Visita al Diablo Mundo VII: Marcel Schwob, el simbolista perdido

Marcel Schwob

Qué es lo que hace que autores tan brillantes desaparezcan en el tiempo aparentemente sin dejar huella, y luego, de repente, alguien los rescata del olvido, vuelven a la palestra, y logran la fama que siempre han merecido. En la música hemos visto este caso un sinnúmero de veces, Nick Drake es el mayor ejemplo, en las diferentes ramas del arte siempre están aquellos autores de una obra magna que, asombrosamente, nadie ha leído,  esperando ser rescatados. Hoy nos visita uno de aquellos, el gran Marcel Schwob, escritor cuya influencia llegó hasta Oscar Wilde, Valéry, quienes le dedicaron un par de sus obras: Introduction to the Method of Da Vinci, The Sphynx respectivamente, Bolaño y Borges.

Marcel Schwob nacido un  25 de agosto de 1867 en Hauts-de-Seine, Francia. Llamado ‘el padre de una poesía distinta’ por Apollinaire, y el ‘hombre del futuro’ por su biógrafo Pierre Champion. Esto último parece una ironía, ya que Marcel siempre fue un nostálgico del pasado, sobre todo de la Edad Media, y lo reflejaba en la mayoría de sus obras. Hay quien llegó a describir su trabajo como una recopilación enciclopédica de obras y mitologías pasadas, él sentía, o sabía, debido a la ingente cantidad de textos que había leído, que ya todo había sido escrito, a él no le quedaba más que crear su obra a partir de los ‘escombros’ de otros autores. Apropiación y reciclaje de ideas que expresaba con una exactitud y elocuencia impresionante; Léon Daudet diría: Evoca aventuras capitanes de mar con la exactitud de Quicherat y el brío de Cervantes. Describe los usos y costumbres de las prostitutas y proxenetas en las colonias de la ciudad tal como lo hacían los eruditos del siglo XVI o los conquistadores españoles. También tuvo sus detractores que lo acusaban de plagio, y de tener la única habilidad de ‘combinar y encajar’ frases y párrafos. Sin embargo esto no impidió que se convirtiera en uno de los escritores más reconocidos de su época, siendo elogiado por sus contemporáneos y dejando su huella literaria para la posteridad, influenciando, como hemos mencionado, a grandes escritores como Jorge Luis Borges. Sería su impronta en Borges una de las más reconocidas, y quizá le debamos a él el re-descubrimiento de Schwob, ya que como sabemos, cuando nos apasiona algo no descansamos hasta conocer todo sobre ello, y en caso de los autores, conocer sus fuentes de inspiración e influencias. Una correcta investigación a fondo de Borges nos llevará a Marcel. Según nuestra amiga Wiki, Borges menciona que ‘Vidas imaginarias (1896) fue el punto de partida de su narrativa al tomarlo como modelo para su Historia universal de la infamia’. 

Pero si su reconocimiento e influencia fue tanta, ¿por qué cayó en el olvido? Bueno eso quizá se deba a su pronta e inesperada muerte en 1905, el no haberse alineado a ninguna tendencia literaria -aunque podemos identificar un claro simbolismo en su obra, y está considerado precursor del Modernismo- , aquel gusto por lo esotérico que no era tan bien recibido por sus colegas, y varios factores más tan pequeños que jamás se pensaría llegarían a influir en la desaparición de este escritor.

Marcel Schwob  - Monelle

Lamentablemente es muy difícil encontrar la obra de Schwob, por lo menos versiones completamente traducidas. De momento nos ocuparemos un poco de su obra más conocida: El libro de Monelle. Texto que destaca entre sus obras por tratarse -ya no de un reciclaje o interpretación, fusión, de otras- sino, basada en su propia experiencia idílica con una jovencita prostituta con tuberculosis a la cual amó por completo. En tan solo un año se desarrolló este amor y la bella historia, de principio a fin, quedó inmortalizada. A continuación algunos párrafos de la misma:

Monelle me encontró en la llanura, por donde yo andaba errante, y me tomó de la mano:

-No te sorprendas -me dijo- soy yo y no soy yo. Me volverás a encontrar y me perderás.

Una vez más volveré entre vosotros; pues pocos hombres me han visto y ninguno me ha comprendido.

Y me olvidarás y me reconocerás y me volverás a olvidar.

Y añadió Monelle: Yo te hablaré de las pequeñas rameras, y tú sabrás el comienzo…

No te dirijas a las permanencias; no están ni sobre la tierra ni en el cielo.

No temas contradecirte; no hay contradicción en el momento.

No ames tu dolor, puesto que no ha de durar.

Reflexiona acerca de tus uñas que crecen y de las pequeñas escamas que se desprenden de tu piel.

Sé olvidadizo de todas las cosas.

No hagas durar la dicha del recuerdo hasta el porvenir.

No recuerdes ni preveas.

No digas; Trabajo para adquirir, para olvidar. Sé olvidadizo de la adquisición y del trabajo.
Rebélate contra todo trabajo; contra toda actividad que trascienda el momento, rebélate.

 

Marcel Schwob – El libro de Monelle [PDF]: http://bit.ly/14R4aj0 



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