Visita al Diablo Mundo IX: Los Gatos en la Literatura

oldpossumgorey5

Qué es lo que tienen los gatos que los hace tan mesmerizantes, fascinantes, y seductores, capaces de doblegarnos y cautivarnos por completo con su belleza y perfección, al punto de considerarlos el ser definitivo de la creación o evolución. Como he dicho muchas veces: Podría contemplarlos por horas y horas sin cansarme intentando comprender y asimilar su perfección. Mark Twain decía que el cruce de humanos con gatos sin duda mejoraría la especie humana, pero empeoraría a los gatos. Han despertado tal pasión a lo largo de la historia que la humanidad ha llegado a considerarlos dioses. Han sido fuente de inspiración para sinnúmero de poetas, escritores, pintores, músicos, diversos artistas y humanos en general.

Hoy visitaremos, precisamente, a algunos de aquellos poetas apasionados por los felinos y que les han dedicado parte de su obra.

old possum big

Empezaremos por el protagonista de este post,  T.S. Eliot, -quien tuvo varios gatos llamados George Pushdragon, Noilly Prat, Pattipaws o Pettipaws, Tantomile y Wiscus- y su serie de poemas a los gatos compilados en El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum (Old Possum’s Book of Practical Cats). Publicado en 1939, se ha vuelto uno de los grandes clásicos literarios para los amantes gatunos. En sus poemas Eliot, inspirado en la poesía ‘sin sentido’ de Edward Lear y Lewis Carroll, describe situaciones como el procedimiento de cómo ponerle nombre a un gato, hasta gatos en situaciones humanas vistas desde un punto satírico y jocoso. Como dato curioso estos poemas inspiraron el famoso musical de Broadway CATS.

THE NAMING OF CATS

The Naming of Cats is a difficult matter,
It isn’t just one of your holiday games;
You may think at first I’m as mad as a hatter
When I tell you, a cat must have THREE DIFFERENT NAMES.
First of all, there’s the name that the family use daily,
Such as Peter, Augustus, Alonzo or James,
Such as Victor or Jonathan, George or Bill Bailey –
All of them sensible everyday names.
There are fancier names if you think they sound sweeter,
Some for the gentlemen, some for the dames:
Such as Plato, Admetus, Electra, Demeter –
But all of them sensible everyday names.
But I tell you, a cat needs a name that’s particular,
A name that’s peculiar, and more dignified,
Else how can he keep up his tail perpendicular,
Or spread out his whiskers, or cherish his pride?
Of names of this kind, I can give you a quorum,
Such as Munkustrap, Quaxo, or Coricopat,
Such as Bombalurina, or else Jellylorum –
Names that never belong to more than one cat.
But above and beyond there’s still one name left over,
And that is the name that you never will guess;
The name that no human research can discover –
But THE CAT HIMSELF KNOWS, and will never confess.
When you notice a cat in profound meditation,
The reason, I tell you, is always the same:
His mind is engaged in a rapt contemplation
Of the thought, of the thought, of the thought of his name:
His ineffable effable
Effanineffable
Deep and inscrutable singular Name.

Edward Gorey cats

Lamentablemente traducirlos al español sería prácticamente un crimen, para lograr entender el alcance humorístico de Eliot hay que leer sus poemas en el idioma original. He intentado encontrar la versión de 1982, que estaba ilustrada por el gran Edward Gorey, pero encontrarla completa ha sido imposible, he puesto algunas de sus ilustraciones aquí para que vean la hermosa combinación que se dio entre Gorey y Eliot. Espero poder encontrar esta versión en un futuro y los invito a buscarla también. Mientras tanto la dejo aquí, solo y todos los poemas, para ser bajados en pdf:

Old Possum’s Book of Practical Cats [PDF]

 

Edward Gorey, T. S. Eliot

Como “bonus track” les dejo un documento con poemas dedicados a nuestros amigos felinos, entre los autores encontraremos a Baudelaire, Pessoa, Neruda, Lope de Vega, Borges, García Lorca, entre otros: Poesía al Gato (click aquí)

El gato

Ven, bello gato, a mi amoroso pecho;
Retén las uñas de tu pata,
Y deja que me hunda en tus ojos hermosos
Mezcla de ágata y metal.

