi curiosidad por el pensamiento de este sabio sobre otras cosas. Diría Facundo Cabral que la inteligencia de Borges era en gran medida su memoria, una inteligencia pasiva mas no de acción, pero cuánto agradecemos esa memoria, la cual nos puede dar deleite de las obras y personajes que rodearon a este escritor a lo largo de su vida haciéndonos partícipes de sus gustos y disgustos, un verdadero guía literario. La mayoría de citas que expondré las podemos encontrar maravillosamente recopiladas junto a otras opiniones de Borges en el libro Borges ante el Espejo, obra de Jorge Mejía Prieto y Justo R. Molachino, mismo que podemos conseguir en el siguiente link.

Borges sobre Cervantes

Ahora me acuerdo de una cosa que decía Macedonio Fernández y que yo quiero suscribir totalmente; decía que los españoles y los hispanoamericanos deberíamos llamarnos “la familia de Cervantes”. Sería difícil unirnos todos diciendo “la familia de Quevedo“, a pesar de su grandeza de literato. En cambio, si decimos “la familia de Cervantes” no creo que encontremos ningún opositor.  Cervantes es uno de los pocos escritores españoles que puedo imaginarme. Sé, más o menos, lo que sería una charla con él. Sé, por ejemplo, cómo pediría disculpas por alguna de las cosas que ha escrito, cómo no se tomaría a sí mismo demasiado en serio. Estoy seguro de ello, como lo estaría en los casos de Samuel Butler o Wells; por ello una de las razones por las que Cervantes me atrae, es que no sólo pienso en él como escritor, uno de los más grandes novelistas, sino también como hombre. Y como dice Whitman: “Camarada, esto no es un libro, quien toca esto toca un hombre”.

Borges sobre la Literatura Española

La Literatura española… Trataré de decirlo cortésmente: empieza espléndidamente con los Romances, que son realmente lindísimos. Luego vienen escritores admirables, como Fray Luis de León, que para mí sigue siendo el mejor poeta castellano. Y San Juan de la Cruz. Y así llegamos al Quijote, que creo que es un libro realmente inagotable, sobre todo la segunda parte. Pero después ocurre algo que ya se nota en dos hombres de genio, como lo son Quevedo y Góngora: todo se torna rígido. Uno tiene la impresión de que ya no hay caras, sino máscaras. La culminación de este fenómeno se da en Baltasar Gracián, donde no se siente ninguna pasión ni sensibilidad. Es un mero juego de formas, como el cubismo o la literatura de Joyce... Luego tenemos el siglo XVIII, muy pobre. Y el movimiento romántico, donde España sirve para inspirar a todo el mundo, menos a los españoles. Sólamente queda Bécquer: una réplica débil del primer Heine… Luego de este panorama general, ocurre un hecho que creo que no se debe ocultar: cuando todo se renueva, sobre todo por influencia de Francia (la obra de Hugo, de Verlaine, de Poe -Poe también nos llegaba de Francia, porque entonces Francia era la forma para que se pudieran comunicar dos países americanos-), esa renovación se hace desde este lado del Atlántico y no desde España. Si usted piensa en Rubén Darío, en Freire, en Lugones: son poetas no inferiores y ciertamente anteriores a los Machado y a Juan Ramón Jiménez.

Borges habla de Cortázar

Prólogo a “Cartas de mamá”
Hacia 1947 yo era secretario de redacción de una revista casi secreta que dirigía la señora Sarah de Ortiz Basualdo. Una tarde, nos visitó un muchacho muy alto con un previsible manuscrito. No recuerdo su cara; la ceguera es cómplice del olvido. Me dijo que traía un cuento fantástico y solicitó mi opinión. Le pedí que volviera a los diez días. Antes del plazo señalado, volvió. Le dije que tenía dos noticias. Una, que el manuscrito estaba en la imprenta; otra, que lo ilustraría mi hermana Norah, a quien le había gustado mucho. El cuento, ahora justamente famoso, era el que se titula “Casa Tomada”. Años después, en París, Julio Cortázar me recordó ese antiguo episodio y me confió que era la primera vez que veía un texto suyo en letras de molde. Esa circunstancia me honra. Muy poco sé de las letras contemporáneas. Creo que podemos conocer el pasado, siquiera de un modo simbólico, y que podemos imaginar el futuro, según el temor o la fe; en el presente hay demasiadas cosas para que nos sea dado descifrarlas. El porvenir sabrá lo que hoy no sabemos y cursará las páginas que merecen ser releídas. Schopenhauer aconsejaba que, para no exponernos al azar; sólo leyéramos los libros que ya hubieran cumplido cien años. No siempre he sido fiel a ese cauteloso dictamen; he leído con singular agrado Las armas secretas de Julio Cortázar y sus cuentos, como aquel que publiqué en la década del cuarenta, me han parecido magníficos. “Cartas de mamá”, el primero del volumen, me ha impresionado hondamente. Una historia fantástica, según Wells, debe admitir un solo hecho fantástico para que la imaginación del lector la acepte fácilmente. Esta prudencia corresponde al escéptico siglo diecinueve, no al tiempo que soñó las cosmogonías o el Libro de las Mil y Una Noches. En “Cartas de Mamá” lo trivial, lo necesariamente trivial, está en el título, en el proceder de los personajes y en la mención continua de marcas de cigarrillos o de estaciones del subterráneo. El prodigio requiere esos pormenores. Otro rasgo quiero indicar. Lo sobrenatural, en este admirable relato, no se declara, se insinúa, lo cual le da más fuerza, como en el “Izur” de Lugones. Queda la posibilidad de que todo sea una alucinación de la culpa. Alguien que parecía inofensivo vuelve atrozmente. Julio Cortázar ha sido condenado, o aprobado, por sus opiniones políticas. Fuera de la ética, entiendo que las opiniones de un hombre suelen ser superficiales y efímeras.
Buenos Aires, 1984

Borges sobre Cortázar II

Tuve el honor de ser el primer editor argentino de Cortàzar. Se presentò un muchacho en la redacciòn de la revista LOS ANALES de Buenos Aires. Traìa un manuscrito y le dije que volviera a los diez dìas. Volviò a la semana y yo le dije “Tengo noticias para darle: su cuento està en la imprenta y mi hermana Norah se los ilustrarà”. Ese texto se llamaba “La casa tomada”, uno de sus mejores cuentos. De la obra posterior de Cortàzar, he leìdo algo. Pero no me atraen esos juegos de la incomodidad, contar un cuento empezando por el medio, etcètera. Todo eso es una imitaciòn de Faulkner. Y si es incòmodo en el mismo Faulkner, que era un hombre genial, imagìnese.

Borges sobre Charles Chaplin

Charles Chaplin es uno de los dioses más seguros de la mitología de nuestro tiempo. Como cineasta, una porquería. Sólo La Quimera del Oro (The Gold Rush, 1925) era un lindo film porque estaba defendido de la fealdad por el paisaje de Alaska, con gigantes vestidos de pieles sobre un fondo de nieve. En las demás películas está rodeado de tachos de basura o de escenas lujosas igualmente horribles. Además siempre fue muy vanidoso. Trabajó rodeado de mascotas, no de buenos actores. Siempre quiso ocupar el centro de la escena. Sólo a él hay que tenerle lástima. Es un personaje sentimental, los otros no existen. El cine ha progresado y Chaplin ha permanecido tan malo como al principio. Sus fotografías son igualmente espantosas. En cambio, Buster Keaton era un caballero.

Borges sobre Gabriel García Márquez

Leí Cien Años de Soledad. Me gustó el comienzo. Cuando digo leí significa que alguien lo leyó para mí. Soy viejo. Tengo 81 años y pocos amigos, la mayoría ya se fue. Pero estos pocos me ayudan, pasan conmigo algunas horas leyéndome lo que hallan interesante. Confío en ellos. Fue el caso de García Márquez, un excelente comienzo. Para el resto, sinceramente, no tengo tiempo. Prefiero mis clásicos, prefiero a Montaigne, Dante y los poetas latinos. Especialmente a Virgilio, con su mundo mágico.

Borges sobre Kipling y Hemingway

Kipling es un formidable escritor. Nunca he ocultado mi debilidad por él, mi admiración hacia toda su obra. Ernest Hemingway, cierta vez, disparatadamente, se comparó con Kipling, a quien consideraba su maestro. Fue medio compadre y terminó matándose porque se dio cuenta de que no era un gran escritor. Esto lo salva en parte.

A su vez Garcia Marquez dice que la diferencia entre Borges y Hemingway era que el primero era mal novelista y se daba cuenta y Hemingway no.

Borges sobre Goethe

[Conferencias sobre Goethe, 1949]: En cuanto a la elección de Goethe –aunque en su país hay escritores mayores: Schopenhauer, Nietzsche, Heine- es acertadísima por razones que ya se verán. Goethe se ocupó se muchos temas; como filósofo defrauda un poco: cuando Schopenhauer trató de explicarle el idealismo, nada consiguió. Goethe confiesa que intentó la lectura de Kant pero que después de pocas páginas de la Crítica de la razón pura comprendió que el libro, aunque admirable, no lo mejoraba y dejó de leer. De Spinoza, “ese hombre excelente” que tanto influyó en él, sólo pudo leer, desordenadamente, algunas páginas; lo comprendió, trató de comprender el pensamiento de Spinoza, casi de ser Spinoza, y se conformó con eso. En botánica estudió las plantas fanerógamas; en cuanto a las criptógamas, tan parecidas entre sí y tan numerosas, él, como admirador de las formas claras, llegó a mirarlas con verdadera aversión. Creía que bastaba estudiar el proceso que ocurría en una planta, imaginarlo bien, imaginarlo casi como lo había imaginado Dios al crearla; así conocería uno todas las plantas. Quería estudiar la Naturaleza, pero los experimentos le repugnaban; eran como las preguntas intencionadas de un interrogatorio. Por eso desdeñaba a Newton y a sus discípulos. Había investigado la luz por medio de experimentos, de hendijas, de prismas, y ¡hasta en un cuarto oscuro! No era extraordinario que hubieran llegado a resultados tan absurdos como descomponer la luz en los colores del espectro solar. Había colores más claros y colores más oscuros: el celeste más claro que el azul; el rosado, que el rojo. La luz es más clara que todos los colores y sería absurdo encontrarlos en ella; equivaldría a encontrar oscuridad en la luz. Llevó a las letras la idea de que bastaba imaginar algo perfectamente para conocerlo. Muy joven, escribió Shakespeare und kein EndeShakespeare infinitamente, un vehemente elogio, aunque sólo conocía unas pocas piezas del autor. Cuando hizo representar, años después, Hamlet o Macbeth introdujo cambios en los textos. Creía que, en el arte, la imitación de la Naturaleza era errónea: siempre se descubrían deficiencias. No hizo literatura realista o naturalista; no examinó censos sobre lo que hacía, por ejemplo, un criminal en la noche del asesinato; trataba de imaginarse en las situaciones.

En sus novelas, los personajes alemanes llevan nombres italianos. En el teatro impuso a los actores reglas severísimas: no debían mirarse entre ellos al hablar; sólo debían mirar al público; siempre debían estar de frente al público (un perfil, con un solo ojo, una sola oreja, media nariz y media boca era algo monstruoso). Los actores no debían representar sino recitar. Imponía detenciones, por medio de centinelas, a quienes no observaban estas reglas. Cuando el príncipe de Weimar quiso ver en el teatro un perro amaestrado, Goethe señaló un letrero que decía “No se admiten perros”. El príncipe insistió y Goethe abandonó la dirección del teatro. No buscaba el énfasis, sino la exactitud. “Si llovizna –decía- no agregaré truenos.” Hay admirables metáforas para el poniente; él escribió “la hora en que las cosas cercanas se alejan”: no será muy prodigioso pero es muy justo. Cuando viejo fue a Italia –aunque trataba de comprender a todos los pueblos no viajaba; viajar le parecía una suerte de experimento- y se enamoró de una muchacha joven, a la que ayudó pecuniariamente; además, para congraciarse con ella, conversaba largamente con la madre. Todo esto, son adornos, sin mejorar su papel, es el asunto de las Elegías romanas, un bellísimo poema. Conoció a los poetas persas a través de malas traducciones alemanas; los comprendió; advirtió que lo esencial en ellos era la intemporalidad; escribió el Diván de Oriente y Occidente, escribió poemas chinos, poemas persas y poemas árabes. No le molestó parecer un imitador; fue algo más: fue un poeta chino, un poeta persa, un poeta árabe. Trató de imaginar lo que esos hombres lejanos habían sentido, trató de ser ellos. Por eso puede decirse que, como San Pablo, fue todo para todos los hombres. No era un apasionado ni un fanático. Las guerras napoleónicas fueron, en Alemania, guerras por la independencia nacional, que despertaron mucho fervor patriótico: Goethe no tuvo inconveniente en entrevistarse con Napoleón. Por esto, para un pueblo fanático como es el alemán, la elección de Goethe como autor nacional es acertadísima.

Borges sobre diversos escritores

Verne era un jornalero laborioso y risueño que escribió para adolescentes.

José Ortega y Gasset: Su buen pensamiento queda obstruido por laboriosas y adventicias metáforas. Ortega pueda razonar, bien o mal, pero no imaginar. Debió contratar como amanuense a un buen hombre de letras, un negro, para que escribiera sus libros.

Miguel de Unamuno: una serie presunción de genialidad. Único sentidor español de la metafísica y por eso y por otras inteligencias, gran escritor.

Dicen que he influido en Julio Cortázar. No seamos tan pesimistas. Sus cuentos, que no he leído, han de ser mejores que los míos.

Creo que Sarmiento es el real escritor argentino. Creo que se ha elegido mal al poner al Martín Fierro como libro ejemplar. Si hubiéramos elegido al Facundo de Sarmiento, donde está planteado el dilema Civilización o Barbarie, hubiera sido mejor para el país y nuestra historia hubiera sido otra.

Marcelino Menéndez y Pelayo: las páginas que escribió son evidentes a fuera de redundancia y límpidas de puro sabidas y consabidas.

Si tuviera que elegir entre la literatura inglesa o la literatura rusa, entre Dickens o Dostoievski, elegiría a Dickens.

Me dicen que en Italia los libros de Sábato se venden con una faja que dice: “Sábato, el rival de Borges.” Es extraño, pues los míos no llevan una que dice: “Borges, el rival de Sábato.” Él es un escritor respetable cuyas obras pueden estar en manos de todos sin ningún peligro.

