Visita al Diablo Mundo: Jazzuela: Julio Cortázar y el jazz

Jazzuela: Julio Cortázar y el jazz

Cortázar es aquellos autores que jamás pasarán de moda, en cada generación logra encontrar un nicho en el corazón de los jóvenes, no tan jóvenes, y esos que se lo llevan a la vejez, en especial todos aquellos que hubiéramos dado lo que sea por pertenecer o estar una noche en el Club de la serpiente. Ésto será rápido, mis pensamientos están ocupados por la musa de abajo, sí, la he encontrado, pero quien sabe si mi estupidez, y mis constantes viajes a lo Gulliver, me dejen seguir con ella.

Rayuela es aquel librito que alguna vez abrimos y al principio no entendimos un carajo, sin embargo seguíamos leyendo inmersos totalmente en un mundo donde nos sentíamos bienvenidos en cada palabra, y nos traía tanta nostalgia al cambiar de página. Donde hicimos amigos, bebimos, cantamos y bailamos al ritmo de las mejores piezas musicales de principios del siglo XX, y es que nuestro amigo Julio, además de su estupendo gusto literario, también poseía un gusto musical de aquellos que seducen sobremanera si se los acompaña con una copa de vino y un tocadiscos.

ulio Cortázar y el jazz

El Jazz está presente en toda la obra de nuestro Cronopio mayor, quizá sin él, jamás habríamos podido gozar de aquellos versos tan sincopados que no podemos encontrar en la obra de ningún otro autor. Aquellos versos que salen tan improvisados y sin embargo tan perfectos como la jam session que suena a lo lejos, en la otra esquina, contrabajo y saxofón.

Ahora, Jazzuela es una estupenda idea que se le ocurrió a la escritora Pilar Peyrats Lasuén, un texto donde recoge los fragmentos de Rayuela que hablan de jazz, con cuadernillo lleno de info sobre los nexos de Cortázar al Jazz, e información sobre el tan amado género, junto a un disco donde podemos escuchar los temas (19 + dos temas incluidos por ella), es un repaso por 9 capítulos de Rayuela (del 10 al 18). Lamentablemente no he podido encontrar todo el texto, si alguno de ustedes lo consigue se los agradecería mucho, sin embargo les dejo los temas en un playlist de Grooveshark, y también para los que deseen bajárselo en mp3 vía 4shared. ¡Poné Jazz me Blues, viejo!

Grooveshark Playlist

Jazzuela: Julio Cortázar y el jazz

Tracklist:

01 I´m Coming Virginia

Bix dio el salto en pleno corazón, el claro dibujo se inscribió en el
silencio con un lujo de zarpazo. Dos muertos se batían fraternalmente,
ovillándose y desatendiéndose, Bix y Eddie Lang (que se llamaba Salvatore
Massaro) jugaban con la pelota I’m coming, Virginia, y dónde estaría enterrado
Bix, pensó Oliveira, y dónde Eddie Lang, a cuántas millas una de otra sus dos
nadas que en una noche futura de París se batían guitarra contra corneta, gin
contra mala suerte, el jazz. (Cap.10)

02 Jazz Me Blues

—Se está bien aquí. Hace calor, está oscuro.
—Bix, qué loco formidable. Poné Jazz me Blues, viejo. (Cap.10)

03 Four o´clock Drag

Gregorovius suspiró y bebió más vodka. Lester Young, saxo tenor, Dickie
Welss, trombón, Joe Bushkin, piano, Bill Coleman, trompeta, John Simmons,
contrabajo, Jo Jones, batería. Four O’Clock Drag. 8Cap. 11)

04 Save it pretti mamma

—Ah, merde alors —dijo Etienne mirándolos furioso. El vibráfono tanteaba el
aire, iniciando escaleras equívocas, dejando un peldaño en blanco saltaba cinco
de una vez y reaparecía en lo más alto, Lionel Hampton balanceaba Save it pretty
mamma, (Cap. 11)

05 Body And Soul

06 Baby doll

Ronald y Babs se largaron a reír, no se veía bien por qué, y Ronald buscó en la
pila de viejos discos. La púa crepitaba horriblemente, algo empezó a moverse en
lo hondo como capas y capas de algodones entre la voz y los oídos, Bessie
cantando con la cara vendada, metida en un canasto de ropa sucia, y la voz salía
cada vez más ahogada, pegándose a los trapos salía y clamaba sin cólera ni
limosna, I wanna be somebody’s baby doll, se replegaba a la espera, una voz de
esquina y de casa atestada de abuelas, to be somebody’s baby doll, más caliente y
anhelante, jadeando ya I wanna be somebody’s baby doll. (Cap. 12)

07 Empty bed blues

Quemándose la boca con un largo trago de vodka, Oliveira pasó el brazo por
los hombros de Babs y se apoyó en su cuerpo confortable. «Los intercesores»,
pensó, hundiéndose blandamente en el humo del tabaco. La voz de Bessie se
adelgazaba hacia el fin del disco, ahora Ronald daría vuelta la placa de bakelita
(si era bakelita) y de ese pedazo de materia gastada renacería una vez más
Empty Bed Blues, una noche de los años veinte en algún rincón de los Estados
Unidos. (Cap.12)

