Visita al Diablo Mundo XIII: De cómo Cardenio unió a Shakespeare y Cervantes

Cervantes, Cardenio, Shakespeare

Una anécdota ya muy conocida por el público en general y que sin embargo no podía dejar de mencionarla aquí para aquellos que aún no se han enterado. Así es, tal como lo lee en el encabezado, un personaje unió a los dos más grandes autores de la historia, pero antes, déjeme divagar un poco: recuerdo haber leído Don Quijote y Hamlet prácticamente al mismo tiempo, y aún hoy el recordarlo me trae lágrimas a los ojos; sabía que en ese momento estaba leyendo las mejores obras jamás escritas, de los mejores autores de la historia. Nunca una obra me había seducido tanto como Hamlet, ni ninguna otra me había hecho reír tanto como Don Quijote, y es, precisamente, un personaje de Don Quijote quien logró la mencionada unión entre estos dos autores.

Este personaje no es Don Quijote, no es Sancho, no es Dulcinea, ni Rocinante; es un personaje que lamentablemente jamás es mencionado en las producciones cinematográficas o resúmenes de esta obra, es una lástima, ya que una de las historias que más cautivan en la magnum opus de Cervantes es la historia de Cardenio, sí, Cardenio “El Roto”, estoy seguro que todos los que han leído El Quijote (primera parte) se quedaron totalmente prendados del descorazonado y traicionado Cardenio quien se refugia en las montañas luego de varios sucesos que le hacen perder la razón. Pues bien, no fuimos los únicos, la historia de Cardenio logró seducir al mismísimo William Shakespeare quien había leído al Quijote en 1612 (siete años después de su publicación en España) y de inmediato se puso a trabajar en ‘La Tragedia de Cardenio’ junto al que fue su colaborador en sus últimos años de vida, y un entusiasta de las novelas de Cervantes, John Fletcher.

Cardenio

Existen indicios que la obra fue puesta en escena por la compañía teatral de Shakespeare, King’s Men, un par de veces y luego el manuscrito original perecería en el incendio que afectó al teatro Globe en 1613. Desde entonces ‘La Tragedia de Cardenio’ se transformó en una obra perdida. Y ésto no es simplemente un mito urbano como aquel supuesto encuentro entre Carlos Gardel y Frank Sinatra en 1934 (?), no no, es un hecho que Cervantes y Shakespeare jamás se encontraron físicamente pero sí llegaron a unir sus geniales mentes contando la historia de Cardenio, haciendo de ésta la obra literaria perdida más relevante de la historia.

Sin embargo en 1727 un sujeto llamado Lewis Theobald ponía en escena ‘Doble Mentira’ (Double Falshood [sic]) obra que según él era el resultado final de la unión de tres manuscritos y proclamaba que uno de esos manuscritos era ni más ni menos que la obra perdida de Shakespeare: ‘La Tragedia de Cardenio’, por supuesto la mayoría del público fue totalmente escéptico y desde entonces la obra se transformó en materia de estudio para los entusiastas literatos. Por más de dos siglos se trató a la obra de Teobald como un fraude, sobre todo porque de los tres supuestos manuscritos jamás se volvió a saber. Fue recién en 2007 que el director de la Royal Shakespeare Company, Gregory Doran, confesaba al mundo que logró autentificar la obra de Theobald e identificarla como una original de Shakespeare, luego de un “espléndido trabajo detectivesco” del profesor Brean Hammond, de la Universidad de Nottingham. La noticia causó revuelo en el mundo: ¡oh, sorpresa!, los eruditos proclaman que la obra en realidad está escrita por Shakespeare y Fletcher y que Theobald solo adulteró unas cuantas partes para ajustarla a las usanzas dramatúrgicas del siglo XVIII.

En 2011 la Royal Shakespeare Company puso en escena una versión de Double Falshood titulada “Cardenio, Shakespeare’s ‘lost play’ re-imagined”. Llevándola así a la categoría de verdadera obra Shakespereana, aunque para el mundo siempre será una versión ‘no oficial’, por lo menos hasta que se encuentre algún manuscrito de la obra original que estoy seguro aún existe.

