Un poco de Lisztomanía

Lisztomanía es el término acuñado para describir la fiebre y pasión (a veces extremista y enferma) por el gran compositor húngaro de la era del Romanticismo Franz Liszt. Las reacciones de la audiencia en las presentaciones de Liszt se caracterizaban por ser caóticas, llenas de éxtasis y orgamos por doquier. Histeria absoluta, un espectáculo digno de observar. 

franz liszt child

Incluso fuera del escenario se presentaban anécdotas como esta: ‘Los admiradores de Liszt se arremolinaban en torno a él, luchando por sus pañuelos y guantes, y se ponían su retrato en broches y camafeos. Las mujeres trataban de obtener mechones de su pelo y cada vez que se rompía una cuerda del piano, sus admiradores trataban de cogerla para hacer una pulsera.4 Algunas admiradoras incluso llevaban frascos de vidrio en el que vertían sus posos de café.’

Franz Liszt

O ésta: Se cuenta que alguna vez Liszt tiró una colilla de cigarro en la calle sin percatarse que una fan obsesionada estaba al acecho. El pianista siguió su camino, la mujer recogió la colilla de cigarro y lo introdujo en un hermoso relicario que tenía las iniciales “FL” en diamantes, besó el relicario desenfrenadamente, luego lo colocó en su cuello y la cortesana siguió su camino como si nada. Ya se imaginarán qué hacía con el relicario en privado, uff. Franz tenía a los stalkers más fervorosos y temibles de la alta sociedad. 

Franz Liszt par Lauchert Richard - 1856

Quizá algunos de ustedes ya no lo recuerden, pero la Lisztomanía llegó a varios de nosotros gracias a Bugs Bunny, sí, la influencia de Looney Toones aún sigue infravalorada, recordemos que también gracias a ellos conocimos a Gioacchino Rossini -y su ‘Barbero de Sevilla’, entre muchos otros más. 

La fiebre por Franz, como es obvio, se fundamentaba en su talento y su personalidad magnética. Algo muy parecido a lo que sucedió con The Beatles, quienes además de su atractivo físico, lo que tenían era el talento para sustentar el fanatismo que provocaban. Eso ya no sucede estos días. Ahora el fanatismo se basa en meras cuestiones superficiales. Es por eso que la “Lisztomanía” es en verdad insuperable. Talento que iba más allá del virtuosismo, belleza, y carisma es lo que entregaba Franz a su público, algo que ya no pasa en nuestros tiempos.

P.S.: Lisztomanía también significa la necesidad de escuchar música todo el tiempo, algo que padecemos todos, sin duda. 

En este link pueden descargar algunas de las obras de Liszt:

Click to download (6 albums, 727 MB)

O si prefiere descargue las obras completas para piano:

Click to download (95 albums, 20 GB)



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