Historia del Rock en Ecuador III: Ramiro ‘El Negro’ Acosta

Ramiro Acosta

Hace unos días pudimos disfrutar de un fantástico recital en el Quito Blues, el invitado de honor, como no podría ser de otra manera, era el inigualable Ramiro ‘El Negro’ Acosta. Pionero del rock en la ciudad de Quito, si mi Guayaquil tiene su Viejo Napo, Quito tiene su Ramiro Acosta. Poseído por un blue devil de aquellos que hicieron el pacto con Robert Johnson en el cruce entre la Autopista 61 y la 49, -acaso acá entre la Av. Guayaquil y Caldas- creador de la primera banda que se atrevió a rockear verdaderamente en la capital, y cabeza de muchísimos otros proyectos más que lamentablemente han caído en el olvido, aquí estamos nuevamente para hacerle justicia.

El Abuelo del Rock

Con sobrenombres que van desde Santana criollo, Hendrix de la Foch, hasta Abuelo del rock, en el mundo del espectáculo es más conocido como El Negro. Ramiro Acosta, un personaje que jamás ha pasado desapercibido, bigote abultado, grandes ojos, acento guayaco y aficionado de Barcelona. Según su estado de ánimo, su cabello largo le cobija hasta los hombros o le cae sobre la espalda con una gruesa trenza, lleva mamelucos. jeans o pantalones coloridos a lo hippie. Una gorra, boina, o sombrero adornan su cabeza ocultando aquellos pequeños arrebatos de furia cuando algo no le funciona bien con el sonido. 
Indumentaria que lo hizo famoso en decenas de festivales de artistas nacionales, internacionales, en actos culturales, recitales, en teatros cerrados o al aire libre, en todos lados se lo ve a El Negro, detrás de sus enormes consolas.

Segundo de siete hermanos, Carlos Ramiro Lenin Acosta Silva es hijo de María Luisa Silva Novoa y Servio Tulio Acosta Yépez. Nació en Quito el 11 de marzo de 1952, aunque muchos crean que es guayaco. Sus aires de costeño los adquirió de niño, cuando vivió con su familia por algún tiempo en Guayaquil y Milagro (Guayas). Pero hay también quienes le dan como carchense, con lo que confirma su carácter camaleónico.
Miembro de una familia, hasta cierto punto nómada, la casualidad lo llevó a nacer en la capital. También vivió en Cuenca por un año, cuando cursaba el cuarto grado de escuela. Luego viajó a pasar la temporada de vacaciones en Tulcán donde sus parientes y terminó quedándose por dos años. De ahí la errada tesis de considerarlo carchense.

Ramiro Acosta

Primeras Influencias 

Su mayor influencia fue su padre, el músico de conservatorio Servio Tulio Acosta Yépez y su abuelo Carlos, figuras musicales carchenses de larga trayectoria. Sin embargo el rock llegó hacia él gracias a su hermano mayor Gorky.

Ramiro siempre tuvo madera de artista. A la edad de cinco años interpretó clásicos de la música mexicana en la radio La Voz de Milagro, acompañado del músico Humberto Santacruz. Luego recibió de su papá un regalo inolvidable: un disco de Tchaikovsky y otro de Korsakov. Y esto no fue todo, a los 6 años, su abuelo le obsequió una guitarra de juguete y así se fomentaban las bases de la gran pasión de su vida; la música. Poco a poco iba llegando la ola rock ‘n’ roll a los lares quiteños, entre 1965 y 1966 ya empezaban los primeros grupos a tantear el rock tímidamente. Entre estas primeras agrupaciones podemos mencionar a Los Golden o Los Flipers, ambas agrupaciones con su hermano Gorky en la guitarra. 

Desde pequeño abandonó su hogar en busca de la aventura. Culminó la escuela y asistió al colegio Central Técnico. Vivió en algún pequeño cuarto de San Roque, la 24 de Mayo, La Floresta, La Vicentina o Los Dos Puentes. El Negro, por muchos años hizo de todo para poder sobrevivir. Tenía 15 años, mientras estudiaba trabajaba rebobinando motores de autos. A partir de los 16 dio clases particulares de física y matemáticas. Y también le hizo al campo, ya de regreso a casa, junto a su madre debió asumir el huerto familiar de naranjilla en el oriente ecuatoriano, luego que su padre fuera a trabajar en una petrolera. Por aquellos años ya llegaban a sus oídos los que serían sus mejores referentes musicales: Jimi Hendrix, The Rolling Stones, Eric Clapton, The Beatles, y Carlos Santana.