De cuando Shakespeare leyó a Cervantes

Shakespeare y Cervantes

Situémonos un poco en la era de estos dos personajes, principios del 1600, Siglo XVII, España, aunque en decadencia, mantenía su hegemonía como primera potencia, estaba liderando el pleno auge del Barroco y era el claro referente en el mundo de las artes, sobre todo literario. El rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia recientemente había hecho las paces con España, el influjo cultural español, que por entonces se hacía eco mundialmente, entró a Inglaterra sin impedimento alguno, es por esto que como podemos ver Shakespeare llegó a leer y saber quién era Cervantes, mientras que el español quizá murió sin saber del dramaturgo inglés.

Ahora imagine cómo fue aquel encuentro entre Shakespeare y El Quijote. Aquí seré lo más romántico posible, ya que adoro imaginar cómo, cuándo, la hora, y hasta en qué posición Shakespeare leía a Cervantes, imaginen aquella escena por favor, ahora estámpela para siempre en su alma. Pero, pero, pero, ¡pero!, lo más probable es que nuestro amigo entusiasta de las novelas de Cervantes: John Fletcher (quien utilizó ideas mostradas en el Quijote, ya sea temas y personajes en 13 de sus obras) haya sido el que le recomendó a Shakespeare montar esta obra. Sí o no, quién sabe, yo por lo menos me quedaré con la imagen de William Shakespeare leyendo al Quijote algunas tardes y noches en los descansos de los ensayos, y riendo a carcajadas con las ocurrencias de Sancho, conmoviéndose con Cardenio, enamorándose de Dulcinea, y alucinándose por la genialidad de Don Quijote.

Ahora imaginemos la concepción de la obra original, ‘La Tragedia de Cardenio’, un emocionado Shakespeare acaba de leer la obra y totalmente fuera de sí va y convence a John Fletcher de empezar la escritura de Cardenio cuánto antes. Shakespeare la escribía en el ocaso de su vida, probablemente escrita después de La tempestad. Como sabemos el estilo de Shakespeare difería casi por completo del de Cervantes. Shakespeare en su calidad de productor tenía muy buen tino para los negocios, así que sabía muy bien cómo extraer lo mejor del personaje o la historia para poner en escena lo que más mueva al público y resulte más lucrativo. Quizá aquí seré un poco duro, pero debo decir que los personajes que Cervantes crea en el Quijote, -y ojo, exclusivamente en el Quijote- poseen mucho más corazón que los presentados por el Bardo:

En la tragedia de Cardenio, Cervantes logra magistralmente capturar la esencia misma de la literatura y elevarla a un punto divino, en la historia se nos cuenta como un hombre cayó presa de una pasión desmedida por una mujer que él jamás había visto simplemente por un poema donde se describía y ensalzaba la belleza y bondades morales de ésta. A todos nos ha pasado algo así, o eso espero; enamorarnos de la musa de un poeta o de un personaje de un libro tan solo por lo que el autor nos hace ver de ella o él, el amor platónico en su nivel más puro.

Seguro que Shakespeare también logró capturar mucho de aquello, pero recordemos que a él no le interesaba seguir las fuentes fidedignamente, a él le interesaba lo que iba a funcionar en el escenario y lo que más atraería a la gente, es fascinante imaginar las transformaciones y caminos que hizo tomar a los personajes. Cardenio hizo que Shakespeare dejara atrás las tragedias y empezara a darle rienda suelta a su lado cómico, un dato muy ignorado en estas épocas. Con Cardenio la comedia se instala a placer en tierras inglesas.

Muchos opinan que es mejor mantener a esta obra en el olvido y como un mito, ya que dicen que quizá el resultado de la fusión de estos dos genios podría llevarnos a una decepción por todas las expectativas puestas en ella, y a aquellos yo les digo que cómo diablos se les ocurre pensar eso, estamos hablando de la fusión de los dos más grandes, así la obra haya consistido en mantener a los actores de pie frente al público sin decir una sola palabra, aún así la seguiríamos considerando una genialidad, sí, es aquello de sobrevalorar a nuestros autores predilectos, pero les digo, con Shakespeare y Cervantes no existen sobrevaloraciones, existen hechos y nada más.