Intenté leer cosas de Freud, pero pensé que era un charlatán o un loco, en cierto aspecto. Al fin y al cabo, el mundo es demasiado complejo para ser llevado a un esquema absoluto tan simple. Mientras que en Jung se nota una mente más amplia y hospitalaria.

Shakespeare es —digámolo así— el menos inglés de los escritores ingleses. Lo típico de Inglaterra es el understatement, el decir un poco menos de las cosas. En cambio, Shakespeare tendía a la hipérbole en la metáfora, y no nos sorprendería nada que Shakespeare hubiera sido italiano o judío, por ejemplo.

Siento gran simpatía por Schopenhauer y por otros muchos escritores, pero en el caso de Nietzsche, siento que hay algo duro en él -y no diré fatuo-, quiero decir que como persona no tiene la menor modestia.

Paul Valéry: el héroe de la lucidez que organiza. Un hombre que, en un siglo que adora los caóticos de la sangre, la tierra, y la pasión, prefirió siempre los lúcidos placeres del pensamiento y las secretas aventuras del orden.

Hernan Melville y Edgar Allan Poe son grandes escritores secretos convertidos en tradiciones de América por las conspiraciones de la vasta población, las altas ciudades, la errónea y clamorosa publicidad.

Mi autor favorito es George Bernard Shaw. Entiendo que la diferencia entre él y otros ilustres escritores de nuestro tiempo es que él es, acaso, el único que tiene sentido de lo heroico. Otros, como William Faulkner, al que admiro mucho, parecen haberse especializado en situaciones innobles y ambientes demoniacos.


El Conde de Lautréamont – Poésies I

Lautreamont

Es muy raro que haga esto, pero he decidido ceder mi espacio a otro autor, sí, lo siguiente que leerán es enteramente de otro autor, post necesario para la comprensión de uno subsecuente. Es raro por lo celoso y cuidadoso que soy con mi blog, siendo el autor de todas las entradas, claro, citando a muchos autores pero nunca dejándoles que hablen por mí páginas enteras, plagios inconscientes también deben existir muchos, pero como decía mi invitado de hoy: El plagio es necesario. Está implícito en la idea de progreso. Por supuesto espero no haber incurrido en aquello. Pero ¿quién es mi invitado se preguntan? Pues un viejo conocido del blog y de ustedes, todo un héroe de las letras, considerado en Francia hasta más importante que Rimbaud, sí, ¡adivinaron! Con ustedes El Conde de Lautréamont y su prólogo de Poésies I: 

 

Los gemidos poéticos de este siglo son sólo sofismas. Los primeros principios deben estar fuera de discusión.

Acepto a Eurípides y a Sófocles, pero no acepto a Esquilo.

No deis muestra de carecer. de la más elemental decencia y del mal gusto hacia el Creador.

Rechazad la incredulidad: me causaréis placer.

No existen dos clases de poesía; sólo hay una.

Existe una convención poco tácita entre el autor y el lector, por la cual el primero se denomina enfermo, y acepta al segundo como enfermero. ¡El poeta es quien consuela a la humanidad! Los papeles están arbitrariamente invertidos.

No quiero ser mancillado con el calificativo de presuntuoso.

No dejaré memorias.

La poesía no es la tempestad, tampoco el ciclón. Es un río majestuoso y fértil.

Solamente admitiendo la noche físicamente, se le ha llegado a aceptar moralmente. ¡Oh Noches de Young!, ¡cuántas jaquecas me habéis causado!

Se sueña sólo cuando se duerme. Son palabras como sueño, nada de la vida, paso por la tierra, la preposición tal vez, el trípode desordenado, quienes han infiltrado en vuestras almas esa poesía húmeda de languideces, semejante a la podredumbre. De las palabras a las ideas sólo hay un paso.

Las perturbaciones, las ansiedades, las depravaciones, la muerte, las excepciones en el orden físico o moral, el espíritu de negación, los embrutecimientos, las alucinaciones servidas por la voluntad, los tormentos, la destrucción, los trastornos, las lágrimas, las insaciabilidades, los servilismos, las imaginaciones penetrantes, las novelas, lo inesperado, lo que no hay que hacer, las singularidades químicas del buitre misterioso que acecha la carroña de alguna ilusión muerta, las experiencias precoces y abortadas, las oscuridades con caparazón de chinche, la monomanía terrible del orgullo, la inoculación de los estupores profundos, las oraciones fúnebres, las envidias, las traiciones, las tiranías, las impiedades, las irritaciones, las acrimonias, los despropósitos agresivos, la demencia, el spleen, los espantos razonados, las inquietudes extrañas que el lector preferiría no sentir, las muecas, las neurosis, las hileras sangrantes por las cuales se hace pasar la lógica acorralada, las exageraciones, la ausencia de sinceridad, las burlas, las vulgaridades, lo sombrío, lo lúgubre, los partos peores que los crímenes, las pasiones, el clan de los novelistas de tribunales, las tragedias, las odas, los melodramas, los extremos presentados a perpetuidad, la razón impunemente silbada, los olores de los cobardes, las desazones, las ranas, los pulpos, los tiburones, el simún del desierto, lo sonámbulo, turbio, nocturno, somnífero, noctámbulo, viscoso, foca parlante, equívoco, tuberculoso, eespasmódico afrodisíaco, anímico, tuerto, hermafrodita, bastardo, albino, pederasta, fenómeno de acuario y mujer bar-buda, las horas borrachas de desencanto taciturno, las fantasías, las acritudes, los monstruos, los silogismos desmoralizadores, las basuras, lo que no reflexiona como el niño, la desolación, el manzanillo intelectual, los chancros perfumados, las nalgas con camelias, la culpabilidad de un escritor que rueda por la pendiente de la nada y se desprecia a sí mismo con gritos alegres, los remordimientos, las hipocresías, las perspectivas vagas que os trituran con sus engranajes imperceptibles, los serios escupitajos sobre los axiomas sagrados, los piojos y sus cosquilleos insinuantes, los prefacios insensatos, como los de Cromwell, la señorita de Maum y de Dumas hijo, las caducidades, las impotencias, las blasfemias, las asfixias, los ahogos, las rabias ante esos osarios inmundos que hacen que enrojezca al nombrarlos, es hora de reaccionar ya contra lo que nos lastima y nos doblega tan soberanamente.

Vuestro espíritu es arrastrado continuamente fuera de sus casillas y, sorprendido en la trampa de las tinieblas, construido con arte grosero por el egoísmo y el amor propio.

El gusto es la cualidad fundamental que resume a todas las demás cualidades. Es el nec plus ultra de la inteligencia. A él sólo se debe que el genio sea la salud suprema y el equilibrio de todas las facultades. Villemain es treinticúatro veces más inteligente que Eugene Sue y Frédéric Soulié. Su prefacio al Diccionario de la Academia verá la muerte de las novelas de Walter Scott, de Fenimore Cooper, de todas las novelas posibles e imaginables. La novela es un género falso, porque describe las pasiones por sí mismas: la conclusión moral está ausente. Describir las pasiones no es nada; basta con nacer un poco chacal, un poco buitre, un poco pantera. No nos interesa nada. Describirías, para someterlas a una elevada moralidad, como Corneille, es otra cosa. El que se abstenga de hacer lo primero, siendo capaz de admirar y comprender a quienes les es dado hacer lo segundo, sobrepasa, con toda la superioridad de las virtudes sobre los vicios, al que hace lo primero.

Es suficiente que un profesor de segundo curso se diga: «Aunque me dieran todos los tesoros del universo, no querría haber escrito novelas parecidas a las de Balzac y Alejandro Dumas», para que, por eso sólo, sea más inteligente que Alejando Dumas y Balzac. Es suficiente que un alumno de tercero se haya convencido de que no hay que cantar las deformidades físicas e intelectuales, para que, por eso sólo, sea más fuerte, más capaz, más inteligente que Victor Hugo, si sólo hubiera escrito novelas, dramas y cartas.

Alejandro Dumas hijo jamás pronunciará un discurso de distribución de premios en un liceo. No sabe lo que es la moral. Ésta no transige. Si la pronunciara, antes tendría que tachar de un plumazo todo lo que ha escrito hasta ahora, comenzando por sus absurdos prefacios. Reunid un jurado de hombres competentes: sostengo que un buen alumno de segundo es más fuerte que él en no importa qué, incluso en la sucia cuestión de las cortesanas.

Las obras maestras de la lengua francesa son los discursos de distribución en los liceos y los discursos académicos. En efecto, la instrucción de la juventud es la más bella expresión del deber, y una buena apreciación de las obras de Voltaire (profundizad en la palabra apreciación) es preferible a las obras mismas. ¡ Naturalmente!

Los mejores autores de novelas y de dramas desnaturalizarían a la larga la famosa idea del bien, silos cuerpos docentes, conservadores de lo justo, no mantuvieran a las generaciones jóvenes y viejas en el camino de la honestidad y el trabajo.

En su propio nombre, y a su pesar, si es preciso, vengo a renegar, con voluntad indómita y férrea tenacidad, del horrible pasado de la llorona humanidad. Si: quiero proclamar lo bello en una lira de oro, excepción hecha de las tristezas escrofulosas y de las jactancias estúpidas que descomponen, en su frente, a la poesía cenagosa de este siglo. Pisotearé con mis pies las estrofas agrias del excepticismo, que no tiene razón de ser. El juicio, una vez introducido en la eflorescencia de su energía, imperioso y resuelto, sin oscilar un segundo en las incertidumbres irrisorias de una piedad mal situada, como un procurador general, fatídicamente las condena. Hay que velar sin descanso sobre los insomnios purulentos y las pesadillas atrabiliarias. Desprecio y execro el orgullo y las voluptuosidades infames de una ironía, convertida en rémora, que desplaza la exactitud del pensamiento.

Algunos caracteres excesivamente inteligentes, no hay por qué invalidarlos con palinodias de dudoso gusto, se han arrojado a ciegas en los brazos del mal. El ajenjo, que no creo sabroso, sino nocivo, mató moralmente al autor de Rolla. ¡Ay de los golosos! Apenas había entrado en la edad madura el aristócrata inglés, cuando su arpa se quebró bajo los muros de Missolonghi, después de haber recogido a su paso las flores que encubren el opio de los tristes aniquilamientos.

Aunque superior a los genios corrientes, si hubiera encontrado en su tiempo a otro poeta, dotado como él de similares dosis de una inteligencia excepcional, y capaz de presentarse como su rival, habría sido el primero en confesar la inutilidad de sus esfuerzos para producir maldiciones disparatadas, y que el bien exclusivo sólo es declarado digno de apropiarse de nuestra estima por la voz de la totalidad de los mundos. El hecho es que no existió nadie que lo combatiera con ventaja. Esto es lo que nunca se ha dicho. ¡Cosa extraña!, incluso al hojear los libros y cuadernos de su época, a ningún crítico se le ocurrió poner de relieve el riguroso silogismo que precede. Y no es sino aquel que lo supere quien pueda haberlo inventado. Tan llenos estaban de estupor y de inquietud, más que de reflexiva admiración, ante obras escritas por una mano pérfida, pero que sin embargo revelaban las imponentes manifestaciones de un alma que no pertenecía al común de los hombres, y que se encontraba cómoda entre las últimas consecuencias de uno de los dos problemas menos oscuros que interesan a los corazones no solitarios: el bien, el mal. A cualquiera no le es dado abordar los extremos, sea en un sentido, sea en otro. Esto éxplica por qué -aunque se elogie, sin segunda intención, la inteligencia maravillosa que de-nota a cada instante, él, uno de los cuatro o cinco faros de la humanidad- se hacen en silencio numerosas reservas sobre las aplicaciones y el empleo injustificables que de ella se ha hecho a sabiendas. No hubiera debido recorrer los dominios satánicos.

La rebelión feroz de los Troppmann, de los Napoleón 1, de los Papavoine, de los Byron, de los Victor Noir y de las Charlotte Corday será mantenida a distancia de mi severa mirada. A esos grandes criminales., de títulos tan diversos, los aparto con un gesto. ¿A quién creen engañar aquí?, pregunto con una lentitud que se intetpone. ¡Oh caballitos de presidio! ¡Pompas de jabón! ¡Muñecos de tripa! ¡Cordones usados! Que se aproximen los Konrad, los Manfred, los Lara, los marinos que se parecen al Corsario, los Mefistófeles, los Werther, los Don Juan, los Fausto, los Yago, los Rodin, los Calígula, los Cain, los Iridion, las arpías a la manera de Colomba, los Ahrimán, los manitúes maniqueos, embadurnados de sesos, que guardan la sangre de sus víctimas en las pagodas sagradas del Indostán, la serpiente, el sapo y el cocodrilo, divinidades consideradas como anormales del antiguo egipto, los hechiceros y las potencias demoniacas de la Edad Media, los Prometeo, los Titanes de la mitología fulminados por los Júpiter, los Dioses Malignos vomitados por la imaginación primitiva de los pueblos bárbaros -toda la serie escandalosa de los diablos de cartón. Con la certeza de vencerlos, tomo la fusta de la indignación y de la concentración que sopesa, y espero a esos monstruos a pie firme, como su previsto domador.

Hay escritores denigrados, peligrosos bufones, truhanes de tres al cuarto, sombríos mistificadores, verdaderos alienados, que merecerían poblar Bicetre. Sus cabezas cretinoides, de las que se ha quitado una teja, crean fantasmas gigantescos que descienden en lugar de subir. Ejercicio escabroso; gimnasia especiosa. Pasa, pues, grotesco petimetre. Por favor, alejaos de mi presencia, fabricantes al por mayor de acertijos prohibidos, en los cuales no percibía antes, al primer golpe, como hoy, el secreto de la solución frívola. Caso patológico de un egoísmo formidable. Autómatas fantásticos: señalaos con el dedo uno a otro, hijos míos, el epíteto que los vuelva a su lugar.

