Adiós diosa Danieluna

Imposible recordar todo lo que tenía planeado decirte en nuestro adiós, imposible porque ni yo sé todo lo que mi corazón a exponer en aquel momento, sólo sé que Rimbaud tenía razón y el poeta es un vidente, todo pasó tal cual en el primer poema que te dediqué. Hay personas que son tan sólo besos y muchas sólo olvido, tú eres besos, recuerdos, momentos, el amor perfecto, mi sueño, mi vida, mis versos.

No puedo decir que soy un poeta, un poemolier quizá (poemolier aquel que escribe versos que apenas riman y en su mente cree hacer poemas), pero sé lo que es estar inspirado y encontrar una musa.  Algunas veces tenemos que enmarcar momentos, congelarlos, para que la inspiración se mantenga,  algunos de estos momentos son el gran alimento de nuestra obra, muchas veces es un solo momento el que te marca la vida y te inspira  para siempre.

Cuando nos topamos con un momento así, o una persona en particular, buscamos mantenerlo a toda costa, aunque eso signifique vivir aquel momento constantemente, mantener aquella persona que te inspira, o decirle adiós. La tercera opción es la más difícil, y la más efectiva, a la hora de mantener la inspiración, decir adiós es congelar aquella persona y aquel momento, en el tiempo, quedará aquella ilusión tal como la viviste para siempre, y aquella persona jamás cambiará, siempre será perfecta en tu memoria. Claro, como sabemos a la memoria le gusta adornar todo, y con el tiempo la imagen que crees tener de aquella quizá sea parecida a un sueño. El decir adiós a la musa es complicado, pero absurdamente necesario, en mi mente retorcida, por supuesto.

Como podemos ver en la historia, los grandes poetas encuentran su musa definitiva y se quedan con ella, a menos que ésta muera, como es el caso de Dante. Algunas veces pienso que hasta el mismo Dante fue quien se deshizo de Beatriz para obtener la inspiración tan preciada, cuántos casos existirán de este tipo, ¿y si Jack el Destripador tan solo era un poeta y enamoradizo empedernido? En mi caso, y gracias a los dioses, mi musa definitiva tan solo se marcha a otro país, la dejé por miedo, y egoísmo. Miedo de enamorarme terriblemente, más de lo que estoy en estos momentos, miedo a destrozarme por dejarla ir y saber que no la voy a volver, miedo a luchar por ella porque sé que es una batalla perdida. Egoísmo de no dejar que ella aniquile mi ilusión, mi inspiración, aquella que tanto vi necesaria en algún momento, inspiración para escribir, escribir, escribir, forjar mi propia tragedia griega, eso hice, al decirle adiós le puse fin a mi gran amor, a mi gran sueño. La deje ir pero no se va sola, se va con la mitad de ser y con toda mi poesía. No le pediré al hado que te vuelva a traer a mi lado, me quedaré con los recuerdos, tu última imagen, palabras y últimos besos.  Con estos versos le doy fin a tu saga, mas no será la última vez que ose tomar tu nombre y tu recuerdo, eres mi musa, eso es eterno. Espero así sea, lamentablemente vemos que todo se olvida, es tan cruel la vida con los recuerdos que deseamos conservar.

Debo escribirte antes que me abandone la inspiración, es una carrera contra el tiempo. No sé hasta cuándo podré seguir recordando tu voz y tu rostro, ojalá fuera para siempre, quizá lo sea, ojalá hubiera llevado una grabadora para capturar tu voz, una cámara para filmar tu rostro, ojalá fuera un gran dibujante o escultor para inmortalizarte y recordarte. Te quiero por estar perdida en este mundo al igual que yo y aún así haberme encontrado, te quiero porque haces hablar a mi corazón como nadie ha podido hacerlo, te quiero. No hay día en que no te haya tenido presente ni día que no hayas habitado mi mente y conquistado todos los pensamientos, ni día en que no haya tenido una conversación mental contigo para mí has dejado de ser tú,  ahora eres una deidad que me acompañará, espero, hasta el fin de los días.

No he estado con nadie porque no puedo pensar en nadie más que ti, es un sentimiento quijoteano; cuando encontramos nuestra musa, nuestra dulcinea, nuestra señora, ya nada más importa. Mi corazón te ha escogido a ti, y sólo a ti te será fiel. Me inspiras amarte, y sin pedir nada a cambio, más que inspiración. La inspiración que tú me has dado es la más pura que existe, fue instantánea y contundente.  Podrías alejarte de mí en este momento y sin embargo no intentaré recuperarte, me has dejado con la inspiración que siempre he buscado, me durará muchos años y quizá toda la vida, pensando e imaginando cómo hubiera sido tenerte a mi lado o cómo habrían sido nuestras vidas, y si aún hasta hoy nos seguiríamos amando. Suspirando eternamente, recordándote, llorándote, anhelándote. Patético puede parecer lo sé, triste lo es, sí. Pero es así como existe el intento de poeta. Estás destinada a ser mi más hermoso recuerdo, destinada a ser aquel momento en que diré ‘sé que estoy vivo porque te he conocido’, destinada a ser el nombre que siempre llevaré conmigo.

 Mejor decir adiós antes de tiempo,
antes que se expanda demasiado el amor,
antes que encuentre espacio el dolor.

P.S. Con ésto doy por concluida la Saga Danieluna, mil disculpas a quienes les ofenda o enoje este texto; versos antiguos necesarios para cerrar esta historia por completo. No acostumbro a publicar mis poemolas, pero le debía estos versos al blog.

P.S. II un poco más de Poemolas Danielunos.



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