 

Fragmentos donde se cuenta la Historia de Cardenio, en Don Quijote de la Mancha, Primera Parte.

Cardenio y Don Quijote

Capítulo 23. Don Quijote y Sancho deambulan por Sierra Morena y encuentran un viejo equipaje abandonado con dinero y un libro en el que hay escritas quejas de enamorado despechado. Poco después, se les cruza corriendo un hombre asilvestrado. Luego ven una mula muerta. Deducen que tanto el equipaje como la mula pertenecieron al personaje y van a buscarlo. Un cabrero les da más pistas: se trata de un hombre que llegó a la sierra seis meses antes para, según sus palabras, hacer penitencia. También cuenta que le dan accesos de locura, atacando a los pastores mientras maldice contra un tal Fernando. Poco después aparece y don Quijote le da un largo abrazo. El narrador nos advierte que le vamos a llamar “el Roto” (hoy seudónimo del dibujante gráfico español Andrés Rábago), debido a su aspecto andrajoso.

Capítulo 24. El Roto se identifica como Cardenio, de noble familia andaluza (nombre inspirado por Cervantes en la noble familia andaluza de los Cárdenas). Y relata su triste historia:

Enamorado de una bella dama llamada Luscinda, ha de marcharse a servir al duque Ricardo, justo cuando iba a concertarse su boda. En su destino, se hace amigo de Fernando, el hijo del duque, que se confiesa enamorado de una labradora; a la cual no obstante olvida tras recibir sus favores. Cardenio viaja a su tierra con Fernando, y éste conoce a Luscinda.

En ese momento se produce una discusión entre Cardenio y don Quijote acerca del argumento del Amadís de Gaula, Cardenio enloquece, pelean y se va.

Capítulo 27. El cura y el barbero, que han llegado a la sierra en busca de don Quijote, escuchan cantar unos versos. Se trata de Cardenio, que sigue viviendo en los bosques, y que les cuenta el resto de su historia:

Fernando, enamorado de Luscinda, aleja a Cardenio con una excusa. Luscinda escribe a Cardenio contándole que Fernando ha pedido su mano y se van a casar. Cardenio acude y es testigo, escondido, de la boda, tras la cual Luscinda se desmaya. Cardenio huye y se pone a hacer penitencia en los campos.

Capítulo 28. Cardenio, el cura y el barbero encuentran a una bella dama disfrazada de varón, que les cuenta que es Dorotea, una labradora de familia rica, vasallos del duque Ricardo, a la cual don Fernando requirió de amores, hasta prometerle matrimonio y desvirgarla. Luego Fernando se fue y se casó con Luscinda. Dorotea relata que al ir en busca de Fernando para pedirle explicaciones, en la ciudad le contaron que tras la boda, el marido encontró en el escote de Luscinda una carta en la que decía que era de Cardenio y nunca lo sería de Fernando, aunque daba el sí por obediencia a sus padres. Cuando Luscinda despertó de su desmayo, huyó. Dorotea se escondió con un vasallo en los bosques, que la intentó violar, pero ella lo despeñó de un empujón. Un ganadero al que Dorotea sirvió como varón, al descubrir que era mujer, también la quiso violar, pero ella escapó y por eso andaba por allí.

Capítulo 29. Cardenio le descubre su identidad a Dorotea y le propone ayudarla, para que ambos acaben con sus respectivas parejas primigenias. Luego llega Sancho, al cual hacen creer que Dorotea es la princesa Micomicona, dentro de su plan para llevar a don Quijote a su aldea.

Capítulo 36. En los capítulos anteriores, Cardenio y Dorotea se unen al grupo que acompaña a don Quijote. A la posada donde se alojan todos, llega un grupo de personas que resultan ser don Fernando, Luscinda y su séquito. Todos se reconocen, y Fernando acaba admitiendo su error y volviendo con Dorotea. Todos lloran, incluso Sancho, pero en este caso porque se da cuenta de que la princesa Micomicona no es tal, y se va a quedar si las mercedes que de ella esperaba. Fernando cuenta que tras querer matar a Luscinda, y ella huir de casa de sus padres, la localizó en un convento, del que la traía por la fuerza.