Si existiesen, bajo una plástica realidad, en alguna parte, a pesar de su inteligencia probada, aunque engañosa, serían el oprobio, la hiel de los planetas que hábitarían, la vergúenza. Imagináoslos, por un instante, reunidos en sociedad con substancias que fueran sus semejantes. Sería una sucesión ininterrumpida de combates que no hubiera soñado los dogos, prohibidos en Francia, los tiburones y los cachalotes macrocéfalos. Serían torrentes de sangre en esas regiones caóticas llenas de hidras y de minotauros, de donde la paloma, asustada siempre, huye a todo vuelo. Sería un amontonamiento de bestias apocalípticas que no ignoran lo que hacen. Serían choques de pasiones, de irreconcilabilidades y de ambiciones, a través de los aullidos de un orgullo que no se deja leer, que se contiene, y cuyos escollos y bajos fondos nadie puede, ni siquiera aproximadamente, sondear.

Pero no se me impondrán más. Sufrir es una debilidad, cuando uno puede impedirlo y hacer algo mejor. Exhalar los sufrimientos de un esplendor no equilibrado, es demostrar, ¡oh moribundos de las marismas perversas!, todavía menos resistencia y valor. Con mi voz y mi solemnidad de los grandes días, te llamo de nuevo en mis desiertos hogares, gloriosa esperanza. Ven a sentarte junto a mí, envuelta en tu manto de ilusiones, sobre el trípode razonable de los apaciguamientos. Como un muelle que se desecha, te arrojé de mi morada, con un látigo de cuerdas de escorpiones. Si deseas que esté persuadido de que has olvidado, al regresar a mi casa, las penas que, bajo el indicio de los arrepentimientos, te causé en otro tiempo, trae contigo entonces, cortejo sublime -¡sostenedme, que me desmayo!-, las virtudes ofendidas y sus imperecederas reparaciones.

Constato, con amargura, que no quedan más que algunas gotas de sangre en las arterias de nuestras tísicas épocas. Desde los lloriqueos odiosos y especiales, patentados sin.garantía de un punto de referencia, de los Jean-Jacques Rousseau, de los Chateaubriand y de las nodrizas con bragas de niño de pecho Obermann, a través de los demás poetas que se han revolcado en el fango impuro, hasta el sueño de Jean-Paul, el suicidio de Dolores Veintimilla, el Cuervo de Alían, la Comedia Infernal del polaco, los ojos sanguinarios de Zorrilla, y el inmortal cáncer. Una Carroña, que pintó antaño, con amor, el amante mórbido de la Venus hotentote, los dolores inverosímiles que este siglo ha creado para sí mismo, en su querer monótono y repugnante, lo han vuelto tísico. ¡Larvas absorbentes en su letargo insoportable!

Vamos, música.

Sí, buenas gentes, soy yo quien ordena quemar, sobre una badila enrojecida al fuego, con un poco de azúcar amarilla, el pato de la duda con labios de vermut, que derramando, en una lucha melancólica entre el bien y el mal, lágrimas que no llegan del corazón, sin máquina neumática, hace en todas partes el vacío universal. Es lo mejor que podéis hacer.

La desesperación, nutriéndose con un propósito decidido de sus fantasmagorías, conduce imperturbablemente al literato a la abrogación en masa de las leyes divinas y sociales, y a la perversidad teórica y práctica. En una palabra, hacer que predomine el trasero humano en los razonamientos. ¡Vamos, dadme la palabra! Uno se vuelve malo, lo repito, y los ojos toman el tinte de los condenados a muerte. No retiraré lo que adelanto. Quiero que mi poesía pueda ser leída por una muchacha de catorce años.

El verdadero dolor es incompatible con la esperanza. Por muy grande que sea ese dolor, la esperanza aún se alza a cien codos más arriba. Por tanto, dejadme tranquilo con los buscadores. ¡Abajo las patas, abajo, perras ridículas, pretenciosos, presumidos! Lo que sufre, lo que diseca los misterios que nos rodean, ya no espera. La poesía que discute las verdades necesarias es menos bella que la que no las discute. Indecisiones a ultranza, talento mal empleado, pérdida de tiempo: nada será tan fácil de comprobar.

Cantar a Adamastor, Jocelyn, Rocambole, es pueril. No porque el autor espere que el lector sobreentienda que perdonará a sus héroes, sino porque se traiciona a sí mismo y se apoya sobre el bien para hacer pasar la descripción del mal. En nombre de esas mismas virtudes que Frank ha desconocido, nosotros queremos soportarlo, oh saltimbanquis de los malestares incurables.

¡No hagáis como esos exploradores sin pudor, espléndidos de melancolía a sus ojos, que encuentran cosas desconocidas en sus espíritus y en sus cuerpos!

La melancolía y la tristeza son ya el comienzo de la duda; la duda es el comienzo de la desesperación; la desesperación es el comienzo cruel de los diferentes grados de la maldad. Para que os convenzáis de ello, leed la Confesión de un hijo del siglo. La pendiente es fatal, una vez que uno se arroja por ella. Es seguro que se llaga a la maldad. Desconfiad de la pendiente. Extirpad el mal de raíz. No estimuléis el culto de adjetivos tales como indescriptible, inenarrable, rutilante, incomparable, colosal, que mienten desvergonzadamente a los sustantivos que desfiguran: son perseguidos por la lubricidad.

Las inteligencias de segunda clase, como Alfredo de Musset, pueden llevar tenazmente una o dos de sus facultades mucho más lejos que las facultades correspondientes de las inteligencias de primera clase, Lamartine, Hugo. Estamos en presencia del descarrilamiento de una locomotora fatigada. Es una pesadilla que sostiene la pluma. Sabed que el alma se compone de una veintena de fácultades. ¡Habladme de esos mendigos que llevan un~sombrero estupendo junto a sus sórdidos harapos!

He aquí un medio de constatar la inferioridad de Musset frente a los dos poetas. Leed delante de una muchacha, Rolla o Las Noches, Los Locos de Cobb, o si no, los retratos de Gwynplaine y Dea, o el relato de Terámenes de Eurípides, traducido en versos franceses por Racine padre. La muchacha se sobresalta, frunce las cejas, alza y baja las manos, sin fin determinado, como un hombre que se ahoga; los ojos lanzarán fulgores verdosos. Leedle la Oración para todos, de Victor Hugo. Los efectos son diametralmente opuestos. La clase de electricidad no es la misma. Ella ríe a carcajadas y pide más.

De Hugo sólo quedarán las poesía sobre los niños, entre las que hay muchas muy malas.

Pablo y Virginia ofende a nuestras más profundas aspiraciones a la felicidad. Antaño, este episodio que rezuma oscuridad desde la primera a la última página, sobre todo el naufragio final, me producía rechinar de dientes. Me revolcaba por la alfombra y daba patadas a mi caballo de madera. La descripción del dolor es un contrasentido. Hay que hacer ver todo por la parte bella. Si esta historia fuese contada como una simple biografía, no la atacaría. Cambia en seguida de carácter. La desgracia se vuelve augusta por la voluntad impenetrable de Dios, que la creó. Pero el hombre no debe crear la desgracia en sus libros. Es querer considerar a toda costa sólo un lado de las cosas. ¡Oh qué maniáticos chillones sois!

No reneguéis de la inmortalidad del alma, de la sabiduría de Dios, de la grandeza de la vida, del orden que se manifiesta en el universo, de la belleza corporal, del amor a la familia, del matrimonio, de las instituciones sociales. Dad de lado a los escritorzuelos funestos: Sand, Balzac, Alejandro Dumas, Musset, Du Terrail, Féval, Flaubert, Baudelaire, Leconte y la Huelga de los Herreros.

No trasmitáis a los que os leen más que la experiencia que se desprende del dolor, y que no es el dolor mismo. No lloréis en público.

Hay que saber arrancar bellezas literarias hasta en el seno de la muerte; pero esas bellezas no pertenecen a la muerte. La muerte no es en ese caso más que la causa ocasional. No es el medio, es el fin, que no es la muerte.

Las verdades inmuntables y necesarias, que dan gloria a las naciones, y que la duda en vano se esfuerza por pertubar, comenzaron con las edades. Son cosas que no se debería tocar. Los que quieren introducir la anarquía en la literatura, con el pretexto de novedad, caen en un contrasentido. No se atreven a atacar a Dios y atacan a la inmortalidad del alma. Pero la inmortalidad del alma es también tan vieja como los cimientos del mundo. ¿Qué otra creencia la reemplazará, si es que debe ser reemplazada? No siempre será una negación. Si se recuerda la verdad de donde han surgido todas las demás, la bondad absoluta de Dios y su ignorancia absoluta del mal, los sofismas se hundirán por si mismos. Se hundirá al mismo tiempo la literatura poco Poética que se apoyó sobre ellos.

Toda literatura que discute los axiomas eternos está condenada a no vivir más que de sí misma. Es injusta. Los novissima verba hacen sonreír considerablemente a los muchachos sin pañuelo de cuarto. No tenemos derecho a interrogar al Creador sobre lo que sea.

Si sois agradecidos, no hay que decírselo al lector. Guardarlo para vosotros mismos.

Si se corrigieran los sofismas en el sentido de las verdades correspondientes a esos sofismas, sólo sería verdad la corrección, mientras que la pieza así retocada tendría derecho a no llamarse falsa. El resto estaría fuera de la verdad con trazas de falso, por consiguiente nulo, y considerado, forzosamente, como no a venido.

La poesía personal realizó su tiempo de truhanerías relativas y de contorsiones contingentes. Tomemos de nuevo el hilo indestructible de la poesía impersonal, bruscamente interrumpida desde el nacimiento del filósofo malogrado de Ferney, desde el aborto del gran Voltaire.

Parece bello, sublime, bajo pretexto de humildad o de orgullo, discutir las causas finales y falsear las consecuencias estables y conocidas. ¡Desengañaos, porque no hay nada más necio! Reanudemos la cadena regular con los tiempos pasados; la poesía es la geometría por excelencia. Desde Racine, la poesía no ha progresado un milímetro. Ha retrocedido. ¿Gracias a quién? A las Grandes Cabezas Blandas de nuestra época. Gracias a los afeminados, Chateaubriand, el MohicanoMelancólico; Sénacour, el Hombre con Faldas; JeanJacques Rousseau, el Socialista Arisco; Anne Radcliffe, el Espectro Chiflado; Edgar Poe, el Mameluco de los Sueños de Alcohol; Maturin, el Compadre de las Tinieblas; George Sand, el Hermafrodita Circunciso; Théophile Gautier, el Incomparable Especiero; Leconte, el Cautivo del Diablo; Goethe, el Suicidado por Llorar; Sainte-Beuve, el Suicidado por Reír; Lamartine, la Cigúeña Lacrimógena; Lermontoff, el Tigre que Ruge; Victor Hugo, la Fúnebre Estaca Verde; Misckiéwickz, el Imitador de Satán; Musset, el Petimetre Sin Camisa Intelectual; y Byron, el Hipopótamo de las Junglas Infernales.

La duda ha existido en todo tiempo como minoría. En este siglo está en mayoría. Respiramos la violación del deber por los poros. Eso sólo se ha visto una vez, y no se volverá a ver.

Las nociones de la simple razón están de tal manera oscurecidas en la hora presente, que lo primero que hacen los profesores de cuarto, cuando enseñan a escribir versos latinos a sus alumnos, jóvenes poetas con la boca humedecida de leche materna, es revelarles por medio de la práctica el nombre de Alfredo de Musset. ¡Os pido demasiado! Los profesores de tercero, además, dan en sus clases a traducir en verso griego dos sangrantes episodios. El primero es la repugnante comparación del pelícano. El segundo, la espantosa catástrofe que le sucedió a un labriego. ¿Para qué mirar el mal? ¿No está en minoría? ¿Por qué hacer inclinar la cabeza de un alumno sobre asuntos que, a falta de haber sido comprendidos, hicieron perder la suya a hombres como Pascal y Byron?

Un alumno me contó que su profesor de segundo daba todos los días en su clase a traducir dos carroñas en verso hebreo. Esas llagas de la naturaleza animal y humana hicieron que estuviera enfermo durante un mes, que pasó en una enfermería. Como no nos conocíamos, me hizo llamar por su madre. Me contó, aunque ingenuamente, que sus noches eran turbadas por sueños persistentes. Creía ver a un ejército de pelícanos que se abatían sobre su pecho y lo desgarraban. A continuación se iban volando hacia una choza en llamas. Se comían a la mujer del labriego y a sus hijos. Con el cuerpo ennegrecido por las quemaduras, el labriego salía de la casa y entablaba con los pelicanos un atroz combate. Todo se precipitaba luego sobre la choza, que se derrumbaba. De la elevada masa de escombros -eso nunca fallaba- vela salir a su profesor de segundo, sosteniendo su corazón en una mano y en la otra uná hoja de papel en donde se descifraba, con rasgos de azufre, la comparación del pelícano y la del labriego, tal como Musset mismo las ha compuesto. No fue fácil, en un principio, pronosticar la clase de enfermedad. Le recomendé que guardara cuidadoso silencio y de que no hablara de ello a nadie, sobre todo a su profesor de segundo. Le aconsejé a su madre que se lo llevara algunos días a su casa, y le aseguré que todo pasaría. En efecto, me preocupé de ir todos los días durante algunas horas, y todo pasó.

Es preciso que la crítica ataque la forma, jamás el fondo de vuestras ideas, de vuestras frases. Arregláoslas.
Los sentimientos son la forma de razonamiento más incompleta que se pueda imaginar.

Todo el agua del mar no bastaría para lavar una mancha de sangre intelectual.

(Poésies, 1870)

Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont


Carl Jung y su análisis de Fausto

Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

Cuál es el misterio que Fausto oculta, por qué este mito o leyenda -historia real- ha causado tanto revuelo a lo largo de la historia, quizá aquella carga simbólica y sacrílega que traía consigo; el hombre que vende su alma al diablo en pos de sus deseos y el conocimiento, no por nada se convirtió en la obra cumbre del Romanticismo a manos de Goethe, por supuesto, éste basado en la leyenda original y en muchísimos otros textos como el Doctor Faustus de Marlowe.

Ha sabido provocar fascinación, sí, en todo campo, la psicología no le ha sido indiferente, pero hay un caso en particular que es el que trataremos hoy, el caso de un viejo conocido del blog, el buen Carl Gustav Jung. Se dice que la fascinación de Jung por lo ‘oculto’ vino precisamente de su primera lectura de ‘Fausto’ a la tierna edad de quince años. Confesaría que leer este texto constituyó una verdadera revelación: “Inundó mi alma como un bálsamo maravilloso” diría. Tal sería su encanto por la obra y su autor que al final de su vida estuvo convencido de ser la reencarnación de Goethe, no por el simple hecho de identificarse con él, ni varios paralelismos que él habían encontrado entre sus vidas, sino por una cadena de revelaciones oníricas donde se le mostraba muy clara esta posibilidad.

