Visita al Diablo Mundo II: Simbolismo Impresionista

Strindberg Storm in the Skerries (The Flying Dutchman), 1892

Seguimos con un poco más de pasajes literarios, rescatando a los caídos, ensalzando a los malditos, nuevamente nos acompaña luz, sombra, desesperación, lujuria, crueldad, amor. Les presentaré otros amigos del siglo XIX representantes del simbolismo, naturalismo que reemplazó al romanticismo, y precedió al impresionismo.

August Strindberg

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El sueco atormentado acusado de misoginia que llevó al teatro a otro nivel y su influencia se sigue sintiendo hasta nuestros días. Admirado por Kafka, Nietzsche, su impronta en el drama moderno despunta junto al de su compatriota Ibsen y el ruso Chéjov. Parte de su obra viene de su visión pesimista del mundo, producto -dicho por él mismo- de la crueldad con que éste lo había tratado. En la segunda parte de su vida luego de varios matrimonios fracasados, una crisis mental que él llamaba “crisis de Inferno”, y una gira por Europa, vuelve con un marcado estilo simbolista inspirado, entre otras cosas, en el esoterismo y la alquimia que tanto le fascinaba. Adelantado a su época sería un proto expresionista y prepara el espacio para las vanguardias que se vendrían en el siglo XX.

El sueño (fragmento)

” La tierra no esta limpia
la vida no es buena
los hombres no son malos
tampoco son buenos
una vez al dia
los hijos del polvo
en el polvo deben divagar
nacidos del polvo
al polvo regresan
les dieron pies para arrastrar los pasos
no alas.
La culpa es de ellos
o vuestra? 

Stéphane Mallarmé

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Entre las gigantes figuras de Baudelaire, Verlaine, y Rimbaud se esconde el pisciano Stéphane Mallarmé, quizá el más recatado y uno de los más interesantes poetas designado como ‘maldito’ por su amigo Paul Verlaine. Un perfeccionista con todas sus letras, se pasaba semanas y meses corrigiendo toda su obra, dueño de un marcado estilo estético que lo llevó a ser reconocido como maestro de la poesía francesa. Estandarte del movimiento simbolista, inspiró a Claude Debussy y Maurice Ravel -compositores del impresionismo por excelencia- a musicalizar algunas de sus obras.

Aparición
La luna se entristecía. Serafines llorando
sueñan, el arquillo en los dedos, en la calma de las flores
vaporosas, sacaban de las lánguidas violas
blancos sollozos resbalando por el azul de las corolas.

Era el día bendito de tu primer beso.
Mi ensueño que se complace en martirizarme
se embriagaba sabiamente con el perfume de tristeza
que incluso sin pena y sin disgusto deja
el recoger de su sueño al corazón que lo ha acogido.

Vagaba, pues, con la mirada fija en el viejo enlosado,
cuando con el sol en los cabellos, en la calle
y en la tarde, tú te me apareciste sonriente,
y yo creí ver el hada del brillante sombrero,
que otrora aparecía en mis sueños de niño
mimado, dejando siempre, de sus manos mal cerradas,
cien blancos ramilletes de estrellas perfumadas.

Claude Debussy – Preludio para la Siesta de un Fauno

Maurice Ravel – Trois Poèmes de Stéphan Mallarmé (1913)



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