Inicia el Vuelo

En un conjunto del Central Técnico empezó su historial como músico. Los intercolegiales lo consagraron como un prodigio de la música. Sin embargo enfrentaba conflictos ideológicos internos: o ser músico, o un revolucionario seguidor del Che Guevara. Eligió las dos. En Quito fue de los primeros en dejarse el cabello largo, usar jeans de campana, y zapatos de plataforma. Vivía bajo el lema de ‘Haz el amor y no la guerra’, sembró el espíritu de Woodstock en estas tierras.
En el colegio, en cuarto curso, optaría por la carrera de Electricidad. Fue en estos años donde comenzó a reflexionar sobre la libertad y la revolución. Militó en frentes políticos estudiantiles y fue protagonista de algunas revueltas callejeras a favor de los derechos de los trabajadores o del pueblo indígena.

En el Conservatorio estudió guitarra, violín y canto por seis años, pero no terminó la carrera: prefirió retirarse cuando casi lo expulsan por hacer de la Serenatta de Schubert un blues y por interpretar la Quinta Sinfonía de Beethoven con guitarras eléctricas. Por estas épocas forma un grupo que se caracterizaba por hacer música con banjo, una suerte de bluegrass, con el que participó en un intercolegial en el colegio San Gabriel.

El Negro ya pintaba como músico en potencia, pero no podía avanzar a sus anchas con guitarras prestadas, contaba tan solo con el apoyo de su padre, don Servio Tulio, quien se las arregló para comprarle una guitarra, valiéndose de un viaje al exterior que hizo su hermano. Una guitarra sin marca, de mediana calidad, pero esta fue su primera eléctrica, a pesar que Gorky ya tenía la suya…

Preámbulo De La Tribu 

Tras disolverse Los Golden y Los Flipers a finales de los 60s, varios jóvenes del grupo musical del colegio Mejía se contactan con Gorky Acosta. La idea era formar una banda de rock. Gorky acepta asumir la guitarra líder y el grupo empieza a funcionar. Al acompañar a su hermano a los continuos ensayos, Ramiro entabla amistad con el resto de los integrantes, especialmente con Marco Polo Romero, el vocalista. El grupo duró el corlo tiempo que les faltaba para terminar el bachillerato. 

Los  muchachos frecuentaban las llamadas misas a-go-gó’. Lo interesante de esto era que en las misas se incluía música religiosa con toques ‘nuevaoleros’. Los integrantes de lo que fue el grupo del Mejía formaban parte del grupo de la iglesia de El Girón (norte de Quito). Aparte, experimentaban con música de The Doors.

En cierta ocasión a El Negro también le inquietó asistir al Girón e integrar el grupo de sus amigos. Esto sirvió para ponerse al tanto de lo que hacían de forma paralela. Meses después, El Negro deshecha su proyecto colegial y se junta con los seguidores de Morrison: Fernando Benavides (batería), Marco Polo Romero (vocalista), Ernesto Alvarez (bajista) y Alvaro Sáez (guitarra). Así conformaron la fase preámbulo de lo que fue La Tribu. Estar en el grupo ‘a-go-gó-religioso’, les daba la oportunidad de aprovechar el espacio y los instrumentos para ensayar su música, eran mediados de 1969.

Ramiro Acosta

La Tribu

Sin instrumentos propios, la idea de formar una banda independiente se frustraba. No obstante, el padre del baterista era Comandante General de La Marina, así pudo conseguir, financiado por el gobierno, una guitarra, bajo, amplificadores y una batería, para su hijo, así los muchachos arrancaban con el proyecto que más tarde se llamaría La Tribu (1970 – 73), la primera banda verdaderamente rockera de Quito. 

‘El Negro’ había cumplido dieciocho años cuando la ‘Nueva Ola’ rock n’roll estaba en su apogeo y La Tribu se consolidaba como banda. Es así que se lanzan a organizar los festivales de ‘Amor y paz’ en la Concha Acústica de la Villaflora, desde el 11 de marzo de 1972. Con su gran potencial interpretativo y creativo lograron liderar la etapa inicial del rock capitalino.