Para los versados en la obra de Jung es muy clara la presencia de la alquimia, otro tema de supremo interés para él. Podemos rastrear el nacimiento de esta pasión hasta ‘Fausto’, ya que se la conoce como ‘la primera obra alquímica moderna’, al estar influida por varios escritos de alquímicos famosos como Paracelso. Fausto es el arquetipo y símbolo del proceso de individuación del hombre moderno. El perfecto proceso alquímico, la piedra filosofal.

Recordemos que los últimos párrafos de la Segunda Parte de Fausto fueron los que causaron mayor impacto en Jung y sus teorías del eterno femenino:

Lo que es inalcanzable
se convierte en suceso.
Lo que es indescriptible
se ha realizado aquí.
Lo eterno-femenino.
nos permite avanzar.

El párrafo más controvertido de la obra, bueno, -uno de los…- pero que por años se ha intentado explicar su verdadero significado. Jung lo tenía claro, ‘lo eterno femenino que nos permite avanzar’ era simplemente la comunión entre los dos sexos que conviven en nosotros, la integración del hombre arcaico, de la materia, del mal y el ensalzamiento de lo femenino. Lo femenino en Fausto representado por Margarita, Helena, y María.

Vida, muerte y redención del Fausto, que es lo que vamos a ver en presente artículo. La redención de Fausto es visto como uno de los fines más nobles en la historia de la literatura, y aquí Jung se pregunta si es necesario el fin de redimirse para llevar a cabo las acciones y cómo ésto influye en la psique.

El arquetipo del héroe Faústico como muestra del hombre contemporáneo, los aspectos constructivos y destructivos de las polaridades fáusticas: luz y oscuridad, lo celeste y lo terreno, el saber y el poder, bien y mal, justicia e injusticia. La visión reductiva del psicoanálisis es puesta en duda gracias a esta obra.

Lo siguiente es un extracto del Vol. III, The Psychogenesis of Mental Disease by Carl G. Jung (The Collected Works. Copyright Bollingen Foundation. New York 1960.) donde Jung relaciona a Fausto de Goethe con los dilemas de la demencia precoz y las debilidades del por aquél entonces naciente psicoanálisis, así como el análisis de la psique. Leamos:

Carl Jung

Carl Jung

El número de investigaciones sobre la psicología de la demencia precoz ha crecido considerablemente desde que el anterior documento fue publicado por primera vez. . Cuando, en 1903, hice el primer análisis de un caso de demencia precoz , tuve una premonición de futuros descubrimientos en este campo. Desde entonces se ha confirmado esta premonición. En 1911 Freud, utilizando una avanzada técnica analítica basada en su amplia experiencia con los neuróticos, somete un caso de demencia paranoide a mayor investigación psicológica.  Esta fue la famosa autobiografía de  D. P. Schreber, ‘Memorias de mi Enfermedad Nerviosa’. En su investigación Freud muestra qué pulsiones infantiles y formas de pensamiento constituyen el sistema delirante. Los peculiares delirios que el paciente tuvo sobre su doctor, a quién él identificaba como Dios o una especie de dios, y algunas otras sorprendentes e incluso blasfemas ideas sobre Dios en sí, Freud fue capaz de reducir de una manera muy ingeniosa la relación infantil entre el paciente y su padre. Este caso también muestra las combinaciones cómicas y grotescas de las ideas descritas en el documento anterior. Lleva a Freud a señalar los fundamentos universalmente existentes sobre los cuales podemos decir que cada producto psicológico se desarrolla históricamente. No obstante este procedimiento analítico-reductivo no proporciona resultados tan esclarecedores en relación al rico y sorprendente simbolismo que los pacientes de este tipo muestran, resultados como los que nos habían acostumbrado a esperar usando este método en los casos de histeria. El método reductivo parece adaptarse mejor a la histeria que a la demencia precoz .

Si uno lee las recientes investigaciones de la escuela de Zurich, por ejemplo las obras de Maeder [“Psychologische Untersuchungen an Dementia-praecox-kranken” (1910)], Spielrein [“Uber den psychologischen Inhalt eines Falles von Schizophrenie” (1911)],  Nelken [“Analytische Beobachtungen uber Phantasien eines Schizophrenen” (1912)], Grebelskaja [“Psychologische Analyse eines Paranoiden” (1912)] , e Itten [“Beitrage zur Psychologie der Dementia praecox” (1913)] Se obtiene una poderosa impresión de la enorme actividad simbólica en la demencia precoz.  Aunque algunos de estos autores aún proceden esencialmente por el método analítico-reductivo, rastreando hacia atrás el complicado sistema de delirios hacia sus componentes más simples y generales. Uno no puede resistir la sensación de que este método no le hace justicia del todo a la profusión casi abrumadora de esta fantástica simbolización, iluminando lo que podrían ser otros aspectos.

Faust by Goya

Faust by Goya

Estamos agradecidos con el comentador de ‘Fausto’ (Goethe) cuando éste rastrea todo el múltiple material presentado en la Segunda Parte hasta sus fuentes históricas, o cuando da un análisis psicológico a la Primera Parte, mostrando el conflicto del drama desde el conflicto en el alma del poeta, y cómo este conflicto subjetivo está basado en esos problemas universales que no son ajenos a nosotros porque todos cargamos las semillas de éstos en nuestros corazones. Sin embargo estamos un poco decepcionados. No leemos Fausto para descubrir que todas las cosas en todas partes son “humanas, demasiado humanas”. Ya sabemos eso demasiado bien. Y alguien que aún no lo sabe solo debe salir al mundo y mirar a la vida sin prejuicios y con los ojos bien abiertos. Retornará convencido de la prevalencia y el poder del “todo es demasiado humano”, y con avidez recogerá su Fausto nuevamente, no con el fin de re-descubrir lo que acaba de dejar tras de sí, sino aprender cómo un hombre como Goethe se ocupa de estas banalidades humanas, y cómo redime su alma de la esclavitud hacia éstas.

Una vez que hemos descubierto quién es el “Proktophantasmist”, y a qué eventos históricos y figuras se refiere el simbolismo de la Segunda Parte, y cuán estrechamente imbricados está todo esto con la personalidad del poeta, nos damos cuenta que estos factores determinantes son menos importantes que la pregunta de qué significa el poeta por esta simbolización. El investigador que procede de manera reductiva, ve el significado final en todas estas generalidades humanas, y demanda lo desconocido a lo conocido, y lo complicado a lo simple. Nada más de una explicación de lo que debería reducir, me gustaría designar a este tipo de entendimiento “comprensión retrospectiva”. Hay otro tipo de entendimiento que no es analítico-reductivo por naturaleza, sino sintético o constructivo. Yo llamaría a ésto “entendimiento prospectivo”, y el método correspondiente, “método constructivo”. Es reconocido generalmente que el Método Científico Moderno de la explicación se basa enteramente en Principio de Causalidad. La explicación científica y explicación causal. Por lo tanto naturalmente nos inclinamos, cada vez que pensamos científicamente, a explicar todo causalmente, y tomar una cosa como explicada cuando se la reduce analíticamente a su principio de causa. En esta medida el método de Freud para la explicación psicológica es estrictamente científico.

Theodor von Holst, Fantasy Based on Goethe’s ‘Faust,’ 1834

Theodor von Holst, Fantasy Based on Goethe’s ‘Faust,’ 1834

Pero cuando aplicamos este método a Fausto, se hace evidente que se requiere algo más para una comprensión real. Incluso nos damos cuenta de que hemos perdido por completo el profundo sentido que el poeta se esfuerza por expresar. Lo que realmente queremos encontrar en ‘Fausto’ es cómo este hombre se redime a sí mismo como individuo, y cuando hayamos entendido eso, habremos comprendido el simbolismo de Goethe. Es cierto que podemos cometer el error de pensar que hemos entendido al propio Goethe. Pero seamos prudentes y modestos, simplemente digamos que nos hemos redimido con la ayuda de ‘Fausto’. Pienso aquí en esa definición convincente de Kant según la cual “la comprensión” significa “el conocer una cosa en la medida en que es suficiente para nuestro propósito.” Sin duda este tipo de conocimiento es subjetivo y, por lo tanto, no científica para los que se identifican explicación científica con la explicación causal. Sin embargo, la validez de esta identificación es claramente una cuestión de debate. Tengo que destacar mis dudas al respecto en el ámbito de la psicología.

Hablamos de entendimiento “objetivo” cuando hemos dado una explicación causal. Pero, en realidad, la comprensión es un proceso subjetivo, al que le atribuimos la cualidad “objetiva” simplemente para diferenciarlo de otro tipo de conocimiento que es también un proceso psicológico y subjetivo, y que llamamos “subjetiva”, sin más preámbulos. La actitud general de hoy otorga valor científico sólo para la comprensión “objetiva”, precisamente a causa de su validez general. Este punto de vista es incuestionablemente correcto siempre que no estamos preocupados con el proceso psicológico en sí, es decir, en todas las ciencias que no son la psicología. Cualquiera que entienda Fausto “objetivamente, desde el punto de vista causal, es – por poner un ejemplo drástico – como un hombre que intenta comprender una catedral gótica en virtud de su aspecto histórico, técnico, y mineralógico. Pero, ¿dónde está el sentido del maravilloso edificio? Dónde está la respuesta a esa pregunta fundamental: ¿Qué meta de redención buscó el hombre gótico en su trabajo, y cómo debemos entender su obra subjetivamente, dentro y a través de nosotros? Para la mente científica esto parece una pregunta ociosa , que en todo caso no tiene nada que ver con la ciencia.  Lo que es peor, entra en conflicto con el principio de causalidad, porque su intención es claramente especulativa y constructiva. La mente moderna ha derrocado el espíritu especulativo de la escolástica.

Faust and Marguerite ,1912

Faust and Marguerite ,1912

Si queremos entender algo psicológico, hay que tener en cuenta que todo el conocimiento está condicionado subjetivamente. El mundo no es solamente “objetivo”; también es cómo lo vemos. Por supuesto, es posible entender la psique objetiva, tal como es posible entender Fausto y la Catedral de esa manera. En este entendimiento objetivo radica todo el valor y la inutilidad de la psicología experimental actual y el psicoanálisis. Pero la mente científica, en la medida que piense causalmente, es incapaz del conocimiento prospectivo -solo entiende retrospectivamente. Como Ahriman, el demonio persa, tiene el don de la retrospectiva. Sin embargo este tipo de entendimiento es solo una mitad de la psique. La otra parte, la más importante, es la constructiva, y si no somos capaces del entender de forma prospectiva, entonces nada entenderemos. Si el psicoanálisis, siguiendo el ejemplo de Freud, debe tener éxito en establecer una conexión ininterrumpida y concluyente entre el desarrollo sexual infantil de Goethe y Fausto, o -seguir la teoría de Adler- entre la lucha infantil por poder del adulto Goethe y su trabajo, una tarea muy interesante que habría sido lograda, y deberíamos haber aprendido cómo una obra maestra puede ser reducida a sus elementos más simples. ¿Pero acaso creó Goethe a Fausto con tal fin? ¿Acaso él intentó que fuera entendida de aquella manera?

Debe quedar suficientemente claro que aunque este tipo de conocimiento es sin duda científico, pierde el punto central. Es el caso de la psicología en general. Entender la psique es causalmente entender solo la mitad de ella. Una comprensión causal de Fausto nos dice claramente cómo llegó a ser una obra maestra, pero no nos muestra su significado vívido. Ese significado solo existe cuando lo experimentamos en y a través de nosotros. En la medida en que nuestra vida real, la vida que vivimos ‘aquí y ahora’, es algo esencialmente nuevo y no solo la continuación del pasado, el principal valor de una obra de arte no reside en su desarrollo causal, sino en su efecto vívido sobre nosotros. Deberíamos despreciar una obra como Fausto si la considerásemos simplemente como algo que ha llegado a ser, ha sido y nada más. Fausto se entiende solo cuando se lo aprehende como algo que se vuelve vivo y creativo una y otra vez en nuestra propia experiencia.

Hasta aquí se menciona a Fausto, pero si quiere seguir leyendo sobre la psique y la acausalidad, haga click aquí.  Como es costumbre os dejo como ‘bonus track’ la Ópera Fausto de Charles Gounod (1859):


Cervantes y Goethe unidos en la historia por los perros que ladran

Cervantes Goethe

“Ladran, Sancho, señal que cabalgamos…” 

Para muchos de ustedes esta frase es quizá la más famosa de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, citada por todos nosotros alguna vez en nuestras vidas, la frase favorita de políticos como Hugo Chávez y Eva Perón, ¿pero acaso esta frase tan famoso aparece en el Quijote? 

Luego de haber leído las dos partes de El Quijote, y a parte de darme cuenta que son los mejores textos jamás escritos, me di cuenta que la tan famosa frase no aparecía en ningún lado, y no podía ser un error de traducción o algo por el estilo. Perplejo completamente empecé a buscar el origen de la frase, supuse Cervantes la había mencionado en otro texto, así que leí todos los escritos posibles de éste, y por supuesto, me sirvió para darme cuenta que es el mejor escritor de habla hispana, no hay como él. Pero, pero, tampoco encontré la frase, en este proceso de leer todos los textos de Cervantes (La Galatea, Novelas Ejemplares, Entremeses, etc) demoré algunos meses, al no dar con la frase inicié la búsqueda nuevamente, esta vez con la ayuda de nuestra amiga internet, algo que debería haber hecho desde el principio, aunque no hubiera sido justo para mi conocimiento.

Inicié la búsqueda y me topé con que la frase apócrifa y erróneamente otorgada a Cervantes ha sido usada desde el siglo XIX, -una gran pista- diversos autores se la adjudicaban, en verdad creí que el origen de la frase iba a ser una de aquellas cientas de reversiones de El Quijote, como ‘Los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes‘ de Juan Montalvo. Seguía la búsqueda y ¡oh sorpresa! Goethe aparece, sí, en uno de sus poemas aparecía la famosa frase, no de manera literal, pero muy similar a ésta. ¿Acaso podría ser? ¿Había encontrado el nexo entre mis dos escritores favoritos? Goethe y Cervantes, los más grandes, unidos por un poema y una frase.