Mientras mis dedos peinan suavemente
Tu cabeza y tu lomo elástico,
Mientras mi mano de placer se embriaga
Al palpar tu cuerpo eléctrico,

A mi señora creo ver. Su mirada
Como la tuya, amable bestia,
Profunda y fría, hiere cual dardo,

Y, de los pies a la cabeza,
Un sutil aire, un peligroso aroma,
Bogan en torno a su tostado cuerpo.

Charles Baudelaire

Borges and cat

A un Gato

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Jorge Luis Borges 

 

Borges tenía un gato llamado Pepo, al que luego bautizó Beppo en honor a uno de los gatos de Lord Byron, y le dedicó este poema:

Beppo

El gato blanco y célibe se mira
en la lúcida luna del espejo
y no puede saber que esa blancura
y esos ojos de oro que no ha visto
nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
es apenas un sueño del espejo?
Me digo que esos gatos armoniosos
el de cristal y el de caliente sangre,
son simulacros que concede el tiempo
un arquetipo eterno. Así lo afirma,
sombra también, Plotino en las Ennéadas.
¿De qué Adán anterior al paraíso,
de qué divinidad indescifrable
somos los hombres un espejo roto?

 

borges-and-beppo

Gato

El gato, ante su plato, hace rato
que sueña: al parecer,
devora en leche y en escabeche
ratones a placer;
mas es posible que, tigre libre,
vaya vagando, cuando,
erguido y furtivo, oye un rugido:
van riñendo y bramando
sus enjutos y ajados congéneres,
guardando en su guarida
del Este, para fiesta de bestias,
gente gorda y mullida.
El enorme león grandullón,
cimitarra afilada
en la garra, y sangrientos e hirientes
dientes en la quijada;
el leopardo pardo, aquel que apresa
por sorpresa, veloz,
cayendo en vuelo del cielo al suelo,
fugaz, voraz, feroz,
allí junto al gemir de la jungla
—ahora juegan lejos,
fieros animalejos,
y él, manso y sin reflejos:
el gato, ante su plato, hace rato
que vive holgada vida.
Pero jamás olvida.

J. R. R. Tolkien ; Cuentos desde El Reino Peligroso.

 

H.P. Lovecraft and his cat

 

El pequeño Sam Perkins
(Escrito a la memoria de un gatito)

El antiguo jardín nocturno
parece soportar una pena profunda,
como si el peso de una sombra silente
se cerniera en el aire
La hierba se inclina con oculto pesar,
incapáz de olvidar todavía,
recordando desde ayer,
aquellas zarpitas que la agitaron.

H.P. Lovecraft

 

Y, y, y, por qué no, ya que no lo veo incluido allí, terminemos con un poema de Charles Bukowski, otro amante de los gatos que tenía la siguiente teoría:

“Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores. Cuantos más gatos uno tenga, más tiempo vivirá. Si tienes cien gatos, vivirás diez veces más que si tienes diez. Algún día esto será descubierto: la gente tendrá mil gatos y vivirá para siempre. Realmente es ridículo”. ( De una entrevista que le hizo Sean Penn)

charles-bukowski-with-cat

Mis Gatos [Charles Bukowski]

Lo sé. lo sé.

son limitados, tienen diferentes
necesidades y
preocupaciones.
 
pero los miro y aprendo de ellos.
me gusta lo pequeños que son,
lo cual es

mucho.

se quejan pero jamás
se preocupan.
caminan con sorprendente dignidad.
duermen con una directa simplicidad que
los humanos no pueden
entender.

sus ojos son más
bellos que nuestros ojos.
y pueden dormir 20 horas

al día

sin
dudas ni
remordimientos.

cuando me siento
triste
todo lo que tengo que hacer es
mirar a mis gatos
y mi
valor

regresa.
 
estudio a estas
criaturas.
 