Una vida junto al rock

Con La Tribu irrumpió en bares, fiestas hippies y fueron los responsables de que La Concha Acústica sea identificada como la cuna y lumbre del rock en la Capital desde 1972. Mientras con su segundo grupo, Sueño De Brahamas (1975) penetró en el teatro Sucre (Quito centro), escenario que era solo para presentaciones clásicas y conservadoras, convirtiéndose en uno de los primeros ‘rockeros’ en tocar en un teatro importante en Ecuador. Con Sueño De Brahamas, proyecto favorito de Acosta, explora el hard rock y la experimentación total, esta banda fue su ‘Pescado Rabioso’ si hablamos en términos Spinettosos.

Este proyecto duró año y medio dando paso luego a Hombrecitos Idos (1977), experimento armado para un concurso, que por ese entonces organizó Coca Cola, en el Teatro Capitol. Aquí Acosta tocó el violín y aportó con cinco temas de su autoría; entre ellos, Sinfonía de ilusiones y Hombrecitos idos, la cual dio el nombre a la banda. Tras integrar un conjunto ambateño, formó parte de Sonido 6, grupo que luego se transformaría en Real Audiencia (1978), banda de tinte más comercial. Luego vendría Band (1979 – 1980) preámbulo del grupo Nova acompañado de la voz estelar de Tanya Bedach, popular cantante de aquellos años. Luego formó Manzana (1982) banda con la que versionó varios temas de The Beatles.

Amante de las innovaciones y las singularidades, Ramiro Acosta se unió a Héctor ‘El Viejo Napo’ Napolitano para hacer fusiones Country bajo el nombre de Chanchos Voladores. Posterior a este gran proyecto vendría Rock Cía., antes de consolidar su madurez musical en la tan afamada agrupación Tarkus (1983-1985) junto a la excepcional vocalista Diana Cárdenas, hoy radicada en EE.UU.

Participó en un sinnúmero más de proyectos tocando el violín, el bajo, la batería, la harmónica, etc., pero su fuerte siempre fue la guitarra eléctrica, y aún hoy es reconocido como uno de los mejores guitarristas que ha tenido este país.

Muchas de estas agrupaciones y proyectos lamentablemente no contaron con algún registro audiofónico, y quedaron simplemente en la memoria colectiva de aquellos rockeros, fieles seguidores de El Negro. Hasta hoy Acosta se lamenta por esto confesando que antes acceder a un estudio de grabación era virtualmente imposible para las agrupaciones y artistas de bajos recursos.

En 1993 participó en el concierto ‘Celebration’ realizado en la Plaza de Toros de Quito, junto a importantes músicos. Tiempo después el 21 de Junio de 1994 creó Fundación Santana, proyecto con el  que compartió escenario con los franceses Mano Negra en la Plaza de San Francisco.

En 1997 junto a 50 músicos, artistas y técnicos, formó parte del festival ‘Aquellos años setenta’ festival homenaje a aquellos temas que marcaron el rock nacional y latinoamericano. En ese mismo año es contratado por Gamavisión (hoy Gama Tv) como responsable del audio del Festival OTI (Versión Ecuador).

Paralelo a sus bandas de rock y proyectos sonidistas, formó parte de una larga lista de orquestas como músico de apoyo. Por otro lado, a la música folclórica le guarda un gran respeto, pese a que jamás la interpretó; aunque reconoce su delirio por un yaraví. Para quienes desconocen su faceta de músico (rockero), él siempre estuvo arriba de las tablas, no abajo. Sin embargo uno de sus eternos anhelos fue tener un estudio de grabación. Por todo aquello en el 2003 volvió a los escenarios. Primero como parte del cartel para el concierto de EDITUS (Costa Rica) y después, el 28 de agosto para hacer KAYA, un experimento de fusión jazz andino, en compañía de Manolo Cáceres, Mauricio Vicencio, Stalin González y Andrés Benavides, que se presentó en el Teatro Nacional de C.C.E.

El Amo del Sonido

Sus primeros coqueteos con el tratamiento de audio y sonido comenzaron en su apogeo de músico, cuando al momento de las presentaciones todo se arruinaba por la inexperiencia y desinterés de quienes se encargaban de esto. Tras haber alcanzado el bachillerato decidió estudiar Ingeniería Eléctrica, como una forma de complementar sus aficiones. No llegó a graduarse, porque  faltando seis meses se dio cuenta que su vida era la música. Del Conservatorio heredó la técnica -ninguno más ligado a la partitura que él- y de la Politécnica aprendió el manejo de las luces y los equipos.