Sí, Goethe en su poema Labrador [Kläffer(1808) menciona: «Pero sus estridentes ladridos / sólo son señal de que cabalgamos». He aquí la frase. Quién iba a decirlo, una de las frases más famosas de la historia atribuida a Cervantes, pertenece en realidad a Goethe. Ahora nos queda averiguar desde cuándo se la atribuye al buen Don Quijote, ya que si investigamos hasta el siglo XIX se le da crédito total a Goethe por la frase, sin embargo en el siglo XX cambia por completo, todas las pistas me llevaron al film inconcluso de Orson Welles Don Quixote, muchos lo identifican como el origen de la frase, y sí, en el film se menciona la frase «Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos». Sin embargo muy pocos vieron este film televisivo, y la película en sí jamás llegó a realizarse por completo. No sería sino hasta 1990 que Jesús Franco retoma las riendas del film y lo lanza finalmente, pero esa es otra historia. El origen del error quizá solo fue la confusión, vemos que autores de la talla de Sábato también la usaban, así que podríamos concluir que la frase fue erróneamente atribuida a Cervantes en aquellas tertulias de literatos de cierta fama donde jamás se pone en tela de duda lo expuesto por alguien de renombre, quizá algún escritor respetado citó la frase atribuyéndola a Cervantes y luego se regaría como pólvora llegando hasta nuestros días los perros que ladran como frase Cervantina. Nuevamente he descubierto el agua tibia, estoy seguro cientos de personas o miles ya han escrito algo parecido, pero he aquí mi versión, una más una menos, cada una aporta algo más al conocimiento. Claro que ya desearíamos que exista un apócrifo goethiano de Don Quijote vs. Fausto, y quién sabe si en esas cientos de notas del cajón de Goethe exista algo así, un hombre puede soñar, un hombre puede soñar…

P.S: Alguien consígame este libro por favor:

don quijote fausto


Diagramas Rosacruces/Cabalísticos: Origen e Identidad de Lucifer

Rosenkreutz symbol (Engraving, 17th century)

Diagramas Rosacruces/Cabalísticos, ¿qué, cómo? Sí, oh sí, volvemos con las teorías del hiperrealismo metafísico y alquímico, aquella era de la historia injustamente olvidada y satanizada. En esta ocasión visitaremos a una de las sociedades secretas más famosas de la historia: Los Rosacruces, estoy seguro todos han escuchado o leído algo sobre ellos, pero para quienes no, les cuento que es una orden secreta que usa rituales relacionados con la francmasonería, supuestamente fundada en 1407 por el cada vez más mítico Christian Rosenkreuz. La existencia de este personaje ha estado en tela de duda desde el inicio, e incluso algunas fraternidades de rosacruces lo tratan más como una alegoría. ¿Cuál es el fin u objetivo de esta organización? ¿El control mundial acaso? Pues los objetivos dependen de cada logia o fraternidad, y no tengo duda alguna que una de éstas tengan como meta principal la conquista del mundo, pero, en general, las nuevas logias proclaman que el fin de los Rosacruces es llevar al hombre a la sabiduría máxima, encontrar su divinidad.

El significado del símbolo rosacruz lo detalla y explica perfectamente: ¿Quién, pues, ha unido la rosa a la cruz?, diría Goethe alguna vez. La cruz representa el cuerpo físico del hombre, y la rosa, su alma. El logo no es símbolo religioso: representa la dualidad del ser humano, su evolución, hasta alcanzar la sabiduría absoluta. Quien llegue a este estado ya no tiene necesidad de reencarnar. La evolución del hombre llegará a su culminación cuando la rosa ya no necesite la cruz, es decir, cuando el alma brille por sí sola. Los invito a investigar más sobre esto ya que es algo que les fascinará.

Ahora sí, entremos finalmente en el tema. Me he topado con una página que ofrece los 15 diagramas que aparecieron en la enciclopedia medieval Los Escritos Mágicos, Cabalísticos y Teosóficos sobre el tema de la sal, el azufre, y el mercurio de Georgius von Welling y nos hablan, si sabemos interpretarlos por supuesto, del origen e identidad del misterio más grande del simbolismo: Lucifer.

Cuidado, antes de acusarme de satanista le advierto que ésto no tiene nada que ver con algún estudio seudo teológico, debe pensar en el concepto de Lucifer como un ente alquímico, simbólico, una pieza clave en los ‘misterios’ que estos científicos de antaño usaban para la investigación de la ‘Gran Obra’, la eterna búsqueda de la Piedra Filosofal, y demás menesteres de los que apenas tenemos conocimiento en estos días. Pronto espero dedicarle un post a los conceptos alquímicos claves para la correcta comprensión de lo que aquí se expondrá, debería haber hecho eso primero, pero… Los diagramas suponen un un tesoro histórico que debe ser compartido para los entusiastas de la divulgación alquímica, esotérica y científica. Lamentablemente su contenido está en un idioma similar al rumano, y los elementos de las tablas y diagramas están en latín- intentaré traducir el texto de la manera más fiel posible, dándole coherencia, por supuesto, así que empecemos.

rosacruz

El conocimiento secreto de los Rosacruces sobre Lucifer no lo encontraremos en ningún otro lugar más que en estas tablas, que, con la correcta interpretación, revelan la verdadera identidad de este ser, un secreto muy bien guardado de la que poco se ha escrito. He ahí la importancia de estas láminas. Lucifer está representado por el número 741.

Von Welling no da una exposición completa de las quince cartas, de haberlo hecho habría sido contrario a los principios de la filosofía cabalística. El significado más profundo de los símbolos sólo se revela por un profundo estudio y la contemplación, es decir, nos lo deja a libre interpretación.

Vamos con la revisión de las láminas, diagramas o tablas:

Tabla I

Tabla I

TABLA I, Figuras 1-11. La Figura 1 es un gráfico ptolemaico que muestra la verdadera relación existente entre los elementos primordiales. Su significado secreto es el siguiente: El anillo exterior delimitado por las líneas A y B es la región del Schamayim (Shamayim [cielo]), un nombre cabalístico de la Deidad Suprema, que significa la expansión de los cielos, o agua de fuego espiritual. Schamayim es “El Océano del Espíritu”, en cuyo seno conviven todas las cosas creadas y no creadas. Los mundos inferiores Schamayim se convierten en la luz astral.

El espacio entre B y C representa las órbitas o planos de las Siete Inteligencias Espirituales llamados los Planetas Divinos (no los planetas visibles). De acuerdo con los Misterios, las almas de los hombres entran en los mundos inferiores a través del anillo B, las estrellas fijas. Toda la creación refleja la gloria de Schamayim, la energía que se filtra en las esferas de los elementos a través de las ventanas de las estrellas y los planetas. Entre C y D se encuentra la región del aire sutil, espiritual, una subdivisión de éter. D a E marca la superficie de la tierra y el mar, significa más grados de éter. E a F marca la zona inferior, llamado “El Encuentro de las Aguas y de la Producción de la Tierra Virgen” o “Ares.” Los alquimistas lo llaman  “arenas movedizas”, el verdadero fundamento místico de la tierra sólida. F a G marca el círculo del aire subterráneo, que es más denso y grueso que en el espacio exterior, C y D. En esta atmósfera más densa, las influencias estelares y los impulsos celestes se cristalizan en espíritus corporales, formando así la multitud de formas que existen sin el conocimiento de su propia fuente de fuego. G es la región del fuego central del elemento tierra, un fuego ‘grueso’ en contraste con el fuego divino Schamayim. La esfera de los cielos estrellados igualmente tiene su opuesto en la esfera del aire subterráneo, y la esfera del aire superior (o agua en forma de vapor sutil) tiene su opuesto en la esfera E a F. El punto central, D a E, entre los tres más altos y las tres esferas inferiores, se llama “el Pantano”. Recibe impresiones tanto de las regiones superiores e inferiores y es común a ambos.

La Figura 2 es el símbolo cabalístico elemental de agua; la figura 9 representa el agua invisible espiritual. La Figura 3 es el símbolo cabalístico del aire elemental; la figura 7 representa el aire espiritual e invisible. La figura 4 es la señal cabalística de la tierra elemental; la figura 8 representa la tierra espiritual e invisible. La figura 5 es la señal cabalística del fuego elemental; la figura 6 representa el fuego espiritual e invisible. Las figuras 6, 7, 8, y 9 simbolizan los cuatro elementos antes de la bajada de Lucifer. Estos son los cuatro ríos de los que se habla en el Génesis, los cuales tienen su fuente en el río único o primario, la Figura W, que representa los elementos superpuestos el uno del otro. El globo dorado en el centro es Schamayim, la fuente de fuego de todos los elementos. La figura 11 es el emblema del principio y el fin de todas las criaturas. De ella proceden todas las cosas y a ella deben volver nuevamente, para convertirse en uno con el agua de fuego del entendimiento divino.

Tabla II

Tabla II

TABLA II, Figuras 12-51: Las figuras 12, 13, 14 demuestran la esfera como un símbolo de movimiento, emblemático del fuego, agua y aire, y el cubo como un símbolo de peso representando la tierra. La esfera descansa sobre un punto, el cubo sobre una superficie, por lo que la esfera se utiliza, pues, para simbolizar el espíritu, y el cubo, la materia. La Figura 14 demuestra que la atmósfera proyectándose detrás de un objeto que cae, aumenta su velocidad y aparentemente suma a su peso. La naturaleza esencial de cada elemento es ocultamente representada por un símbolo y carácter especial asignado a la misma.

De la Figura 15, el símbolo de sal, von Welling escribe, en reseumen: El cubo tiene seis lados, correspondientes a los seis días de la creación, con el punto de reposo (el séptimo día) en el centro del cubo. En cada superficie del cubo aparecen los signos de los cuatro elementos de (triángulos). Los alquimistas declararon que la sal fue la primera sustancia creada producida por el fuego (Schamayim) que fluía de Dios. Toda la creación está compactada en la sal, en la sal están el principio y fin de todas las cosas. El cubo, por otra parte, se compone de doce cuerpos, cada uno de los cuales tiene seis lados. Estos son los doce pilares fundamentales de la verdadera iglesia invisible, y cuando estos doce cuerpos se multiplican por sus seis caras, da como resultado el número mágico 72.

Los sabios han dicho que nada es perfecto hasta que se haya disuelto, separado, y unido de nuevo, y así se convierta en un órgano compuesto por doce cuerpos, como el cubo. El cubo también se compone de seis pirámides con las seis superficies del cubo como sus bases. Los puntos de estas seis pirámides se encuentran en el centro del cubo. Estas seis pirámides, cada una compuesta por cuatro triángulos, indican los elementos, y producen el número mágico 24, que se refiere a los ancianos ante el Trono. Las seis superficies y el punto constituyen el número mágico 7. Si 7 se multiplicará por 7 otra vez, y así sucesivamente 7 veces, la respuesta revelará el método utilizado por los antiguos para medir los períodos de la eternidad, por lo que:

(1) 7 X 7 = 49; (2) 49 X 7 = 343; (3) 343 X 7 = 2.401; (4) 2.401 X 7 = 16. 807; (5) 16. 807 X 7 = 117. 649; (6) 117. 649 X 7 = 823. 543; (7) 823. 543 X 7 = 5, 764. 801. (Esto no debe ser tomado en tiempos terrenales).

El 5,000,000 representa el año del gran salón, los 700.000 el gran año de reposo, en el que todos los seres humanos adquieren poco a poco la verdadera comprensión y se convierten en legatarios de su herencia original y eterna, la cual se perdió cuando fueron atrapados en los elementos inferiores. El 64.800 es el número de los ángeles caídos, y el último año significa la liberación de Lucifer y el retorno a su estado inicial.

La figura 16 es otro símbolo de la sal. La Figura 17 (el punto) es el signo del espíritu, el oro, el sol, o el germen de la vida. Si el punto se mueve ante sí mismo se convierte en una línea, en la Figura 18. Este movimiento del punto es el primer movimiento; el principio y el final de cada línea es un punto. La figura 19 es el círculo, el segundo movimiento y la más perfecta de todas las líneas, de ella se forman todas las figuras y cuerpos imaginables. 

La figura 20 representa la efusión de la vida superior y espiritual en manifestación. La figura 21 representa la oscuridad, ya que es el desprendimiento del principio destructivo subterráneo. La Figura 20 es también el símbolo de día, y la Figura 21 de la noche.

La figura 22 es un símbolo del agua, la figura 23 es el carácter universal completo de la luz y la oscuridad. El triángulo recto representa Schamayim, el triángulo invertido la tierra oscura que aprisiona el fuego subterráneo infernal. Se trata de “El primer día de la Creación”, o el momento de la separación de Schamayim y Ares. La figura 24 representa los seis días de la creación y prueba que los elementos son una salida del Fuego Divino que, si se rompe, se convierte en la sustancia del universo tangible, como indica en la figura 25.

La figura 26 es el carácter del aire, mostrando que el aire nace de la Luz Eterna y el agua etérea. La Figura 27 es el carácter de agua. Es la inversión de la Figura 26, lo que indica que su origen es del fuego inferior. Su parte superior indica que al agua no le falta el elemento divino, sino, como un espejo universal, refleja las influencias celestiales. Las Figuras 28 y 29 son símbolos de la sal, demostrando que es fuego y agua en una. La figura 30 es el carácter del fuego en todos sus atributos, y la figura M (la misma invertida), el agua en todas sus facultades. La Figura 32 es el carácter de la sal en todos sus atributos. La figura 33 representa el oro y el sol. Sus naturalezas esenciales son idénticas, se forman a partir del primer fuego en Schamayim. Son perfectos, como puede verse a partir de su símbolo, pero ninguna forma más perfecta que aquella producida por el punto: el círculo.

La Figura 34 es el símbolo de los mundos mayores y menores; tal como el punto está rodeado por su circunferencia, este mundo está rodeado por Schamayim. El hombre (el pequeño mundo) se incluye en este símbolo porque su naturaleza interior es oro en potencia (aphar Min Haadamah), el oro es su cuerpo eterno, espiritual e indestructible. El oro es el principio masculino del universo.

La figura 35 es el símbolo de la plata y la luna. Significa que la plata, como el oro, es un metal perfecto, excepto que la parte roja de su naturaleza es llevada hacia el interior. La plata es el principio femenino del universo.