08 Don´t play me cheap

Envuelto en humo Ronald largaba disco tras disco casi sin molestarse en
averiguar las preferencias ajenas, y de cuando en cuando Babs se levantaba del
suelo y se ponía también a hurgar en las pilas de viejos discos de 78, elegía cinco
o seis y los dejaba sobre la mesa al alcance de Ronald que se echaba hacia
adelante y acariciaba a Babs que se retorcía riendo y se sentaba en sus rodillas,
apenas un momento porque Ronald quería estar tranquilo para escuchar Don’t
play me cheap.
Satchmo cantaba Don’t you play me cheap
Because I look so meek (Cap.13)

09 Yellow dog blues

y Babs se retorcía en las rodillas de Ronald, excitada por la manera de cantar
de Satchmo, el tema era lo bastante vulgar para permitirse libertades que Ronald
no le hubiera consentido cuando Satchmo cantaba Yellow Dog Blues (Cap.13)

10 Mahogany hall stump

—La hora justa, casi nada pedís, pibe —dijo Oliveira, bostezando—. Pero es
cierto que ya les pegamos el tiro de gracia. Con una rosa en vez de una bala, por
decirlo así. Lo que sigue es costumbre y papel carbónico, pensar que Armstrong
ha ido ahora por primera vez a Buenos Aires, no te podés imaginar los miles de
cretinos convencidos de que estaban escuchando algo del otro mundo, y
Satchmo con más trucos que un boxeador viejo, esquivando el bulto, cansado y
monetizado y sin importarle un pito lo que hace, pura rutina, mientras algunos
amigos que estimo y que hace veinte años se tapaban las orejas si les ponías
Mahogany Hall Stomp, ahora pagan qué sé yo cuántos mangos la platea para oír
esos refritos. Claro que mi país es un puro refrito, hay que decirlo con todo
cariño. Cap. 13

11 See see rider

La voz llegaba de tan lejos que parecía una prolongación de las
imágenes, una glosa de letrado ceremonioso. Por encima o por debajo Big Bill
Broonzy empezó a salmodiar See, see, rider, como siempre todo convergía desde
dimensiones inconciliables, un grotesco collage que había que ajustar con vodka
y categorías kantianas, esos tranquilizantes contra cualquier coagulación
demasiado brusca de la realidad. (Cap. 14)

12 Blue interlude

Pero le costaba renunciar a la manta esquimal tan tibia, a la contemplación
lejana y casi indiferente de Gregorovius en pleno interviú sentimental de la
Maga. Arrancándose a todo como si desplumara un viejo gallo cadavérico que
resiste como macho que ha sido, suspiró aliviado al reconocer el tema de Blue
Interlude.. (Cap. 15)

13 Junker´s blues

14 Get back

De manera que con toda seguridad Ronald volvería a Big Bill Broonzy, guiado
por asociaciones que Oliveira conocía y respetaba, y Big Bill les hablaría de otra
barricada con la misma voz con que la Maga le estaría contando a Gregorovius
su infancia en Montevideo, Big Bill sin amargura, matter of fact,
They said if you white, you all right,
If you brown, stick aroun’ ,
But as you black
Mm, mm, brother, get back, get back, get back. (Cap. 15)

15 Hot and bothered

—En resumen —opinó Ronald— ya sería tiempo de escuchar algo así como
Hot and Bothered.
—Título apropiado a las circunstancias rememoradas —dijo Oliveira llenando
su vaso—. El negro fue un valiente, che. (Cap. 16)

16 It don´t mean a thing

merecía la frase despectiva del
Duke, It don’t mean a thing if it ain’t that swing, pero por qué la mano de
Gregorovius había dejado de acariciar el pelo de la Maga.. (Cap. 16)

17 I ain´t got nobody

de golpe, con una desapasionada perfección, Earl
Hines proponía la primera variación de I ain’t got nobody, y hasta Perico, perdido
en una lectura remota, alzaba la cabeza y se quedaba escuchando, la Maga había
aquietado la cabeza contra el muslo de Gregorovius y miraba el parquet, el
pedazo de alfombra turca, una hebra roja que se perdía en el zócalo, un vaso
vacío al lado de la pata de una mesa. (Cap.16)

18 Mamie´s blues

Jelly Roll estaba en el piano marcando suavemente el compás con el zapato a
falta de mejor percusión, Jelly Roll podía cantar Mamie’s Blues hamacándose un
poco, los ojos fijos en una moldura del cielo raso, o era una mosca que iba y venía
o una mancha que iba y venía en los ojos de Jelly Roll. Two-nineteen done took my
baby away… (Cap.17)

19 Stack o´lee blues

—Es capaz de creer en el progreso del arte dijo Oliveira, bostezando—. No le
hagás caso, Ronald, con la mano libre que te queda sacó el disquito del Stack
O’Lee Blues, al fin y al cabo tiene un solo de piano que me parece meritorio. (Cap. 17)

20 Jelly Beans blues

Horacio resbaló un poco más y vio muy claramente todo lo que quería ver. No
sabía si la empresa había que acometerla desde arriba o desde abajo, con la
concentración de todas sus fuerzas o más bien como ahora, desparramado y
líquido, abierto a la claraboya, a las velas verdes, a la cara de corderito triste de la
Maga, a Ma Rainey que cantaba Jelly Beans Blues. (Cap. 18)

Download Album Here: http://bit.ly/UZBLyJ  (4shared)

Size: 61 MB



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