Visita al Diablo Mundo XII: Verónica Franco, la poetisa cortesana del Renacimiento

veronica franco

Corría el Cinquecento veneciano y, a pesar de los muchos avances intelectuales y culturales que trajo el renacimiento, las mujeres seguían en segundo plano y el mundo carecía de heroínas, la educación seguía siendo un privilegio casi exclusivamente masculino y aquellas que deseaban sobresalir en el mundo de las artes y las letras no les quedaba otra opción que la resignación o aventurarse a publicar bajo un seudónimo masculino. Las bellas e intelectuales se convertían en musas quedando plasmadas en hermosos poemas y sublimes cuadros, sin embargo en aquellas épocas daba inicio el verdadero primer movimiento feminista renacentista, las mujeres eran conscientes de lo que podían lograr y no iban a escatimar en recursos ni acogerse a falsas moralidades para lograr su cometido, nacía así, pues, la esencia de lo que luego se convertiría en la frase más famosa de Maquiavelo: El fin justifica los medios.

RISPOSTA DINCERTO AUTORE PER LE RIME

Contrari son tra lor ragion e amore,
e chi n amor aspetta antivedere,
di senso è privo e di ragion è fuore.
Tanto piú in prezzo è da doversi avere
vostro discorso, in cui avete eletto
voler in stima la virtú tenere;
e benchio di lei sia privo in effetto,
con voi di possederla il desio vale,
sí che del buon voler premio naspetto:
e se l timor de lesser mio massale,
poi mi fa contra i merti miei sperare,
ché selegge per ben un minor male.
Io non mi vanto per virtú dandare
a segno che, lamor vostro acquistando,
mi possa in tanto grado collocare;
ma so chunalma valorosa, quando
trova uom che l falso aborre e segue il vero,
a lui si va con diletto accostando:
e tanto piú se dentro a un cor sincero
dalta fé trova affezzion ripiena,
come nel mio, chun dí mostrarvi spero,
se l non poter le voglie non maffrena.

Aquellas que no se conformaban simplemente con ser musas o esperar a que un pudiente príncipe, rey o mercader pida su mano en matrimonio, optaban por la vida de cortesanas, por supuesto muchas otras también lo hacían por necesidad, así las cortesanas fueron finalmente divididas en cortesanas onestas (honestas), que serían equivalentes a prostitutas de ‘lujo’, y las cortesanas di lume (de luz, de fuego) que eran las prostitutas comunes y silvestres. Ahora bien, vamos a entrar en el mundo de las cortesanas honestas, de las cortesanas que, aparte de ser extremadamente hermosas y educadas, debían ser cultas e intelectuales, aquellas que inspiren no solo lascivia ni un bonito cumplido, sino que te inspire casarte con ella y toda una epopeya. Estas cortesanas servían de compañía para los grandes artistas de la primera era del renacimiento, muchos quedaban atrapados y destrozados por éstas. Pero entre todas las cortesanas de Il Catalogo di tutte le principale e più honorate cortigiane di Venezia (Catálogo de todas las principales y más honradas cortesanas de Venecia) existió una que se destacó entre todas, una que luchó por sus ideales sacudiendo su época y pasando a la historia: Verónica Franco.

Verónica Franco

Verónica Franco (1546–1591), hija de un cuasi aristócrata y de una cortesana honesta legendaria, nace en Venecia y luego de una infancia llena de altibajos a los 18 años contrae matrimonio con un acaudalado médico, sin embargo este matrimonio terminaría pronto. A sus 20 años decide seguir los pasos de su madre y embarcarse en la aventura de ser cortesana de los nobles y aristócratas de la época. Su belleza e inteligencia le hacen ganar fama y amistades poderosas de inmediato, entre sus conquistas se cuentan pintores, poetas, diversos artistas de la época y hasta el mismísimo rey Enrique III de Francia. Gracias a estos contactos y su sagacidad logró publicar sus primeros tomos de poesía, hermosos párrafos que trataban de machismo, la desigualdad de géneros, amores perdidos, y, por supuesto, de erotismo puro y sexo en su máxima expresión.

Desde que el destino me obligó a abandonarte, oh [Venecia].
En mi memoria regreso a ti constantemente,
oh amigable y leal refugio patrio […]
Ninguna dulzura puede aliviar mi amargura
por el dolor que me causó dejarte atrás,
oh, tierra nativa tan amada. […]
Abandoné a Venecia, patria sin par,
abandoné las doradas mansiones y tallas de mármol,
tan altas sobre las aguas que el mar sereno
de ellas se aleja para contemplar su belleza;
que las olas, aliviando su furia
fluyen hasta aquí para bañar la sagrada ciudad,
reina del mar, engastada en el mar.
Y el agua humildemente retrocede a sus pies,
y tomando los variados y sinuosos canales
va encontrando su ruta por incontables caminos. […]

Con el dinero que ganó por sus publicaciones y los pagos que recibía por sus servicios, fundó una especie de academia donde educaba mujeres, a cortesanas sobre todo, les inculcaba el espíritu de lucha y los deseos de superarse. A pesar de todo esto como siempre nunca faltan los antagonistas que intentaban hacerle la vida imposible, hasta llegó a ser acusada de brujería y habría sido ejecutada injustamente si ella no se defendía notablemente dejando boquiabiertos a los jueces y la sociedad veneciana de la época. Sin embargo fue obligada a huir de Venecia debido a la propagación de la peste, dejando su hogar a merced de la delincuencia y a su regreso le espero la amarga decepción de haber perdido la mayor parte de su fortuna. En las últimas décadas de su vida, y con lo poco que le quedaba, vuelve a publicar un tomo de poesía, y finalmente decide retirarse del mundo de las letras para dedicarse a cuidar a sus nietos. Finalmente, un 22 de Julio de 1591, y apenas a los 45 años, muere luego de pasar 20 días en agonía febril. Verónica nos dejó un legado que aún en nuestros días no es tan apreciado [su vida fue llevada al cine en un majestuoso e infravalorado film llamado Dangerous Beauty (Marshall Herskovitz, 1998)], sembró la semilla para lo que se convertiría en la liberación femenina muchos siglos después, les dio la fuerza y el impulso a miles de mujeres que pugnaban por soñar con cosas imposibles, dejó su impronta en la historia y en el mundo literario, y se convirtió en musa y heroína eterna.

V Franco


5 comentarios on “Visita al Diablo Mundo XII: Verónica Franco, la poetisa cortesana del Renacimiento”

  1. kaldina dice:

    Genial! No conocía su literatura.

  2. danioska dice:

    Extraordinaria! No sabía de ella pero me atrapó tanto su vida como sus versos…


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