La figura 36 es el símbolo del cobre y Venus, la figura 37 es la del hierro y de Marte, la figura 38 del estaño y Júpiter, figura 39 del plomo y de Saturno. La figura 40 de Mercurio (tanto del planeta como el elemento); Figura 41 , el antimonio, el metal clave de la tierra misma; la figura 42, del arsénico; figura 43, de azufre; figura 44, de cinabrio, figura 45, de la cal viva; la figura 46, de nitro y la Figura 47, de vitriolo. La figura 48 es el símbolo de sal amoniaco, cuyo elemento se deriva su nombre del templo de Júpiter Ammon en un desierto de Egipto, donde fue encontrado. La figura 49 es el símbolo de alumbre; figura 50, de álcali, un nombre de origen árabe, y la figura 51, ​​de sal sarro, una sustancia que posee gran virtud oculta.

Tabla III

Tabla III

TABLA III, Figura 52. Los ocho globos y el cuadrado central representan los siete días de la creación. Los tres mundos en el que se produce la creación están simbolizados por tres anillos concéntricos. Las palabras alemanas en el anillo exterior son extractos del primer capítulo del Génesis. Las palabras alrededor de la parte exterior del anillo exterior son El Primer Día. Los cuatro globos pequeños dentro del anillo exterior con las fases abstractas de la creación. El mundo superior que contiene el triángulo encierra la palabra Cielo y Tierra. El globo de la derecha contiene la palabra Luz, y el otro a la izquierda: Jehová Elohim en la parte superior y Oscuridad en la parte inferior. El globo en el fondo contiene la palabra del Día en la mitad superior y Noche en la parte inferior.

Los cuatro globos en el segundo anillo representan el segundo, tercero, cuarto, y quinto días de la creación. El globo blanco dividido por una línea punteada señala El Segundo Día, el globo de la izquierda con las montañas; El Tercer Día, el globo a la derecha con los anillos planetarios; El Cuarto Día, y el globo abajo atravesado por una linea punteada; El Quinto Día. La cuadro en el anillo central que contiene la forma humana está marcando El Sexto Día. Esta tabla es una exposición esquemática de las tres capas de los huevos áuricos macrocósmicos y microcósmicos, mostrando las fuerzas activas dentro de ellos.

Tabla IV

Tabla IV

TABLA IV, Figura. 53. Esta figura se ha designado a la tumba simbólica de Christian Rosencreutz. El círculo superior es el primer mundo – la Esfera Divina de Dios. El triángulo en el centro es el trono de Dios. Los pequeños círculos en las puntas de la estrella simbolizan los siete grandes Espíritus ante el trono, mencionados en el Libro del Apocalipsis, en medio, camina el Alfa y el Omega: el Hijo de Dios. El triángulo central contiene tres llamas – la Divina Trinidad. De la más baja de estas llamas procede la primera salida divina, que se muestra por dos líneas paralelas que descienden por el trono de Saturno (los espíritus Orifelis, a través de los cuales Dios se manifestó en sí mismo). Al pasar por el límite del universo celestial y las 22 esferas del sistema inferior, las líneas terminan en el punto B, el trono de Lucifer, en quien la divina efusión se concentra y refleja. De él los irradia la luz divina en sucesión a d (Capricornio), E (Géminis), f (Libra), g (Taurus), h (Piscis), i (Acuario), k (Cáncer), l (Virgo), m (Aries), n (Leo), o (Scorpio), p (Sagitario), y desde aquí regresa a d. Los círculos zodiacales representan doce órdenes de grandes y afables espíritus y los círculos más pequeños dentro del círculo de estrellas fijas marcan las órbitas de los planetas sagrados.

 

Tabla V

Tabla V

TABLA V, Figura 54. La figura 54 es similar a la figura 53, pero ésta representa el universo en el momento en que Dios se manifestó a través del personaje de Júpiter, el Espíritu Sachasiel. Von Welling no da ninguna razón para que se haya dado el cambio en el orden de flujo de las doce órdenes de espíritus, para el tercer mundo, por la adición de otro círculo y los triángulos entrelazados en el mundo superior, o por las letras Y y Z. En el triángulo superior, A representa el Principio Paterno, F el flujo divino, G el punto de flujo dentro de las doce órdenes de espíritus (probablemente Sagitario). Las letras H, I, J, K, L, M, N, O, P, Q, S y T indican los puntos secuenciales de irradiaciones entre sí; W y X, el mundo de los Hijos de Dios, y B , C, D y E, el Mundo de Lucifer.

Esta Tabla muestra el universo después del descenso de Lucifer en la materia. Según von Welling, el flujo de luz divina cesó instantáneamente cuando Lucifer quiso hacerse del poder. El mundo de Lucifer (que más tarde se convirtió en el sistema solar), con todas sus legiones de espíritus (que en su esencia eran Schamayim) reflejó sus ideas e invirtiendo la luz divina, fue convertido en tinieblas. Así, el Schamayim de Lucifer luego se convirtió en un disco contraído, una sustancia tangible, y así comenzó el Caos.

 

Tabla VI

Tabla VI

TABLA VI, Figuras 55-59. Figura 55 simboliza el Caos de Lucifer, la figura 56, la separación de la luz de la oscuridad, la figura 57, la luz en medio de la oscuridad y la Figura 58, las regiones de los elementos y sus habitantes. Las cuatro A indican el abismo que rodea todas las cosas. Las A B es el trono de fuego de Lucifer. El plano de g es el aire subterráneo, f, el agua subterránea, c, la región de la tierra, d, el agua de afuera; e, el aire exterior, W y X de la región de Schamayim. Los habitantes elementales de los planos difieren en amabilidad y generosidad de acuerdo a su proximidad al centro de la maldad (AB). La superficie de la tierra (c) divide los elementales subterráneos de los del agua, aire y fuego exterior (d, c, y X). Los elementales de los estratos superiores (la mitad superior de la c, y todos los d, e, y X) representan una escala ascendente de la virtud, mientras que los de los estratos más bajos (la mitad inferior de c, y todos los f, g, y AB) representan una escala descendente de la depravación.

La región del aire (e) es una excepción parcial a este orden. Mientras que el aire está cerca de la luz y llena de bellos espíritus, también es la morada de Belcebú, el espíritu maligno del aire, con su legión de demonios elementales. Sobre el elemento sutil del aire están impresas las influencias de las estrellas, los pensamientos, palabras y acciones de los hombres, y muchísimas otras influencias misteriosas de los distintos planos de la Naturaleza. El hombre inhala estas impresiones, y producen diversos efectos sobre su mente. En el aire se suspendenlas semillas por medio de las cuales el agua se impregna, haciéndola capaz de dar a luz formas de vida orgánica e inorgánica. Las figuras grotescas observadas en cuevas de cristal y fotografías congeladas sobre las ventanas son causadas ​​por estas impresiones aéreas. Mientras que los elementales del aire son grandes y sabios, también son traicioneros y confusos, por tanto susceptibles de buenas y malas impresiones. Los poderosos seres elementales que habitan la luz de fuego acuosa de la región X no pueden ser engañados por los espíritus de las tinieblas. Ellos aman a las criaturas de las aguas, ya que el elemento acuoso (d) procede del agua de fuego (X). El hombre mortal no soporta la compañía de estos espíritus de fuego, pero gana sabiduría de las criaturas de las aguas en las que se refleja a sí mismo continuamente. La figura 59 representa el sistema solar, con la W y X como la localización de El Jardín del Edén.

 

Tabla VII

TABLA VII, las figuras 1-5, 7, 8. (Cuadro VIII tiene la figura 6). Figura 1 es el azufre divino trinitario, el Todo perfecto del Todo perfecto, el alma de las criaturas. Aquel triple Divino está simbolizado por tres círculos entrelazados designados alquímicamente como sal, azufre y mercurio. En el triángulo central está el nombre divino Ehieh. Geist significa espíritu. La Figura 2 es el destructivo azufre común. Una barra colocada en el triángulo lo convierte en la figura de la tierra. La Figura 3 es aceite de vitriolo, compuesto por un círculo con dos diámetros y dos semicírculos revertidos colgando de la parte inferior. En este se ocultan los caracteres de todos los metales. El Estaño está simbolizado por la figura 4 y el hierro en la Figura 5. La figura 7 es el sistema solar de acuerdo con Copérnico. La figura 8 es el juicio final. El sol se retira desde el centro del sistema solar y se sustituye por la tierra. Esto cambia las posiciones respectivas de todos los demás planetas, excepto Marte, Júpiter y Saturno, que conservan sus respectivos círculos. La letra A significa el círculo del sol, b, la de Mercurio, c, la de Venus, d, (sic) la de la luna, y E, la de la tierra. Desde el interior de la esfera h están los grandes círculos de la condenación.

 

Tabla VIII

Tabla VIII

TABLA VIII., Figura 6. En la figura 6, la letra a marca el centro de la eternidad. El movimiento de los rayos hacia b, d, c, fue la primera manifestación divina y es simbolizado por el triángulo equilátero, b, d, c. El mundo eterno dentro del círculo íntimo se puso de manifiesto en el agua (sal), la luz (mercurio) y el fuego (azufre) del mundo arquetípico, representada por los tres círculos (f, e, g) dentro del triángulo de la igualdad completa (h, i, k), que es a su vez rodeado por el círculo del alto trono. El círculo f se llama entendimiento, e, sabiduría, g, la razón. En el círculo i está la palabra Padre, en el círculo h, Hijo, en círculo k, Espíritu. Los siete círculos exteriores son los siete espíritus ante el trono. La parte inferior de la figura es similar a las figuras 53 y 54. Los círculos exteriores son el mundo de los ángeles que termina en el mundo cognoscible de los Hijos de Dios. Luego viene el círculo de las constelaciones visibles y las estrellas fijas, dentro de esto está el sistema solar con el sol como el centro (l). Ungrund significa el Abismo.

 

Tabla IX

Tabla IX

TABLA IX, la Figura 9. La figura 9 es una síntesis del Antiguo y Nuevo Testamento, y representa los planos intermezclados del ser. En el margen derecho, los siete círculos exteriores contienen los nombres de los ángeles planetarios. Las palabras en los círculos graduados del triángulo superior se leen hacia abajo: (1) Abismo de Compasión, (2) Sion, (3) El Nuevo Cielo y la Nueva Tierra, (4) La Nueva Jerusalén, (5) Paraíso, (6 ) el seno de Abraham, (7) Las cortes exteriores del Señor. Desde la parte inferior de los círculos de las tinieblas llegan a la parte superior, cada principio divino se contrapone a uno infernal. El pequeño círculo de la izquierda contiene un triángulo y la cruz se llama El árbol de la vida, y El Árbol del Conocimiento del Bien y el Mal. En el centro del diagrama está la Trinidad, unida con los planos superiores e inferiores por las líneas de actividad.

 

Tabla X

Tabla X

TABLA X, Figuras 10-15. La figura 10 muestra la Nueva Jerusalén en forma de cubo, con los nombres de las doce tribus de Israel escritos en las doce líneas del cubo. En el centro está el ojo de Dios. Las palabras alrededor del círculo exterior son del libro de Apocalipsis. Las figuras 11, 12, 13, 14 y 15 son símbolos cifrados de los ángeles de las plagas, el nombre del Anticristo, la huella de la bestia de Babilonia, y el nombre de la mujer montada sobre la bestia de la blasfemia.

 

Tabla XI

Tabla XI

TABLA XI, figuras 1.-11. La figura 1 es el sistema solar según el Génesis. La o en la parte superior del radio del círculo es el punto de la eternidad – el Principio de los Principios. Todo el diámetro es la efusión de Dios, que se manifiesta en primer lugar en el cielo de los cielos -el Schamayim, en el cual el entendimiento humano no puede funcionar. El espacio de k hasta i contiene los cielos de Saturno, Júpiter y Marte, l a m, el cielo de Venus y Mercurio; de m a h, los cielos del sol. La letra E es la luna, el círculo de la tierra.

La Figura 2 es el orbe de la tierra, que muestra las casas y los signos del zodiaco. La Figura 3 es el carácter del Mercurio Universal (Vida Divina) en su aspecto triple divino de mercurio, azufre y sal. La figura 4 es salitre purificado con cal y álcali. La figura 5 muestra el grado exacto o el ángulo de los lugares de los planetas, así como las estrellas fijas individuales en el zodiaco. La letra A es el sol y b es la tierra. Desde k hasta i están los círculos de Mercurio y Venus, de g a h, los círculos de la Tierra y la Luna; de f a e y e a c, de Júpiter y Saturno; c a d, el cinturón estrellado del zodiaco. La figura 6 es el microcosmos, con los planetas y los signos del zodiaco que corresponden a las diferentes partes de su forma. Las palabras sobre la figura dicen: Conócete a ti mismo. En las palabras, hierbas, y piedras yace un gran poder. La figura 7 es el carácter universal de la que se han tomado todos los caracteres. Las figuras 8, 9, y 10 se dejan a la interpretación del lector. La Figura 11 es el radiante Mercurio Universal.

Tabla XII

Tabla XII

TABLA XII, Figuras 12-19. A la Figura 12 se le llama Un Espejo de los Aspectos Astrológicos. Debajo de ésta hay una rueda astrológica. La figura 13 es similar a la Figura 12. La Figura 14 es una fórmula alquímica secreta. Las palabras alrededor del círculo dicen: Fuera de uno en todo está todo. La figura 15 es un intento poco satisfactorio que intenta mostrar los tamaños comparativos de los soles, los planetas y sus distancias entre sí. La figura 16 es el sistema solar, con sus cielos interiores y espirituales. A B es el sistema solar; C es la esfera de las estrellas fijas, D, E, F, G son los sistemas de los mundos espirituales, H es el trono de Dios viviente, J, K, L, M y N son el Más Allá inmensurable.

La figura 17 muestra la creación del sistema solar fuera del anillo de la eternidad divina. Las cuatro A son el Abismo, B es la primera revelación de Dios fuera del abismo, y desde esta revelación se crearon C, D, E, F y G. C y D representan las jerarquías espirituales, D y E, los mundos superiores, o constelaciones, E y F, la distancia de Júpiter a los mundos superiores, F y G, el sistema solar con sus planetas y sus cielos, B y C del trono de Cristo.

La Figura 18 describe la división según el Génesis de las aguas sobre los cielos (D) de las aguas debajo de los cielos (A, B y C). La figura 19 es el mercurio de los filósofos, esencial para la existencia material.