Ramiro ‘El Negro’ Acosta comenzó en ‘las perillas’ en 1975, antes que aparezcan cualquiera de las empresas de sonido que existentes en el país. En 1987, por casualidad adquirió los equipos de su actual estudio. Hoy, su empresa de grabación y amplificación se llama ‘Acosta Producciones’, con estudios que cuentan con tecnología digital y multitrack, especial para grabaciones en vivo, con las que ha plasmado la música de los 4 del Altiplano de Chile, Quimera, Margarita Lasso, Hugo Idrovo, Sal y Mileto y un extenso etcétera…

Previo a inmiscuirse por completo en el mundo del sonido, conoció pequeños estudios de grabación que le permitieron grabar jingles y algunos anuncios publicitarios. Pronto se lanzaría con éxito al campo profesional. Acosta no era ningún novato en estos menesteres, ya que a sus 23 años tuvo su gran prueba de fuego, cuando fue técnico de sonido del cantante español Raphael en su paso por Ecuador.  Desde ahí inició la larga lista de los artistas nacionales e internacionales que desfilaron frente a sus consolas.

Ramiro Acosta Sonido

Que Se Respeten Los Músicos Del País

Su experiencia es un reflejo de su pasión e ideología, de sus conocimientos y técnicas. ‘Acosta Sonotécnica’ fue su primera empresa. Aun corrían la década de 1980 y su trabajo era solicitado incluso fuera de Ecuador. Por éste y por muchos otros méritos, como el denominado espectáculo ‘1812’, realizado en el parque La Carolina en Quito, fue merecedor de grandes reconocimientos. Allí tuvieron que unir los equipos de toda la gente. Acosta fue el encargado de manejar 160 micrófonos. Y 18 minutos antes de que empiece el show le dijeron que el evento iba a ser televisado en vivo. 
Pese a todos sus logros jamás abandonó su humildad. Se convirtió en un gran divulgador de sus conocimientos y ayudó a que varios sonidistas se profesionalicen. Recordemos que la carrera de Ingeniería en Sonido, y Producción Musical son relativamente nuevas en nuestro medio, carreras totalmente desconocidas en los tiempos del Negro.

Otra de sus luchas fue lograr el respeto para los artistas nacionales, recordemos que antes nuestros artistas ‘abrían conciertos’ solo para afinar los equipos antes del artista internacional de turno, lamentablemente aún seguimos viendo estos casos por estos días, afortunadamente, en menor medida.  

Una Leyenda Viva

Acosta fue incluido en la Enciclopedia Ecuatoriana de la Música, en 2012 participó en su amada Concha Acústica recibiendo los honores que se merece una leyenda. Leyenda que sin embargo ha permanecido oculta para toda una generación, estoy seguro que el pasado viernes (03/08/2013) en el Quito Blues muy pocos habían escuchado de la existencia de Ramiro Acosta, pero con su talento que sigue intacto y su inigualable presencia musical, conquistó los corazones de todo Quito nuevamente, cada nota de su guitarra llegaba directamente al alma, por un momento nos transportó a Woodstock, él era Hendrix, ¡nuestro Hendrix! Muy pocos músicos tienen esa capacidad de hacerte volar con cada nota, espero siga siendo invitado a más festivales ya que él representa el verdadero rock de nuestro país, por esto y más ¡Larga vida al Negro!

Ramiro Acosta

Mil agradecimientos a Orlando Mena cuya revista Atahualpa Rock es la gran base de toda la publicación.

Fotografías Cortesía de Ramiro Negro Acosta Fan Page


One Comment on “Historia del Rock en Ecuador III: Ramiro ‘El Negro’ Acosta”

  1. PATOBLUES RECALDE dice:

    UN MAESTRO UN SR UN GRAN MUSICO UNA GRAN PERSONA UN GRAN HERMANO BLUES UNA LEYENDA DE BLUES ROCK AMARILLO AZUL Y ROJO DE ECUADOR RAMIRO NEGRO ACOSTA ATT PATO RECALDE PRODUCTOR DEL QUITO BLUES


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