son mis
maestros.
Ernest Hemingway
Aunque Ernest Hemingway es conocido por su actitud dura de solitario, y deseaba la destrucción definitiva de Alemania y la esterilización de su población (pronto aquí aquella historia), su amor por los gatos rescataba su lado más sensible, aquél que comandaba su personalidad en su juventud. Se dice que Hemingway vivía rodeado de gatos, cosa que podemos asegurar gracias a las fotos que se guardan de aquella era. ‘Cuenta la leyenda que un capitán de navío le regaló a Hemingway un gato de seis dedos llamado Snowball. El felino sufría una alteración genética conocida como polidactilia que transmitió a sus descendientes. Ernest llenó Key West de gatos de seis dedos que aún pasean por la residencia.’ (José María Gatti)
Pero un día una tragedia sucedió, uno de los amados gatos de Hemingway, llamado Uncle Willie, fue atropellado por un auto. Luego del accidente y luego de la fatal decisión que decidió tomar, le escribió una descorazonada letra a Gianfranco Ivancich, uno de sus amigos más cercanos:
Querido Gianfranco:
Justo cuando estaba terminando de escribirte, y me disponía a poner la carta en el sobre, Mary bajó de la Torre y dijo: “Algo terrible le ha sucedido a Willie” Salí y encontré Willie con sus dos patas derechas rotas: una en la cadera, la otra por debajo de la rodilla. Un coche lo debe haber arrollado o alguien lo golpeó con un palo. Había recorrido todo el camino a casa con las dos patas a un lado. Era una fractura múltiple con mucha suciedad y tierra en la herida, con fragmentos sobresalientes. Pero él ronroneó y parecía seguro de que podría arreglarlo.
Pedí a René conseguir un tazón de leche para él y René lo abrazó y le acarició, Willie estaba bebiendo la leche mientras yo le disparé en la cabeza. No creo que haya sufrido porque sus nervios estaban totalmente destrozados, lo que explica por qué sus piernas no habían empezado a doler de verdad. Monstruo quiso dispararle por mí, pero yo no podía delegar la responsabilidad o dejar que Will se diera cuenta que alguien lo estaba matando…
He tenido que disparar gente, pero nunca nadie que conocí y amé por once años. Tampoco a nadie que ronroneaba con dos piernas rotas.
Ernest Hemingway cats
Cerramos con unos pequeños y grandes cuentos dedicados a los gatos:
No sin antes recomendarles esta página, todo sobre Gatos & Escritores– Ahora vamos con Julio Cortázar y su cuento dedicado a su gato Teodoro W. Adorno:
Julio Cortázar y su gato