Tabla XIII

Tabla XIII

TABLA XIII, Figuras 1-4. La figura 1 es Ain Soph, el abismo incomprensible de la Divina Majestad, una interminable manifestación, sin límite en el tiempo y el espacio. La Figura 2 simboliza los tres Principios Divinos – Padre, Hijo y Espíritu Santo. Alrededor del triángulo está escrito: Seré lo que yo sea. En el vértice del triángulo está la palabra Corona, en el punto de la izquierda: Sabiduría, en la punta derecha, Entendimiento. La Figura 3 representa la Trinidad con su efusión. Las palabras por encima de la esfera superior son Revelación Divina Majestad en Jehová Elohim. Los círculos inferiores contienen los nombres de las jerarquías que controlan los mundos inferiores. Las palabras dentro del círculo de estrellas dicen: Lucifer, el Hijo de la Aurora de la mañana. La letra C representa el Mercurio Universal. Las palabras dentro del círculo dicen: El primer principio de todas las criaturas. La figura 4 representa la morada de Lucifer y sus ángeles, el caos del que se habla en el Génesis.

 

Tabla XIV

Tabla XIV

TABLA XIV, las Figuras 5, 7, 8. La figura 5 muestra el triángulo de la Divinidad trina (Sal, Azufre, Mercurio) en medio de una cruz. A la izquierda hay un pequeño triángulo que contiene las palabras Los secretos de Dios (Elohim), y de la derecha es otra inscrito Los Secretos de la Naturaleza. En los brazos horizontales de la cruz están las palabras El árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. La Tabla explica la mezcla de los poderes espirituales e infernales de la creación del universo. La Figura 7 se llama El Camino al Paraíso. Probablemente indica las posiciones del sol, la luna y los planetas en el momento de su génesis. La figura 8 es la tierra antes del diluvio, cuando fue regada por una niebla o vapor. Las palabras de la izquierda son El árbol de la vida, los de la derecha, El árbol del conocimiento del bien y del mal. El diagrama con el símbolo de Marte está dedicado al arco iris.

Tabla XV

Tabla XV

TABLA XV, las figuras 6, 9, 10. La figura 6 es similar a la Figura 5 y se llama El Secreto de la Naturaleza. Un interesante diagrama se muestra a los lados de la figura central, cada uno consistente de un triángulo con círculos que irradian desde sus puntos. El diagrama de la izquierda se llama Los Secretos del Mundo Superior, y el de la derecha Los Secretos del Inframundo.

La figura 9 es el sistema solar. Alrededor de la parte central se leen las palabras El Lugar de los Condenados. La figura 10 muestra el punto, o punto de descanso, rodeado de un triángulo que encierra un círculo que contiene los nombres de las doce tribus de Israel. Representa la finalización del proceso de regeneración y de la consumación de la Gran Obra.

Rosacruz

Así concluye nuestra aventura por los diagrames rosacruces medievales, ahora vaya usted a descifrarlos como se debe, quizá oculten grandes claves para ingresar a nuevos misterios.

Como ‘bonus track’ les dejo el PDF (en español) de AMORC – Manual Rosacruz (circa 1934).


Visita al Diablo Mundo VI: Hermann Hesse & Thomas Mann [Demian und Doktor Faustus]

Hermann Hesse & Thomas Mann

Ya ha pasado algún tiempo desde nuestra última visita al diablo mundo literario, en este ocasión nuestros tripulantes son dos grandes autores alemanes del siglo XX, quienes, a pesar de sus primarias y visibles diferencias externas e ideológicas, lograron constituir una de las amistades literarias más famosas de la historia. El escenario de esta amistad es la primera mitad del siglo XX, el período de las dos guerras mundiales, período de confusión e incertidumbre, que llevó a estos personajes a salir de su patria para vivir como exiliados en diferentes países. Fue durante estas épocas que nació la amistad y la profunda admiración entre ambos. Mann, antes de su partida definitiva a USA, pasaba en Suiza en la casa de Hesse, momentos llenos de goce y tertulias soberbias. A la partida de Mann, la relación continuo en forma de correspondencia, mucha parte de esta relación epistolar se encuentra expuesta en El Museo Hermann Hesse de Montagnola (Suiza), “Hermann Hesse y Thomas Mann: documentos de una amistad”, a continuación un extracto:

l

Chicago, 2 de enero de 1941

Querido Hermann Hesse:

“….. Ha transcurrido mucho tiempo y hemos aprendido a considerar el episodio como algo de otra época; sin embargo, también hemos vivido, trabajado y luchado y, a la pregunta por Suiza va unida desde luego, la de si algún día volveremos a verla, a ella y a Europa. Sabe Dios si las energías vitales y la capacidad de resistencia habrán de permitírnoslo. Me temo -si “temer” es la palabra adecuada- que será un proceso largo y difícil el que ahora se ha puesto en marcha,  y que cuando las aguas se retiren quedará una Europa tan irreconocible que apenas podremos hablar, aunque físicamente sea posible, de retorno a la patria. Por lo demás, es casi seguro que este continente, que aún sueña en parte con el aislamiento y la conservación de su “way of life” se verá  envuelto muy pronto en el mecanismo de los cambios y transformaciones ¿Cómo podría ser de otro modo? Todos formamos un solo cuerpo y no estamos tan alejados unos de otros como parece; cosa que, por otro lado, no deja de ser un consuelo y un estímulo”.

…………………………..

Su Thomas Mann

 

Montagnola, 8 de Mayo de 1945

Querido Sr. Thomas Mann:

Hace unos días llegó su carta, que me trajo noticias suyas y me informó sobre su lectura de “El Juego de Abalorios”. Todo ello me alegró muchísimo, y en especial sus comentarios a la dimensión festiva del libro …Parece que la productividad se mantiene más viva en usted que en mí: hace 4 años que no escribo nada, aparte de unos cuantos versos, pero estoy muy contento de haber concluído la vida de Josef Knecht antes de que las fuerzas me abandonen. Por lo demás, el manuscrito estuvo retenido medio año en Berlín, pues me había hecho el propósito de respetar mis obligaciones para con el fiel Suhrkamp (1). Éste pasó mucho tiempo en las prisiones de la Gestapo, y por último fue a recalar, totalmente agotado, en un hospital de Postdam que fue bombardeado al poco tiempo, de modo que ignoro si el leal amigo sigue con vida.  Sin embargo, los ministerios de Berlín calificaron de “indeseable” la aparición de mi libro, que de ese modo permaneció ignorado hasta ahora por el gran público, exceptuando a unos cuantos lectores aislados en Suiza. Sobre la “politización del espíritu” no tenemos, según parece, opiniones muy distintas. Cuando el intelectual se siente obligado a participar en la vida política, cuando el curso de la historia lo destina a ello, tiene -en opinión de Knecht y en la mía propia- que obedecer irremisiblemente. Ha de oponerse, en cambio, tan pronto sea llamado o presionado por una fuerza externa, por el Estado, algún grupo de generales o quienes detenten el poder, como ocurrió por ejemplo en el año 1914, cuando la élite de los intelectuales alemanes fue, en cierto modo, obligada a firmar manifiestos falaces y absurdos….”

……..

Le retorno cordialmente sus buenos deseos. Lo saluda con la amistad de siempre, su

H. Hesse

Hermann Hesse

Hermann Hesse

Ahora, entremos en materia. Primero nos ocuparemos de Hermann Hesse, nacido en 1877 en Calw, Baden-Wurtemberg. Entre sus obras más importantes y reconocidas destacan: El lobo estepario, Siddhartha, Demian, Narciso y Goldmundo y El juego de los abalorios. Recibió el Nóbel de Literatura en el año 1946. Hesse; un canceriano romántico, soñador, depresivo; el arquetipo de Introvertido de Carl Jung, en su adolescencia abandona todo bajo la premisa: «seré poeta o nada». Durante su vida pasó por diferentes oficios y lugares que alimentaban su creatividad, pasó por momentos difíciles hasta que en 1904 publica su obra Peter Camenzind, y pudo, desde ahí, vivir de sus escritos. A Peter Camenzind le sucedería un período de pocas obras y una crisis existencial y familiar que lo llevaría a tomar un tratamiento psicoterapeútico con  I. B. Lang, discípulo de Carl Jung. La fascinación que le provocaron las teorías arquetípticas y simbolistas de Jung, lo llevaron a escribir la primera de una serie de obras maestras inspiradas en las teorías Junguianas: el tan conocido y popular Demian.

Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair publicada en 1919, inspirada, además de las teorías de Jung, en sus mencionadas crisis, su difícil adolescencia, su estricta educación religiosa, y la sabiduría oriental que tanto le apasionaba. La obra nos relata los años de juventud de Emil Sinclair y su constante búsqueda de su ‘yo’ original, para ésto tendrá la guía de varios personajes entre los que contamos a: Franz Kromer, el infantil verdugo de Sinclair, el primer personaje que pone en jaque las ideas de Emil; Max Demian, principal regente de la vida de Emil, su primer guía y ejemplo a seguir, representa la manifestación positiva del espíritu; Pistorius; el sabio inexperimentado que tiene el conocimiento pero no lo explota ni lo vive; Frau Eva, madre de Demian, y amor platónico de Emir, la representación de la imago materna (psikers). Todos estos personajes brindan conocimiento a nuestro protagonista, conocimiento que él luego digiere, acepta, e interpreta, para luego abandonar a su maestro, abandonar los arquetipos representados por éstos ya que pertenecen al inconsciente colectivo, y continuar en la búsqueda de otro hasta encontrar su verdadero ser.

Este proceso está inspirado en la teoría de Individuación de Carl Jung, teoría inspirada, a su vez, en las filosofías taoístas, budistas, hinduístas. Jung define el proceso de individuación como la tendencia innata de la psiquis a encontrar su centro, su si mismo, un camino progresivo de autoconocimiento, de desvelamientos de la proyecciones, que nuestro inconsciente personal emana de forma natural; y de la toma de conciencia de la acción de los arquetipos en nuestra vida que serán los que tenderán a encauzar principalmente el proceso de individuación. La obra termina con Demian terminando este proceso, asimilando todo el conocimiento adquirido por medio de sus guías y experiencias, y encontrándose a sí mismo sin la necesidad de buscar otro guía.

Una obra que llegó a mí gracias a alguien muy especial, mi relación simbiótica soñada, ahora los invito a disfrutar de esta maravillosa obra:

Hermann Hesse – Demian [PDF]: http://bit.ly/13tD50l

Thomas Mann

thomas mann

Vamos con Thomas Mann, nacido en 1875 en Lübeck. Entre sus obras destacamos: Los Buddenbrook, La montaña mágica, Doctor Faustus, La muerte en Venecia. Recibió el Premio Nobel de literatura en 1929. Mann es la contrapartida absoluta de Hesse: extrovertido, mundano, cuasi superficial, geminiano que aborrecía la educación convencional y apostaba más por ser autodidacta. Se influenció por las obras de Schiller, Heine, Nietzsche, y Shopenhauer. En su adolescencia empezaron sus primeras fijaciones homoeróticas que inspirarían muchos de sus textos, como la magistral Muerte en Venecia. Su juventud trascurre sin mayores contratiempos, hasta que le advino su amistad con el pintor y violinista Paul Ehrenberg, relación que se vería reflejada en Doktor Faustus, obra que trataremos a continuación.

Doktor Faustus, considerada la mejor novela del siglo XX por la crítica especializada, toma al mítico Fausto, de las leyendas alquímicas medievales germanas, -y como no la versión del gran Goethe, y es que como expresa Mario Cortina; sobre la cultura alemana pende el espectro de Goethe tanto como el de Cervantes sobre la nuestra- adaptándolo a la realidad de aquél presente nefasto de 1943, al final de la Segunda Guerra Mundial, donde el nazismo y el fascismo se han apoderado de Europa, terminando con su amada Alemania soñada y el dolor de verla humillada luego de la guerra. Nada sería igual para su patria nuevamente.

La obra nos cuenta la historia del ficticio Adrian Leverkühn, un músico que vende su alma al diablo a cambio de virtuosismo. Este pacto tiene condiciones: creatividad y virtuosismo extraordinario por un período de 24 años, y al término de éstos, tendrá que entregar su alma.

El pacto no es ‘convencional’, inspirado en la tragedia real de Nietzsche, quien contrajo sífilis causándole locura y posteriormente la muerte, Adrian también contrae sífilis, pero por elección propia, buscando en la locura que esta provoca la inspiración máxima. Es en este momento cuando aparece el demonio, advirtiéndole que la única razón por la que lo puede ver es porque está loco, dejándonos a nuestra libre interpretación la existencia o no de este demonio, y de darse su existencia, juzgar si Adrian vende su alma o su alma ya estaba predestinada a ser condenada.

La historia de Adrian es solo una de tres a las que podemos asistir, las otras siendo: la biografía de la obra artística de Adrian, expuesta magistralmente por Mann, para lograr esto estudió musicología, varios tomos de música, y varias biografías de compositores, además de contar con la asistencia de Ígor Stravinski y Arnold Schönberg.

La tercera historia es, por supuesto, la decadencia de la nación alemana en manos del nazismo. El pacto de Adrian con el diablo simboliza la ascensión al poder de Adolf Hitler, y el cambio de era en Alemania, del humanismo del siglo XIX, a un sofisticado nihilismo, y luego a un, en los ojos de Mann, barbárico primitivismo. Para lograr compactar todas estas ideas contó con el apoyo y supervisión del filósofo Theodor Adorno, quien lo animaba a exponer sus párrafos y también a reescribir muchos de ellos.

A través de una prosa tan goethiana, maravillosamente musicalizada, Mann nos absorbe en una historia repleta de diferentes escenarios, personajes, y música. Entre lo moral y lo inmoral, la santidad y el pecado, un mundo lleno de dualidades y ambigüedades que nos atrapará por completo.  Así que no pierda más el tiempo y póngase a leer ya:

Thomas Mann – Doktor Faustus [PDF]: http://bit.ly/Zk0x0B

Mann y Hesse pasan a la historia como los dos últimos representantes de la vieja llama literaria alemana, defensores del humanismo, adoptaron como misión esparcir las tradiciones y cultura germanas. Hesse escribió hasta los 64 años, y Mann hasta los 80, en la correspondencia tardía podemos leer cómo los diferentes achaques de la vejez los traían mal. La última correspondencia entre los dos se dio a la muerte de Mann, donde Hesse expresa sus condolencias, alaba, y se despide de su gran amigo:

Sils Maria, 13 de agosto de 1955

Con profundo pesar me despido aquí de Thomas Mann, del amigo querido y gran compañero, del maestro de la prosa alemana, de un hombre a quien pese a todos los honores y éxitos muchos desconocieron. Toda la ternura, fidelidad, responsabilidad y capacidad de amar que se ocultaban bajo su ironía y virtuosismo -cualidades totalmente incomprendidas por el gran público alemán durante decenios-, habrán de mantener vivos su obra y su memoria mucho más allá de nuestra confusa época.

