Visita al Diablo Mundo III: Goethe y Schiller

Goethe y Schiller

Hablar de estos dos alemanes gigantes de las letras no es nada fácil, necesitaría unos 20 post -por lo menos- para cubrir tan solo una minúscula parte de su vida, su obra, y la influencia que han tenido en el mundo. Así que si quieren saber vida y obra completa, pues les recomiendo ir a la buena wikipedia.

Cuando escuchamos el nombre Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) lo primero que nos viene a la mente es la obra ‘Fausto’, por supuesto, y está muy bien, además a esta magnífica obra le debo mi nombre, y espero algún día dedicarle un post entero como se merece. Goethe, como muchos de ustedes sabrán, es mucho más que Fausto, fue un verdadero genio en cada campo de la ciencias , o en general, que le interesaba. Hasta hoy en día su impronta parece casi divina, con el pasar de los años se volverá un mito. Por el otro lado al escuchar Schiller (1759-1805) quizá no les vengan muchas cosas a la cabeza aparte de Guillermo Tell, o el nombre de un dj dubstep muy injustificadamente popular por estos días. La figura de Friedrich Schiller lamentablemente se ha ido diluyendo con el pasar de los siglos, el alguna vez más importante representante del ‘Sturm und Drang’ junto al mismo Goethe, representante junto al mismo, del clasicismo y romanticismo, desapareció de repente de las aulas de enseñanza y gran parte de su obra descansó por mucho tiempo en las bibliotecas esperando ser recogidas por alguien ávido de conocimiento. Juntos llevaron a la cultura europea y mundial a otro nivel, los grandes Prometeos de Alemania.

Estatua de Goethe y Schiller en Weimar

La amistad entre estos dos genios nace de forma inusitada, siempre se habían visto a la distancia imaginando lo desagradable y presumido que podría llegar a ser uno con el otro, los dos pensaban así debido a que estaban en la cúspide de su fama, y conocían muy bien del genio de cada uno. Se conocen por primera vez en 1788 cruzando un par de palabras frías y nada más, el parco y mental Goethe no soportaba, al momento, lo pasional de la obra de Schiller (más tarde sería uno de las características que más admiraría de su amigo). Sin embargo la presencia de Goethe impresionó tremendamente a Schiller y éste finalmente lo convencería de participar en su revista ‘Die Horen’, y así comenzar una etapa de correspondencia que finalmente culminaría en el nacimiento de una hermosa amistad. La correspondencia entre estos dos era de los más familiar y “normal”, que cuando lees algunos párrafos no puedes creer los temas tan ‘triviales’ que tratan estas dos grandes mentes, temas como el cambio de papel de pared de la oficina, pero hey, ellos eran tal como nosotros, tiene que acabarse esa idealización y ese proceso de mitificar a nuestros héroes de la historia. Finalmente el encuentro ‘decisivo’ se dio en 1794 cuando Schiller va a vivir por dos semanas en la casa de Goethe. Éste, sabiendo que su amigo Schiller era muy conservador, tuvo que ocultar a su amante (luego la hizo su esposa para acallar los comentarios en su contra) y a su hijo de 5 años. Goethe había adquirido este sentido de liberación y libertinaje en aquel famoso viaje a Italia, unos años antes de conocer a Schiller, Goethe describiría este viaje como una de las mayores experiencias de su vida y en un renacimiento en todo sentido. Finalmente Schiller se dio cuenta de la situación y calificaría a ésto como  «la única vergüenza» de Goethe. La amistad resultaría en un crecimiento para ambos, una evolución de sus ideas, simbiosis filosófica, mutua admiración y colaboración: Schiller público gran parte de la obra inédita de Goethe, y también lo incitaba a concluir su majestuosa obra Fausto. Colaboraron en diversos proyectos como el ‘Musenalmanach für das Jahr’ -y varios epigramas que aquí les dejo [http://bdigital.uncu.edu.ar/105]-. A pesar del mutuo respeto y admiración, la admiración de Schiller, 10 años menor que Goethe, sobrepasaba la de su amigo, exclamando varias veces la frase: “Goethe tiene más genio que yo”.

Schiller, Von Humbolt Brothers and Goethe

Schiller, Von Humbolt Brothers and Goethe

En 1805 Schiller cae enfermo, la última vez que vio a su amigo Goethe fue el 1ero de Mayo, moriría 8 días luego a causa de una pulmonía causada por su tuberculosis. Wiki nos dice ‘La autopsia reveló que el pulmón izquierdo estaba completamente destrozado. También los demás órganos internos estaban muy dañados. El bazo y la bilis estaban muy hinchados y los riñones habían desaparecido casi por completo. El corazón, sano por otra parte, no resistió el esfuerzo.’ Al morir Schiller, Goethe diría:  “He perdido a un amigo y con él, la mitad de mi existencia”. Según nos cuentan nunca pudo superar la muerte de su amigo, al cual con el tiempo lo convirtió en un ser sagrado. Unos años luego de la muerte de Schiller, en 1826, se exhumaron sus restos, el autor fue el alcalde de la ciudad, un auténtico entusiasta del escritor. Schiller estaba enterrado en St. Jacob de Weimar, lugar donde se enterraba a los ciudadanos distinguidos que no poseían una tumba o mausoleo propio. Con los años por fin hubo espacio para nuevas tumbas, y uno de los primeros restos que fueron escogidos para el traslado fueron, precisamente, los de Schiller. Pero algo pasó, en las catacumbas lúgubres llenas de cuerpos descompuestos, no se pudo encontrar el cráneo de Schiller con facilidad, al alcalde se le ocurrió la brillante idea de que el cráneo del escritor debería ser el más grande, y así fue el cráneo más grande fue elegido para ser colocado con el resto del cadáver.  Goethe que no había asistido al entierro de su amigo, ni casi a ningún otro en su vida por su espanto y terror hacia la muerte, mandó a su hijo a este acontecimiento e hizo que llevaran el falso cráneo de Schiller (el original sigue desaparecido hasta hoy) a su casa, donde lo mantuvo por espacio de un año hasta que le pidieron que lo regrese. Goethe analizaba el cráneo, y también se inspiraba con él, hasta llegó a escribir un poema sobre él. En 1827 el cuerpo de Schiller sería trasladado al cementerio de Weimar, sitio donde, también sería enterrado Goethe en 1832, y, a petición propia, al lado de su amigo del alma. De esta sublime forma llegaba a su fin la historia de los grandes dioscuros de la literatura, juntos, al igual que en la mitología, hasta la eternidad.

Estatua de Goethe y Schiller en Weimar

Estatua de Goethe y Schiller en Weimar



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