 Julio Cortázar – La entrada en religión de Teodoro W. Adorno

/ escrito casi nada sobre gatos, cosa más bien rara
porque gato y yo somos como los gusanitos del Yin y el Yang interenroscándose (eso es el Tao) y no se me escapa que cada gato en español es amo de las tres letras del Tao, con la g a manera del agujerito que dejan en los ponchos las mujeres de los indios navajos para que no se les quede el alma prisionera en el tejido; pero ya Kipling mostró que el gato walks by himself y no hay Tao ni prosa mágica que lo retenga más allá de sus horas y sus ánimos / W. Adorno no anduvo muchas veces por las páginas de Saignon, hay que explicar que su Yin y mi Yang (o al revés, según las lunas y las hierbas) se fueron amistando y entrelazando sin el menor contrato, sin eso de que te regalan un
gatito y vos le das la leche y entonces el animal desenvuelve reflejos condicionados, arma su territorio y duerme en tus rodillas y te caza los ratones, el triste pacto de las viejas con sus gatos, de las gatas con sus viejos. Nada de eso, mi mujer y yo vimos llegar a Teodoro por el sendero que aja al ranchito y era un gato sucio y canalla, negro debajo de la ceniza polvorienta que mal le tapaba las mataduras, porque Teodoro con otros diez gatos de Saignon vivía del vaciadero de basuras como cirujas de la quema, y
cada esqueleto de arenque era Austerlitz, los Campos Cataláunicos o Cancha
Rayada, pedazos de orejas arrancadas, colas sangrantes, la vida de un gato
libre. Ahora que este animal era más inteligente, se vio en seguida cuando nos
maulló desde la entrada, sin dejar que nos acercáramos pero dando a entender
que si le poníamos leche en una aceptable no cat’s land condescendería
a bebérsela. Nosotros cumplimos y él entendió que no éramos despreciables;
salvamos por mutuo acuerdo tácito la zona neutralizada, sin tanta Cruz Roja y
Naciones Unidas, una puerta quedó entornada con dignidad para no ofender
orgullos, y un rato después la mancha negra empezó a dibujar su espiral
cautelosa sobre las baldosas rojas del living, buscó una alfombrita cerca de la
chimenea, y yo que leía a Paco Urondo escuché por ahí el primer mensaje de la
alianza, un ronroneo confianzudo, entrega de cola estirada y sueño entre
amigos. A los dos días me dejó que lo cepillara, a la semana le curé las
mataduras con azufre y aceite; todo ese verano vino de mañana y de noche, jamás
aceptó quedarse a dormir en casa, qué te creés, y nosotros no insistimos porque
pronto nos volveríamos a París y no podíamos llevarlo con nosotros, los gitanos
y los traductores internacionales no tienen gatos, un gato es territorio fijo,
límite armonioso; un gato no viaja, su órbita es lenta y pequeña, va de una
mata a una silla, de un zaguán a un cantero de pensamientos; su dibujo es
pausado como el de Matisse, gato de la pintura, jamás Jackson Pollock o Appell
/ día que nos fuimos, sentimiento de culpabilidad inevitable: ¿y si se había
ablandado, si tanta leche y fideos y arrumacos lo dejaban en desventaja frente
a los duros de la quema, los machazos de orejas recortadas y costumbres de
tropas de asalto? Nos miró irnos, sentado en la parecita de piedra, limpio y
brillante, comprendiendo, aceptando. Ese invierno pensé tantas veces en él, lo
di por muerto, hablábamos de Teodoro con la voz de la elegía. Vino el verano,
vino Saignon, cuando fui a vaciar por primera vez la basura vi de nuevo el salto
vertiginoso de ocho gatos al mismo tiempo, barcinos y blancos y negros pero no
Teodoro, su corbatita blanca inconfundible en tanto azabache. Previsiones
confirmadas, selección natural, ley del más fuerte, pobre animalito. A los
cinco o seis días, cenando en la cocina, lo vimos sentado detrás del vidrio de
la ventana, fantasma lunar y Mizoguchi. Su boca dibujó un maullido que el
vidrio volvía cine mudo; a mí se me mojaron los ojos como a un imbécil, abrí la
ventana y le tendí prudentemente la mano, sabiendo lo que ocho meses de
ausencia liman y destruyen en una relación. Se dejó tomar en brazos, sucio y
enfermo, aunque ya en el suelo se vio que estaba huraño y distante, que
reclamaba su comida como un mero derecho; se fue casi en seguida con esa manera
suya de acercarse a la puerta y maullar como si le estuvieran aplastando el
alma. A la mañana siguiente ya jugaba por ahí, manso y alegre, pronto al
cepillo y al azufre. Al otro año fue lo mismo pero entonces tardó casi un mes
en reaparecer, castigándonos, haciéndonos sentir su muerte, remordiéndonos;
pero vino, más flaco y enfermo que nunca, y ése fue el tercero y último año de
la vida pagana y alegre de Teodoro W. Adorno, la época en que lo fotografié y
escribí sobre él y volví a curarlo de algo que parecía una indigestión de
pelos, aparte de que Teodoro se enamoró y eso lo tenía completamente estúpido,
se paseaba por la casa con la cabeza en alto y gimiendo, por la tarde cruzaba
el jardín como en un trance, flotando entre los tréboles, y una vez que lo seguí
discretamente lo vi descender el sendero que llevaba a una de las granjas del
valle y perderse en un atajo, gimiendo y llorando, Teodoro Werther, arrasado de
amor por alguna gata de escabroso acceso. ¿Qué destino tuvo ese idilio entre la
lavanda de Vaucluse? El de Juan de Mañara, no el de Werther: lo comprendí este
año, después de dos meses de Saignon con la ausencia irrefutable de Teodoro.
¿Muerto, esta vez sin duda decididamente muerto, la garganta abierta por alguno
de los taitas del vaciadero, pobrecito Teodoro tan débil y enamorado y esas
cosas? / once y media es la mejor hora para comprar el pan y de paso despachar
las cartas y vaciar la basura; subí el sendero sin pensar en nada, como casi
siempre en el momento de las revelaciones (a estudiar una vez más cómo toda
distracción profunda entreabre ciertas puertas, y cómo hay que distraerse si no
se es capaz de concentrarse) / por expreso y ésta por avión, allez, au
revoir monsieur Serre, un pan redondo y caliente, charla con monsieur
Blanc, cambio de nociones meteorológicas con madame Amourdedieu, de golpe la
manchita de sombra bajo el derroche amarillo del mediodía, la puerta de
mademoiselle Sophie, la mancha de sombra ovillada delante de la puerta, no
puede ser, cómo va a ser, qué diablos va a ser, de día todos los gatos son
negros y además cómo es posible que el gran pagano esté tomando el sol delante
de la puerta de mademoiselle Sophie pequeñita y jibosa y señorita y sacristana
de Saignon, con anteojos y sombrero y una boca perdida entre una nariz que baja
y un mentón que sube, Teodoro, Teodoro! Le pasé al lado y no me miró, dije
despacito: Teodoro, Teodoro chat, y no me miró, Juan de Mañara
había entrado en religión, vi el platito de leche y el hueso de una costilla
tan frágil como las de mademoiselle Sophie, las raciones de una vida minúscula
de ratoncito de iglesia con olor a jabón barato y a cirios, Teodoro convertido,
bautizado, ignorándome, preparándose para la vida eterna, convencido de tener
un alma, quizá de nochedurmiendo en la casa, la última de las
humillaciones, la penitencia final, yo pecador él que jamás aceptaba una puerta
cerrada y ahora las rodillas puntuadas de mademoiselle Sophie, las carpetitas
bordadas, las oraciones y los ronroneos al mismo tiempo, la vida cristiana en
una aldea provenzal. ¿Y el Tao, y los amores, y esa manera de jugar con las
pelotas de papel que hacíamos con los suplementos dominicales de La
Nación? / vuelto a ver dos o tres veces y nunca me reconociste y está bien
porque tampoco yo te reclamaré, con qué derecho podría, vos el más libre de los
gatos paganos y el más prisionero de los gatos católicos, tendido delante de la
puerta de tu sacristana como un perro que la defiende. Ah Teodoro, qué bonito
era verte bajar por el sendero, la cola al aire, gimiendo por tu gatita entre
la lavanda, qué dulce era encontrarte otra vez cada año, el día en que se te
antojaba, la noche de luna que elegías displicente para saltar a la ventana y
quedarte unas horas con nosotros antes de volver a tu libertad que como tantos
de nosotros has cambiado por una jubilación de gato, por el cielo que te tienen
prometido.