Hermann Hesse

Hermann Hesse & Thomas Mann


Any Colour You Like: Teoría de los Colores de Goethe, su influencia en la Gran Colombia y Pink Floyd

Goethe - dark side of the moon

Los colores han sido desde siempre un objeto de investigación y fascinación para el hombre, desde Aristóteles hasta Newton se han creado teorías que expliquen el origen e influencia que tiene el color en nuestras vidas. Fue precisamente la teoría de Newton la que prevaleció por encima de todas. Newton, en palabras sencillas, proclamaba que la luz blanca está formada por bloques o bandas de luz de seis colores, cuando esa luz se refleja o choca con algún cuerpo, éste absorbe alguna de estas bandas y refleja otras. Los colores reflejados son los que podemos observar, es decir, la luz es color. Desde el punto de vista físico: el color es luz blanca que se descompone al atravesar un prisma de cristal. Ahora bien, un siglo después de la creación de esta teoría llegó el gran Johann Wolfgang von Goethe a refutarla.

No me enorgullezco demasiado de mis logros como poeta. En mi época han vivido escritores creativos excelentes, los ha habido aun más brillantes antes de mí, y siempre los habrá después de mi tiempo. Pero de ser yo el único en mi siglo que conoce la verdad acerca de la teoría de los colores… ¡Eso es de lo que estoy orgulloso y lo que me da un sentimiento de superioridad sobre muchos.

Así se expresaba Goethe sobre una de sus obras más importantes y más queridas: La Teoría de los Colores (1810). Aquel Goethe, de los últimos genios universales, el intelectual definitivo, cultivó las artes y la ciencia con la misma pasión y rigor, eterno navegante y explorador del conocimiento y la belleza, autor de varias novelas y obras inmortales entre las que se cuenta la magnífica Fausto a la cual debo mi nombre.

La Teoría de los Colores de Goethe es un tratado de reglas fundamentales en la combinación de colores para conseguir algún efecto o matiz deseado, combinando colores de luz o pigmento. Nuestro buen Goethe no creía que los colores podían explicarse sencillamente en términos físicos o matemáticos, siendo el romántico que era (aunque odiaba aquel movimiento) creó una nueva teoría del color, donde impugnaba totalmente a Newton y le daba más importancia a la percepción del ser humano que a los hechos matemáticos. Según Goethe los colores nacen de la interacción de luz y oscuridad. -Lo que vemos en un objeto no depende tan solo del material con que esté hecho, ni tan sólo de la luz tal como proclamaba Newton, depende de una tercera variable que es nuestra percepción del objeto. El problema a tener en cuenta aquí es la subjetividad inherente a la percepción individual. Goethe intentó deducir las leyes que rigen la armonía de los colores, atendiendo a sus efectos fisiológicos, es decir, al modo en que los colores nos afectan en tanto que seres vivos, organismos que responden a estímulos, haciendo hincapié, en general, en el aspecto subjetivo de la visión.- Newton reconocía 7 colores puros y Goethe sólo dos; el amarillo y el azul: “El amarillo es una luz que ha sido opacado por la oscuridad, el azul es oscuridad que ha sido debilitado por la luz.” Todo esto se resume en una frase de Goethe que me encanta, siendo él un hombre tan universal mencionó lo siguiente: “El error de Newton fue confiar en las matemáticas y no en las sensaciones de su ojo”. Por sobre todo buscó defender las artes, él siendo un híbrido de científico y poeta, sabía muy bien que hay cosas que la ciencia no puede explicar, no le gustaba que la ciencia se meta mucho en la música y la pintura, con respecto a esto mencionaría: “La ciencia puede destruir a la música positiva, desarrollada de estéticas y geniales, en gracia de un tratamiento físico”.

Goethe le daba una importancia casi metafísica a los colores, encontró en ellos un aspecto moral y psicológico totalmente nuevo para la época. Lo que el llamaba el efecto sensible-moral del color. Él veía en los colores expresiones simbólicas de nuestra alma, los dotaba de cierto sentido sinestésico. Dividió a los colores en dos grandes grupos: los positivos o activos, y los negativos o pasivos.

Positivos Activos: Aquellos que te animan, colores cálidos como el amarillo, naranja, y rojo amarillento.

Negativos Pasivos: Aquellos que denotan intranquilidad, melancolía o pasión, colores fríos como el azul, azul rojizo, y rojo azulado.

El efecto de los colores en el estado de ánimo nos los define e ilustra en un triángulo donde podemos ver la interacción de ocho colores básicos y cuatro combinaciones. En el triángulo original de Goethe, los tres primarios están situados en los vértices del mismo; las otras subdivisiones están agrupadas en triángulos secundarios y terciarios, donde los triángulos secundarios representan la mezcla de los dos colores primarios que están a su lado, y los colores del triángulo terciario representan la mezcla del color primario adyacente a él y el triángulo secundario que está directamente enfrentado a él. Relaciona las partes en las que se dividía el triángulo con estados de ánimo, emociones, y sentimientos: lúcido, reflexivo, serio, sereno, poderoso, melancólico, así nacía la psicología del color:

goethe color

He aquí la lista Goethe de colores básicos con cada una de sus características:

Azul: Es el color de la inteligencia, la sabiduría, la reflexión y la paciencia. Induce al recogimiento, proporciona una sensación de espacio abierto, es el color del cielo y el mar en calma, y así evoca también paz y quietud. Actúa como calmante, sosegando los ánimos e invitando al pensamiento.

Rojo: Está relacionado con el fuego y evoca sensaciones de calor y excitación. Es el color de la sangre y el fuego, el color de Marte, símbolo de la violencia, de la pasión sensual; sugiere acción, impulso; es el color del movimiento y la vitalidad. Aumenta la tensión muscular, activa un cierto estado de alerta en el cerebro.

Amarillo: Es el color del Sol. Posee una condición alegre, risueña, es el color del optimismo. El amarillo tiene las cualidades del sol, es el color del poder y la arrogancia, pero también de la alegría, el buen humor y la buena voluntad; es un color estimulante.

Violeta: El violeta es el color de la madurez y la experiencia. En un matiz claro expresa profundidad, misticismo, misterio, melancolía, es el color de la intuición y la magia; en su tonalidad púrpura es símbolo de realeza, suntuosidad y dignidad.

Anaranjado: Mezcla de amarillo y rojo, tiene las cualidades de ambos, aunque en menor grado. Es el color de la energía, un color para temperamentos primarios, que gusta a niños, bárbaros y salvajes porque refuerza sus tendencias naturales al entusiasmo, al ardor, a la euforia…

Verde: El verde significa la llegada de la primavera, simboliza la juventud y la esperanza. Por ser el color de la naturaleza, de los prados húmedos, sugiere aire libre y frescor; este color es reconfortante, libera al espíritu y equilibra las sensaciones.

RYB vs. CMYK

Desde pequeños nos han enseñado que los colores primarios son el amarillo, azul, y rojo, y que mezclando éstos podíamos llegar a los colores secundarios como el morado, naranja, y verde, el modelo de Color RYB (red, yellow, blue) que tanto amamos. Pues este modelo viene ni más ni menos que de la Teoría del Color de nuestro buen amigo Goethe que hemos revisado más arriba. Para ilustrarlo usó su conocida rueda de color:

Rueda de Goethe

Con el tiempo este modelo de color ha caído en desuso, ya que se demostró que es impreciso; como bien nos dice nuestra amiga wikipedia:  ‘En este modelo, el verde es una mezcla de azul y el amarillo. El amarillo es el complementario del violeta y el naranja el complementario del azul. La imprecisión recae en que el modelo RYB toma a dos colores realmente secundarios -Azul y Rojo- como primarios, debido a lo cual se pierde una importante cantidad de tonos que son imposibles de obtener con este modelo. Esto se corrigió con en el modelo CMYK, que usa el cian en lugar del azul y magenta en lugar del rojo corrige en gran parte estas imprecisiones y por eso se utiliza industrial y científicamente.’

Goethe y la bandera de la Gran Colombia 

bandera gran colombia

Además de inspirar aquella maravillosa portada [ver ↓], la teoría de Goethe inspiró quizá algo más importante, la bandera que 3 países sudamericanos comparten, así es, la bandera de la Gran Colombia que luego pasó a ser la de Venezuela, Colombia, y Ecuador, es decir, la tricolor: amarillo, azul, y rojo, fueron inspirados en una conversación que Francisco de Miranda, precursor de la independencia latinoamericana,  sostuvo con Goethe sobre esta teoría en el invierno de 1785. Qué les parece, total sorpresa. Goethe le dijo a Miranda muy solemnemente: “Tu destino es crear en tu tierra un lugar donde los colores primarios no se distorsionen”. Miranda quedó tan impactado con esta conversación que de inmediato diseñó la bandera tricolor que tanto amamos, parte de esta conversación la dejó plasmada en una carta y dice así:

Primero me explicó la forma cómo el iris convierte la luz en los tres colores primarios, después me comprobó por qué el amarillo es el color más cálido, noble y próximo a la luz, por qué el azul es esa mezcla de excitación y serenidad, una lejanía que evoca las sombras, y por qué el rojo es la exaltación del amarillo y el azul, la síntesis, el desvanecimiento de la luz en la sombra. No es que el mundo esté hecho de amarillos, azules y rojos. Es que así, como una combinación al infinito de aquellos tres colores, lo vemos todos los seres humanos. […] Un país parte de un nombre y de una bandera y se convierte en ellos, como un hombre que cumple un destino.

Existen muchas otras teorías sobre el origen de la bandera, pero sin dudas esta es de las más interesantes y fehacientes, sin embargo hay otra que también me encanta, la teoría poética de la creación de la bandera, aquella que dice que nuestro amigo Francisco de Miranda se quedó prendado de la belleza de la la emperatriz Catalina II de Rusia, o de la noble sueca Cristina Hall (quizá de las dos), y se inspiró para crearla en el amarillo por el rubio de sus cabellos, el azul por el color de sus ojos y el rojo por la intensidad de sus labios. Qué romántico Francisco, otra buena versión, pero yo me quedo con la de Goethe.

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Goethe y Pink Floyd

Goethe's Prisma

La famosa portada de uno de los discos más emblemáticos de la historia, el The Dark Side of The Moon de Pink Floyd, es una ilustración de la teoría del color, el espectro de luz viajando por el prisma, este prisma es llamado el Prisma de Goethe donde observamos que la diferencia entre las teorías sobre el color de Newton -en la que el color está contenido en la luz y se produce al desfragmentarla- y la de Goethe -donde el color se produce como un efecto magnético creado a partir de la tensión entre la oscuridad y la sombra,- es la energía.

Según la banda la portada representaba 3 elementos básicos: la iluminación en los conciertos, las letras del álbum y el deseo de Richard Wright de crear una portada más “sencilla y pulcra”. No fue escogida premeditadamente, ni ellos la diseñaron, fue escogida de una serie de diseños que se les presentó, y vieron en ella la mejor para comunicar sus ideas. Según Roger Waters y el diseñador Storm Thorgerson, el triángulo representa la locura y la ambición. De acuerdo con Storm, sacó el diseño de un libro de física, siendo diseñador, seguro conocía la teoría del color de Goethe y le pareció el diseño perfecto ya que para él, la luz era un aspecto fundamental de la música de Pink Floyd, además del asombroso juego de luces en sus conciertos, nos gusta pensar que se refería a la forma en cómo la música te absorbe, te traspasa e ilumina a los seres en diversas formas; te hace brillar, te convierte en un rayo de luz en la inmensa oscuridad.

La filosofía de Goethe sobre la oscuridad, y que de ésta nace el color, se acopla perfectamente con la ideología de la banda. Goethe pensaba que la luz del sol es incolora, pero cuando está nublado los rayos del sol se ven amarillos, mientras más oscurecía la luz, más intenso es el color. Por eso su fiel creencia que el amarillo, azul, y rojo nacían de la oscuridad. Volveremos a esto en un momento (fanfarria) [ver ↑]. Para Goethe la oscuridad no era la ausencia de luz, sino el polo de la misma; su propia fuerza y energía activa. En el álbum de Pink Floyd podemos encontrar el majestuoso tema instrumental llamado ‘Any Colour You Like’ que nace de una anécdota universitaria de Roger Waters:

“En Cambridge, donde yo vivía, la gente venía desde Londres en una furgoneta y se ponían a vender cosas en el panel trasero de la camioneta; cosas como loza, porcelana, juegos de cuchillos y tenedores. Toda clase de cosas diferentes, y lo vendían muy barato. Las vendían al paso, con poco regateo. Recuerdo la porcelana, tenían porcelana y toda era del mismo color, todas eran azules, ellos decían, escoge cualquier color que te guste (any colour you like), igual, todo es azul. Recuerdo que aquello me impactó. Así que, metafóricamente, “Any Colour You Like” es interesante, en este sentido, porque denota que ofrece una selección donde no la hay. Y también es interesante que en la frase: «Cualquier color que usted guste, igual todos son azules “, yo no sé por qué, pero en mi mente siempre es ‘todos son azules’, que, si lo piensas bien, se relaciona mucho con la luz y la oscuridad, el sol y la luna , el bien y el mal. Usted hace su elección, pero siempre es azul “.

Algo complicada la explicación final de Roger, pero te entendemos Roger, te entendemos. Siempre es así, creemos tener una verdadera opción o elección donde no la hay. Conclusión: ¡Todo es azul! según Roger, y como hemos visto, el azul en la teoría de Goethe pertenece a aquellos colores negativos pasivos que pertenecen a la intranquilidad, la pasión, y la calma. Tres sensaciones de las muchas que podemos experimentar al escuchar esta obra maestra.

‘Aristóteles da luz y Platón alma, pero Goethe nos da ambas,
luz y alma, cuando nos presenta a la Naturaleza’. -Wilhelm von Schütz