Visita al Diablo Mundo V: Anaïs Nin

anais

En estos tiempos cuando la literatura erótica ha tenido un revival, -un mal revival si consideramos que su principal exponente es aquella bazofia de 50 Sombras de Grey- es inevitable recordar a la pionera femenina de la literatura erótica, la diosa del erotismo por antonomasia; Anaïs Nin.

Pisciana nacida en Francia un 21 de Febrero de 1903, de padres cubanos, criada en New York, una cosmopolita desde antes de su nacimiento, una musa absoluta, despertaba el deseo, admiración, envidia, y bajas pasiones desde temprana edad. Una narcisista inconforme con la realidad, solitaria a pesar de no haber estado sola, un sentimiento muy pisciano; aquella sensación de incomprensión por parte de todos, pensamos que jamás vamos a encontrar alguien como nosotros. Musa, amante y amiga de autores tan excelsos como Antonin Artaud y Henry Miller, es con éste último con quien nacería un nexo de por vida, una serie de aventuras y anécdotas que podemos leerlas inmortalizadas en la obra de Nin.

Anaïs Nin mermaid

La vida de Anaïs estuvo marcada por el abandono de su padre cuando ésta tenía 11 años, las sesiones con su terapeuta Otto Rank (colega de Freud) quien liberó su mente por completo, la relación de combustión constante entre ella y Miller (parte de éste también lo podemos ver en el genial film de Philip Kaufman titulado ‘Henry and June: From the Unexpurgated Diary of Anaïs Nin’), y la aparición de un extraño coleccionista que ofreció a Miller, Nin y algunos otros, $1 por cada página de literatura erótica que le manden. Ésto, aunque al principio empezó como una broma, le ayudó a afianzarse en el medio literario de la época. Luego vendrían, por supuesto, la publicación de aquellos tan famosos diarios donde Anaïs narra toda su vida bohemia, incestuosa, erótica, y licenciosa con una extrema sublimidad y poesía, sin dudas le dio un duro golpe al patriarcado literario preponderante en la época.

Henry Miller, Anaïs Nin, June Miller

Henry Miller, Anaïs Nin, June Miller

Es en estos diarios, 8 en total, que podemos ver mucho más de esta diosa. Los empezó a escribir a la edad de 13 años y no paró hasta su muerte. En esta ocasión les compartiré el diario llamado Incest: From a Journal of Love. Sin duda uno de los más interesantes y crudos entre todos los diarios, en él continua la narración de sus aventuras con Henry Miller y su esposa, con Otto Rank, con Antonin Artaud, con su esposo Hugo Guiler, y, oh sorpresa, nos narra las aventuras incestuosas con su propio padre Joaquín Nin. La sutileza con que detalla y aborda cada experiencia es notable, con la lectura de su obra todo tabú desaparece, todo exceso o supuesta perversión a nuestros ojos, ella lo aplaca, lo transforma en belleza y nos hace admirarla.

The Diary of Anaïs Nin

Para cerrar el tema con que empezamos, la diferencia entre la literatura erótica de alguien como Anaïs Nin, y la literatura “erótica” de un best-séller como 50 Sombras de Grey la podemos resumir en una réplica que Anaïs le dio al coleccionista anónimo de relatos eróticos cuando éste, harto del melodrama y ‘palabrería’ que ella le ponía a sus relatos, le dijo tácitamente: “Menos poesía. Sea concreta.” A lo que nuestra buena Anaïs respondió:

 “Querido coleccionista: le odiamos. El sexo pierde todo su poder y su magia cuando se hace explícito, mecánico, exagerado; cuando se convierte en una obsesión maquinal. Se vuelve aburrido. Usted nos ha enseñado, mejor que nadie que yo conozca, cuán equivocado resulta no mezclarlo con la emoción, el hambre, el deseo, la concupiscencia, las fantasías, los caprichos, los lazos personales y las relaciones más profundas (…). Usted no sabe lo que se está perdiendo a causa de su examen microscópico de la actividad sexual, que excluye los aspectos que constituyen el carburante que la inflama. Aspectos intelectuales, imaginativos, románticos y emocionales. Eso es lo que confiere al sexo sus sorprendentes texturas, sus sutiles transformaciones, sus elementos afrodisíacos. Usted está dejando que se marchite el mundo de sus sensaciones; está dejando que se seque, que se muera de inanición, que se desangre.”

