La historia de María Rosenthal, la monja hermafrodita

Sister Maria Rosenthal

Hay historias verdaderamente fascinantes que desearíamos fueran verdad ya que así le pondrían un poco más de sazón a la realidad, claro, hay muchísimas historias que por increíbles que parezcan resultan ser reales. El caso de la hermana Josephine Rosenthal es de aquellos que están en el limbo, entre la ficción y lo real, al no existir datos contundentes sobre esta historia no podemos afirmar ni negar lo que relataré a continuación, solo nos resta poner a trabajar nuestra imaginación. [Relato adaptado de los Especímenes de Alex CF.]

Esta es una historia que ha pasado de generación en generación por los pasillos de los monasterios y conventos religiosos, tal como aquella historia de los túneles que conectaban a los sacerdotes con las monjas, ha sobrevivido por siglos en un boca a boca feligrés.

Se cuenta que en el Monasterio Hohenwart (Alemania) allá por 1742 la Hermana Josephine Rosenthal apareció repentinamente embarazada. Se la sometió a varios exámenes y finalmente se declaró que era virgen, y también que – a todos los efectos, era imposible que se haya embarazado en su estadía en el monasterio. Su historia había llegado a los oídos del abad y, embarazada de 6 meses, fue llevada ante el Consejo de Benedicto XIV. Fue examinada nuevamente, y se declaró que Josephine había sufrido inmaculada concepción. A pesar de los intentos de sofocar la popularidad de esta historia, pronto se acordó que este supuesto sagrado evento debía ser visto como una buena señal, y Josephine fue movida de su convento a una capilla donde se la podía venerar.

Fue un momento auspicioso para el monasterio, fundado en 1074, desde el monasterio de Andechs, por el conde Ortolf y su hermana Wiltrudis, el último de la familia noble de la Ratoponen. Josephine había nacido en el convento de monjas, y había vivido una existencia ortodoxa. Su único contacto con los hombres era el abad, aunque su estilo de vida fue examinado por cuestiones de fe.

Josephine dio a luz una niña a los 8 meses de embarazo, lamentablemente moriría en la labor de parto debido a la pérdida de sangre. La niña fue bautizada como María siendo recibida con entusiasmo por las monjas mas no así por el consejo de Benedicto XIV quienes esperaban un varón para usarlo como un nuevo seudo mesías y anunciar la segunda venida de Cristo.

A pesar de esto la multitud empieza a venerar a la niña, la consideran una santa, la visitan todos los días y pronto se convierte en un estandarte femenino. Escribiría varios tratados sobre el mal trato que recibía la mujer en la institución eclesiástica, tratados que eran recibidos de muy buena manera por el pueblo. Poco a poco la iglesia católica temía el ascenso de una nueva María amenazando ser cabeza de la Iglesia.

Súbitamente, a la edad de 33 años, María cae enferma. Los síntomas se agravan y de repente muere. Al inicio su muerte fue vista como otro signo mesiánico, al morir María en la misma edad en la que supuestamente murió Jesucristo. Las monjas, compañeras inseparables de María, embalsaman sus restos y mientras lo hacían descubren que María estaba embarazada, el feto había muerto quien sabe hace cuánto y éste ocasionó la repentina muerte de María.

El secreto fue guardado y sus restos eran pasados de generación en generación hasta que lo único que quedó de ella fue una parte de su cráneo y su rostro con su rosario en una caja de madera, junto a un vial de su sangre dentro de un recipiente de vidrio, y dentro de una caja de pan de oro un mechón de su pelo y un fragmento de su segundo tratado religioso en pro de la mujer.

Debido a su fama sus restos fueron analizados a inicios del siglo XX y luego en la década de 1950, estos análisis encontraron que sus restos contienen desequilibrios hormonales únicos. Tanto María y su madre habían sido hermafroditas, capaces de autofecundarse espontáneamente y dar a luz, una condición extremadamente rara que llega a ser mortal.

Un mito verdaderamente fascinante que bien podría explicar las inmaculadas concepciones de los tiempos bíblicos, una teoría más para la supuesta concepción de Jesucristo.

También se dice que el cuerpo de María fue decapitado luego de su muerte a manos de los clérigos fanáticos conscientes del embarazo de ésta, creyendo que fue obra demoníaca más que divina.

Sea como fuere sabemos muy bien que cada mito esconde algo de realidad, quizá esta historia está hermanada con aquella de la carta del Tarot ‘La Papisa’, la única mujer que logró ser sumo pontífice disfrazándose de hombre y delatándose al dar a luz en plena recreación del vía crucis para luego morir apedreada por la multitud. Ya trataremos este mito en otra ocasión, por ahora reflexionemos con el mito de María, , la monja hermafrodita.



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