Capítulos 37 a 47. Continúan las aventuras de don Quijote en la posada, en compañía de Sancho, el cura, el barbero, Cardenio, Fernando, Luscinda y Dorotea. La historia de Cardenio ha concluido, pero estos cuatro últimos personajes siguen apareciendo, cómplices del cura y el barbero para llevar a don Quijote de vuelta a su aldea.

La Tragedia de Cardenio, Argumento de Double Falshood

Doble Falsehood, Theovald

Ahora la supuesta obra de Shakespeare, refundida por Theobald, comienza cuando el duque Ricardo llama a Cardenio a su corte para ayudar a su primogénito Pedro por recomendación de su segundo hijo Fernando. Cardenio está enamorado de Luscinda, pero debe marcharse. Luscinda promete fidelidad a Cardenio, pero queda compungida.

Fernando corteja a Dorotea, una dama de bajo linaje, que le rechaza. Luego Fernando cuenta que tras el rechazo, violó a Dorotea, pero ahora ama a Luscinda y por eso ha mandado de viaje a Cardenio. Justifica la traición de su amistad por “la feroz disputa de la virtud contra el deseo”. Es el mismo caso que en Los dos hidalgos de Verona.

Dorotea, que se siente culpable por haber perdido su virginidad, recibe una carta de despedida de Fernando y entristece. El padre de Luscinda ofrece su mano encantado a Fernando, pero Luscinda protesta y afirma pertenecer a Cardenio. Luego el padre de Cardenio habla con el de Luscinda para pedirle el consentimiento del matrimonio de los enamorados, pero el padre de Luscinda cuenta la falsedad de que su hija ya no quiere a Cardenio. Este pasaje no aparece en el Quijote.

Luscinda envía una carta a Cardenio, que decide visitarla disfrazado. Irrumpe en la ceremonia de casamiento, pero es sacado de la casa por los criados, tras ser reconocido. Luscinda se desmaya, incumpliendo su promesa de clavarse un puñal. En el Quijote, Cardenio asiste a la boda pero no la interrumpe ni la frustra.

Cardenio huye y enloquece. Luscinda huye también. Dorotea va en busca de Fernando, disfrazada de varón y acompañada de un criado. Entra al servicio de un ganadero que al descubrir que es mujer intenta violarla, pero Pedro le interrumpe y no lo consigue. Pedro y Fernando van a raptar a Luscinda del convento donde se ha escondido, transportándola en un ataúd. Cardenio y Dorotea frecuentan las mismas montañas y acaban reconociéndose. El traductor considera que la canción que interpreta Dorotea es un añadido dieciochesco, por lo que practica la gran chapuza de sustituirla por un fragmento de los versos que recita Cardenio en el Quijote.

Al final, Shakespeare, Fletcher, o Theobald, le dan un vuelco a la historia, el desenlace que todos esperábamos: los dos personajes con más fuerza –Cardenio y Dorotea- tendrían una unión más lógica y feliz, así como la pareja formada por Fernando y Luscinda merecerían seguir juntos por sus devaneos.

Cardenio, Luscinda, Fernando, Dorotea

Lamentablemente no he podido encontrar Doble Falshood en pdf, pero lo invito a leer, como no, y como siempre lo hago, a leer el mejor libro jamás escrito, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y entre en el mundo dónde no solo se enamorará de Cardenio, sino que al terminar la obra considerará a todos aquellos personajes sus amigos de por vida. Nos despedimos con el hermoso lamento de Cardenio:

¿Quién menoscaba mis bienes?
………Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
………Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
………Ausencia.
De este modo, en mi dolencia
ningún remedio me alcanza,
pues me mata la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
………Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
………Fortuna.
¿Y quién consiente en mi duelo?
………El cielo.
De este modo, yo recelo
morir deste mal extraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
………La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
………Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
………Locura.
De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.

Miguel de Cervantes
(El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, 1605)



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