Anaïs Nin

Por último, lo que tanto ansiaban, sus encuentros eróticos con grandes personajes como Artaud, Miller, y Rank, narrados por ella misma cortesía de Anaïs Nin en el psicoanálisis:

June Mansfield 

Cuando Anaïs miró a June que avanzaba hacia ella desde la oscuridad del jardín; Vio por primera vez a la mujer más hermosa de la tierra.
En enero de 1932 escribió que cuando le mostró su capa negra contempló la belleza de su cuerpo:

Al sentarse en el sofá de abajo, la abertura de su vestido dejaba al descubierto el nacimiento de sus pechos; sentí deseos de besarla allí. Yo me hallaba muy turbada y temblorosa.

Henry Miller

Describe su primer encuentro sexual con Miller en marzo de 1932:

-Ven a mi habitación – dice.
Qué rígido es el velo que me envuelve y Henry trata de desgarrar, mi temor a la realidad. Nos encaminamos hacia su habitación y dejo de sentir el suelo, pero siento su cuerpo contra el mío.
-Mira la alfombra de las escaleras, está raída -dice y yo no la veo, sólo percibo la ascensión. Tiene mi nota en las manos.
-Léela le digo al pie de la escalera -y me iré -Pero le sigo, No veo su habitación cuando me abraza mi cuerpo se derrite. La ternura de sus manos, lo inesperada penetración, hasta lo más hondo de mi ser pero sin violencia. Qué extraño y suave poder siento.

René Allendy

Con Allendy el 7 de diciembre de 1932 alas 7:30:

hoy nos hemos besado loca, locamente, Estaba frenético porque me marchara… Aquella hora de borrachera en brazos de Allendy, en su enormidad, su firmeza, su poder, la embriaguez de sus caricias, su mano en mis piernas, en mis pechos, y lo que permanece más grabado en mi memoria es que no hubo pausa ni interrupción, ninguna vuelta a la realidad. Cuando oí el timbre del siguiente paciente, eché a correr pero, en la puerta, en el momento de salir, Allendy seguía besándome en los ojos, en la comisura de mi boca, en mis orejas, y lo dejé así, cuando los dos estábamos en la cresta del vórtice de la confusión, un vórtice que me ha seguido devorando toda la tarde, toda la noche, todo el día de hoy.

Antonin Artaud

El 13 de junio de 1933 Anais vive un tórrido romance con Artaud a quien ella designa de cualquier manera como homosexual.

Todo giraba alrededor y dentro de mí. Se arrodilló. Se arrodilló delante de mí y habló violentamente, prendiéndome en sus ojos, y olvidé sus palabras. Todo lo que recuerdo es que me sacó de mi misma, de mis resistencias. Me senté allí, magnetizada y mi sangre lo obedeció. Me besó vorazmente, fieramente, y me rendí. Mordió mi boca, mis pechos, mi garganta, mis piernas.
Pero no pudo. Hubo una pausa, muerta e intensa. Su rostro se contrajo, luego glácidamente, se sentó. Y ello le dio consuelo.

Joaquín Nin (Padre)

El 26 de noviembre de 1932 escribió que siendo niña de once años lamentó la marcha de su padre. El incesto estaba allí, acentuado, por la convergencia del intelecto, del arte, y una vez los profundos tesoros de la reflexión. El primer día que inicia incesto con el padre lo escribió el 23 de junio de 1933: y expresa que al día siguiente vestía con negligé‚ de satén y él estaba recostado en su cama. Sin poder moverse, dice que ha tenido un sueño con ella y ella responde que también con él, enseguida el padre la provoca con nombrar a Freud y a todos los psicoanalistas porque en realidad la desea como mujer, sin sentirla como hija, entonces susurra:

-Déjame besar tu boca -dijo.

Y me rodeó con sus brazos. Dudé. Me torturaba la complejidad de mis sentimientos. Quería su boca, pero sentía miedo, como si fuera a besar a un hermano. Tentada, al mismo tiempo asustada y deseosa. Tensa. Sonrió y abrió su boca. Nos besamos, y aquel beso desató una oleada de deseo. Yo estaba inclinada sobre su cuerpo y sentí su deseo en mi pecho, duro y palpitante. Otro beso. Más terror que gozo. El gozo de algo innombrable y oscuro. Era bello, como un dios, y femenino, seductor y cincelado, duro y suave. Pasión intensa.

