De cómo se entrega el corazón por Almendra y Bob Dylan

Daniela Flores

Cuando vas a un bar es por 3 cosas: pasarla bien y conversar con tus amigos, pasarla bien y buscar a alguien con quien pasar la noche, y, pasarla bien y esperar encontrar al amor de tu vida. Como nuestra experiencia nos han enseñado la tercera opción casi nunca sucede, y la primera puede devenir en la segunda, como es típico. Cuáles son las oportunidades de  encontrar el arquetipo de amor de tu vida, tal como si los dioses te hicieran un regalo de lo que siempre has deseado, como si por fin logras ver la luz después de tanta oscuridad. Así era ella, era luz, ‘bella luz razón adorable’, apenas entré al bar la vi, ella me vio, con esas miradas que traspasan que atrapan, nunca me imaginé, sin embargo, lo que iba a pasar luego. Cerveza y cerveza, vista y vista, mirada pícara, gracias a un loco me senté en tu mesa, temía hablarte, temía mirarte, temía verte frente a frente. Temía decirte, te propongo estar en mi vida, bajemos la guardia, Bajemos los fusiles. Pero oh mi gran cobardía, timidez que no me deja proponerte un beso como nuestro pacto y nuestra tregua, si de tus labios me regalas amor mi corazón te regalará una flor.

Te propongo ser mi par de oídos al escuchar Almendra y Spinetta.
Te propongo ser mis pinceles,
te propongo ser mi mujer y mi pájaro a la luz de la luna,
te propongo ser mi Gala. 

Te propongo llegar a la fama
con nuestro amor inmortal
Reencarnarás mi Margarita
de Dante su Beatriz, 
Laura de Petrarca
ángel de Lamartine. 

Te sentaste a mi lado, mi corazón me abandonó, dejó de ser mío, ahora era tuyo, te lo llevaste en un segundo. Apenas soltó un par de palabras y vi a sus hermosos ojos color miel, tuve esa sensación, aquella tibia sensación que te inunda cuando sientes que estás junto a alguien verdaderamente único. Preludio a escuchar corazones, mirar canciones, preludio a la fiebre de amor. Mas mi corazón se encendió cuando mencioné a Bob Dylan y The Strokes y me dijiste que te gustaban, -ustedes saben muy bien, y muchos de ustedes también pensarán así, que el gusto musical es un factor fundamental a la hora de enamorarse de alguien-, Mencionaste Almendra, yo exclamé ¡Spinetta!, no lo podía creer. Todo mi ser empezó una fiesta interna mientras unos bailaban y celebraban, otros empezaban la cacería de poetas, los sacrificaban, a otros los encerraban, empezaron a alzar las murallas, gritaban ¡a las armas! otros, los más sabios, ya empezaban a escribir los epitafios a mi corazón, que a punto de romperse estaba.

Has despertado la pasión
en mi corazón desierto,
ya no cabe en el pecho
explotará de emoción.

Dueña de mis desvelos,
mirada color miel
ángel de los cielos.
He caído en el hechizo,
de tus ojos de papel. 

Mientras más hablábamos más me iba encantado, no podía asimilar que en este bar de mala muerte estaba aquella que siempre había estado buscando, tantos años que en ese mismo bar había conocido cada viernes a una diferente, ninguna interesante, ni que me apasione más que por una noche. Y aún así seguía acudiendo con la esperanza de conocer a alguien como tú. Cerveza y cerveza, y te ibas acercando más y más.

No podía creer la belleza de tu rostro,
tus preciosos ojos.
tus hermosos labios,
tu suave voz.
Breve amor que contiene
labios, lengua, saliva,
pasión y mucho rock n’ roll. 

Hay algunas mujeres que sólo inspiran deseo, la gran maldición de muchas, pero muy pocas que inspiran darle gracias a dios, o quien sea, por darle vida a este ser y ponerla en nuestro camino, así eres tú, ni si quiera me permitía ver tu cuerpo y, cuando por accidente toqué tus pechos, te pedí disculpas. Fue cuando me di cuenta que ya te habías convertido en mi diosa, estabas en el mayor pedestal de mi corazón, donde ningún pensamiento libidinoso te podría tocar. Así nos pasa cuando nos gusta alguien en verdad, ¿o no, mis amigos?, así de patéticos y nobles podemos llegar a ser.

Finalmente el inesperado momento
tus labios buscaron los míos,
nos fundimos en un beso
electricidad,
cortocircuito del pensar,
mil ángeles nos rodearon,
cantaron,
el olor rancio de tabaco y cervezas,
se transformó en el aliento de un mar de rosas,
nos envolvía,
el rumor de una niebla milagrosa,
mientras expulsábamos ráfagas de luz divina
que a todo el lugar encendían.