Julio Cortázar

Cortázar y Teodoro W. Adorno

 

Osvaldo Soriano y los Gatos 

Otro gran escritor argentino que compartía nuestra afición por los gatos era Osvaldo Soriano, eterno defensor y amante de los gatos, los veía como sus grandes compañeros a la hora de escribir. Les dejo este link que los guiará a uno de los mejores textos sobre gatos jamás escritos, un texto con frases memorables como:
  • ‘Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo’,
  • ‘Viví con una chica alérgica a los gatos y al poco tiempo nos separamos’,
  • ‘…hay gatos en todas mis novelas. Soy uno de ellos, perezoso y distante’.
  • ‘Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los sigue y los protege. Tal vez el de Gibbins, cercado por el fuego, le haya pedido auxilio en nombre de los gatos inspiradores: el del Dante, el de Baudelaire, el de Lewis Carrol, el de Borges…’
  • ‘Poe, Lovecraft y Matheson asociaron los gatos al horror.’
  • ‘Walt Disney detestaba a los gatos. Recién en 1970 se decidió a crear un personaje que, por supuesto, no le dejó éxito ni plata. Disney era uno de esos tipos que nunca se hacen querer por los gatos.’
  • ‘Yo no tengo biografía. Me la van a inventar los gatos que vendrán cuando yo esté, muy orondo, sentado en el redondel de la luna.’

soriano_gato

Y más:

Edgar Allan Poe – El Gato negro

Rudyard Kipling – El gato que caminaba solo

Spencer Holst – El Idioma de los gatos

Ernest Hemingway – El gato bajo la lluvia

H. P. Lovecraft – The Cats of Ulthar

 

Edward Gorey cats


14 comentarios on “Visita al Diablo Mundo IX: Los Gatos en la Literatura”

  1. carlos dice:

    Fabuloso.. sabia que tenia gato, pero ignoraba ese final del gato de Hemingway.

  2. fgassette dice:

    Welcome! Thank you for subscribing to follow my blog. I hope you are encouraged, inspired and enjoy the photos I take of life’s events as seen through the lens of my camera.
    BE ENCOURAGED! BE BLESSED!

  3. mauricio dice:

    me parece muy adecuado que un artista o escritor como eliot , se inspire en este tipo de animales, realmente creo que un escritor tiende a ser muy solitario y busca la inspiración.
    y porque no estos animales tienen mucho que ofrecer y inspirar.

  4. bluelovesong dice:

    ¡Muy buen post!

    Sigo preguntándome que tendrán los gatos que atraen tanto a los escritores, quizás es porque como decía Victor Hugo: “Dios creo al gato para darle al hombre el placer de acariciar un tigre”.

    Un saludo🙂

  5. ¡Precios post!

    ENHORABUENA!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s