-Debemos evitar la posesión -dijo-, pero oh, déjame besarte.

Acarició mis pechos y se me endurecieron los pezones. Me resistí, dije que no, pero mis pezones se pusieron duros. Y cuando su mano me acarició -oh, que sabías eran sus caricias- me derretí. Pero, durante todo el rato, una parte de mí seguía dura y aterrorizada. Mi cuerpo se entregaba a la penetración de su mano, pero resistía, resistía al placer. Me resistí a mostrar mi cuerpo. Sólo desnudé mis pechos. Me sentí¡ tímida y retraída, pero apasionadamente conmovida.

-Quiero gozar, gozar -decía él.

Y sus caricias fueron penetrantes sutiles; pero yo no podía y quise escapar de él. De nuevo me eché sobre él y sentí¡ la dureza de su pene. Lo descubrió y lo acaricié con mi mano. Vi cómo se estremecía de deseo.
Con una extraña violencia, me levanté la negligé‚ y me puse encima de él.

-Toi, Anais Je n’ai plus de Dieu

Extasiado su rostro, y yo frenética por el deseo de unirme con él…ondulándome, acariciándolo, pegada a su cuerpo. Su espasmo fue tremendo, con todo su ser. Se vació por entero dentro de mí…y mi entrega fue inmensa, con todo mi ser, sólo con aquel rincón de miedo que me impedía el supremo espasmo.

Ella entonces quiso dejarlo, correr, sentía repugnancia, pero temió su vulnerabilidad, no podía lastimarlo con su huida, y ella sentía el peso de la culpa. El 11 de julio de 1933 ella dice que quiere ir a psicoanálisis con Rank para recibir la absolución, y el 7 de noviembre de 1933 tocó a la puerta de Rank.


Otto Rank

El proceso de enamoramiento y entrega a Rank se inicia el 27 de marzo de 1934 en que ella sueña que hace el amor con Rank.

Un sueño y la actuación son relatados el 19 de mayo de 1934:

Anoche soñé con un beso apasionado, Fui a él pensando únicamente en el beso. Y adivinó todo.
Tantos momentos, cuando nos mirábamos sin hablarnos, trastornados. La noche en que me fui pensando que me amaba (el dia en que a sus ojos me convertí en mujer).

El 30 de mayo escribió que el martes decidió convertirse en psicoanalista y en el diario de la mismo fecha escribió que en la Próxima sesión va a besarlo vestida con un vestido nuevo:

No pude hablar. Me levante de la silla, me arrodillé delante de él y le ofrecí mi boca. Me abrazó muy apretadamente, no podríamos hablar.

1 de junio de 1934, relata:

Hoy no fue tímido. Me arrastró hasta el diván y nos besarnos salvajemente, como borrachos. Parecía fuera de sí yo no podía entender mi abandono. No había imaginado una armonía sensual.

Y en cada sesión posterior un vínculo sexual. El 13 de julio de 1934 escribe que ama a un filósofo trágico, con un fondo de amor y patetismo judío

Anaïs recibe a su primer paciente, un peluquero, comunista, un judío yugoslavo el 6 de octubre de 1934, y al celo siguiente narra su relación con Rank fuera del diván y del consultorio:

En el tren estuve soñando, Cuando me vio en la estación, dio un salto y corrió hacia mí y me basó apasionadamente. Me pareció que me amaba como yo, había amado a Henry, con aquella llamarada saltarina de gestos.
Aquella noche nos besamos durante horas. Nos acariciamos, enredados, soldados.
Le di el anillo que me re galó mi Padre, rompiendo así el lazo que me unía o él. Quiso darme el anillo que le había regalado Freud, Quería deshacerse de su padre.
Contemplamos la aurora. Nos separamos sonrientes en la estación, pero sentí físicamente se marcha, como si me desgarraran la carne.

Para Rank, de acuerdo a la misma paciente. las tendencias lesbiánicas de Anaïs eran más imaginativos que físicas por su identificación con el padre. Ella descubrió el amor por lo verdad exacta en oposición a las deformaciones artísticas, y reconoció su aversión de ser mujer con su ser niña, esposa y amante. Ella vio en Rank a su doble.

Anais Nin

Download and Read  Incest: From a Journal of Love here: http://bit.ly/11YeMuW



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