No podía asimilar lo que pasaba, ni puedo recordar cuantas veces tus labios se unieron con los míos, oh hermosa sensación de besar lo sagrado, con aquel dejo de cierta culpa de no ser digno, pensando muy bien que cada beso podría ser el último, oh tan bien que lo sabía, por supuesto que lo presentía, hasta estuve resignado al hecho que aquella noche era la última vez que te veía, sí, en verdad lo sabía.

Lo que siempre había esperado,
lo que siempre había soñado,
finalmente llegó,
mas se marchó a los cuantos besos,
sin amor, sin adiós. 

Te dejé marchar con un último beso y mirando a tus ojos, sabiendo muy bien que era la última vez que los iba a ver, nosotros en verdad podemos saber eso. Sabes y sientes cuando un acontecimiento está marcado para ser algo de una sola vez, una sola experiencia, un solo momento y nada más. Intentaba convencerme que a la mañana siguiente, a más tardar, ya te iba a olvidar. Intentaba convencerme que los dos sabíamos muy bien que era la primera y última vez que nos veíamos. Por supuesto que lo sabías, y lo supiste toda la noche, también creí pensar lo mismo, pero no. Hasta aquel momento estaba bien, en verdad no me importaba si era la última vez,

el amanecer llegó,
la flecha de Cupido,
adormecida, 
finalmente despertó,
incrustándose
al fondo del corazón.

Recordé cada momento desde que te vi al entrar al bar, y aquella sonrisa que me derritió el alma, hasta que lo impensable e inimaginable, la historia de la dama y el vagabundo ocurrió. Recordé que ni quiera te había pedido el número, recordaba muchos nombres y probablemente ninguno era el tuyo. Me pareció encontrarte gracias a nuestra amiga el internet, pero dudé en escribir, ¿por qué intentar darle vida a un momento que fue éso, un momento hermoso y nada más? Hay cosas que suceden una sola vez en la vida, yo sabía muy bien que ésta era una de ellas, pero encontrar a alguien que podrías llamar ‘tu alma gemela’ es algo que no nos pasa siempre, así que contra toda mi ideología y mi orgullo, intenté encontrarte, pero tú sí lo sabías, al ser mayor que yo, tu experiencia me excedía, yo caí nuevamente en mis sueños de cuentos de hadas que siempre espero se hagan realidad. Oh mi ingenuidad. Me di cuenta poco a poco, oh mi rubia, jamás iba a verte otra vez.

Rubia ensoñada, 
sin espacio en tu corazón
para mi amor,
ya no te quedaban labios
para nuevos besos,
cuerpo para nuevas caricias,
ni oídos para mis versos.
Te llevaste mi alma
las cuerdas de mi lira,
y toda mi poesía.

Ahora la única sensación que me queda es aquella cuando estás con alguien más y te preguntas ¿por qué no puedes ser ella?, por qué no puedo volver atrás y decirte que jamás te atrevas a salir de mi vida, o que por lo menos te quedes un momento, de visita, con eso me conformaría. No me queda más que desearte una buena vida, que seguro la tendrás, desearte alguien que te pueda amar con mayor intensidad de lo que yo lo habría hecho.

Y a mí, no me queda más
que sentarme cada viernes
en aquel mismo bar,
en aquella misma mesa,
con la esperanza de hallarte.
Me embriagaré en nostalgia,
esperando por ti,
o por aquel nuevo amor
que me salve de morir. 

Quizá fue mejor así, en mi vida he aprendido que soy un desastre en las relaciones, y un experto en destruir corazones de espíritus nobles. Quizá es mejor así, que ella viva en mí como aquella que solo por una vez vi, aquella que hizo resurgir lo que creíamos que estaba dormido y hasta muerto; el amor y admiración puros que se puede llegar a sentir por alguien más. Algo que no me pasaba desde la época colegial. Te quedarás inmortalizada con la frase que se repite en mis poemas sobre aquellas que han logrado tal hazaña: te quedarás como un hermoso y bello recuerdo. Sin cenizas, sólo fuego.

  • P.S.: Si llegas a ver ésto alguna vez, mil disculpas por usar tu foto.
  • P.S. 2: Sí, todos los seudo “poemas” que se encuentran aquí son míos, escritos conforme avanzaba el post. Pueden llamarlos poemolas. No son poemas, no tienen métrica alguna, ni verso ni prosa. Disculpad la mala calidad de éstos.
  • P.S., I love you. You, you, you.

2 comentarios on “De cómo se entrega el corazón por Almendra y Bob Dylan”

  1. Y sí, la volví a encontrar, hermosos momentos vivimos en menos de un mes, fue lo mejor que me ha pasado en mi vida, y hoy fue el adiós.


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